<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234</id><updated>2009-12-23T15:31:28.395-05:00</updated><title type='text'>Las Aventuras en el Planeta Azul</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>119</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-5946237858569596457</id><published>2009-12-17T15:43:00.000-05:00</published><updated>2009-12-17T15:43:43.999-05:00</updated><title type='text'>El Verano</title><content type='html'>Aquel verano fue la excepción. A pesar que en realidad sostuvo la misma cadencia de siempre, el calor y el sol como fuentes principales de exaltación, aquel triste verano y por un solo instante el frío se apoderó de aquel lugar pues según cuenta la historia todos los presentes lo sintieron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Astor, era un hombre como otro cualquiera, y en aquella época tenía un plan maravilloso, infalible, bien pensado y acabado. Finalmente conseguiría su objetivo, las niñas serían de él, como solía decirse a si mismo mientras pasaba los largos días de invierno sin comer y haciendo abdominales, el nuevo Astor arrasaría, incansable e infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su nuevo bañador y sus lentes de sol se dirigió a la playa que le había visto nacer, aquella en donde año tras año era el bastión de la burla, el payaso sin máscara, aquel lugar donde sus miedos florecían y las verdades padecían. Ahora cambiado y seguro de si mismo tomaría por asalto la explanada arenisca, su tiempo había llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comprar un trago colorado y quitarse su camisa, empezó a caminar por aquellos pasos que ya había marcado, el cuchicheo de la gente no se hizo esperar al ver a aquel transformado humano avanzar. Con una sonrisa esmeralda y una pose de garzón saludaba a todos por doquier quienes asombrados le miraban convencidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su juego estaba definido y con una gracia nunca antes vista en aquel muy plano lugar, se dispuso a invitar a cenar por separado a todas las damas que otrora habían hecho mofa de sus peculiaridades, con gestos y ademanes impensables, frases inventadas y horror acumulado se entregó a la visión de un futuro no lejano en el cual su mar estaría lleno de buques que lo surcarían sin cesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su libretita roja anotaba con afán todas sus conquistas cargadas de alquitrán, cierto y seguro estaba el cielo de no ser defecado pero Astor andaba muy confiado. En su casa se bañaba y acicalaba soñando con la grandeza de su monumental hallazgo, una dieta, sin comer y las damicelas ataviadas a su merced, que facilidad, que tranquilidad, es solo cuestión de esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su pinta de velero y sus ganas muy formadas caminaba sonriente hacia el lugar de la emboscada. No podía imaginar que después de tanto planear y planear algo se pudiera estropear. Aquel Astor iracundo y deseoso de ganar en aquel juego mundano que los humanos llaman amar. Sentado en su trono y esperando muy tranquilo, se tomaba ya impaciente su quinta copa de vino, no podía estar pasando ni en sueño escabroso, la realidad es inevitable aún para un Astor muy goloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darse cuenta aquel galán de verano, había extendido invitaciones muy variadas sin pensar ni un minuto que la venganza es muy salada. Ya de pronto y frente a sí se paraba una turba, una revuelta muy absurda de mujeres desencantadas, todas con una misma meta, y sin haber olvidado como Astor que somos lo que somos hasta el fin sin importar que intentemos engañar al destino pues no es solo otra cosa que aquello de donde vinimos. Astor muy triste comprendió que escapar de un engaño es igual que tratar de vencer a la cotidiano, a lo cotidiano de aquel igual verano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-5946237858569596457?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/5946237858569596457/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=5946237858569596457' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/5946237858569596457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/5946237858569596457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2009/12/el-verano.html' title='El Verano'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-3775410384538356390</id><published>2009-12-03T10:14:00.001-05:00</published><updated>2009-12-03T10:14:48.026-05:00</updated><title type='text'>Magia</title><content type='html'>Sintió el aire en su cara, observó la ciudad y saltó. Percibió el pasar de las horas, los meses y años en donde esperó paciente por el momento preciso, se vió a si mismo envuelto en aquel mar de lejanos recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía ver en el viento todos sus sueños perdidos, su propia imaginación lanzada a la victoria, el baile al cual perteneció pero nunca fue invitado. Su propia razón inalcanzable durmiendo en los laureles de un pasado mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cemento se acercaba placentero, se lleva y se va sin destino este cuento traicionero. Aún sumergido en la mágica idea del renacer su pensamiento buscaba un nuevo amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo del precipicio esperaban los autores, debatiendo como siempre en busca de definir los colores. Uno a uno reconoció como parte de aquel todo que él mismo no pidió, venimos solos y nos vamos solos pensó, su final definido es un mal bien sabido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente despertó, de aquel sueño visionado, de este mundo arraigado y buscando la razón. Aún vistiendo el sentido y unido al andar, se paró como todos los días y a su vida se lanzó a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como magia, y sonrió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-3775410384538356390?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/3775410384538356390/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=3775410384538356390' title='25 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/3775410384538356390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/3775410384538356390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2009/12/magia.html' title='Magia'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-4064179737312717051</id><published>2009-01-30T15:15:00.001-05:00</published><updated>2009-01-30T15:18:37.522-05:00</updated><title type='text'>Suicidio</title><content type='html'>Hay cuentos de cuentos, eso escuché decir, pero en realidad cada uno de ellos tiene un aroma distinto que si bien nos resulta interesante o no lo hace único para ciertas personas, lo cataliza para si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pietro Castelgandolfi se levantó aquella mañana decidido. Se puso en pie y caminó hacia el cuarto de baño en donde mientras se cepillaba los dientes se miraba al espejo dándose cuenta que seguía allí como todos los años, que la vida pasaba sin querer o queriendo, que nos vamos deshaciendo con el sutil y tierno olor del viento. Se repetía un mantra extraño, casi sacado de un libro de niños, sus venas brotaban infladas de glóbulos rojos y parecían querer estallar, sus ojos, llenos de la esperanza propia de la infelicidad parpadeaban al ritmo del cepillo de dientes, aún el sonido del chorro del agua le recordaba en algo su razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó un cuaderno viejo del escritorio que bordeaba su cama, leyó concentrado por un rato todas aquellas letras que decían todo pero que significaban nada, letras trazadas entre el bien y el mal, entre la cordura y la locura. La adrenalina corría por su cuerpo desde aquel día, no había forma de detenerla, ya era tarde para todo. Tomó un bolígrafo e hizo unas anotaciones, parecían ser el toque final de la obra maestra, un plan perfecto y sin equivocaciones, una sonrisa forzada se esbozó en su rostro al momento que la tinta dejó de rozar el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del closet tomó aquel traje hecho a la medida, de la mas fina tela italiana, su madre se lo había regalado hacía años atrás pero nunca había sido estrenado. Con sutileza lo colocó en la cama mientras se ponía las medias y un guardacamisa, se echaba colonia de a ratos y con recelo trataba de decidir que corbata usar. Los zapatos recién pulidos esperaban ansiosos a ser calzados, su brillo resplandecía con el sol de la mañana, su suela resbaladiza era muestra de su poco tiempo de uso, la perfección del momento era digna de un reloj suizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encendió el vehículo y mientras dejaba que el frío motor tomara su curso limpió con recelo la tapicería de aquel lujoso modelo. Revisó cada centímetro para cerciorarse que la limpieza fuera total, ni una migaja de pan en las alfombras, ni un rastro de algún desliz anterior. Se seguía echando colonia para mantener un olor constante y eterno, con un pañito caliente limpiaba el volante y la palanca de cambios, no cabía duda que los errores no se permitían aquel día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la floristería recogió el encargo hecho la noche anterior, no sin antes cerciorarse que todo estuviese preparado a la medida del momento. Conversó por un largo rato con el vendedor, relató de manera precisa cada movimiento que lo había llevado a ese preciso instante. Fueron largas noches de esperanza, sueños infinitos, motivos de acero, lágrimas derramadas, sonrisas y carcajadas, cientos de horas de pensamientos centrados, lo mismo repetido, elevado a la máxima potencia, sin dudar por un momento de la perfección de todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lobby del edificio se repetía uno a uno los pasos a seguir, con tanto cálculo no hay forma de fallar, entre pensar y pensar se nos va la vida y la dejamos pasar. Repasaba con el vigilante quien ya era parte de toda la historia cada detalle de aquel maravilloso devenir, un principio y un final, un comienzo un terminar, una razón para seguir, sin dejar nada adentro y vivir al cien por ciento. Su corazón latía fuertemente, con ganas de salirse del pecho, es solo esta vida un trecho en donde andamos en un camino, siempre destino o no volvemos por donde vinimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su oficina ultimó algunos asuntos y ordenó todo lo que le rodeaba. Hizo algunas llamadas telefónicas y respondió otros tantos correos electrónicos. Mirándose a un espejo que le había pedido prestado a su secretaria se peinaba meticulosamente. Se paró y fue al baño en donde se limpió la cara de nuevo y se puso mas colonia. Arregló con cuidado su corbata y se sacudió el polvo del saco, repitiendo su mantra de nuevo regresó a su oficina en donde miró por la ventana el azul del cielo, observó por última vez aquel lugar de recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debajo del escritorio encontró el ramo de flores, de la gaveta sacó el anillo y se encaminó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Te quiero” gritó a los cuatro vientos!, “siempre te amaré Cristina.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Salte de aquí o llamo a la policía”……&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-4064179737312717051?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/4064179737312717051/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=4064179737312717051' title='46 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4064179737312717051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4064179737312717051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2009/01/suicidio.html' title='Suicidio'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>46</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-4248289170668357575</id><published>2008-10-23T10:50:00.002-04:00</published><updated>2008-11-18T18:09:40.863-05:00</updated><title type='text'>Así es mejor...</title><content type='html'>Estaba acostado en su cama, la misma de siempre, la única que conocía. Al moverse para buscar una posición más cómoda para caer en ese estado de surrealismo característico de los sueños pudo ver como se acercaban y se detenían frente a él. Exigían respuestas, su decisión de hacerles ver el mundo a través de su historia les había cambiado su existencia, ahora venían a demandar una explicación, una razón para poder seguir o simplemente dejar de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miraba con flojera el teclado, eran aquellos días de la historia donde simplemente no hay motivos alcanzables. Sus ojos vidriosos se posaban sobre cada objeto que conocía desde siempre, sus manos trataban de ordenar aquello que su perdida mente expulsaba hacia el infinito, recuerdos de un pasado no muy lejano le embargaban aquella madrugada, sin pasar del pasado al futuro, simplemente estables en su macabro encanto, en aquel momento que llamamos presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscaba la forma de salir de aquellos minutos descontrolados, tomaba un sorbo de agua, tarareaba una canción, se repetía a si mismo una especie de tantra salvador que milagrosamente acabaría con aquel álgido punto de su andar. Recordó que todo se encontraba unido por un mismo hilo, que sin querer o queriendo venimos a realizar un hecho predeterminado que mostrará consecuencias inevitables en la cadencia significativa del curso indetenible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Mondragón era un caraqueño mas, mas de lo mismo se podría afirmar. Todas las mañanas tomaba su taza de café pues su padre hacía lo mismo, conversaba un rato acerca de la situación del país pues era el tema de moda y se iba a su trabajo en donde mecánicamente pasaba las horas soñando con cualquier situación que le inyectara especies a su vida. En su potente camioneta surcaba las calles de la ciudad, ajeno al bullicio afuera de los vidrios, concentrado en su quehacer, y en aquello que robaba su paz por el simple hecho de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Graciela Henríquez pululaba el planeta, en su carro último modelo se desplazaba a la universidad mientras entonaba algún himno comercial que salía de las potentes cornetas instaladas en su vehículo. Sin usar la mente o la imaginación se trazaba metas que podía leer en una revista, hacía lo que todos hacían, disfrutaba del legado de la fama incomprensible que surcaba el viento capitalino, vivía, ella tenía esa capacidad, podía vivir cuando el planeta sobrevivía, aquel día no era distinto, el calendario estaba planeado y aprobado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Laura Espina trabajaba en aquel hospital, lo hacía por hacerlo, nunca por necesidad, los caballos de salto eran su pasión, adquirida desde niña, se tiene o no se tiene. Quizás aquel lugar la acercaba a lo humano, o resaltaba su deseo de aparecer, es difícil creer sin crecer no es lo mismo vivir que sentir. Cuando el aburrimiento nos hace presa o pensamos tenerlo todo, degeneramos, sin querer, pero lo hacemos, se toman distintos caminos, pero es en uno solo donde encontramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Gasparri era un afamado médico capitalino, con todo a favor, con un andar viento en popa, con aquellos intangibles que le hacían envidiable, lleno de gozo y felicidad y con muchas historias que contar. Fiel a su creencia de llevarse por el medio a todo el planeta para lograr su cometido se reía lentamente admirando lo adquirido, se pierde y se gana en un instante pero el sabor de lo perdurable es como un monstruo detestable, aún sin rumbo fijo y entrado en sus años jugar con la vida y sus frutos es solo una parte del peldaño, si ten dan razones aprovechas si te alejas te alienan las moralejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alegra Romarín de Gasparri se relajaba, no había necesidad de preocuparse cuando con levantar el teléfono se resuelve una vida entera. Eres o no eres, no existen medias tintas, se sufre o se disfruta, hay veces que es mejor saber sin darse cuenta que darse cuenta sin poder. Entre fundaciones y cócteles su peregrinar era suavizado, sin mirar mas allá de sus narices te entretienes entre tantos matices. Acicalada y entonada se lanzaba a la cruzada, hay un momento en el andar donde nada ni nadie detiene la asonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A 180 km/h se desplazaba en una calle con límite de 30 km/h, sin pensar en consecuencias y con el apoyo del mandato se sentía libre como el viento que sin preguntar roza nuestras vidas. Se agachó a buscar los lentes de sol que se habían caído mientras soñaba con aquella noche, donde finalmente se consumarían sus esfuerzos, donde mostraría a su alma su capacidad de sorprenderse, buscamos y no encontramos, nos llega sin haber pedido. Alzó la mirada ya con sus lentes puestos y sin tener tiempo a reaccionar vió aquella fugaz sombra detener su caminar, el sonido inconfundible de la hora del llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba que aquel día sería bueno, pensar lo contrario no era parte de su libreto, hablaba libremente por su celular con una conocida de la cual algo podía sacar, buscaba darle sentido a su acostumbrada realidad. La revista en el asiento del copiloto mostraba muchas cosas que comprar, si tienes eres de lo contrario luchas. Hundida en ese triste caminar trataba de llenar con la fuerza del poder, tener es poder, querer es sufrir. De alguna manera pasaría aquel día, la noche caería para volver a tener esperanzas, unas horas aquí y otras allá, se va el momento se encuentra la paz. Nunca sintió que la embistió, mucho menos le vió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debajo de la bata de enfermera llevaba algo escondido, iluminada y tersa, esperando el momento adecuado para caer en tentación. La rutina se había distanciado, sus sueños quebrados con el pasar del minuto, esperaba tranquila, la espera de esas, desconocida y desquiciada. El mismo matiz resquebrajado inundaba su mente aquella mañana, la decisión estaba tomada, enfrentar sin mas pensar, es un paso, son dos pasos se convierte en un andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su parsimonia habitual revisaba unas historias de pacientes que poco le importaban, se reía al pensar que su vida dejarían al pasar por el ambiente, hay razones latentes y poca gente prudente. Planeaba alguna vacación lejana, desvirtuada de la realidad, carente de sentido, endemoniada y superficial. Era un día cualquiera, etéreo sin destino, sin mayor razón, sin lugar, de esos que hay que pasar para en nuestras mentes llegar. Subió la mirada y vió aquella sombra caminar, hay momentos con motivos que enfrentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz por haberse liberado, al menos en su entender, cruzaba la ciudad de un extremo a otro, llevaba confianza desbordada y soluciones encontradas, eterna y sabida buscaba una lágrima de felicidad consabida. No se detenía en su pasar, los sueños vuelan con una rapidez difícil a lo ocular, revisaba con cuidado que decir y como actuar, decisiones ya tomadas del pasado ya se harán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fuerte golpe le penetró el alma, más no la vida, una especie de olor a quemado con metal reluciente consumaron sus fosas nasales. Hay momentos en los cuales no hay tiempo de nada, la nada se apodera, ese instante carente de sentido en donde preguntas el porqué de haber vivido. Recostado y con dolores nunca antes imaginados esperaba por algún signo de coherencia, esperaba entre aquí y más allá, ya tramando una historia, apesadumbrado por la suerte de la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inconsciente, en ese estado de decencia y pulcritud que humanamente se desvía, se debatía entre lo vivo y lo obscuro, recordaba alguna infancia del pasado bien lejano, un lugar maravilloso o una simple reacción de la química porcentual al momento de escapar. Sin tiempo ni espacio que ganar rodeaba el desastre de metal, inerte y sin pulso veía su existencia pasar, es el detalle que no se nos puede olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidida y enfrentada se abalanzó sobre el galeno, no mas mentiras, no mas temores, era fácil entender su reacción por el pasar, culminando las acciones revirtiendo la normalidad. La batalla inició como de esperarse, una defensa y un ataque, un abrir de ojos y la sangre palpitante, el calor de lo esperado, ya descubierto el sentido es solo cuestión de albergar el abismo, decides si te quedas o al irte desvaneces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente has llegado, sintió en sus entrañas gozar, con sonrisa esbozada y moralidad poco avanzada repitió en su haber las cadencias del placer. Conquistando lo mundano y repartiendo esperanzas se vive y se anda en un instante, la clausura de la mente consecuencias indecentes, confinado por condena liberado por la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El número final hizo al paramédico marcar, ella atendió esperando su gloriosa voz escuchar, le avisaron como a todos que un día cualquiera se cambia el final en un abrir de ojos. Desesperada llamaba al galeno, tenía que salvar al pecado, no importa descubrir si se tiene que seguir, mejor dolor ahora que un futuro en las sombras, las dudas son parte del existir y la certeza camina con mentiras adornadas en busca de una presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa de operaciones el galeno luchaba fieramente por salvar no una pero dos, aún aturdido por el caso de liberación. Intentaba, trataba, buscaba, sin lograr avisar una satisfacción inmediata a aquel desastre encontrado. Uno más o uno menos era poca la preocupación, la culpa no tiene dolientes y siempre busca contingentes, aquel paraíso lejano rodeaba su mente sin poder concentrarse, entregó sus credenciales y se limitó a ser parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera y con sorpresa se encontraban el galeno, la enfermera y la esposa, confusión es otra cosa, la verdad es infinita. Todos entendiendo se miraron y afirmaron con la vista lo sucedido en un momento, se pasa el tiempo sin nada, se van las horas sudadas, buscas en lo mas hondo por un pedacito de razón y no te queda otro remedio que entender el perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí parados exigían razones, en un sueño su existir había cambiado, como una mente tan macabra osaba voltearles lo normal, devolverles lo robado o pagar por adelantado. Allí parados, parados solitarios, en la tranquilidad de la noche, descubiertos y al vacío, sin saber si ordenar o por el contrario desaparecer para olvidar. Mirándolos uno a uno simplemente cerró los ojos y se volvió a dormir…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-4248289170668357575?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/4248289170668357575/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=4248289170668357575' title='21 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4248289170668357575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4248289170668357575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2008/10/as-es-mejor.html' title='Así es mejor...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-8663077255044839807</id><published>2008-03-26T13:20:00.003-04:00</published><updated>2008-03-26T13:43:11.411-04:00</updated><title type='text'>X</title><content type='html'>Algo extraño había sucedido con aquel hombre, si es que podemos llamar extraño al acontecer diario en este putrefacto lugar. Llegó muy temprano al trabajo, el mismo trabajo que había mantenido durante años, aquel donde encontró la seguridad establecida, lugar donde se fueron sus ideas al vacío. Sin pensarlo dos veces se orinó en las sillas de sus dos supervisoras, no conforme con esto procedió a verter ácido muriático sobre todos los archivos que por años le habían acompañado. No es fácil describir lo que se siente aquí abajo, razones hay de sobra pero no basta con encontrarlas, caminando con una sonrisa en su cara pues nunca perdió el sentido del humor se dirigió al cuarto de comedor en donde prendió todos los artefactos eléctricos allí encontrados y comenzó a hacer vasos y vasos de café aunque en su vida había tomado ni un sorbo de aquella droga aceptada. Esperó paciente el momento que estaba por llegar, rodeado de vasos de café humeantes que le hacían compañía y con una rosquilla gigante en su mano subió la mirada cuando su supervisora entró despavorida, pálida, enfurecida, y sin mediar palabras le señaló la puerta, de salida claro está. Mordió aquella rosquilla sabrosa y le ofreció una mordida a su supervisora, luego se paró, hizo una reverencia y se marchó sin notar el más mínimo cambio en su constante y habitual estado de mente, es que somos lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió a la calle en donde la luz del sol confundía a los transeúntes pues en realidad no quemaba, el sol, como otros, se había rendido en el camino. El rayado peatonal era largo y muy blanco, parecía sacado de una película, gozaba de una perfección admirable, por supuesto, era un paso peatonal. No vió venir el carro que a toda velocidad se aproximaba, la mujer emperifollada y lista para conquistar el mundo traía el pie hasta el fondo del acelerador, la fuerte música que salía de las cornetas no le permitía pensar, quizás era el olor penetrante de su perfume recién salido al mercado. Volteó y vio aquella sombra amenazadora venirse sobre él, la vida no le pasó enfrente de si mismo en un segundo, no recordó a sus seres queridos ni pidió perdón al Todopoderoso, ni una gota de adrenalina se filtró en su cuerpo, nada, la nada, ni un sentimiento afloró mientras el ruido estruendoso del frenado le causó cierta molestia en el tímpano y ni siquiera forzó su mirada hacia el vehículo que quedó a escasos milímetros de su pantalón de tela marrón. Miró el semáforo y comprendió que de nuevo tenía la razón, es solo que a veces no basta con tenerla hay que también entenderla. La dama del carro gritó en la lejanía “es acaso que tu tienes aceite en las venas?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró al banco, aquel que estaba situado en el centro de la ciudad, con un decorado barroco y una iluminación precaria, dio un paseo sin sentido por cada ventanilla del mismo y decidió pararse en la número siete, desde niño le gustó aquel número y no por considerarlo de la suerte, simplemente le gustaba. Le pidió a la cajera que le entregara todo el dinero que había en la bóveda, acto seguido sonrió y le dijo que se trataba de una broma, la mujer que había perdido la coloración además de sentir un calorcito en la entrepierna le advirtió que podía ir a la cárcel por su “bromita” pesada y que lo dejaría pasar esta vez pues se encontraba feliz ya que finalmente había conseguido novio. Retiró todo el dinero de la cuenta, no tenía mucho en realidad, colocó aquellos papelitos de colores dentro de su billetera y se dispuso a salir. El ladrón, el verdadero ladrón, gritó que le entregaran todo el dinero, la cajera entre lágrimas y sollozos pidió que no la mataran, que le darían lo que él pidiera. Se encaminó hacia el hombre que demandaba el dinero y se paró a su lado, le indicó que era mejor si se iba de aquel lugar y abandonaba la idea de robar el banco, el ladrón sin poder creer aquello le puso la pistola en la cabeza profiriendo unos cuantos insultos, de nuevo le pidió que se fuera del banco, que hasta él mismo lo acompañaba y le compraba el almuerzo. El anti-social ya desesperado le dio un ultimátum, y justo cuando se aplomaba para disparar la alarma del banco sonó, tomó de la mano al ladrón y se lo llevó hacia la calle, le entregó su dinero y le dijo que se fuera. El ladrón aún sin poder dar crédito a lo sucedido trató de explicar sus razones, el hombre tenía las de él, todos tenemos algunas, y por eso nunca estaremos de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se fue a su casa en donde luego de tomar un largo baño con agua hirviendo se afeitó y se vistió con un pulcro traje italiano. Se miró al espejo y vió lo que siempre había visto, ni un solo cambio, es solo que no aprendemos a mirar lo que en realidad hay que ver. Después de revisar que todo estaba en orden se puso en marcha, los zapatos negros brillaban en contraste con la luz de aquel iluminado salón de fiestas, la algarabía propia del momento se confundía con la cotidianeidad de cada ser viviente, los colores cansados de su tono suplicaban que les fuera permitido cambiar, es que hay momentos en donde hasta a la poesía le da pereza rimar. La fiesta andaba sobre ruedas, tal cual se planeó cuando se sentó a su lado aquel banquero temerario, después de un simple saludo, y al ver que no existía ninguna reacción le informó que los mercados capitales se habían venido a menos, irrecuperables, una avalancha de destrucción nunca antes vista, todo, todo regado por el piso, la mera ilusión de un descanso eterno venido a menos, sin esperanza se vive, pero la espera se hace larga. Sacó su billetera y le entregó el último papel que ella contenía, sonrió y se paro de la mesa, sin siquiera levantar la mirada salió sin que nadie lo notara, para que te vean debe haber una razón, si la perdiste pues no tienes perdón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió caminar hacia su aposento, había sido un día largo, aunque nunca había entendido aquel concepto pues todos, hasta donde él sabía, tenían veinte y cuatro horas, a lo lejos vió unas luces de colores, escuchó las sirenas y se encaminó. No tenía nada que hacer, nadie le esperaba, decidió husmear y vió los pedazos de metal retorcido, cada quien busca lo que quiere, todos encontramos lo que nunca hemos deseado. De pronto un oficial de la policía se le paró al frente y sin mediar palabras le colocó las esposas en sus muñecas. Sin entender pero dispuesto a complacer se limitó a sonreír y esperar. En aquella buseta y rodeado de desconocidos lo paseaban por la ciudad, las amenazas no faltaban, las acusaciones volaban. Entendió al fin que de una manera u otra vamos pero no venimos, se trata de ir y no volver. En la central lo recibieron a patadas y empujones, después de pasar un rato allí sentado, vejado, disminuido, entró a aquel cuarto mal oliente y feamente pintado un hombre mal encarado, tu no le tienes miedo a la maldad policíaca? se limitó a decir, en ese instante otro se acercó y le susurró algo al oído, el hombre le quitó las esposas y le dijo que se fuera, un error o algo así murmuró, las razones las buscamos, sin encontrarlas agonizamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin sudar ni una gota ni pensar en lo sucedido caminó tranquilo por aquellas avenidas y calles, la noche estaba bien entrada y apenas quedaban rastros de aquel día en el reflejo de la ciudad. Por un instante pensó en quedarse allí para siempre, estático, plasmado y confundido entre las ruinas del quehacer mundano, es lo mismo si estás y no notan si te vas. Su esposa estaba de viaje, si no hay diferencia no hay motivos para la paciencia. Entró al apartamento y escuchó unos ruidos que llevaba tiempo sin reconocer, allí en la sala su otrora amigo y su esposa jugaban plácidamente a aquel juego del cual siempre deseó escapar, cada quien cruzó las miradas necesarias del caso y el par de tórtolos comenzaron una explicación encadenada de aquellas razones que siempre debemos brindar, luego de un silencio ensordecedor, la esposa se plantó y le pidió que se fuera de la casa, que ese no era su hogar, que allí no pertenecía y no debía estar, ni siquiera la soledad de aquel momento sombrío lo hizo rechistar, sonriendo tomó de nuevo su saco y a la calle se echó a andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durmiendo en un banco de aquel parque soñó como hacía todos los días, aquella mezcla de razones y motivos que nos acarician mientras no vemos. La pesadilla entró con rapidez y parecía no tener ganas de alejarse, se tornó violenta y misteriosa, un caudal de situaciones del pasado pero que no eran otra cosa que el presente, ese pequeño instante para pasar al futuro, un futuro que logró ver desde siempre pero que quiso encarar en carne propia. Se ensañaban en contra de su ser, aquella voz que siempre susurraba sus razones repetía con constancia y placer las verdades que se alojaban en su interior, una a una, poco a poco, sin piedad ni misericordia, esperando el momento preciso para llevárselo todo, ha llegado tu hora, es acaso que no la estabas esperando?, abrió los ojos y se encontraba tan tranquilo como la noche anterior, como el día anterior, como su vida anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un niñito que esperaba el autobús para comenzar su día preguntó “señor, a usted no le da miedo dormir aquí solito sin sus papás?, en ese momento recordé que solo me tengo miedo a mi mismo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-8663077255044839807?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/8663077255044839807/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=8663077255044839807' title='13 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/8663077255044839807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/8663077255044839807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2008/03/x.html' title='X'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-4788155402065116441</id><published>2008-01-25T11:48:00.000-05:00</published><updated>2008-01-25T14:32:57.612-05:00</updated><title type='text'>Balanza</title><content type='html'>Soy un guerrero de la divinidad, quebrado, pero guerrero al fin se puede decir. Yo esperé paciente la respuesta, nunca llegó, quizás es que formulé la pregunta de manera errada, es posible que no existan respuestas para mi. Aquí hay solo una oportunidad, la tomas o la dejas, mejor debería decir la aguantas o te escondes, las oportunidades no se tratan solo de esperanzas, simplemente allí están, en una lista y te llegan, se te vienen encima para llevarte con la corriente, para que pases a engrosar el volumen de aquel mar de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Policarpio, Policarpio” gritaba mi madre tratando de despertarme de aquel sueño, dormir es una cosa, soñar es otra. Recuerdo que logré ponerme en pie, la luz de la mañana brillaba en las paredes, simplemente para recordarte que quieras o no las horas pasan. “Mira Policarpio”, decía mi madre, “me quieres acompañar al mercado, tienes como tres semanas que no sales de aquí.” Paciente esperaba una respuesta, yo hice una seña que no se entendía, sin pensarlo mucho me incorporé y asentí con la cabeza, después de todo no es culpa de mi madre que el planeta sea cagalitroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad te lleva a hacer cosas que nunca hubieras soñado, pero igualmente te define. El ruidoso mercado apenas comenzaba a tragarnos, la cotidianeidad que aburre se abría paso entre la gente que albergaba aquel recinto. Mi madre hacía comentarios sobre las maravillas que se podían encontrar en aquel conjunto de toldos con vendedores desesperados, era Diciembre eso creo recordar, era simplemente el final de un año mas. Morir en vida o vivir sin alma es lo mismo, solo que si mueres no te ven y sin alma te proteges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el bullicioso mercado la gente iba y venía, parecían encomendados a una misión, sus miradas se perdían entre el sonido de la esperanza y la realidad. Me llamó la atención ver a un grupo muy distintivo, llevaban unas cajas gigantes, las cuales iban llenando de una variedad de productos de alta calidad, mientras mi madre compraba lo necesario para el almuerzo mi mente se interesaba por la peculiar manera de comprar de aquellos personajes quienes sin pensarlo gastaban cantidades exorbitantes en cada puesto que caía rendido a sus pasos. Sin nada que hacer y aburrido de la cadencia existencial que gobierna mi razón seguí con detenimiento aquel extraño acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parada al frente de un kioskito de quesos trataba de luchar contra la avalancha del grupo que compraba todo lo habido y por haber. “Señor, por favor” le gritaba al portugués vendedor de quesos que en ese preciso instante solo tenía ojos para los emperifollados compradores que llenaban cajas de productos variados. “Señor, ay por favor señor, señor usted no me va a atender” dijo la pobre dama que con sus ojos amarillentos y ya furiosos trataba de no perder la compostura. El portugués hacía caso omiso a los pedidos de lamento de la dama que solo quería un kilo de queso blanco para mantener su eterna dieta cual buen habitante del Valle aquel donde conté mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mira portugués del coño” le dije, “tu no ves que ella también tiene derecho a comprar queso”, el infernal vendedor de quesos volteó su mirada y me dijo “eu estoy vendiendu eu mucho queso, no me jodais”. Quitándole el dinero de la mano a la dama lo puse en el mostrador y metiendo la mano en la nevera de refrigeración agarré el pedazo de queso y lo metí en una bolsa. El portugués seguía insultándome y la dama aún sin poder creer mi acto de valentía y locura no sabía si reírse o llorar. “Tu tienes las manos limpias” me preguntó, yo no pude evitar soltar una carcajada y decirle que mi mamá no me dejaba salir con las manos sucias a la calle, ella tomó el queso y me dijo “gracias, galán de mercado.” Yo me quedé ahí parado pues en realidad creo que yo había sido de todo en mi vida pero nunca un “galán de mercado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se volteó y se perdió entre la muchedumbre, así como se pierde el todo y la nada en el acontecer diario del existir. Como un rayo recordé que esa noche era la celebración de la onomástica de Arturo Yandiola, el gran magnate de fortuna desconocida y reputación dudosa que brindaría una gran fiesta para darle a conocer al mundo que en este país hay que tirar la casa por la ventana para obtener el reconocimiento de las multitudes. También recordé que mis amistades me obligarían a salir de mi casa aquella noche pues todos eran parte de aquella celebración, mucha gente había esperado ese día, yo en realidad no esperaba desde hace tiempo, muchas veces no sabemos cuando llega el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piezas ahora cuadraban, mi madre que seguía peleando para tratar de comprar los alimentos del almuerzo no entendía de que se trataba aquel revuelo en el mercado, simplemente los secuaces de Yandiola compraban el obsequio para la fiesta nocturna. Se lo hice saber a mi madre quien inmediatamente desistió de comprar cualquier cosa, y con sus hombros caídos se limitó a decirme que compraríamos algo en el camino, en ese camino que seguimos sin tomar en cuenta que las horas no vuelven y los recuerdos se aferran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mente estaba inquieta y finalmente y a sabiendas que me vería obligado a asistir a aquella celebración puse un plan en práctica. Corriendo a toda prisa llegué a la ventanilla del estacionamiento, el hombre que cobraba me miró con recelo al explicarle que tenía que permitirme ser el “tickero” por unos minutos, después de llorar y convencerle que uno de mis sueños infantiles mas preciados era marcar el ticket en aquella maquinita y cobrarle a la gente por el uso del estacionamiento. Le ofrecí comprarle una botella de ron, en aquel lugar donde crecí todo se resuelve con ron y un soborno, hay lugares de lugares pero aquel es único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba, mirándome sin poder creer que ahora de galán de mercado había pasado a cobrador de tickets de estacionamiento, bajo la ventanilla y soltó una leve sonrisa, me entregó el ticket en el cual rápidamente escribí una nota, le devolví el cambio con el ticket, así como quien devuelve una esperanza. Ella no pudo evitar mirar el ticket, y me dijo “tu si eres bien chimbo y atrevido, darme tu teléfono, y tu crees que te voy a llamar?, no me hagas reír balurdete, y además invitarme para una fiesta esta noche, además ya yo tengo con quien ir a esa fiesta y no eres exactamente tu” y aceleró con potencia su pequeño carrito plateado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que mi madre se acercaba en el carro salí disparado de la caseta de tickets y le toqué la puerta del carro. Ella mirándome me dijo “me pareció ver a alguien parecido a ti de cobrador de tickets, debe ser que me estoy volviendo loca.”, sin pensarlo le dije “pues si loca debes estar madre pues yo simplemente andaba distraído en el mercado y te me perdiste”. Ella quien conocía mis andanzas se limitó a callar, yo hice lo mismo y dejé que los minutos pasaran para simplemente olvidar, el silencio y el olvido siempre me han apasionado, el silencio por ser único el olvido por ser salvador. En mi casa y sentado en el borde mi cama pensaba, cuando sonó el teléfono, pero no podemos pedirles peras al olmo, no era ella, pero si era un amigo para recordarme que pasarían por mi, que inevitablemente aquella noche era parte de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando por la ventana de mi cuarto mi mente volaba sin destino conocido, “El existir está lleno de situaciones repetidas, es solo que las repeticiones también llevan la marca de la imperfección y eso las hace distintas. Así pues nos manejamos entre situaciones repetidas que siempre llevan un toque de aquello que desconocemos…”, en realidad no podía olvidar aquella cara que me había hecho sentirme vivo, aún no la olvido, la puedo ver en todas las paredes blancas, en las cuatro guardias que acompañan mi andar, siempre presente, sin poder borrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vestido de payaso, perdón de traje quise decir, entré al salón de aquel majestuoso club de la capital, los adornos importados y la batalla de los perfumes y colonias se hacían sentir, aquella era un noche distintiva, mas de lo mismo pero con la huella de lo ostentoso, Yadiola, se había asegurado que su fiesta de cumpleaños fuera recordada en los anales de la historia, que nadie nunca pudiera decir que Yadiola no pertenecía, que todos estuvieran claros que de pisar en pisar se logra alcanzar un status de envidiar, o eso es lo que en el planeta muchos pretenden lograr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en una escalera, como suelo hacer cuando mi aburrimiento alcanza límites nunca antes visto conversaba con mi amigo imaginario, ese que siempre me acompañó desde tiempos inmemoriales y que nunca me abandona. Su preocupación era que no veía una piñata, ni regalos de salida, ni niños que jugaban alrededor de una silla, tampoco había payasos ni su música preferida de Xuxa, molesto me decía que nos fuéramos de allí, que no pertenecíamos a aquello, que en realidad y en sus palabras es mejor tener un solo juguete para jugar que un montón de personas jugando a ser juguetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desestimé los intentos de mis vísceras de sacarme de aquel lugar, caminé por espacios colmados, reducidos, llenos de risas y volatilidad, cargados de mentiras y falsedades, me desplacé junto a lo malo y a lo bueno, si es que aquello existe, miré con detalle, buscando, en mi afán de encontrar algo que desde hace tiempo atrás sabía que no llegaría, que no era parte de mi suerte o que simplemente era la suerte mía que actuaba a su placer. De espaldas en el bar donde tomaba agua de coco, escuché como una voz femenina relataba una historia increíble en sus palabras, un atrevido había metido la mano en el mercado y le había dado un pedazo de queso, que de paso no se había comido pues le parecía asqueroso que esas manos cochinas hubieran tocado su comida. Proseguía la dama que aquel atrevido se había disfrazado de “ticketero” para invitarla a esta misma fiesta donde ella estaba ahora y para completar su historia señalaba al hombre que la acompañaba el cual respondía con una sonrisa mientras su amiga le decía “hay que bello ese tipo.”, a lo que ella respondía “si, tu te imaginas, cambiar a eso por ese mono del mercado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Disculpe señorita” dije, la cara de sorpresa de aquella dama nunca podré olvidar, aunque debo reconocer que no es la sorpresa lo que no olvido, es su cara simplemente. “Hola, que haces tu aquí”, preguntó con un tono que no tenía ninguna definición, yo le dije “bueno chica, tu sabes, yo soy galán de mercado y ticketero de día y de noche me transformo en personaje de la sociedad”, ella todavía sin poder creer lo que veía le preguntó al barman que si me conocía o si yo trabajaba con él, el barman muy amable le dijo que no, pero que sin a lugar a dudas yo era todo un conocedor del baseball, eso por aquello de mi mala manía de hablar con porteros y barmans en las fiestas por encontrarlos mas agradables y sinceros que aquellos caracteres que pululan en esos lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bailamos” pregunté y sin dejar que pudiera pensar la tomé de la mano para llevarla a la pista de baile en donde mi amigo imaginario se divertía bailando al son de aquel merengue viejo mientras me reclamaba que no se sabía la letra del mismo por culpa mía. “Y tu novio?, le pregunté, ella quien no sabía en realidad si la había pisado un camión o había sido secuestrada por extraterrestres se limitó a mirarme sin proferir palabra alguna, hoy día supongo que muchas preguntas pasaron por su mente aquella noche, y yo solo espero que el silencio me permita escuchar dentro de su razón y que el olvido no se lleve mi osada decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de aquella mesa, Arturo Yandiola miraba con deseo las velas que anunciaban la llegada de un nuevo año, el coro de aquella canción muy conocida estremecía cualquier rincón del lugar. Al momento del último “cumpleaños feliz” la torta explotó, reconozco que me reí en un principio, pues pensé que se trataba de una broma pesada, al ver los cuerpos regados de los jalamecate que se habían posado alrededor del bandido Yandiola, al igual que el de su persona, comprendí que un atentado acaba de ocurrir en aquella noche capitalina, para mis adentros comprendí finalmente que tarde o temprano la vida equipara, a su manera, a su macabro estilo, y deja todo en el estado como comenzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gritería en el lugar era ensordecedora, la gente corría de un lado a otro mientras los centros de mesa también explotaban, me quedé parado mirando todo aquello, esperando que llegara mi momento, el terror reinaba en aquel lujurioso establecimiento, esta vez peleaba contra un enemigo invisible, como aquel que siempre he perseguido, y que sin lugar a dudas te hace o te acaba…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-4788155402065116441?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/4788155402065116441/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=4788155402065116441' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4788155402065116441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/4788155402065116441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2008/01/balanza.html' title='Balanza'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-6510847110116630069</id><published>2007-10-04T13:31:00.001-04:00</published><updated>2008-11-15T03:38:38.325-05:00</updated><title type='text'>El Coquito</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RwUzH4JPMNI/AAAAAAAAAAk/0w9E-Lvl5iM/s1600-h/wdc2copye-quickconnect-10042007-143522_20071004_143525.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5117552761999667410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RwUzH4JPMNI/AAAAAAAAAAk/0w9E-Lvl5iM/s320/wdc2copye-quickconnect-10042007-143522_20071004_143525.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Día a día, hay que tomarse las cosas. La verdad es que pueden pasar horas, días, meses, años, siglos, y siempre habrán recuerdos que no se amilanan al pasar del tiempo, día a día, un día a la vez o con paciencia infinita hay cosas que no puedes borrar. Eran tiempos distintos de la historia, de una historia que como muchas tuvo un comienzo pero que no termina, los cambios inminentes se aproximaban con pereza, eso pues, los hace penetrar con mayor fuerza. Aún a veces me pregunto como terminé entre las cuatro paredes blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta a las cuatro paredes blancas la supe desde siempre, es simplemente que a veces variamos nuestras propias respuestas para buscar sentido en el andar, la vida te puede pasar pero sin pasar por ella bien podemos estar. Es así como me acuerdo, como empezó aquel momento, en el cual decisiones tomé y del cual no me puedo arrepentir pues sería traicionar a mi memoria, la cual vuela entre la realidad y la cordura pues la realidad no es simplemente otra cosa que la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grito en la noche me despertó, aún no logro recordar si era propio o del vacío, hacía frío aquella noche en el valle que me vió crecer, las gotas de sudor corrían por mi almohada, la tela no era suficiente para contener el terror que puedes sentir en sueños, sueños que pasan de un plano a otro con sutil facilidad. Estaba escondido en aquellos tiempos, alejado del jugar, mirando a lo lejos el ir y venir de lo mundano y temiendo cual sería el momento justo para regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gato que tocaba mi ventana se había ido, finalmente entendí que nuestros miedos los creamos, muchas cosas pueden quitarme pero volveré sigiloso a cobrar lo mío, puramente a crear el miedo que trataron de arrebatarme. Una luz intermitente de color rojo alumbraba mi cuarto, la policía podrían pensar, era Nabor Cheltinsky, amigo de mi infancia, a quien su padre le había puesto una luz de policía en su camioneta para que ahuyentara a los bandidos, o los atrajera en su defecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritó, “Policarpio, estás?, asomándome por la ventana hice una seña para que no despertara a mis familiares, camino a la calle mi padre me miró e hizo una seña de desaprobación con su cabeza, era tarde, la ciudad peligrosa, la maldad nunca descansa mientras la bondad se duerme placentera. En el carro Nabor contaba su desgracia, una de esas típicas, comunes entre sentimientos, de aquellas que pueden burlar tus sentidos, acabar con ilusiones y cercenar para siempre a un ser viviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mira Policarpio, tu tienes que ayudarme” repetía Nabor con la firme creencia que yo tenía una vara mágica que lo quitaría su dolor con el toque en su hombro. “Me dejaron Policarpio, me dejaron, y yo que he hecho de mal”, seguía con su letanía mientras manejaba con un objetivo fijo, sus ojos pálidos y vidriosos miraban fijamente el pavimento, recuerdo que llovía, a cántaros, en aquella noche como otras, como todas aquellas que entran al ponerse el sol, como esas que no se olvidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos en aquel lugar, lo mismo de siempre, escenas que repetimos pues no sabemos de otras, lo mismo, una vez mas. Nabor llevaba su cruz encima, la cual no se veía, pero aplastaba su espalda. “Coño no puede ser” soltó Nabor, “ahí está, ahí está”. Nunca entendí porque no nos enseñan a dejar ir, nos ahorrarían dolores. “Ahora que hago?, que coño hago ahora? preguntó Nabor, yo me limité a sonreír como suelo hacer cuando me enfrento a lo inexplicable, a todo aquello que los humanos inventaron para torturarnos. Nabor esperaba mi respuesta pero yo para variar estaba distraído hasta que Vanessa y Joaquín, quien vestía un elegante frac en aquella noche capitalina, el nuevo, el de turno, se acercaron. Nabor trató de evitarlos pero estaban enfrente. “Hola Nabi” dijo la causante de su dolor, Nabor no podía hablar, el acompañante saludó de manera educada y se limitó a esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vanesa, tenemos que”…..las palabras fueron cortadas por la voz de Joaquín quien dijo “mira payaso de pueblo, déjanos tranquilos y lárgate”. A todas estas yo no podía dejar de mirar a aquella transeúnte nunca antes vista, de ojos amarillos, pose altanera y dominio total de la escena. Creo que Nabor esperaba por mi ayuda, a veces ni siquiera los superhéroes podemos con el cauce del río humano, las cosas pasan y que hay aceptarlas, o llevarlas a cuestas, olvidarlas quizás, pero pasan sin embargo. Me llevé a Nabor y lo coloqué delante del bar, hay quienes ahogan sus penas otros dan simplemente pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche pensaba en mis días con capa, corriendo con medias en el frío piso de mi hogar, luchando contra bandidos y ladrones imaginarios, viviendo diría yo. Me acerqué con cautela y me miró feo, posiblemente no la enseñaron a mirar de otra forma o se protegía de los zamuros en busca de carne. La tropecé, a propósito quien sabe, o mi torpeza casual. “Perdón” alcancé a decir cuando su voz sin mediar razones contestó “bueno mijo tu no ves por donde caminas, uy estos bichos, todos iguales, todos tratando de buscar llamar la atención, lo mismo, lo de siempre, zapatea para otro lado”. Sonriendo le dije “caerás como un coquito” y me fui. A lo lejos logré escuchar como furiosa decía “coquito tu abuela, pasado, malandro.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olía a lluvia aquella noche, a tierra mojada, sin pensar mucho me paré en el balcón de aquella casa donde todos jugaban, Nabor me buscaba desesperado pues yo era su único ancla en aquel mar revuelto. Me reía solo al pensar que hubiera sido un buen contador de estrellas profesional, contarlas, enumerarlas, darles nombres, sin algún motivo escondido, solo por el placer de darles importancia. El mundo es menos complicado de lo que pensamos, pero hacerlo difícil es el arte de los humanos. Nabor finalmente se paró a mi lado, “no puede ser Policarpio, tu viste eso?, tu viste?, yo me voy a tirar al Guaire a ver si me muero de una vez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo tu Naborcito” le dije “me le paro enfrente y le canto sus cosas, sin pasiones, le dices todo, todo lo que llevas adentro, no importa si el bicho ese está jamado, no importa nada”, Nabor quien no podía creer que yo estuviera diciendo eso me dijo “tu estás jodiendo no?, no pude evitarlo y sonreí de nuevo, por supuesto que estaba jodiendo, yo creo en dejar seguir y no en impedir, mi sonrisa fue interrumpida por la cara de pocos amigos de la dama de ojos amarillentos que por casualidad pasaba por ahí y pensó que le sonreía a ella, de nuevo volteó su cara e hizo un gesto a sus amigas de desprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vi parada a lo lejos, en el bar, me acerqué y pedí agua de coco, el barman me dijo “con whiskey?, “no, no hermanazo, solita” le respondí. Después de mi conversación obligada con el barman acerca de todos los imbéciles que pululaban en aquel lugar y sin poder evitar reír al ver que la dama no se podía ir del bar por estar esperando su trago rebuscado le dije “agua de mar, agua de coco ni tu me paras ni yo tampoco”. “Como es eso que voy a caer como un coquito? preguntó, mi risa estremeció el lugar, y volví a decir “como un coquito” y me alejé sin chistar media palabra mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nabor seguía debatiéndose entre el dolor y la irracionalidad, yo por mi parte caminaba en silencio, saludando a todos aquellos de siempre, los mismos, lo mismo. Nabor se hablaba a si mismo, se daba fuerzas, buscaba entender lo incomprensible de aquella noche, mis pensamientos divagaban, pero había uno recurrente que me incomodaba, Nabor sudaba frío al pensar que las cosas habían cambiado, yo hace tiempo había entendido que el cambio no es necesario pero nos obliga a aceptarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me he preguntado como puede ser tan fácil convertirse en una estadística, no he conseguido la respuesta. El grito sordo acompañado de un tiro al aire hizo que el disc jockey apagara la música. Me lo habían contado pero no lo creía, una banda de ladrones, liderada por Armando Yael se dedicaba a atracar fiestas de “niños bien” en el valle de cemento. Armando y sus secuaces entraron vestidos de frac, con bolsas de plástico en mano para obligar a todo el mundo a entregar sus pertenencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nabor quien solo tenía un propósito en mente ya había comenzado a moverse, sin darse cuenta de lo que sucedía se topó con uno de los secuaces de frac, pensando Nabor que se trataba de aquel que le había arrebatado su mas preciado tesoro le echó un vaso de vodka en la cara y lo retó a una pelea. El ladrón sin pensarlo le disparó, una bala fría atravesó el cuerpo de Nabor, el terror y la confusión se apoderaron del lugar, Armando Yael trataba de calmar el ambiente para proseguir con el robo pero el disc jockey tenía en mente otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música estridente golpeó mis oídos, siempre he aprovechado los momentos de caos para obtener lo que deseo. Saqué mi china y disparé a la frente de Armando quien cayó al suelo sin entender que sucedía. La multitud se tomó justicia en sus manos y comenzaron a linchar a los hampones. Dos pensamientos cruzaron mi mente, Nabor herido y la dama de ojos amarillos, parece mentira como nuestra mente no sabe como ordenar las prioridades cuando de aquello se trata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un brinco salté a la pista de baile donde la banda de ladrones, “Los Manhattan”, como eran conocidos eran ahora birlados por la multitud. Agarré a Nabor y corrí hacia la puerta, sus ojos pálidos y vidriosos ahora parecían abandonarle, su mirada fijada en el firmamento me recordaban mi trabajo de contador de estrellas, su dolor aún latente esbozaba la fiel verdad del momento. “Nabi, Nabi” gritaba Vanessa, mientras yo de reojo veía como su acompañante la ponía en su sitio. Al levantar la mirada alcancé mi objetivo, la agarré de la mano y la saqué de la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera y con Nabor delirando nos subimos al carro, la sorprendida dama quien reclamaba mi osadía de haberle sacado de aquel lugar además de seguir preguntando como era la historia del coquito gritaba que Nabor se estaba muriendo, Nabor quien no entendía que pasaba gritaba “si yo lo que quiero es morirme”, yo miraba hacia delante, y trataba de explicarle a la dama de ojos amarillos que era por su bien que la había sacado de la fiesta. Ella aún sin convencerse exigía respuestas inmediatas. Nabor moría, de una bala y de un sentimiento, la dama gritaba pues no solo estaba en presencia de aquel hombre que poco a poco se apagaba sino que yo no contestaba su pregunta acerca del coquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la sala de emergencia de aquel hospital un médico se acercó y me informó que Nabor viviría, la bala simplemente le había quitado un poco de grasa de su prontuaria barriga. Sus familiares llegaban y hacían las mismas preguntas y los mismos comentarios, en eso vivimos en lo mismo que sucedió ayer. Me despedí de Nabor quien todavía en su delirio no lograba poner las piezas del rompecabezas en orden, trató de hablarme de su pena pero me retiré para que pudiera descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera aquella dama aún esperaba por una respuesta, tomándole de la mano caminamos hacia el carro, después de mirarla de arriba abajo me limité a decir “como ves caíste como un coquito, menos mal que te tengo la mano agarrada para que no te pegues con el suelo……”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-6510847110116630069?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/6510847110116630069/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=6510847110116630069' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/6510847110116630069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/6510847110116630069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2007/10/el-coquito.html' title='El Coquito'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RwUzH4JPMNI/AAAAAAAAAAk/0w9E-Lvl5iM/s72-c/wdc2copye-quickconnect-10042007-143522_20071004_143525.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-8080140899640314266</id><published>2007-07-20T10:17:00.000-04:00</published><updated>2007-07-20T11:50:59.767-04:00</updated><title type='text'>Caminandito...</title><content type='html'>Salí, simplemente me deslicé, sin que nadie se diera cuenta, así como había aprendido años atrás, mientras ellos planeaban su venganza yo me escapaba en silencio. Su mirada perdida buscaba aquello que le arrebataron, su paso pausado y sin rumbo se mezclaba con el atardecer, su odio inclemente se veía por doquier. Llevaba encima el dolor de la verdad, andaba sola, contando una a una las cosas que había robado, tratando de darse respuestas y preguntándose por siempre si en realidad la estafa cometida había dado frutos. El que hace el mal busca ver la producción de aquello que ha sembrado, si solo encuentra tierra seca entonces enfurece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran días iguales de la historia, de esos donde no hay mucho que decir y mas bien hay que esperar. Desde pequeño me gustó observar las nubes, sus formas y movimientos, aún desconozco la razón, quizás es que desde arriba se ve todo mejor, pero sin dejar de olvidar que igualmente perdemos la cercanía. Aquella nube tenía un color distinto, un halo de misterio, de no ser tan distraído me hubiera dado cuenta de inmediato que esbozaba una forma de flecha, una flecha que sin dar lujo de detalles me indicaba hacia donde ir, donde buscar, como siempre algún secreto que develar. La nada me ha perseguido o simplemente yo la encontré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un paso pausado me dirigía sin rumbo definido, pude ver de reojo como aquel camión le pasaba por encima a aquel transeúnte, dejándolo frisado al piso, asfalto y maldad en un solo cuadro. La curiosidad me invadió, a veces creo que es mejor seguir sin preguntar, pero de no preguntar perdemos la capacidad de reclamar. Como quien no quiere la cosa me acerqué para ver su maletín escachado, lleno de dinero, de dinero que seguramente había robado, pues al ver su cara maltratada supe de inmediato de quien se trataba. Pensé por unos instantes si en realidad se hace justicia o la suerte no es más que el orden en que nos pasan las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La multitud miraba con asombro aquel dantesco espectáculo, “alguien lo conoce? gritaba un viejo sin dientes, “estará vivo? decía una dama emperifollada, una madre alejaba a su niño mientras le decía que eso le pasaba a las personas malas, en efecto, eso le pasa a las personas malas, malas como aquel ladrón, ladrón educado y reconocido, de buena familia y delicados modales, pero ratero al fin. Una ambulancia propia de los años cincuenta se acercó, sus dos integrantes se bajaron y parecían perder la vida al ver todo aquello, el cuerpo inerte miraba hacia el cielo, posiblemente adonde no irá o quien sabe si le perdonarán en su viaje, su mano aún sujetaba el maletín, a veces pienso que negociaba con aquel querubín que lo había venido a recoger para comprar su entrada, su pase al infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chofer de la ambulancia perdía la vista al ver aquella cantidad de dinero, nunca antes había puesto sus ojos en una suma tan grande, con cuidado y fingiendo tratar de resucitar a aquel cuerpo se acercaba el maletín, por un momento pensé dejarlo escapar con el botín, en definitiva yo conocía al personaje de la fatalidad y no me importaba en lo mas mínimo su legado. Fue allí cuando el chofer se levantó y trato de correr con el maletín, directo hacia mi persona, me clavó el maletín en el pecho y por si fuera poco resbaló y terminó en la acera con un hueco en la cabeza, en ese instante aparecía uno de los primos del hombre fallecido y su mirada se posó en mi, el maletín estaba en mis manos, y estos personajes que desde tiempos inmemoriales me han odiado lanzaron su cacería de inmediato. “Coño” pensé, “porqué estas vainas me pasan a mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis instintos se apoderaron y no me quedo otra que seguirlos, corrí. Por plena Avenida Fuerzas Armadas iba acelerando, con un maletín en mis manos, de aquel que me había robado tiempo atrás, sería esta mi venganza, finalmente había llegado la hora de devolverme lo sustraído. El primo del difunto y dos monigotes mas avanzaban detrás de mí, “suéltalo odiado Policarpio” les escuchaba gritar mientras comenzaba a sentir las gotas de sudor corriendo por mi espalda, pisé a unos cuantos buhoneros en mi carrera hacia la libertad, y sin muchas opciones para esconderme decidí tomar una decisión rápida, sin lugar a dudas la batica blanca de “chefito” o vendedor de perros calientes me quedaba muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde niño soñé con hacer aquello, preparar perros calientes en la calle, llenar los vasitos de Coca-Cola con aquellas maquinitas, usar las pinzas para poner la cebolla, el repollo y la zanahoria encima de la salchicha, y como olvidar los potes de salsas que adornaban aquel majestuoso platillo occidental. No me costó mucho convencer al dueño del carrito de perros, saqué unos de los fajos de billetes del maletín y le dije que ser “chefito” por un día era uno de mis mayores anhelos en la vida, el hombre extrañado pero feliz por la cantidad de dinero me prestó su bata y así comencé a despachar perros por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún puedo recordar su mirada, una de esas que no pertenecía a ese lugar, su acento sifrino clásico y su andar rápido, preocupado. “Me das una Pepsi? dijo con desprecio en su tono peculiar. No pude evitar mi posición de “chefito” para decirle algo típico, algo que sabía le molestaría pero este era mi única oportunidad de ser perrocalentero en esta vida, “como no mi nubecita de Parque del Este” le dije, a lo que ella me miró muy feo y me dijo “dame mi Pepsi, balurdo, atrevido, pasado, yo no soy nubecita de nadie”. “Por cierto” le dije “ aquí no hay Pei-si, solo Kolita o Chinotto”, ella con desdén me dijo “ay no chico, que chimbo eres, me voy”. En ese preciso instante y con mi racha para las desgracias apareció el primo, el primo del difunto quien después de correr atrás mío había decidido tomarse un refresco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de bajar la cabeza sin aval, de inmediato me reconoció y sacó su pistola, sin pensarlo agarré un cuchillo que usaban para cortar el pan y tomé como rehén a aquella dama, con la otra mano sostenía el maletín y amenacé con cortarle la yugular sino me dejaban escapar en paz. El primo del difunto solo pensaba en el dinero, yo solo quería escapar y aquella mujer posiblemente se preguntaba como era posible que su cuerpo le hubiera pedido una Pepsi en ese lugar feo y sucio, que además tenía un “chefito” pasado que la secuestraba con un cuchillo y por si fuera poco perseguido por tres monigotes armados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vamos para tu carro” le dije a la dama, sus ojos amarillentos brillaban de rabia, creo que prefería a los matones en busca del botín que a mi, pero yo tenía el cuchillo en su garganta. “Y como sabes que yo tengo carro”, en ese momento y ya hablando en mi voz normal, sin el acento de “chefito” le dije “ todas las sifrinas como tu tienen carro, así que vamos”. “Ah, míralo a él” dijo “y tu que haces vestido de ‘chefito’?, un estudio socio-económico acerca de la realidad de los perrocalenteros venezolanos?, la verdad me hubiera gustado contestarle, pero en ese momento mi vida corría peligro, simplemente me limité a decir “deja el peo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastrándola logré hacer que se montara en el carro, el cual prendí después de quitarle la llave y escuchar algunas tonterías de cómo le iba a dañar su precioso Volkswagen Golf si no tenía cuidado. Acelerando a todo lo que daba me interné en las calles del centro de la ciudad. “Y entonces?, dijo ella “ahora vas a pedir un rescate por mi?, de nuevo la miré fijamente con ganas de estrangularla, pero muy decentemente le dije “que secuestro ni que nada, simplemente voy a escapar de los bichos esos y te devuelvo tu carro, tu vida, tu todo, es mas y hasta te doy unos reales del maletín este”. Ella hizo cerca de trescientas sesenta y ocho preguntas en cuestión de cinco minutos, yo solo me concentraba en la carretera, ya en el espejo retrovisor veía como el primo del difunto y sus monigotes se acercaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me vas a chocar el carro de mi papi” gritaba enfurecida la niña mientras trataba de hacerme frenar, igualmente me decía que tenía que volver a la oficina pues la temporada estaba en pleno auge, yo la única temporada que conocía era la del baseball así que no le presté ninguna atención. A la altura de la Base Aérea Francisco de Miranda decidí tomar una medida radical, era ahora o nunca y sin pensarlo atravesé la reja que resguarda la base militar en pleno corazón de Caracas, corriendo por la pista de despegue mientras los soldados del régimen disparaban sin saber que ocurría la dama me seguía insultando y además ahora me golpeaba con su cartera. El primo del difunto usó el hueco que había dejado en la reja para continuar la persecución, para ese momento los soldados habían tomado posiciones y dispararon un mortero que dio directo en el capó del nuevo Mercedes Benz que manejaba aquel monigote, el carro incendiado y los hombres huyendo fue lo último que alcancé a ver antes de huir por el lado opuesto donde había penetrado la base.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eres de lo peor” gritaba la dama, “suéltame y vete de mi vida”, de que vida pensaba yo, si solo la conocía por accidente y por solo veinte minutos, “todos los hombres son iguales” decía ella, “si claro, todos igualitos”. “Disculpa” alcancé a decir mientras ella continuaba con su letanía, “necesito un favor mas”, “otro?, otro? que atrevido de verdad”, pero sin darle oportunidad a que dijera que no enfilé el carro hacia la sede las Hermanitas de la Caridad Escondida, coloqué el maletín en el buzón, ellas sabrían que hacer con ese dinero, esa noche sin dudas que un milagro iba a suceder en aquel lugar, algún santo se llevaría el crédito por ese hecho insólito, a mi solo me quedaba sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me bajé del carro y la dama me dijo “y entonces?, aquí se acaba el secuestro?, de nuevo pedí disculpas y seguí por mi camino, por el que siempre vine y debo ir, aquel que me tracé y debo continuar, quizás uno que no puedo escapar o que no quiero perder, con altos y bajos, llantos y risas, pero mío al fin. Después de unos pasos sentí como un carro se paraba a mi lado, bajó la ventana y dijo “me invitas una Pepsi?, “yo no tomo Pepsi” dije, “pero te invito una Coca-Cola”, es que a veces, muchas veces, el camino tiene sus sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la televisión se podía ver el magno evento, las Hermanitas de la Caridad Escondida inauguraban la nueva obra, la misma llevaba el nombre de aquel ladrón pues su maletín lo tenía impreso, “Guardería Infantil Abelardo Yepez”, la madre superiora daba las gracias a aquel hombre por su generosidad y lo invitaba a dar la cara para que el mundo supiera que existía. En el más allá Abelardo se revolvía, aún su alma no se acostumbraba a no poder disfrutar la materia, su dinero en manos de esas monjas que tanto odiaba, su urna con bolsillos llena de gusanos y no de verdes, suspiró pues sus riquezas no lo devolverían al terreno, sonrío pues esta vez trataría de engañar a las deidades celestiales para comprar su boleto al cielo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-8080140899640314266?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/8080140899640314266/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=8080140899640314266' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/8080140899640314266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/8080140899640314266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2007/07/caminandito.html' title='Caminandito...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-5207337894903808622</id><published>2007-04-11T15:14:00.000-04:00</published><updated>2007-04-11T15:17:14.205-04:00</updated><title type='text'>Igualdad</title><content type='html'>La mayoría de las veces no comprendemos la razón de las cosas, hay otras que tienen razón, podemos también no querer comprenderlas o simplemente es que hay momentos donde es mejor no buscar una explicación. Eran días iguales de la historia, de esos donde todo se ve de un mismo color y los recuerdos se visten de seda, de esas horas donde el pasado pesa y el futuro reduce. Los alrededores aún jugaban su juego de siempre, el que nunca jugué por mas que intentaron hacerme, el cual de una u otra manera esquivé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentaba olvidar acostado en mi cuarto, no puedo distinguir cual de ellos, quizás las cuatro paredes blancas o pudiera ser que aquellas de colores distintivos. A lo lejos escuchaba la voz sempiterna de mi madre, me invitaba a salir de lo lejano, hacía su labor, cuidar y querer, yo por mi lado huía de todo aquello que no podía interiorizar, callaba y aceptaba, dudaba a veces sobre si había perdonado a los ladrones o si por el contrario aguardaba el instante para hacerles tragar sus miedos, quizás solo estaba esperando pausado el momento adecuado para pisar de nuevo el pavimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en mi cama mi padre discutía sobre la igualdad, no la igualdad humana sino más bien el por qué a mi me daba igual todo aquello. Su visión distinta a la mía me hacía esbozar preguntas cortantes, con paciencia todo se responde y se lleva adelante. Hubo un momento en el que me perdí, mi capa vieja y gastada no cumplía con mis medidas, mi mente cansada y somnolienta apenas me daba ideas, yo todo, conmigo mismo me debatía entre el respiro y el ahogo, las cosas que vi no deseo nadie las vea, los humanos podemos ser muy buenos pero nos esmeramos en ser terribles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta Policarpio!!!, seguir?, para que?, me reía al pensar en lo inútil que resulta arar en el mar, los malos siempre ganan, pero debo confesar que al menos me río. El teléfono sonaba con insistencia, su ruido atorrante retumbaba en las cavidades de mi propio infierno, finalmente alguien le agarró, era para mi, como solía suceder, el mundo esperando por mi, yo esperando por la nada, una mezcla terrible. Después de una conversación extensa y tediosa accedí a tomar el auricular y escuchar la voz del otro lado, me buscaban, no por bien, no por mal, es que existen aquellos que se preocupan o que te necesitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era imposible olvidar aquel evento, como dejar pasar la oportunidad, el gran Hotel Montaña reabría sus puertas, con bombos y platillos, y por cierto a mi me daba igual. Arrastrando mis pies como suelo hacer pero con un agregado de fastidio perenne me dirigí al baño, pasarían por mi a las nueve de la noche, una vez más me secuestrarían mis amigos. Vestido de payaso, perdón con traje y corbata quise decir, estaba parado en la puerta de mi hogar, aquel que me vio crecer desde mis días de superhéroe hasta aquellos penosos de no saber que hacía aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo y sereno debajo de aquel árbol que vio esfumarse mis grandes sueños pensaba como habían logrado convencerme para salir de mi cueva, una gama de invitaciones a salvar al planeta surcaban el aire pero siempre recordándome que detrás de cualquier acto de bondad hay varios descontentos y dolores, esperando tranquilos para hacer de las suyas, hay gente de gente, con sus poses y categorías, con intereses y virtudes, con defectos e ilusiones pero ningunos tan malos y tan podridos como…la corneta del carro me hizo desviar mi atención, me subí y recibí las respectivas salutaciones, ellos decían este sería un magno evento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el funicular que nos llevaría al tope de la montaña tenía nombre, “Latronis” pude leer y me acomodé dentro de aquel carrito sostenido por una guaya. La ciudad se veía tranquila y mansa, no podía sentir ni frío ni calor, las luces se fueron alejando, mis acompañantes bromeaban y se divertían, como siempre habían llevado a alguna incauta con la esperanza que yo la entretuviera y le metiera un cuento, si uno de esos que solía contar, y que me perdonen los sufridos. Con mi sonrisa de falsedad la ayudé a bajarse del funicular para desaparecer de inmediato sin darle chance a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que todo debo reconocer que habían realizado un gran trabajo, el hotel se mostraba a plenitud, la gran gala estaba por comenzar, desde mi lugar observaba a aquella dama buscándome, me reía, para adentro, nunca he podido evitar reírme cuando veo la desesperación de los que no saben esperar o quizás solo buscar. Todo tipo de personajes embalsamaban aquel lujoso salón, la sociedad en su máximo esplendor, bandidos de cuello blanco, pobres de solemnidad, maletines vacíos, frentes en alto, la medida perfecta para el inicio esperado, el número elegido para la realización de la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inerte desde siempre, nunca pertenecí, no es culpa de nadie, es que soy así. Con disimulo me acerqué a la puerta para irme de aquel lugar pero mi mala costumbre de hablar con porteros y guardias de seguridad me llevó a quedarme un rato mas, un rato que me permitió ver con desagrado la lista de invitados, y no por sus nombres pero por el número, seis, seis, no podía leer el tercer número hasta que finalmente lo vi, otro seis, insignificante en otros momentos pero tratándose de una fiesta tirada por la ventana por el diablo mismo no me quedó otra opción que seguir hablando con el portero hasta que el pobre hombre se cansó de mis historias y se excusó para ir al baño, mis dudas de siempre, irme o quedarme, y así fue como le vi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rayos, creo que ese es el símil adecuado, una tormenta frente a mi, como actuar?, un cuento, ese fue mi primer pensamiento, y de golpe me acerqué. Creo que hasta le tropecé, tenía tiempo sin actuar, me presenté como pude, será que todo te da igual triste paladín?, será Policarpio?, mi mente me azuzaba con pensamientos irracionales, o serán los mas racionales que yo puedo tener, no lo se, no lo quise averiguar, sus ojos, una mirada para perderse, no me creerían, pero así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella quería escaparse, a eso le enseñaron, “no se habla con extraños mija” decía su mamá, pero como dejarle ir, no sería digno de un indulto, imposible de sobrevivir. En ese instante la orquesta iniciaba su toque especial, yo no me acordaba de bailar pero siempre supe que al verla tenía que intentar. En medio de la gente y de su ínfimo pasar hablaba de aquel juego, de su comienzo y su final, de cómo ella ganaba fuera lo que fuera. Yo me reía al escuchar, recordando el pasado, viviendo el presente y soñando en el futuro, juego que nunca jugué y no pienso caer, pues no se trata de jugar quizás es mas bien de compenetrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca pensé que se relajaría pero lo hizo con el pasar de los minutos, ella sola empezó a hablar, de lo cómico que resultaba conocer “desconocidos”, como sus amigas hablaban de historias que terminaban bien y que en definitiva cada quien encuentra si sabe buscar, la espera tiene que terminar. Hizo un alto en sus pasos para dar entrada a la racionalidad, un conjunto de pensamientos acerca de que hacer, como serían las cosas, que nos conviene o no en un momento dado no está dictado por la razón, es solo un cuento, de esos que solía echar, pero con el ingrediente de la verdad, aunado a la importancia del asunto y por supuesto con la realidad que supone aceptar a un loco con planeta propio y olvidado por aquel en el que vive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Equivocado no puedo estar, dije con voz pausada”, “con cada segundo que siento pasar, sin lugar a dudas podemos darle vueltas y tratar de comprender, pero es que no se trata de un todo, de la nada, ni de esto ni de aquello, creo solo que radica en la capacidad infinita del querer, que se transforma en poder, y con esto el hacer, y poco a poco afianzando lo que tiene que suceder, son muchos los sueños con que todos empezamos, y cuantos de ellos nos acompañan al sentirnos terminados, pero si llevamos muy adentro aquel que siempre anhelamos podemos estar seguros que ha valido la pena y por eso nos encontramos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un minuto mas tarde en el podio que estaba a la derecha de aquel salón se subió aquel hombre amado por muchos, temido por otros e irrespetado por mi, valemos adentro no afuera te informo bandido eterno. Con su mirada penetrante y con voz tenebrosa anunció con una calma pasmosa que habíamos sido invitados, invitados para robarnos, él y sus secuaces de siempre nos quitarían todo aquello que tuviera valor, pero de inmediato y como siempre mi mente no deja de pensar, a que valor se refería?, pues perder mi traje de payaso sería bienvenido pero hay cosas que por mas que nos de igual el planeta no estamos dispuestos a perder y sería bueno contarles que sus ojos amarillos me han hecho de nuevo creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente la partida de bandidos se colocaba delante de cada quien para despojarle sin pasión, infligiendo el dolor, recordando la traición, quitando poco a poco la materia y el perdón, la posesión y la misión, un trueno de hielo recorrió mi interior al ver que el ladrón y sus amigos habían descubierto que monedas van y vienen pero un sueño es invaluable, de a poco iban dejando a los invitados inertes y febriles, sin nada afuera, con menos adentro, sin pensar se llevaban el todo y la nada, quizás era aquello lo que yo esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté buscar mi china pero no la había traído, mis instintos de huir florecieron al pasar, es muy fácil correr y dejar pero como podría explicarme a mi mismo que la espalda había dado a el tesoro mas buscado, hay perdones de perdones, y si esta vez me fallaba a mi mismo mi descanso buscado sería solo un tormento explicado. Su voz me hizo voltear, con calma y tranquila me hizo recordar, un pasado lejano donde corría con capa en busca de un sueño, aquel mundo que siempre busqué, lo bueno sobre lo malo, la risa sobre el llanto, como magia, como aquellos actos imposibles que solía realizar, desaparecieron frente a mi el ladrón y sus secuaces, para nunca mas volverles a ver, ni siquiera en una fiesta de disfraces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se abren las nubes al pasar la tormenta pude ver a lo lejos aquello que me rodeaba, el sentido se lo damos nosotros, esa es una de las razones que me costó comprender, pero no debemos descansar pues tarde o temprano se debe llegar. Todos tenemos un lugar, pequeño o grande, solo tenemos que encontrarle, si la búsqueda es cuesta arriba hay que seguir pues no solo nos hacemos sino que encontramos la medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy miro atrás, quizás fue aquel mismo día, una noche u otro sol, y en aquella montaña pude decir “sin duda que tu entiendes mas a este mundo y sus criaturas, yo por mi parte te estaré agradecido eternamente por devolverme las ganas de vivir…..&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-5207337894903808622?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/5207337894903808622/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=5207337894903808622' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/5207337894903808622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/5207337894903808622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2007/04/igualdad.html' title='Igualdad'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-6196710860386451984</id><published>2007-02-08T19:26:00.000-05:00</published><updated>2007-02-08T19:27:48.502-05:00</updated><title type='text'>Si alguna vez...</title><content type='html'>Si buscas venganza, cava dos tumbas de una vez. “Policarpio, Policarpio, es tu hora, ya no puedes escapar, tu tomaste tus decisiones y debes vivir por ellas”, gritaba aquel monstruo de colores que se me venía encima. Sudando desperté, agradeciendo que solo se trataba del subconsciente sin saber que la realidad sería aún mas aterrante que mis sueños. Suelo recordar que era sábado, el día en que inocentemente me sacaron de mi casa, pero unido a ese recuerdo siempre viene el peso de la libertad, y como decía aquel monstruo de colores, yo tomé mis decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a mi estaba, leyendo un libreto escrito por otro, con odio encendido e ira guardada intentaban de todas llevarse mi alma, el precio no establecido por la misma los hacía dudar, sus esfuerzos malignos por el destrozar, vetusta y siniestra reía sentada pedía reverencias y por la espalda apuñaleaba. Amenaza latente con vicios de crueldad, llevaban contados mis pasos en falso, su meta era clara entendí en aquel tiempo, obtener una manera y luego salir huyendo, no sin antes tomar lo que no les pertenecía su venganza planeada a la orden del día, al voltear por última vez comprendí finalmente y para siempre que soy lo que soy y que no puedo pertenecer al lado negro del existir, prefiero morir sonriendo que vivir una mentira por complacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llovía a cántaros aquella noche, cuando pasaron por mi, simplemente son esos días que resultan insignificantes a simple vista pero que te van a cambiar el rumbo para siempre. En aquella casa anaranjada descansaba aquello que mas tarde me traicionaría, había algo allí, yo lo sabía, pero de igual forma seguí tratando de arar en el mar, buscando la forma de terminar lo que yo estaba por iniciar. Sigo sin entender la razón por la cual me dejaron entrar, capricho seguido o capaz dejadez, las horas pasaron, los días también, son meses y años de un trato amargo, por mas que tratemos imposible es cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba años luchando en contra de mi mismo, sin entender realmente de que se trataba todo aquello, las razones que me daban no despertaban, los motivos inclementes solo sirven para hacerte paciente. De esa forma di aquel paso, hacia mi humanidad por tiempo escondida, si nos hicieron sin alas es que no somos aptos para volar, o eso me hicieron creer. Aquel día dejé mi china en la casa, mi capa ya no me servía, lo que algún día fue sinceridad se había tornado en oscuridad, todos sucumbimos aquí o allá, aceptamos mas bien y seguimos la corriente del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta penoso, quizás debería decir incómodo para la conciencia saber que te estás adentrando en la boca del lobo, que tarde o temprano serás víctima de una fuerza arrolladora que no puedes detener, o entras por el carril o comienza tu sufrir. A la llegada al teatro mi cuerpo se movía por la presión del momento a veces creo que no deseaba morir en el intento. Conversaciones y saludos, halagos y sorpresas, presentaciones y distinciones, un cúmulo llamado a darle forma a la invitación a la realidad, a mi realidad, que todos tarde o temprano son sometidos, aún cuando muy lejos veamos nuestro reflejo arrodillarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo haber inhalado el aire con fuerza, llenando mis pulmones para poder seguir, no podemos engañarnos, al menos yo no puedo, nunca pertenecí, se dice muy fácil, sus consecuencias nefastas, al arrepentimiento lo llaman cobarde pero al valiente lo despojan sin suerte. Huir, eso pensé hacer, mejor hacerlo ahora que después, pero es que todos, todos tenemos que tocar ese halo de estabilidad que nos venden desde niños, a veces creo que nunca debí haber salido de mi casa, no aquella noche, pero entonces no sabría distinguir entre la maldad y la bondad, por eso y solo por eso abrí aquella puerta, para convencerme que efectivamente hay dos lados para todo y cada quien está donde le corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No logro recordar de que trataba la obra, lo que si puedo pintar en mi mente es la voz de aquel macabro personaje que ordenaba a la sangre de su sangre a mantener su nombre, proféticamente anunciaba el futuro nada lejano, el destino se puede manejar a placer si se tiene un súbdito que desee obedecer. Allí sentado observaba, pero esta vez no de lejos, inmiscuido en el mero hoyo negro de las relaciones, jugando un juego que yo no inventé, sin reglas y que en definitiva fue ideado para enredar y no para solventar. Los aplausos que marcaron el final de la velada retumbaban en mis oídos, de pie soñaba que todos me aplaudían, por ser un valiente mas, pero pronto me di cuenta que solo eran para los actores, aquellos que fingen ser y estar en vez de padecer en el andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo, aunque no se si se trata de creer o de sentir, que se me fueron las ganas de salvar, entonces me pregunto si estoy desempleado o es que todos pasamos por allí alguna vez. Me hago sugerencias dentro de mis cuatro paredes blancas, allá donde me llevaron por contar mi legado, siempre me ha quedado la duda si los ladrones se llevaron algo que no puedo palpar, que por siempre permanecerá a mi lado sin estar. Cansancio, aún los superhéroes podemos sentirle, es solo que no se nos perdona, un juzgado instalado en donde el poeta arruinado ha comprado sus integrantes, lo justo tiene dos vertientes, es solo que a veces no hay cabida para ello, entonces se gana o se pierde, se gana un segundo se pierde la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He podido constatar que tratar de entender lo que no se debe es abrir un camino a la duda, hay cosas que sabemos, otras que deseamos saber, algunas olvidamos y otras escondemos, pero lo que ocurre en el andar no podemos predecir, a veces aquí o a veces allá podemos estar pero nuestra esencia está llamada a estancar, pensamientos cruzados, ambiguos y claros, se mezclan tranquilos buscando intenciones, agradezco por dentro que me dejaran ir, dolor y alegrías son solo una parte del existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guillotina cegadora me fue lanzada encima, los ladrones, todos ellos y como siempre reían bocones, se daban razones y teorías probadas, su victoria clamaban con jolgorio procesado, detrás de una risa hay lágrimas escondidas, liquidarme buscaron y no me encontraron, por siempre la duda invadirá su tristeza y nunca entenderán que la diferencia eterna salió del corazón solo que en forma de decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo aquello me limité a pensar por un instante que por siempre el silencio será mi venganza y al no escucharlo les debilitará a ultranza, olvidaron sin duda una pieza importante del asunto, cavaron una sola tumba y como era de esperarse las medidas de la misma eran equivocadas…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-6196710860386451984?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/6196710860386451984/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=6196710860386451984' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/6196710860386451984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/6196710860386451984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2007/02/si-alguna-vez-lo-entiendes.html' title='Si alguna vez...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-116691217509144720</id><published>2006-12-23T17:15:00.000-05:00</published><updated>2006-12-23T17:16:15.133-05:00</updated><title type='text'>Inentendible...</title><content type='html'>Después de la tormenta viene la calma, para otros. Con su cabello largo, cual poeta arruinado y su barriga de mero se volteó para observar mis pasos, esa era su obsesión, seguirme hasta el fin de todas las eras para hacer lo que él mejor sabía hacer, robar. He conocido dos clases de enemigos, los payasos y los sinceros, la diferencia entre ellos es básica, pero la mezcla los hace peligrosos. Hay situaciones y momentos que debemos aceptar, nos seguirán por siempre, no importa si tratas de esconderte son parte de tu ser, es que tenían que hacer este planeta divertido de alguna manera, entonces inventaron las repeticiones, las repeticiones de lo que llamamos el mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento toca mi cuerpo, eso puedo sentir, al menos eso me hago creer. Todo se ve distinto desde aquí, la calma ha reemplazado a la duda, la agonía de saber que algo falta por hacer se desvanece cuando entiendes que los ladrones actuaron como lo hicieron pues no saben otra cosa, lo llevan impreso en sus almas, son timadores de nacimiento, rateros por convicción, violadores de la palabra, ingenieros de la maldad, bastiones del odio, guías del desprecio. Ya no debe importar, el entendimiento es la píldora para el descanso eterno, una vez que interiorizas las razones nada te puede detener, es solo cuestión de tiempo, del pasar de las horas para verles caer en su propia trampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos veo como pasa el tiempo, si es que lo quieren llamar así, desde aquí se puede ver su andar, su dulce y amargo transitar por las vidas ajenas, las cuales no le importan. Es que es distinto acá, se sabe de motivos y quereres, lo desconocido es fácil y lo conocido te acompaña, la claridad alumbra la razón, y no hay quejas para el pobre corazón, descansas en una cama sin sueños frustrados, tus sueños no en vano nacen para vivir a tu lado. No existe la traición ni el dolor, el enemigo camina de frente, no busca agredirte es simplemente diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporo dentro mi soledad, aquella en donde el silencio me acompaña para nunca traicionarme, la idea que traspasa mi quietud me hace dudar acerca de lo real y lo borroso, simplemente me recuerda que el camino es largo y los enemigos nunca descansan. La historia continuaba como siempre, las paredes blancas que rodeaban mi existencia se mantenían a raya, esperando el momento para actuar, a veces protegiendo, a veces asfixiando. La diferencia entre el sol y la lluvia es solo materia de percepciones, la brillantez de uno puede ser confundida con la opacidad de la otra, como les miramos las dota de matices distintos, es que nunca aprenderemos a darnos cuenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me muevo entre la brisa y la quietud, zozobro entre el llanto y la virtud, resulta difícil estar sin estar, es como esperar sin cambiar. “Señor? Señor?, pregunta el mesonero, subo la mirada y recuerdo donde estoy, no se que hago allí pero estoy, “desea algo de tomar? continúa el hombre vestido de traje, “se siente bien? prosigue, hago una seña de aprobación y pido un vaso de agua, el hombre la sirve de inmediato, y yo la deposito con más velocidad, estoy sudando pero hace frío, estoy rodeado y aún así la soledad es parte del legado, nuevamente trato de procesar que estoy haciendo en ese lugar, es que a veces se me olvida el transcurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando entre la muchedumbre y la algarabía puedo sentir como no están pendientes de sus vidas, pero de las de otros. El ruido es inclemente, el reflejo de las joyas nocturnas se hace latente. Me siento en una mesa en la cual discuten sobre la realidad, es decir, sobre su realidad, observo y escucho, hablan de la bonanza económica del momento, uno que otro hace un comentario sobre las damas de la fiesta, todos ríen, celebran la gracia, y continúan con su tema. Vuelven la mirada hacia mi, me conocen por supuesto, y están esperando mi opinión, les digo algo, lo que quieren escuchar, hablo de factores internos y externos, de causas y consecuencias, de probabilidades y estadísticas, de nuevo otro comentario sobre las damas hace que todos estallen en carcajadas, nunca termino lo que empecé, me paro, hago una reverencia y me despido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mesa en mesa voy danzando, buscando razón de todo aquello, aún no se como llegué a este lugar, solo puedo reconocer que hay una alegría sonante. A lo lejos distingo a unos viejos conocidos quienes se asombran al ver mi ser, me hablan de la gran sorpresa de la fiesta, y ponen en duda que yo no supiera nada, me toco el bolsillo del traje de payaso que llevo puesto, mi china ha sido olvidada. Todos tenemos algo que nos hace sentir seguros, hay quienes ponen esa tarea en alguien, distintas maneras de afrontar y en definitiva razones para escapar, para escapar de lo que no podemos evitar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo atrás le vi, no se en que dimensión o si fue en el automercado, pero de algún lugar le recuerdo, lleva la misma sonrisa, la cual esconde algo que no desea mostrar, sube la mirada y sigue mis pasos, mi duda entre socializar y salvar aumenta a sus niveles críticos, si tratas te frenan, si no intentas te excluyen. Paso con cuidado y hago un gesto al cual recibo una respuesta, una mirada que vuela junto a una media sonrisa desinteresada, debe ser que muchos atacan, sin conseguir lo que quieren, posiblemente no saben que es todo muy fácil si se sabe como se hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi objetivo se encuentra a unos cuantos pasos, la puerta de salida de aquel lugar, centro mi mirada en las grandes visagras que adornan la madera, pienso que nada me puede detener, por un segundo olvido que aunque todos sabemos que al final del existir nos vamos a ir debemos transitar para llegar. Aquel olor hace que frene en seco, no solo es el olor es lo que llego a escuchar, se puede hablar por hablar, pero mentir para excusar no goza de perdón ni ahora ni jamás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una mesa están todos juntos, sus caras de sorpresa no pueden ocultar, no quieren verme allí, como he podido osar. La voz de la razón se enfrenta a la corneta de la irracionalidad, veo pasar momentos en segundos, siento como aún tratan de llevarse algo. “Pero que descaro” dice uno de ellos, “vamos a llamar al abogado” dice otro de los idiotas sin subir la mirada, los otros siguen con algunos comentarios nada felices, él mas zángano de todos se pone de pie y me ofrece unos golpes, yo espero paciente para simplemente seguir, desde un primer instante mi reacción ha sido el silencio, pues el mismo es eterno, no se compra no se vende y desde del comienzo de todo ha hecho lo que sabe hacer, permanecer callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tarima todos cantan y bailan, cuando aquel funesto personaje toma el micrófono y anuncia a todo gañote que pretende dirigir unas palabras con motivo de la ocasión. Comienza con las salutaciones de rigor, divaga un poco y luego dispara una confesión que más bien suena a una búsqueda de perdón. “Quisiera me disculpen por esta interrupción en tan magnífica rumba, pero es que el peso de la conciencia no me deja dormir, ni siquiera los tragos que me echado hoy alivian el plomo que habita en mi debilitado disco duro, ciertamente se trató de un robo, y quiero que estas palabras apologéticas lleguen a su destino….le quitan el micrófono y se la llevan entre llantos y murmullos, hay quienes gritan “nos cagaste la fiesta” y otros simplemente “vete no jodas”, yo sonrío, por dentro como suelo hacer, los remordimientos son armas infalibles, a pesar que digan lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos escucho los gritos propios del momento, esos que inundan el ambiente festivo con su carga de severidad, la conciencia ha acabado con una celebración, a veces ella misma termina con el existir. Me pregunto si esa era la sorpresa de la que hablaban los conocidos, pero no tendría sentido, sigo caminando hacia donde iba, para desaparecer una vez mas, para irme por donde vine, para recordarme que aquí sigo a pesar de todos sus intentos. Ahora comprendo que estaba equivocado, hay tres tipos de enemigos, los payasos, los sinceros y aquellos que yo conocí a las faldas de la montaña…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-116691217509144720?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/116691217509144720/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=116691217509144720' title='16 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116691217509144720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116691217509144720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/12/inentendible.html' title='Inentendible...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-116136115607171744</id><published>2006-10-20T12:17:00.000-04:00</published><updated>2008-11-15T03:38:39.313-05:00</updated><title type='text'>Invitación</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RawyhyfP17I/AAAAAAAAAAU/4jKNMYUwxaU/s1600-h/invitacion-ilustracionfabi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5020443240681166770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RawyhyfP17I/AAAAAAAAAAU/4jKNMYUwxaU/s320/invitacion-ilustracionfabi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Eran días normales de la historia, de esos que pasan por ti pero no pasamos por ellos. Recuerdo haber despertado cansado, alguna que otra pesadilla me había mantenido en vilo toda la noche, el espectro de los ladrones es difícil de borrar, te queda la idea que siempre estarán allí para acechar, para intentar llevarse algo nuevo, aún sin necesitarlo, simplemente por tomar lo que no les pertenece, solo para marcar tu alma con su símbolo de putrefacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía con los rastros de una noche mala, y con algunas preguntas sin responder me dirigí a la cocina en donde conversé un rato con mis padres, de la nada y del todo, de cómo ellos veían mi futuro, de cómo a mi no me interesaba el mismo, de aquello que la gente habla, a sabiendas que las cosas tomarán su camino sin mucho que podamos hacer. Me siento al frente de mi computador, quizás esperando encontrar las razones, consciente que no va a suceder, y allí lo veo, aquel correo electrónico con aquella invitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me extraña, la gente sigue su vida normal mientras yo vivo la mía, es la normalidad latente dentro del sinfín de dolores que acaparan a la humanidad. Es una fiesta, como otras, ni mas ni menos, de disfraces, algo así creo recordar, algunos aún recuerdan que existo, no se si por maldad o por curiosidad, o quizás por algún rastro de bondad. Me quedo viendo aquellas letras que me dicen algo, que no son más que parte de un conjunto de relaciones que unen a los habitantes, a veces se me olvida que la gente se relaciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente es importante para mi estar allí, hay cosas que no debo decir, a veces ni atreverme a pensar, y de pensarlas debo resguardarlas, lejos de aquello que han llamado el dulce existir. Suena el teléfono, a veces quiero que solo sean llamadas para mi hermano, o que simplemente equivoquen el número, no se si llaman por esperanza o por costumbre mas bien. A lo lejos escucho su voz, hay cosas que trascienden el tiempo, que se mueven en el espacio para recordarnos que lo que hacemos hoy nos perseguirá mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me habla de lo cotidiano, me recuerda que respiro. Estoy siguiendo la conversación, mi mente vuela, puedo hablar de lo mundano y pensar en lo sublime, si solo supieran de que se trata todo esto. Todos tenemos pretensiones, objetivos, motivos. Ella quiere verme, y yo debo seguir, pero mi mente procesa rápido y la compañía no estaría fuera de orden, a veces necesito acercarme, sentir lo sentido, admirar lo corriente, buscar mil razones, andar en su paso, mirar la esperanza, dejarme llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento es perfecto, le hablo de la invitación, ella desea acompañarme, para eso me ha hablado. Afinamos los detalles, es que les gusta tener el control total del futuro, sin saber que la relación entre el tiempo y los acontecimientos se mueve a un ritmo distinto a nuestros deseos, si es que se mueve en realidad. La buscaré esa noche, jugaré el juego humano una vez más, la lejanía trae consigo muchas cosas, protección y soledad, hay que saber balancearles so pena de nunca darles su lugar inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estoy preparando, para muchos un rito lleno de experiencias pasadas, para mi un andar en lo andado, el vacío de lo ya experimentado, de lo antes pisado, del sudor derramado. Estoy listo, eso creo, de vez en cuando hay que asomarse, reservar un puesto en primera fila, mirar la realidad, sentir la humanidad. Doy tiempo al tiempo para que pase, leo unas cosas y ordeno en mi mente mis ideas procesadas, entiendo que hay momentos para todo, que hay cosas que llegan, tarde o temprano y que una vez encontradas las enfrentas o serán tu pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo me dice que revise de nuevo, y efectivamente allí está, se trata de otro correo electrónico, esta vez en donde me retiran la invitación, piden disculpas, indican que ha sido un error, que han dado un paso en falso, que no debí haber sido invitado, que mi presencia no es necesaria, que no soy bienvenido, que siga, que siga solo por mi camino. Estudio aquel papel con detenimiento, alguna razón debe haber, invitado por error o retirado por conveniencia, en realidad la gente no ha entendido que no necesito reverencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me apego a mi plan y me lanzo a la noche, Lairene, así se llama, me espera tranquila, buscando su oportunidad, moviendo las piezas. Ella habla de aquello que fue y no pudo ser, yo sabía de antemano por donde esperar, sus ojos de color raro me miran fugaces, me traen recuerdos enterrados por siglos, ahuyentados de las sensaciones, dominados por la fuerza de la razón, escondidos en un cofre, en donde guardo la realidad del estar. Le indico que ha habido un cambio de planes, me han retirado la invitación, Lairene hace preguntas, ella siempre pregunta por todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiere saber, pero yo no tengo intenciones de responder, yo se porqué me han obviado son esas cosas, tonterías del pasado. En este caso no importa el lugar, no para ella, simplemente se conforma con poder realizar. Mi mente está dividida, yo se lo que quiero pero no entiendo de sentimientos encontrados y mucho menos despedazados, nos sentamos a la luz de la noche, esa que han dejado de ver, aquella que ilumina el camino de aquellos que lejanos estamos, la guía de los que al mar hemos sido lanzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conversamos, hay tantas cosas que aclarar, al menos eso dice ella. Nos entendemos, una señal clara que horas han transcurrido, días eternos, meses solitarios, años sin nombre. Una sonrisa me hace volar, a aquellos días en que solía jugar, hay situaciones que debo configurar, el pasado vuelve silente, envolvente, sin huellas visibles, ataca al presente. Como le explico, como explicar aquello que no tiene cabida en el manual ya inventado, la simpleza del mundo ha sido olvidada, lo necesario para cuadrar siempre está al frente, nuestras narices huelen pero no saben de mirar, es así como aquel nombre retumba en mi mente, debo actuar y rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me mira disgustada, no puede creer que tenga que correr, es solo un reflejo de lo que ha sucedido, no entiende como puede ser que esté todo perdido. Prometo volver, pero en dos lugares al mismo tiempo no puedo estar, ella quiere que la lleve conmigo, pero si es que supiera que hay jugadas del destino. A toda prisa, como un loco, corro por las calles y avenidas, puedo escuchar su llanto a lo lejos, el miedo de pensar que he decidido escapar, si solamente supieran que hay que confiar, creer en lo desconocido y dejarse llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me acuerdo que se trata de una fiesta de disfraces, yo no llevo ninguno, quizás solo la máscara de mi largo caminar. Entro desesperado por la puerta, mi presencia no es bienvenida, pero hay cosas que debo hacer así me cueste la vida. La primera cara que veo es alguien que viste de diabla, de inmediato reconozco su acento, es Tribeke, la noruega sin destino, me detiene y hace preguntas, quiere saber que hago allí si soy solo un intruso despreciable, mi mirada busca otros horizontes, trato de ser amable y explicar con motivos fundados mi osadía de estar allí, finalmente y cansado le agarro el tridente que lleva en su mano y lo lanzo al otro lado de la sala, su mirada de odio me causa gracia, pero su vida ordenada necesita el todo, sin tridente no está disfrazada, me deja por fin, se siente burlada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una finlandesa me rodea, de nuevo me miran feo, ahora me da por reírme y es que al verle disfrazada de traficante de drogas no puedo hacer otra cosa. Su novio se acerca y me ofrece unos golpes, yo sigo riendo y le doy la mano, el hombre desconcertado mira al techo, yo de un salto sigo mi trecho, gordita y gozona aparece la inca rabiosa, me mira de lado y me detalla buscando deseos, de nuevo me dicen que no debo estar allí y es cuando veo al Ojú, ese viejo animal gitano, que se encuentra en una jaula haciendo su clásico chirrido, me dirijo a contemplarle, y finalmente a lo lejos puedo mirarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis miedos florecen, delante de ella está aquel monstruo pedante, le dicen “El Doctorcito” y es muy arrogante. Todo cuadra en segundos, su nombre en el correo electrónico, aquel demoníaco ser se lleva a su paso la vida palpitante. Me acerco, las miradas se clavan sobre mi, aquel siniestro hombre y ella, María Gracia, es ese su nombre. La furia de este personaje se pierde de vista, él piensa que he venido a quitarle su presa, a cambiar el destino, a moverle el sentido. María Gracia me observa con odio en sus ojos, si ella supiera que en mi mundo no hay eso, que crezco del bien y no daño consciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Doctorcito” que además muy poco original va disfrazado de médico, me invita a salir por la puerta, me ofrece miserias y penas eternas, molesto y salido de sus cables toma el estetoscopio en una mano y comienza a batirlo en el aire haciendo que retroceda hacia la puerta, sus gritos y alaridos se escuchan por doquier, hay gente que baila, otros que beben, algunos conversan jugando a la vida. Ha llegado la hora, hay momentos en que debemos aceptar lo que nos viene, hay tiempos en donde no queda mas remedio que actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi china en mi mano, el garbanzo a la frente y aquel mastodonte de conocimientos cae a la tierra, ante el asombro y disgusto de los presentes, muchos ofrecen aniquilarme, se ensañan en mi contra, me curan con roña. María Gracia observa al hombre caído, todavía lleva el trago en su mano, aquel que le ha servido “El Doctorcito”, se me para al frente y me dice que no quiere verme nunca más, que desaparezca, que vuele a tierras lejanas, que no vuelva a su andar. Yo asiento con la cabeza, he aprendido a obedecer, pero no sin antes tomar su trago y echarlo en el piso, el cual se derrite de inmediato, el vodka derramado, un lindo trago de vodka con ácido muriático, ante la mirada atónita de los presentes, ahora entienden porque estaba allí, y tratan de disculparse, no saben donde resguardarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me volteo y acepto, espero que entiendan, estar o no estar no es importante, es solo cuestión de saber cuando hay que estar, yo se por donde vengo y hacia donde voy, mi paso no lleva un ritmo cadente, es simplemente mi manera, así sea inclemente. Afuera hace frío, eso creo recordar, me dispongo a caminar, solo como siempre, cuando veo su sombra, luego su ser, es la misma mirada de años atrás, le tomo de la mano y sigo con mi andar…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-116136115607171744?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/116136115607171744/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=116136115607171744' title='21 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116136115607171744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116136115607171744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/10/invitacin.html' title='Invitación'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_poFplPrquvw/RawyhyfP17I/AAAAAAAAAAU/4jKNMYUwxaU/s72-c/invitacion-ilustracionfabi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-116006462786759900</id><published>2006-10-05T12:08:00.000-04:00</published><updated>2006-10-05T12:26:57.683-04:00</updated><title type='text'>Seré</title><content type='html'>Me despierto de un brinco, salto en la cama buscando escapar del sueño, es solo quizás que escapo de una realidad latente. Solo puedo combinar partes de lo que mi mente procesaba, la veo a lo lejos, sonriente, con una sonrisa falsa, el dolor le agobia, el peso de la mentira falsiforme la invita a autocomplacerse, a darse razones para justificar el robo, los ladrones perduran en mis sueños, es solo otra de las realidades grisáceas que no se pueden borrar, que te persiguen por siempre, que te acostumbras a llevar por doquier, que a pesar de su poder destructivo tienes que caminar sorteando su invitación a desplomarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, al incorporarme entiendo que era solo otro proceso del subconsciente, uno de esos que te quitan el sueño aunque te encuentres durmiendo, de aquellos que pertenecen a la biblioteca de los miedos, en donde te aferras a las sábanas con la esperanza que te salven de aquellas abominables figuras, de esa mezcla de olores putrefactos que solo una camada de rateros puede emitir, ciertamente recuerdo que me ofrecían un mundo nuevo, las maravillas del poder, la tristeza de ser un peón, la soledad que ese conjunto de seres mefistofélicos te hacen sentir al rodearte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha llegado el día, ese que mis padres han esperado por años, finalmente me han curado, o eso piensan todos ellos, es el momento de salir al mundo de los humanos, a la extensa gama de juegos encontrados, en donde hay que ganar o perder y donde simplemente olvidaron que es mejor andar a un lado que por encima o por abajo. Aún con el terror que produce el simple hecho de soñar con seres despreciables, me disfrazo, esta vez no como en mi infancia con mi capa, llevo un traje de payaso, con corbata y pantalones de fina tela, mi madre me mira orgullosa, yo sonrío, no quiero que sepa que simplemente esto lo hago por darles una satisfacción.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Avanzo a mi paso, miro alrededor, el olor de esa flor que cae de aquel árbol me recuerda mi infancia, a lo lejos veo la puerta de entrada, el boquete hacia la realidad, es un túnel negro, sin luces, que espera silente para tragarte hacia sus dominios. Me dirijo a la recepción, sentada puedo ver a esta mujer que con desparpajo se pinta las uñas, a un lado la cajetilla de cigarros, y en conjunto toda una gama de tristezas y frustraciones la hacen un espectáculo a la desgracia. Saludo, de buena manera, apenas alza la mirada, el peso de su vida no le permite mirar directo a los ojos, sin hacer muchas preguntas me entrega un carnet, de visitante, ni siquiera pregunta a que he venido, como siempre estoy solo en un lugar desconocido, solitario es la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentro maneras, me muevo hacia donde me esperan, finalmente soy recibido por una mujer, regordeta, con ojos claros y poca clase, me mira de arriba abajo, a leguas se puede ver que busca un tesoro perdido. Me indica que me dará un tour de las instalaciones, y comienza a hablar, repite como un loro algo que no me interesa, mezcla su discurso con problemas personales que tampoco me interesan, ella habla y yo observo, lleva un anillo en su mano derecha, y ahora habla de su marido, un cantante de rancheras o algo así, de como no lo soporta, de como quisiera una vida distinta, de su infelicidad eterna por no poder bajar esos kilos que la hacen ver como una ballena azul. Yo educadamente voy respondiendo a lo que considero debo, el tour se acerca a su final, he estrechado varias manos, he visto un sin fin de miradas, todas con la misma expresión, odas al aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa por mi lado, hace un gesto con la cabeza, sigue de largo sin detener su andar, antes de cruzar a la derecha voltea de nuevo, yo no he dejado de mirarle, creo que deja ir una sonrisa, el mundo está lleno de ellas, es solo que nunca sabremos si son sinceras o no. La mujer del tour se despide, me deja en manos de otra dama, esta vez dentro del departamento al que me han asignado, ésta me dirige a mi oficina, me pide que me sienta cómodo, se da la vuelta y se despide. Estoy sentado viendo un ramo de flores, lo han traído para darme la bienvenida, subo la mirada y está parada allí, se presenta, en pocas palabras deja claro que ella manda, es muy blanca, casi transparente, de ojos claros, y personalidad perversa, eso se puede ver sin conocerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da algunas indicaciones, me pide que la acompañe a conocer al Presidente, “el manda más” dice tratando de ser graciosa, pero su gracia se ha quedado en donde la fabricaron, yo sonrío para no causar molestias, en cuestión de minutos estoy sentado frente a aquel hombre calvo, con mirada profunda, de maldad, llena de sed por el poder, de destrucción feroz. Me agradece haber aceptado el trabajo, sus palabras gozan de la mentira de la altura, la mujer se encuentra allí y hace algunas preguntas, sin sentido, solo por molestar, simplemente para impresionar, buscan envolverme, en realidad nunca me conocerán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en un escritorio me entregan miles de papeles, al mirarlos simplemente recuerdo como me quejaba en mi niñez cuando algo contenía muchas “letras”, sin pensar resuelvo, tomo acción y encamino aquel mastodonte de errores hacia un mundo nuevo. Mi estómago me recuerda que debo depositarle de vez en cuando, me levanto y me dirijo a la cafetería, ordeno algo del menú, me siento en una mesa, alejado como siempre, en donde nadie me pueda ver. Siento una sombra aproximarse, es la misma sonrisa de un tiempo atrás, se excusa y pide permiso para sentarse, yo accedo con un gesto de mi mano, hay cosas que nunca cambiarán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se presenta, su nombre no logro recordar hoy en día, será posible que nunca lo dijo?, ella habla y yo escucho, demuestra lo que tiene, lo que lleva, no es su culpa, su mundo le ha enseñado a relucir, sus ojos brillan con el pasar de sus palabras, sus gestos demuestran el interés en lo desconocido, su discurso se alimenta del dolor de las experiencias pasadas, su búsqueda es eterna, delicada, minuciosa y lleva un destino fijo. Ahora quiere saber de mi, como le explico que no se que hago allí, que soy un superhéroe sin capa, que mi vida no gira en torno a mi, que ellos quieren proteger su individualidad y yo por el contrario me muevo en pro de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo puedo hablar, alimentar su deseo de saber, de intentar conocer, eso hago, con tranquilidad y pausa, ella me mira dudando de aquello que cuento, es mi historia y no pretendo cambiarla, las mentiras son parte de la vida, las verdades nos la hacen vivir. Ella sonríe, juguetea con su cabello, es algo ondulado, simplemente se vende sin querer, intenta lo que hacen todas, busca, busca ese halo de estabilidad que le permita discernir entre la noche y el día. Me interrumpe y me dice que realmente tengo una imaginación extensa, dice algo de como le he hecho el almuerzo agradable, comenta que no se conocen “locos” como yo en un día cualquiera, ella no cree en mi historia, es que no la han enseñado a creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el tono de mi conversa, me limito a decir lo que se quiere escuchar, me centro en sus ojos, algo amarillentos, puedo oler su perfume, es una mezcla rara, no puedo distinguir si es su piel o una fragancia extraña. Entre dimes y diretes ella me pregunta que planes tengo para el fin de semana, es lunes, de aquí hasta ese momento pueden pasar tantas cosas, mi respuesta no es la que espera escuchar, se excusa y dice “perdón, no sabía que tenías novia”, ella asume algo que no es, no está acostumbrada a que le rechacen, yo me limito a esbozar una sonrisa, luego de una pausa le digo “ya veremos, la paciencia es una virtud que tarda en desarrollarse.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una tarima que se encuentra al fondo de la cafetería se abren unas cortinas, allí aparece el Presidente, quien según me cuenta la dama que me acompaña va a dar su discurso de principio de semana. El hombre de mirada farsante se acomoda su corbata y su traje, mira a todos lados y saluda con sus aires de grandeza, comienza a hablar de la productividad de la compañía, de sus ires y venires, se encuentra escoltado por la mujer regordeta y por la otra de ojos claros, ellas atentas aplauden la información que sale de la boca de aquel discípulo de lo oscuro. El discurso toma una dirección inesperada, el hombre se torna profundo y conciso, ahora habla de como solo las almas buenas podrán guiar a la corporación por una senda de éxitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporo en la silla, y le presto atención, un ser lleno de odio como este calvo personaje no puede hablar de esto sin tener un objetivo macabro. Se arregla sus lentes y sonríe, la mujer regordeta le entrega unos papeles, el lee por unos segundos y luego dice “que comience la función”. Desde la parte inferior de la tarima sale una especie de altar, no puedo dar crédito a lo que mis ojos observan, los allí reunidos se emocionan al ver como el Presidente se coloca una capa negra con rastros de sangre, sus ojos brillan, los ojos de sus acompañantes hacen lo mismo, la fiesta está por comenzar, la hora del sacrificio ha entrado en su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Oh Satán! grita el viejo ahora endemoniado, “Oh Belcebú, a quien rindo pleitesía, indícanos a quien debemos inmolar en tu nombre Oh sagrado”. En un principio quiero correr, luego me da por reírme, la dama que me acompaña en la mesa no me mira a los ojos, se encuentra sumida en una especie de pánico placentero que en realidad asusta. El Presidente lleva en una mano un bastón, en la otra un timón de barco, y en la cadena que usa como correa se puede ver una daga que tiene unas letras que no logro distinguir, ahora grita “Oh tu Demonio que guías mi vida a quien deseas para complacerte”, sin mediar palabras toma el bastón y señala hacia la mesa en donde estoy sentado, sin poder reaccionar unos hombres con características de enfermeros de hospital nos toman por los brazos y nos suben a la tarima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mis dulces discípulos” dice el viejo calvo, el Presidente para otros, “quien de ustedes nos entregará su alma para deleitar a mi Padre Lucifer?, quien será?, ahora suelta el bastón y toma el timón de barco que tiene una especie de punta, el hombre en su delirio prende un tabaco y comienza a mover el timón, de pronto se detiene frente a mi, y grita con odio “Tu, tu, tu, Policarpio, eres el elegido”, la cafetería ruge en gritos y aplausos, yo por mi parte solo puedo recordar aquellos días en que corría libremente con mi capa, en aquella época donde entendí lo que era, donde acepté mi misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre le entrega la daga a la dama que me acompañaba a almorzar y le dice “tu tendrás el honor, tu eres la que debe sacar el alma de este discípulo para alimentar a mi todopoderoso guía Luzbel”. Ella me mira, sus ojos reflejan sentimientos encontrados, su vida pasa delante de la mía, mi vida sigue su curso normal. Los hombres con apariencia de enfermeros me sientan en el altar, allí estoy yo, viendo como todo esto sucede sin saber el porqué, pero hace tiempo dejé de preguntar, es solo cuestión de actuar, actuar y aceptar. Me vienen a la mente los ladrones, a quienes prometí que podrían llevarse todo menos mi alma, es una promesa que debo cumplir, sino como puedo mirarme al espejo por el resto de mi existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dama está parada detrás mío, levanta la daga y hace un movimiento fuerte, la misma en vez de ir a parar a mi nuca, se entierra en su estómago, escucho un gemido de dolor, escucho al Presidente gritar algo que no entiendo, la regordeta corre despavorida, pero mi china ya está en mis manos, y un garbanzo en la parte trasera de su coco la hace caer, la mujer de ojos claros se abalanza sobre mi, al igual que hacen los tipos que me han llevado allí, chinazos precisos eliminan a los “enfermeros”, pero la mujer de ojos claros logra alcanzarme con sus manos, sus uñas pútridas se clavan en mi cara, siento como la carne se queda pegada, entiendo que las cicatrices son canciones sin letra que se encumbran en nuestras almas para siempre acompañar a la orquesta de nuestro andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su fuerza no es total, sin pensarlo y sin hacer uso de mi fuerza le recuerdo con mis palabras que todo su poder está basado en la mentira, que la materia desaparece mientras lo intocable perdura en la eternidad, que llevarse lo ajeno te alimenta en el momento pero luego solo te queda el intento, mirando fijamente a sus ojos derrotados me volteo pues en ese momento entiendo que mi enemigo ha descansado y ella rendida ante la verdad no puede hacer otra cosa que sentarse a llorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me muevo con velocidad, puedo ver al Presidente huyendo, haciendo lo que sabe hacer, me quito la corbata, uso la misma para detener la sangre que brota de aquella dama, la cargo y salgo corriendo de aquel infierno, ella va perdiendo la conciencia, ha puesto en juego su vida por la mía, me muevo rápidamente con su cuerpo lánguido en mis brazos, su aliento pierde fuerza, sus ojos miran al vacío de la inmensidad de aquella mañana, yo no detengo mi paso, no puedo, le debo mi existir, entro por la puerta de emergencias, en una camilla depongo su ser, es la última vez que le veo, estamos en este mundo y todo puede suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médico sale y me entrega la corbata ensangrentada, me informa que la situación es complicada pero que debe estabilizarse, vuelvo a respirar por primera vez en horas, quieren saber cual es mi relación con la dama, no es ninguna, y eso no lo entienden, trato de explicar que ha pasado, y me muestran el camino hacia el pabellón psiquiátrico, no esta vez, no lo puedo permitir, escapo, dejando atrás a aquella dama, dejando una parte de mi todo guardada en ese ser, mientras avanzo pienso en todo aquello que he tenido que dejar, que simplemente me han hecho desechar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muestro mi ser en mi casa, mi madre ha escuchado la noticia en la televisión, mi corbata ensangrentada le pongo en su mano, ella lleva un pedazo de tela viejo en su otra mano, es mi capa, la capa que usé, me la entrega y sus palabras me dan a entender que finalmente ha aceptado lo que soy, yo por mi parte siempre lo he sabido, superhéroe incomprendido, un humano con misión o simplemente uno más…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-116006462786759900?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/116006462786759900/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=116006462786759900' title='14 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116006462786759900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/116006462786759900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/10/ser.html' title='Seré'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115914185960336312</id><published>2006-09-24T19:49:00.000-04:00</published><updated>2006-09-24T19:50:59.683-04:00</updated><title type='text'>Repetir</title><content type='html'>“Vuelve!, regresa Policarpio, te ordenamos que regreses, demasiado desbalance has causado, retorna de inmediato, es acaso que no extrañas?, es acaso que no sientes?, donde te has escondido?, da la cara, solo queremos una parte que nos faltó por llevarnos, tu alma triste paladín. Ven de nuevo, aquí te esperamos para tratar de partirte poco a poco. La muerte te queda corta, tu estás solo y los que podrían defenderte han sido aniquilados.” Siento que mi cuerpo está tenso, casi tieso podría decir, mis manos dormidas y mi franela sudada, abro finalmente los ojos, es otro de esos sueños, uno más en donde me desposeen, en donde intentar llevarme, otro en el cual logro escapar al sentir la realidad en mi piel, y allí sonrío, no me queda otra pues liberarse de la suciedad no tiene precio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí me quedo estático, viendo las sombras a las cuales ya no temo pues son parte de mi existir, me cercioro que es solamente un juego en mi mente, que no se trata de algo factible, que simplemente debo levantarme, lavarme la cara y mirarme al espejo, los ladrones solo pueden aparecer en mis sueños, es que nunca han existido. Me incorporo y siento como las gotas de sudor corren por mi espalda, a veces creo que siento su respiración engañosa cerca de la mía, por momentos dudo, dudo de mi mismo, pero ya para ese momento es tarde, no hay tiempo para dudas, la ciudad se mueve constante, la maldad se encuentra suelta, atenta a cualquier resbalón, jugando, escondida en las esquinas, esperando, en su eterna espera del perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos escucho un grito que pide auxilio, me levanto hacia mi ventana para darme cuenta que nadie llama a un superhéroe desterrado, el pasado es la realidad de la tristeza. Mi almohada da muestras de la batalla, mi sudor la baña por doquier, librar batallas con ojos cerrados, es que cuantas veces el planeta puede ser despiadado?. Prendo la luz de la mesa de noche para escuchar la queja de mi hermano, el comprende que mi existencia está marcada pero su vida tiene derecho a no ser perturbada. Me hace una seña rogando que apague la luz, mis ojos demuestran el miedo propio de una noche de esas, él también ha sido alcanzado por la asquerosidad de los insultos, por la intrusión agobiante de una desquiciada constante, ahora comprende de nuevo que soy su sangre, cierra sus ojos y perdona la necesidad de la luz brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es jueves, eso creo recordar, el aparato del juego maligno se pone en marcha, sin pensarlo mucho me lanzo a la calle, aún mi conciencia no me permite olvidar que mientras pasen los segundos en algún lugar del universo un ser humano pide a gritos justicia, la mía, la de ellos, pero nunca la poderosa. Hace frío esa noche en el valle, quizás es la manera de recordarnos que necesitamos el calor, es solo un pensamiento que cruza mi mente, quizás es el recuerdo de aquello que no fue. Mi perro Alerón me acompaña, fiel a sus principios, en su mundo no hay cabida para traiciones, si solo supiera que pasa en el mío. Finalmente decido bajarme en una plaza, no se como he llegado allí, es Diciembre y un pino adornado me llama la atención, me recuerda que los ladrones iniciaron su plan apertrechándose en la vulnerabilidad de ese mes, aprovechando que la sorpresa siempre lleva las de ganar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pasa por delante un heladero, es un viejo calvo, con mirada perdida, con su carrito lleno de promesas para niños, la campanita atrae a los infantes quienes después de obtener su premio se acercan para jugar con Alerón, el gigante de dos colores se regocija con la capacidad inmensa que tienen los pequeñuelos para compartir, me hacen preguntas, simples y directas, de esas que comprendo y que se contestar, más bien que deseo contestar, sus sonrisas me trasladan a un tiempo distinto y entonces comienzo a hablar, de seguro ellos no van a juzgar mi historia, escucharán para luego irse a sus casas, para continuar con su camino, simplemente para nunca olvidar que las cosas toman su puesto, y que nadie se puede llevar nuestro lugar en el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida apenas comenzaba, es decir, mi vida después de haber sido como ustedes, le digo al grupo que me mira con atención, al decirles que soy un superhéroe se les ilumina la cara, no preguntan si les estoy mintiendo o trato de timarlos, simplemente aceptan que hay cabida para todo. Era una noche muy clara, y debí haberme quedado en mi casa, pero como siempre decidí darle una oportunidad a la humanidad, o quizás ella me la brindaba a mi. La insistencia de mis amigos me hizo ir a aquel lugar, para ese entonces no había sido robado, todavía quedaba en mi la esperanza de encontrar el camino. Dentro de aquel local las cosas se movían a toda prisa, los humanos no han comprendido que el juego del terror se debe jugar con paciencia y no con insistencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un lugar distinto debo reconocer, un bar con un jardín al fondo en el cual había aparatos de diversiones, juegos para obtener algún premio y hasta una pista para patinar sobre hielo. El grupo con el que salí aquella noche todavía se sorprendía de mi presencia, a veces pienso que algunos me temían, otros desconfiaban y los que mis aliados eran simplemente no se preocupaban. Estaba sentado en un banquillo, solo, todos se habían dispersado, pensaba en todo aquello que no se debe pensar, en esas cosas que te pueden resquebrajar. La ví pasar, esa es la historia de las vidas, siempre vemos pasar a quien no nos corresponde, pero es que sino las viéramos pasar entonces donde estaría nuestro punto para comparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba sonriendo, acompañada de un muñeco de torta, de esos impensables de la genética humana, ella juraba que tenía el mundo a sus pies, lo que no sabía es que el mundo te puede parar de cabeza en un dos por tres. Mi mirada se perdió al ritmo de sus pasos, mi cuerpo se lanzó a verle, es que en aquella época todavía creía en ciertas cosas, no era difícil soñar con el futuro. Caminaban agarrados de las manos, yo por mi parte me sentía como un bribón que persigue botines, ocultos para las sensaciones humanas, pero latentes para los fantasmas. Su destino era claro, el teatro situado al final de aquel hermoso jardín, en donde una obra empezaría en pocos instantes, en donde su vida cambiaría para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudé por momentos entrar al recinto, nunca me han gustado las obras de teatro, me aburren, si quieren actuar que lo hagan en la vida real, y que sus intenciones sean sinceras, pero he de respetar, algo que me costó lograr aceptar. Sentado a una fila de aquella pareja veía como sus rulos amarillentos se movían con el aire, su risa aún puedo recordar, su llanto me acompaña en mi largo caminar. Se abrieron las cortinas para dar paso a una dulce damicela que lloraba por la desdicha de haber perdido a su amado, o eso creo recordar, el dolor reflejado en su cara hacía a todos delirar, aplausos muy fuertes su actuación podía generar, mi mirada seguía centrada en aquella dama a la cual no podía dejar ir, sin ser mía o de nadie, simplemente en mi fantasía estaba allí para resguardarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los minutos pasaban cuando de pronto las cortinas se cerraron, una voz invitó a subir al escenario a los sentados en los asientos mencionados, como siempre y con mi marca genética para no poder escapar el desastre, en cuestión de segundos estaba yo en el escenario, con la dama de rulos, su novio muñeco de torta y otra mujer que me miraba como pensando que se había sacado la lotería, ciertamente ella no sabía que yo estaba mas cerca del manicomio que de su desesperación por ser consentida. Nos explicaron que tendríamos que participar en la obra, yo de verdad pensaba en la razón por la cual esas cosas me suceden a mi, por seguir a aquella dama, por buscar lo que no se me ha perdido, por soñar en un futuro, por haber existido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ese momento las cortinas se abrieron, creo que nos habían dado unas instrucciones acerca de lo que debíamos hacer, yo como siempre distraído y sin prestar atención a lo que no me interesa no sabía como proceder. El público gozaba de la presencia de los “no actores”, creo que mi cara de desubicado les alegraba su existir, la obra continuaba andando es que muchas veces no nos damos cuenta que el mundo no espera por nuestros pasos. Confieso que no le había prestado atención a la obra, solo se que unos guardias con lanzas nos mantenían prisioneros, cuando de pronto uno de ellos enterró la lanza en el pecho del muñeco de torta quien cayó vencido ante la punta de metal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que todos pensaban que el pobre hombre estaba actuando, mi sorpresa sobrevino cuando vi su sangre derramando, su acompañante, aquella dama por la cual yo estaba subido en una tarima en donde al parecer se tomaban el teatro demasiado en serio sonreía pensando que todo estaba preparado, la expresión en blanco de los ojos de aquel hombre cuando lo vinieron a recoger me heló mi interior, allí algo extraño sucedía, y sinceramente averiguarlo no quería. La dama me miró y sonrió complacida por la buena actuación de su pareja, es que ella no tenía la más mínima idea que la realidad llega y simplemente balancea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido estruendoso de las puertas del teatro hizo que todos subieran las miradas, los actores se dispersaron dando paso a un siniestro hombre calvo, con mirada perdida que subió a la tarima. Tomó la palabra y dijo a los presentes, “acaban de presenciar algo nunca antes visto, se trata del teatro de la realidad en donde todo sucede y no es mas que la verdad”. Con la misma y sonriendo de manera macabra dijo “que siga la función, la muerte nos acerca, la vida nos une”. En ese momento de pánico algunos gritaban, otros lloraban, y yo jugando al prisionero en una tarima solo podía imaginar que mi última aventura terminaría en ese preciso instante, por momentos quise pensar que se trataba de una broma, pero al ver una guillotina que salía de utilería supe que mi destino era morir decapitado en aquel macabro teatro, en donde mi realidad era igual a la de todos, donde mi humanidad parecía encarnecerse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los actores que no eran más que secuaces de aquella retorcida banda de aniquiladores sonreían al ver nuestras caras de terror, el público inerte se aferraba a sus sillas, aún recuerdo la mirada de aquella dama, con sus ojos miel de abeja, con la esperanza que algo sucediera. Colocaron a la otra mujer en la guillotina, dos verdugos bien vestidos se acercaron y después de pedir al público que disfrutaran del espectáculo se dispusieron a bajar la hojilla afilada. En ese momento mi mano se movió hacia el bolsillo trasero de mi pantalón, mi china siempre lista disparó el primer garbanzo a la frente de un verdugo, al mismo instante disparé un segundo al ojo del otro verdugo, por suerte el público que todavía no sabía si se trataba de una broma o de la triste realidad se subió al escenario para ayudarme en mi cruzada, los actores corrían para no ser linchados, y yo disfrutaba del caos, como siempre, en el desorden encuentro razones, motivos y hasta me veo a mi mismo reflejado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con rapidez saqué a la mujer de la guillotina, ella trató de aferrarse a mi persona, pero yo con suavidad y destreza me moví no sin antes decirle que olvidara su pensamiento, tomé de la mano a la bella dama de rulos amarillos, y salí disparado hacia la parte trasera de la tarima, el público enardecido se encargaba de los actores quienes por querer jugar a la realidad ahora enfrentaban a una distinta, a una realidad que ellos mismos habían creado. La dama me preguntó por su muñeco de torta, yo solo pude hacer una seña con mi cabeza que le reiteraba que efectivamente había pasado a otro plano, corriendo nos topamos de frente con el viejo que había hecho el anuncio, quien al vernos salió despavorido, de un chinazo lo tumbé y al acercarme pude ver su expresión de insanidad, sus deseos de poder, su pasión por destruir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo atontado todavía pude amarrarlo para que si en algún momento las autoridades llegaban pudieran apresarlo, es solo que aquel día supe que personajes así me perseguirían toda la vida, que lo que vemos una vez se repite a menudo. En las afueras del teatro las personas no daban cuenta de lo que acaba de suceder, la multitud de personas que salían del teatro pululaban el sitio con la historia apenas vivida, a lo lejos escuchaba las sirenas, de cerca podía escuchar el miedo. “Betina, ese es mi nombre, y el tuyo?, yo que aún sostenía su mano quise decirle que la había seguido hasta el teatro, quise contarle mi cuento, prometerle el infinito, pero callado me quedé, hace tiempo que prefiero callar, el dolor no es realmente un manjar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella quien esperaba al menos obtener mi nombre no soltaba mi mano, yo ni corto ni perezoso me acerqué y le miré, con sutileza cerré sus ojos, solté su mano y me largué. En mi lejanía no volteé a mirar, pues realmente no sabía como podía reaccionar, apenas aprendía, por instantes empezaba a comprender lo que me sucedía, olvidar es solo una manera de vivir una vida. Los niños me miraban con atención, creo que no comprendían aquella historia, pero al menos allí sentados estaban, haciéndome compañía en una noche de esas, en aquella noche donde entendí que mi vida se repetía…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115914185960336312?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115914185960336312/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115914185960336312' title='20 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115914185960336312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115914185960336312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/09/repetir.html' title='Repetir'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115532040103773093</id><published>2006-08-11T14:19:00.000-04:00</published><updated>2006-09-23T13:07:25.873-04:00</updated><title type='text'>Pobre Niña Rica...</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1815/1393/1600/pobrenin%3F%3Farica-fabilustraRGB.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1815/1393/320/pobrenin%3F%3Farica-fabilustraRGB.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierina Carolina Piñeiro Gómez nació en los meses centrales del año 1978, así creo recordar, pues cada vez que pienso en esta historia mi infalible memoria parece resquebrajar. Hay quienes mantienen que los seres humanos nacen buenos o malos, otros difieren diciendo que es lo que los rodea lo que les hace ser unas cagadas o unas monjas de la caridad. Yo simplemente pienso que cada quien sabe que es lo que está bien y que es lo que está mal, y si bien es cierto que las circunstancias pueden jugar un papel importante, todos los que aquí habitamos y por mas poca conciencia que tengamos estamos al tanto de si estamos caminando por la senda correcta o por el contrario nos estamos defecando en la madre de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierina, si es que me desvío a veces, la linda muchachita abrió sus ojos a un mundo lleno de injusticias, que ella no había construido, pero del cual ahora formaba parte. A veces hay gente que se dedica a hacer justicia, o lo que ellos piensan es justo. Cuenta la historia que a Pierina sus acaudalados padres le enseñaron lo que era la justicia, y por eso siguiendo al pie de la letra los consejos de tan dotados seres ella hizo justicia. Pierina era hija de un ladrón afamado, no ladrón de carros, ni atracador de viejas, simplemente de esos ladrones que pululan el planeta, uno más de esos. Su madre, una vieja sin destino pero con todo el poder que el dinero podía comprar era un asalto a la razón de cualquier ser pensante, pero a fin de cuentas era su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creció teniéndolo todo, si es que podemos darle a la definición de tener todo un matiz que implique que no pasaste trabajo de ningún tipo, puesto que siempre nos falta algo, y usualmente la fuerza arrolladora de las posesiones no puede comprar ese pequeño detalle. Esta historia no es divertida, mucho menos entretenida, es solo un reflejo de aquello que fue, de cómo en un dos por tres te cambia el existir, no es mas que darse cuenta que hacen falta muchas cosas para aprender a vivir. Artes distintas se van aprendiendo a lo largo de todos los momentos, algunas duraderas otras perecederas, y otras capaces de mover la tierra entera, si Pierina pudiera volar en el tiempo cambiaría solo una cosa, su existencia digo yo pues la verdad es muy penosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de una aventura pasajera en la cual aprendió los placeres de estar libre el poder de su ascendencia le hizo regresar, voluntades encontradas, a la jaula encerrada. Parece mentira, pero aún los más poderosos en este mundo necesitan una llave que les permita abrir el cofre, encontrarla no es tan fácil, es solo que una vez en sus manos, pues se llevan por enfrente a todo, incluyendo al ser humano. Pierina estaba consciente que era un títere de sus padres, pero vendió una promesa a cambio de volar, de irse lejos para nunca regresar. Sus deseos escuchados, pues sin mucho esfuerzo consiguió lo que quería, una visa para un sueño, un pasaje a la hipocresía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella iglesia y con el Altísimo como testigo, Pierina sellaba su destino, una vida lejos del agobio incesante de unos padres intolerables, un sueño esquivo hecho realidad, conseguir lo que se quiere a toda costa y sin mirar, es que somos lo que somos y no vamos a cambiar. Ya me extrañaba a mi que viniendo de una estirpe de bandidos Pierina no hubiera tenido una agenda oculta para avivarle los sentidos, una vez obtenido el trofeo lo que venía era una cortina de humo, un vaivén en alta mar, ver los días pasar hasta que llegara el momento de alzar las velas y nunca más mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todo en este planeta, siempre hay una caída, esa piedra en el zapato que nos fastidia el existir. Engañando como le habían enseñado ya tenía su preciado, pero es que el poder no ha entendido que su fuerza arrolladora puede con todo lo que está a su paso pero no con la voluntad del ser humano. A Pierina poco a poco le fueron haciendo ver que en la vida la materia viene y va pero hay cosas por encima, son sublimes, intocables, y por ende entrañables. La lucha interna no se hizo esperar, es que a donde pertenezco le escuchaba preguntar, es acaso que el vacío es bandera de mi seguir o por el contrario aquello que no puedo ver pero que siento en mi andar es el ancla de mi vida es el todo es estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago un alto en la historia y me pregunto que sentirá Pierina, humanamente no lo puedo saber pues no he estado allí, que será de aquellos sueños y de su venganza al caminar. Su transporte nuevo llenará sus horas ciertas o por el contrario agobiará su recordar. Sus mentiras a su lado o quizás en el pasado, de que ha servido destruir si al final te han dejado ir. Lo que tienes no es tuyo, de eso puedes estar seguro, agárralo con fuerza pues el viento soplará y sin darte cuenta el futuro que planeaste desaparecerá. Yo no se si allá piensan o recuerdan es solo que hay momentos en que quisiera saber si el odio que llevabas se ha ido al trascender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ninguna explicación y con visa en la mano Pierina decidió ponerle fin al legado, hizo gracia y morisqueta le salió, puedes tener todo el poder pero aquí hay quienes no se dejan joder. Contenta y feliz por haber diseñado un plan para aplacar lo indomitable regresó por el camino que le había enseñado su madre. De haber sabido Pierina que hay almas incomprables sin lugar a dudas que caso omiso hubiera hecho a las ordenanzas de sus padres, pero así es este planeta no sabemos ni siquiera cuando tendremos que dejarle, mucho menos si estamos o somos algo imaginable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tiempo transcurrido y segura de haber logrado su trazado Pierina se regocijaba de haber amedrentado al ser de su lado, con poder todo se logra pensaba para ella, equivocada estaría pues la mente vuela alto, mas allá de las fronteras, de las trampas de sus padres, es que Pierina no sabía que la libertad no es domable. Esbozando un segundo plan para salirle al paso a la asonada del culpable, inquirieron a la justicia para borrar lo desagradable, lo correcto es una cosa lo sinverguenza es ya otra, el robar está penado no aquí abajo como creen, despojar sin compasión no es amigo del perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lograr lo que había siempre anhelado le costó solo unos años de desagrado, la permanencia es efímera la maldad es constante, para Pierina vengarse era sumamente importante. Despojando poco a poco de todas sus posesiones Pierina reía al compás de los bemoles, es muy fácil hacer justicia cuando se miente al contrincante. Después de haber obtenido su visa del futuro el desecho estaba listo a la orden y no es todo, pues no es solo un bocado de la torta que se quiere, es llevarse cantidad sin pensar en si se hiere, destruir, romper también, la decencia se desvanece en segundos si te escudas en otros para complacer tus malas obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierina hizo lo que tenía que hacer, no se le podía pedir otra cosa, complació a sus padres y a ella misma. Robar, es un término suave, para lo que realmente hizo Pierina, pero así me han contado la historia, robar al prójimo, aún a sabiendas que no está bien. La conciencia pesa, y sobretodo en las noches, cuando la cabeza encuentra la almohada, cuando el silencio se acostumbra a acompañarte. Caminado sigilosamente hacia el baño y siguiendo las instrucciones de un prestidigitador del futuro se encaminó a la bañera llena de agua de rosas, con pétalos que adornaban el ambiente, lentamente entró a la misma para seguir con su vida. A veces olvidamos lo que somos en el fondo, puede ser que lo ocultemos, o que simplemente lo camuflamos, pero quien a hierro mata a hierro muere, así el jabón hizo que Pierina volara para caer en aquella cama de rosas, en donde su sangre se confundió con los pétalos para volverse uno, para hacer justicia…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115532040103773093?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115532040103773093/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115532040103773093' title='60 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115532040103773093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115532040103773093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/08/pobre-nia-rica.html' title='Pobre Niña Rica...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>60</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115469721649914342</id><published>2006-08-04T09:13:00.000-04:00</published><updated>2006-12-28T20:38:00.360-05:00</updated><title type='text'>Difuntos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1815/1393/1600/Difuntos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1815/1393/320/Difuntos.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó una calurosa noche, de esas en las cuales debes quedarte en tu casa y simplemente dejar que las horas pasen, todo empezó aquella noche en que bajé del puesto en donde me había escondido para llevarme a mi mismo y lidiar con lo incompresible del andar humano. Desde ese primer día en donde veo todo aquello se que ese es mi destino, que he de morir allí, que hay situaciones que aún a sabiendas que atentarán contra nuestras fibras vamos a tener que enfrentarlas, o no?, sería mejor huir, esconderse, refugiarse bajo las sábanas, evitar lo inevitable. Hay días en que me reclamo a mi mismo haber dado el paso con conocimiento de causas, hay otros en que acepto que soy un ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí los ojos al compás del ruido de la respiración de esas voces que siempre me acompañaron, esas voces que te recuerdan que hay gente que nunca te abandonará. A los pies de mi cama, un periódico, como todos, con un titular, es solo que esta vez llevaba un mensaje claro. Una centella enviada para recordarme el porqué de mi estadía, todos los mundos, cualquier galaxia, tiempo o espacio poseen un equilibrio, hay quienes juegan con los buenos, otros defienden a los malos, un gran grupo solo observa, plácidamente, la manera como se mueven las fichas, en la búsqueda infinita de regocijarse al enterarse del veredicto final entre los que luchamos por el bien y los que propagan el mal por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana del vicio, el ladrón de almas y la mentirosa traslúcida habían escapado, eso decía el titular, esa realidad hizo que brincara de la cama, el trío enfermizo vendría a buscarme, con su clásica sed de venganza, esta vez para una batalla final. Los superhéroes siempre creamos enemigos a lo largo de nuestras vidas, corrijo, ellos son creados en la fábrica de mierdas desechables del universo, es solo que usualmente tienen larga vida y todo el poder magnánimo del dolor humano para inyectar gasolina a sus deseos de destrucción. Enemigos de vieja data, mercaderes del mal, capitanes de la irracionalidad, monumentos al terror natural, eso eran, el trío asqueroso, son uno, son todos, y muy belicosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en una silla, solo llevo una lista, siempre me han gustado las listas, más aún cuando contienen elementos para defenderme. Vienen uno a uno, esperan su turno revolcándose en la mierda de su existir. Recuerdo como me han hecho saber que el mal se canaliza fácilmente, el bien es solo cuestión de algunos. Yo se a que han venido, ellos saben porqué estoy allí, es solo que hay momentos en los cuales preferiría haberme escondido, pero allí me doy cuenta que alguien debe prestarse para recordarles a los bandidos que no están solos en el universo, que habemos quienes no nos doblegamos ante tanta maldad junta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento el viento clásico que solo hacen las brujas cuando se acercan a toda velocidad en sus escobas malolientes, bazofia andante, pedazo de hiel, cerebro ausente en todo su ser. “Mi nombre, exijo me llames por mi nombre” dice la vetusta escaramuza, yo observo cada movimiento que hace con detenimiento, “sabes porque estoy aquí?, pregunta la vieja podrida, no me deja contestar y prosigue “quiero todo, todo de ti, llevármelo, para esconderlo en el basurero de mis sueños, para destruir tu andar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago el intento de hablar pero no me lo permite, enciende un tabaco oloroso, y despide su fétido humo hacia mi cara, grita con desesperación al ver que no llama mi atención, “porqué no te doblegas?,” vuelve a gritar mientras clava sus amarillentas y putrefactas uñas en mi cachete. “Para que has venido?, logro decir, “ya te lo dije” grita la viciosa. “Podrías decirme para que has venido? repito nuevamente, “mi nombre, quiero que me llames por mi nombre, que digo, quiero todo, todo, eso creo, mi nombre” grita desconcertada la anciana, vuelve a atacar con gritos aguerridos “todo, todo, debo llevarme todo, lo que no es mío pero me pertenece, lo que es tuyo pero no mereces tener”. “Vuelvo a preguntarte, para que has venido? le digo, ya la enfermiza y descerebrada solo balbucea que quiere la llamen por su nombre, el cual desconozco, le miro a sus ojos tristes y acabados, solo alcanzo a decirle “vuela lejos y no vuelvas, en mi mundo no hay cabida para el odio de tu nombre.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en una silla, solo llevo una lista, siempre me han gustado las listas, más aún cuando contienen elementos para entretenerme. Escucho los pasos falsiformes del ladrón, a veces rápido, a veces sigiloso, pero nunca mostrando su verdadero caminar. Saca cuentas a toda prisa pues no puede perder, acaso sabe lo que es ganar?, me insulta mientras sonríe, su odio se ve reflejado en su mirada vengativa. Saca unas monedas de su bolsillo, me pregunta en tono burlón, “cuanto vales?, me limito a mirarle, no respondo, aún no, “cuanto cuesta tu alma Policarpio?, vuelve a preguntar el ladrón, no obtiene mi respuesta, “cuanto cuesta comprarte Policarpio?, cuanto por ser el dueño de tu existir?, yo tengo muchas monedas como ves, cuanto vales amiguito?" continúa diciendo en tono asqueroso, convencido que seré uno más de sus secuaces, otra alma comprada por su poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me saco una moneda de mi bolsillo, la última que me queda, se la entrego, el ladrón se regocija de tener una moneda más en sus arcas, ahora me dice, “la quieres?, quieres la moneda?, te la devuelvo pero si vendes tu alma, a mi persona, mi avaricia es ilimitada, soy una cagada, pero cagada con monedas, te vendes Policarpio?”. Contemplo aquel espectáculo doloroso, aquel pobre espíritu frente a mi, midiendo en monedas, buscando comprarme. Me pregunta si tengo más monedas para darle, revisa las suyas y las cuenta de nuevo, tiene una nueva se siente mejor, tener más es su condición, pisar y humillar es su diversión, le miro a los ojos y digo tranquilo “te olvidas imbécil que las urnas no tienen bolsillo, me quitas ahora, te llevas después, es solo que tu infelicidad límites no tiene, por más que trates siempre sabrás que nunca pudiste usar tus monedas en pro de llevarme”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentado en una silla, solo llevo una lista, siempre me han gustado las listas, más aún cuando contienen elementos para hacerme feliz. Escucho la voz de la mentirosa traslúcida, engañosa, tenebrosa, llena de elementos que ella sabe se alejan de la verdad pero que debe evocar con el fin de dañar. Es un títere manipulable, un peón a las órdenes de la cochinada. Ha crecido en la venganza, ha usurpado la esperanza, ha movido la balanza, ha molestado al que al final tocará la danza. Aparece de pronto, para amenazarme, su alimento constante, “Policarpio he venido a robarte, quitarte, desposeerte, todo he de llevarme, mi fuerza es directamente proporcional a la materia que tenga, adentro vacía, por fuera hermosa, dame tus cosas insolente paladín, no puedo arriesgarme en caso de sobrevivir.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tómalo todo sucia piltrafa” alcanzo a decir, “llévalo lejos, muy lejos de mi, mío no ha sido pues no crezco de la posesión, mi espíritu crece en otra dimensión, tu necesidad palpitante por lo inanimado ha hecho sin dudas que me escape de tu sudoroso lado”. “Mutuo acuerdo has engañado, no me esperaba menos soldado, el plan con cuidado has desarrollado, la trampa mortal has querido poner, sin darte cuenta te has pisado el papel, tu truco vencido sobre ti caerá, no esperes venganza pues no llegará, lo mío era tuyo, lo tuyo del diablo, doy gracias al cielo de no verte más, yo espero tranquilo, sin mucho afán, pasado es pasado y así quedará.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en el novenario, en el noveno rito, el último, la despedida a los difuntos que se han ido, pido una vez más por sus almas putrefactas, sonrío en mi interior al saber que no están. Finalmente venzo al sueño y despierto, ha sido una pesadilla, no podía ser de otra manera, en el mundo de los humanos no existen seres tan macabros, aunque debo confesar que yo los conocí. Solo me quedó sonreír pues la mentirosa traslúcida, el ladrón de almas y la anciana del vicio han permanecido en el olvido, al menos, en el olvido de la realidad, desde que comprendí que la justicia humana es de todos pero la divina es de quien la espera con paciencia…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115469721649914342?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115469721649914342/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115469721649914342' title='23 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115469721649914342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115469721649914342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/08/difuntos.html' title='Difuntos'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115350784477925767</id><published>2006-07-21T14:49:00.001-04:00</published><updated>2006-07-21T14:50:44.826-04:00</updated><title type='text'>Universitas Mefistofelias</title><content type='html'>La vida tiene sus cosas, nosotros también las tenemos. El caminar tiene defectos, nosotros también los tenemos. Todo se ordena poco a poco, con el pasar de las horas, y si no se ordena pues el remedio no ha sido inventado. Pasaban los días al igual que siempre, yo simplemente seguía las coordenadas que la voluntad superior imponía sobre mi andar torcido, mientras unos pierden el tiempo, otros juegan a creer que lo esquivan, pero el amo de todo pasa, dejando huellas, marcando, y recordándonos que vamos y no venimos aunque muchos difieran en esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Policarpio, Policarpio”, gritaba mi madre, yo apenas abría los ojos ante una nueva mañana, los ladrones se habían llevado cosas materiales, pero nunca mi dignidad. “Hijo, te acuerdas que tienes que pasar hoy por la universidad”, yo de un brinco me paré exaltado, hace tiempo ya había salido de la universidad, estaría metido en otra de mis pesadillas concurrentes o de que se trataba esto. Mi madre asomada en la puerta de mi cuarto, y sonriendo al ver mi cara de susto, se limitó a decirme, “no, no es a tu universidad, es a la otra, te acuerdas?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mente apenas volviendo en si, comprendió que debía pasar por aquella universidad para recoger un certificado, una simple medida burocrática de esas que imponen, de esas que simplemente inyectan vida a seres como yo. Luego de estirarme, saludar a mi perro y recordarle a mi loro que no podía ser tan grosero como su amo me vestí de manera casual para dirigirme al recinto de estudios. Al pisar la calle, me di cuenta nuevamente que el mundo no espera por nadie, es solo que debemos decidir si jugar o no, es solo que a veces la vida se nos muestra oculta cuando tienes enemigos por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la majestuosa casa de enseñanza me dirigí de inmediato a las oficinas centrales. En los jardines espaciosos los estudiantes reían y se movían en la danza de la irresponsabilidad. Algunos caminaban cargando libros, otros repasaban apuntes de última hora, otros y con paso lento disfrutaban de una mirada de esas para el recuerdo, como siempre habían los que simplemente pululaban en busca de obtener conocimientos por ósmosis. Recuerdo era un viernes, se podía sentir en el ambiente que las almas que allí habitaban esperaban con recelo la libertad de dos días de descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi curiosidad es infinita, quizás es parte del ocio, o no se que razón pueda darle ahorita. En mi andar hacia donde tenía que ir escuché unas voces provenientes de un salón de clases, asomado por la ventana pude ver a un profesor calvo, con cara de banquero bandido que impartía sus conocimientos. Aprovechando el desorden reinante en esa universidad abrí la puerta con disimulo y me senté en un pupitre al fondo del salón. El impartidor de conocimientos no perdonó mi entrada tardía, y sin pensarlo formuló una pregunta, “a ver, usted, el que llegó tarde, como podemos probar la realización investigativa macro-anual de la tasa cambiaria en materia de balanzas de pagos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Coño”, pensé para mi mismo, “quien me manda a meterme aquí”. Después de aclarar mi garganta contesté “pues mire profesor, de acuerdo a la teoría de McCloud todo depende la variabilidad de la inmersión retroactiva del producto interno bruto, ahora bien, Rodríguez Alcázar opina que varía según la volatilidad de la paridad puntual de los mercados anexos, pero yo, pues mire yo pienso que todo está en ser como usted, un ladrón de cuello blanco”. El hombre quien no daba crédito a lo que escuchaba me miraba enfurecido, sin pensarlo dijo a sus alumnos “este debe ser otro loquito que no tiene nada que hacer con su vida y que estudia tres carreras a la vez mientras aprovecha para alimentarse en los comedores gratuitos de la universidad”. El hombre con capa de hierro continuó con su clase sin siquiera pedirme que me retirara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al voltear la mirada me encontré con aquellos ojos amarillos, color extraño para un iris, pero existente como todo en la naturaleza. Sonrió, en un principio, luego volvió a su cara de pocos amigos, ella quería reírse por mi osadía pero su ego interno no le permitía actuar así. La clase prosiguió su curso, sin darme cuenta estaba rodeado por un grupo numeroso que sin dar cuenta de lo que el profesor decía hablaban sin parar de la reunión del grupo para más tarde, yo me limitaba a mirarles con cuidado, mientras hacía garabatos en un papel, hablaban en clave, mi vida es un acertijo, por ende, me apasionan las cosas por resolver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, y sin aviso, la dama de ojos amarillos me pasó un papel que decía, “la UCV es del pueblo…”, yo simplemente y acordándome de un viejo cantar que repetían en mi casa escribí “no de la policía”. La mujer de inmediato sonrío, y me devolvió la nota asegurándome que ese día las cosas se iban a poner interesantes. Yo no tenía ni la más mínima idea de que hablaba ella, yo simplemente y como suelo hacer seguí la corriente de lo que me presenta el día a día. Una última nota decía “un placer tenerlo por aquí Doctor Exterminio”, yo me limité a asentir con la cabeza, pero yo de exterminador no tengo nada conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La clase llegó a su término, el profesor se me acercó y con cuidado para que nadie le escuchara me susurró que no volviera por ahí pues podía arruinar su reputación, él y yo sabíamos que era un asaltante de carretas, el hombre me mostró una pistola que llevaba en la cintura, yo le hice una seña garantizándole que nunca más me vería por allí. Seguí al grupo que hablaba de la reunión famosa, se acercaban y me daban la mano y hacían reverencias, sin lugar a dudas esta gente estaba equivocada, pero yo les seguía su juego agradeciendo los gestos y alabanzas para conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentados en un círculo en uno de los jardines de la universidad el grupo de cinco individuos, dos mujeres y tres hombres afinaban los detalles del evento que se llevaría a cabo esa noche. Yo no comprendía nada y me limitaba a soltar frases como “si que nos vamos a divertir”, “el mundo está trastornado” y “la vida es una sola” a lo cual los cinco estudiantes respondían con un fuerte “si señor”. Al pasar un rato los individuos se pararon y decidieron retirarse para volverse a encontrar al atardecer en el Aula Magna, la muchacha de los ojos amarillos me dijo que ella me acompañaría hasta ese momento que podíamos hacer lo que yo quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo mucho la invité a comer, fuera del recinto universitario, ella hablaba de sus cosas y su vida, como si me conociera desde siempre, yo simplemente reservado me limitaba a mirarle fijamente. “Hemos esperado mucho para este día, de verdad es un honor tenerte aquí” decía la fémina, Lisa, ese era su nombre. Hablamos por horas, esperando el atardecer, ella a veces esperaba una respuesta de parte mía que simplemente no podía llegar, pero siempre le daba la vuelta y pensaba que yo era tan humilde como se lo habían descrito. Confieso que estuve a punto de acabar con la farsa e irme a mi casa, pero a veces solo a veces siento que debo hacer mi tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y eso que tu no estudiaste aquí en esta universidad?, preguntó Lisa, yo sin saber que decir le eché la culpa a una máquina lectora de exámenes de admisión que gracias a su desperfecto había arruinado mi puntuación haciendo que terminara en una universidad distinta. “No te creo”, dijo ella, “tu debes ser de esos clasistas”, yo sin inmutarme por aquel comentario me limité a contestarle que sus ojos tenían la mezcla más espectacular de colores que había visto en mi existencia, ella sorprendida se limitó a sonrojarse, y del tiro olvidó su comentario incisivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parados frente al Aula Magna y con el sol desapareciendo en el horizonte nos encontrábamos en espera de la señal. La señal que yo no sabía que era pero señal al fin, de pronto una bandera roja se apreció a lo lejos, cerca de un edificio en donde quedaba la escuela de medicina, hacia allá nos movimos rápidamente, a veces pienso que debería quedarme en mi casa y no meterme con nadie. En la facultad de medicina nos recibió una dama de facciones delicadas, ella sin mirar a los otros se me acercó y me extendió la mano, “un placer tenerlo aquí, que el exterminio comience”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento recordé viejas historias que hablaban de laboratorios secretos en aquella universidad en donde experimentaban con humanos. La verdad no quise darle vuelo a mi imaginación para no levantar sospechas, pero las gotas de sudor me rodaban por el cuerpo. Subidos en un ascensor nos movimos hacia uno de los sótanos, al abrirse las puertas sentí el olor a eter penetrar mis entrañas, al llevarme la mano a mi bolsillo trasero pude notar como mi china no me acompañaba, después de unos pasos más y unas cuantas introducciones entramos al fastuoso laboratorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro había cinco estudiantes de cada carrera, todos llevaban batas blancas y un emblema cocido a las mismas que no pude distinguir de inmediato. Luego de un rato en donde se afinaban detalles, un individuo de barba y cabellos largos se subió a una especie de podio que había en el lugar. “Muy buenas noches”, dijo “estamos reunidos aquí para llevar a cabo nuestro plan de tomar posesión de las instalaciones universitarias para finalmente hacer que el gobierno ceda y todos nos podamos graduar en un año de cualquier carrera, eso de estudiar cinco años es una lata, por eso hemos invitado al Doctor Exterminio a quien le damos un gran aplauso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aplausos hicieron que me levantara de la silla, algunas féminas gritaban “cásate conmigo”, otras lloraban y se desmayaban, y los hombres gritaban a todo gañote que finalmente tomarían por asalto la universidad. El hombre subido al podio pidió calma y cordura y sin esperar ni un minuto más ordenó que trajeran la carnada viva. Mis ojos no podían creer al ver a un profesor o profesora de cada una de las carreras atados a unas camillas y con cara de susto eterno. Pude distinguir al profesor que me había amenazado horas antes y la verdad que por él no sentí lástima en ese instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Doctor Exterminio”, dijo el moderador, “pase adelante y por favor cumpla con su misión”. Yo sin saber que carajo debía hacer me subí al podio y proferí unas palabras mientras pensaba como hacer para escapar de aquella locura. “Buenas noches, estimados camaradas” les dije, “como ven, una cosa es querer, la otra poder, pero al mezclarse estas logramos cosas inimaginables, somos capaces de obtener lo que deseamos, y hoy pues, vengo a ayudarles para poner fin con el maltrato a que son sometidos los estudiantes de esta magnífica casa de estudios, queremos graduandos en un año y clases solo dos días a la semana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El laboratorio rugía, todos aplaudían eufóricos, y yo simplemente seguía sin hallarle solución a aquel honor a la demencia. Se me acercó un tipo que cargaba una sierra eléctrica y haciendo una reverencia me la entregó. Yo ni corto ni perezoso la puse a andar y cada vez que la aceleraba los pobladores del lugar gritaban con más fuerza, me fui acercando a cada uno de los profesores quienes me miraban aterrados, por último me paré enfrente del profesor de economía a quien en tono muy bajo le dije, “no se como coño vamos a salir de esta”. Con la misma le metí un sierrazo al hombre que cortó su chaqueta, luego le corté el cinturón que traía ante la mirada confusa del villano. Así fui poco a poco cortando las ataduras de los profesores mientras gritaba “para que sufran más perros inclementes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo solté la sierra hacia donde estaban sentados los estudiantes, tomé la pistola con que había sido amenazado y comencé a echar tiros. Los estudiantes que pensaban que esto era parte del show gritaban con alaridos propios de película de terror, luego de crear el caos pues decidí disparar hacia unos potes llenos de órganos humanos disecados, les indiqué a los profesores que debíamos escapar, tomando un fósforo lo lancé hacia el líquido derramado que se prendió en fuego al instante, aquel cuadro de horror no tenía pies ni cabeza y aunque dudaban de todo el show los estudiantes seguían el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disparé unas dos veces más, y dándoles de la orden de correr, iniciamos la escapada por una puerta que pude divisar, ya los estudiantes no estaba felices pues estaba liberando a sus cautivos profesores y tendrían que volver a clases y estudiar como cualquier persona normal sus cinco años de carrera. El fuego hizo mella y el laboratorio empezó a explotar, ahora los gritos de euforia eran de furia y terror, una vez que me cercioré que todos los profesores estaban afuera me dispuse a cerrar la puerta, pero me acordé de aquellos ojos amarillos y no los pude dejar atrás a pesar de ir en contra de mi ser el salvar a la maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la confusión me dirigí hacia Lisa y tomándola del brazo la saqué de aquel lugar, al principio ella se negaba pero luego comprendió que de quedarse allí moriría achicharrada. Corriendo por los jardines de aquel lugar los profesores huían mientras se escuchaban explosiones a lo lejos, el ladrón corría a la par mía y en ese ínterin le devolví su pistola mientras el hombre me pedía disculpas por haberme amenazado. Finalmente llegué a un lugar que parecía seguro, allí Lisa aún sorprendida, y con lágrimas en sus ojos me preguntó porqué me había devuelto a salvarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo simplemente la miré fijamente, esperé unos segundos, ella se acercó mientras de su boca salía la palabra “gracias”. En ese momento se escuchó otra explosión, ella volteó siguiendo el sonido, cuando miró de nuevo hacia mi cara se encontró el vacío…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115350784477925767?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115350784477925767/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115350784477925767' title='21 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115350784477925767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115350784477925767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/07/universitas-mefistofelias_21.html' title='Universitas Mefistofelias'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115316229580379348</id><published>2006-07-17T14:51:00.000-04:00</published><updated>2006-07-17T15:00:13.626-04:00</updated><title type='text'>Un día de esos...</title><content type='html'>Estoy lejos, como siempre he estado, como he podido manejar la maldad del mundo en que me lanzaron hace tiempo atrás. Todos buscamos maneras, formas, para seguir adelante, es que no nos hemos dado cuenta que se vive hacia delante, el atrás allí se queda, plasmado y seco en un cuadro que no podemos volver a pintar, en decisiones que nos persiguen hasta que pasemos de un plano a otro. Ahora me acuerdo, sentado solo entre las cuatro paredes blancas, las fechas ya no significan nada para mi, aunque en mi mente mantenga el calendario, esperando pausado, el día en que volveré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recuerdo que viene a mi es uno de esos tantos que tuve que vivir, los recuerdos se viven, eso dicen algunos, o simplemente vivimos para crear recuerdos, en fin entre recuerdos y recuerdos llego al día aquel, un día como otros en mi triste andar, pero que no significa que sea un día gris para todos en su simple caminar. Estoy acostado en mi cama, al ras del piso, mientras más bajo mejor duermo, tapado hasta el cuello, solo por costumbre desde niño, no vaya a ser que Drácula decida alimentarse conmigo. Escucho el teléfono sonar, no puedo distinguir si es un sueño o en realidad alguien llama buscando encontrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decido atender, algo en mi confusa mente me dice que debo hacerlo, aquel día, no es un día común, pero no logro descifrarlo. A lo lejos escucho la voz de un viejo amigo, el legendario Atanasio Pérez Batonni, sus palabras entrecortadas me llaman a pararme de la cama, salir a enfrentarme con el día a día, moverme hacia la verdad de nuestra realidad. Trato de hacer caso omiso a lo que dice, intento confundirle, le recuerdo los peligros de acercarse, por su parte Atanasio no piensa ceder esa noche, pasará por mi para no aparecer solo en la gran fiesta del año, el cumpleaños de Elisabetta Umann, conocida como la “Princesita”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teorizo sobre varios minutos sobre la poca importancia de ir solo o no a una fiesta, Atanasio no se inmuta, su misión es sacarme de mi casa, considera él que tengo mucho tiempo en el retiro, olvidado por las multitudes, agobiado por la existencia. Mi franela blanca y mi jean azul esperan ansiosos de lanzarse a la calle, mi madre quien recelosa vigila mi condena auto impuesta se asoma a la puerta del cuarto, es la primera vez en meses que el teléfono ha sonado menos de diez veces, por ende, que lo he contestado, ella sabe que la veo de reojo, cuelgo el auricular y me levanto, me visto, mi china al bolsillo, mi pena a los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el carro Atanasio habla de las cosas que han sucedido, mientras he permanecido alejado, me quiere poner al día, aunque realmente no me interesa. Le advierto que estoy yendo por el honor a la amistad que le debo, no por querer hacerlo, pero por aquellas cosas que tenemos que hacer y que conllevan un deber ulterior. Mi presencia en ese lugar no será bien vista por muchos, para otros será un trago dulce que reafirma que habemos algunos que no desesperamos con la nada, me preparo, a medida que las ruedas se comen el asfalto, hay fechas que no debemos olvidar por más que nuestro interior solo sienta un pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al lugar, la majestuosa casa de viste de gala para aquella ocasión magna, la gente comienza a llegar, al ver mi figura puedo notar como los murmullos empiezan a subir, el tono se baja, la presión se siente. Ya dentro siento la necesidad del líquido, que no emborracha, simplemente Coca-Cola, uno de los mesoneros me mira raro cuando no pido whiskey o vodka, mueve la cabeza en señal de condescendencia, me sirve el vaso repleto, sonríe y se pierde en la noche. Atanasio trata de hacerme señas para que me acerque a un grupo, gente que me conoce, o eso piensan ellos. Yo saludo a lo lejos haciendo una seña que les hace pensar que ya voy, sin pensarlo me esfumo, me mezclo entre la multitud, y voy viendo, recordando, diciéndome a mi mismo que nada ha cambiado y que el juego tiene solo una regla, querer jugarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces sabemos donde nos metemos, por momentos solo vamos engañados, hay tiempos donde conocemos a que vamos, distintos de los que vamos por obligación. La música a todo volumen me aturdía, las miradas recelosas de algunos, las miradas de búsqueda, de aceptación, de negación, todas ellas formaban el conjunto perfecto para la validez de la noche. Bailaban, conversaban, se podía ver la alegría y la tristeza en esa lucha por ganarle a la otra, en ese andar característico de los seres humanos. Sentado en una escalera, yo esperaba a que el tiempo pasara, simplemente eso hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí solo mi imaginación vuela hacia tiempos inmemoriales, cuando corría libremente con mi capa persiguiendo enemigos de mentira, enemigos que por más prodigiosa que fuera mi mente simplemente no eran capaces de derrotarme a pesar de tenerme contra las cuerdas cada vez que les enfrentaba. Un sorbo de Coca-Cola pasa hacia mi estómago, aún agarro el vaso con mis dos manos, creo que nunca quise crecer, más bien habemos algunos que no estamos para eso, es solo que las horas pasan e inevitablemente nos volvemos adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento unos pasos que provienen de arriba, en las escaleras en donde estoy sentado, algo me dice que no debo voltear, algo me anuncia que aquella noche apenas está por comenzar. Sin subir la mirada veo varios pares de zapatos pasar, la voz inconfundible de Luigi Luca Halconzini me hace helar la sangre. Por suerte no me toman en cuenta, él y sus secuaces siguen de largo, no entiendo que pueden buscar allí, pero es que el juego que juegan los humanos no nací para entender. La fiesta ha alcanzado nivel, los que suerte han tenido ya gozan del placer, otros tristes se ven por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente soy víctima de Atanasio y sus compinches, me atrapan allí en las escaleras, no lo hacen por mal, simplemente buscan socializar. Muchos se preguntan el porqué de no verme la cara por largo tiempo, yo me limito a sonreír y seguir bebiendo Coca-Cola. Reviso con detenimiento las personas que ahora se aglomeran a mi alrededor, finalmente llego a Clara Elena Molleja, quien sonríe agradablemente al verme, yo devuelvo la sonrisa, no me queda más remedio. El truco ha funcionado, Atanasio se mueve hacia sus menesteres y me deja solo con Clara Elena, conocida de vieja data, conocida y me pesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella hace su movimiento de inmediato, “pensé que más nunca ibas a salir de tu casa, hay Policarpio tu si eres aburrido”. Quieres bailar?, anda si?, no seas malo” dice la susodicha, yo me limito a seguir bebiendo Coca-Cola y ni siquiera contesto. Me acuerdo que no debo ser mal educado y antes que ella se de la media vuelta le digo que mi tobillo está hinchado y por ende no puedo bailar, ella se limita a decir “excusas, Policarpio”. Clara insiste en conversar, mis ojos solo siguen los pasos de Halconzini, respondo cualquier cosa para mantener a Clara contenta pero mi ser está en otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apagan las luces de la casa y con un reflector alumbran hacia la parte de arriba de unas escaleras, allí hace su aparición Elisabetta, la cumpleañera, con su coronita de brillantes que usa cada vez que cumple años, ella sonríe, saluda, con la gracia que la caracteriza, con los mismos ojos que algún día miré. Clara continúa su ataque frontal, yo permanezco de mi lado, en el lugar donde pertenezco, de donde no puedo pasar. Se mueve hacia una mesa con una torta gigante, todos entonan el “cumpleaños feliz”, la torta explota y una tortuga sale de la misma, Elisabetta es amante de las tortugas y morrocoyes, ella la toma en sus brazos y agradece el gesto de aquellos quienes prepararon la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento de soplar las velas, unas sirenas comienzan a sonar dentro de la casa, Halconzini y sus amigos, han venido a causar el caos. Luigi Luca, a quien le conocen como “Maccefaccio” sus amigos íntimos se para al frente de la torta y le dice a Elisabetta, “he venido a tomar lo que es mío, así que ríndete a mis pies”, Elisabetta sorprendida al igual que todos los presentes no sabe como reaccionar. “Mira Luigi Luca, que estás haciendo aquí?, hazme el favor y te vas de mi casa”. “Maccefaccio” se ríe y dice “me voy, pero me voy contigo, acéptalo tu nunca has dejado de pensar en mi, ven a mis brazos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Luigi Luca” dice Elisabetta “por favor te pido que te retires, es mi día y no lo vas a arruinar”. A todas estas me he parado de las escaleras, Clara piensa que es por ella, pero le paso por al lado sin mirarle. Camino lentamente hacia la mesa en donde el show se está desarrollando, en segundos estoy allí parado. Elisabetta me ve y dice “ahora si, el dúo dinámico ha venido a acabar con mi fiesta”, en ese momento Luigi Luca me mira feo y se siente incómodo. “Como te atreves Policarpio, como te atreves a venir aquí”, “salgan de inmediato los dos, pajarracos insensatos, váyanse de aquí”. “Maccefaccio” insiste en que el solo se va si Elisabetta vuelve con él, yo estoy parado, esperando como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “Maccefaccio” toma a Elisabetta por el brazo, la lleva hacia él, y hace una seña a los que le acompañan. Elisabetta me mira como queriendo insinuar que debo hacer algo, yo simplemente sonrío, hace unos segundos me estaba botando, ahora quiere que la salve. Todos los asistentes a la fiesta están sorprendidos de aquel espectáculo que está sucediendo, ni ellos mismos en sus tretas diarias participan en eventos llenos de surrealismo. Me sigo riendo, “Maccefaccio” quien no es exactamente mi amigo me grita a todo pulmón “desaparece Policarpio, desaparece sino quieres que te haga daño.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sabe “Maccefaccio” de daños, me pregunto, realmente que sabe él lo que es llevar el daño adentro sin solución humana posible, que sabe ese personaje de dolores internos que no se curan con medicamentos de farmacia, que puede saber, que puede saber. Los dos secuaces se han colocado atrás mío, yo sin que nadie se diera cuenta he recogido la tortuga del piso y la mantengo en mi mano. El primer “tortugazo” se lo doy a el que cubre mi flanco izquierdo, pongo la tortuga en la mesa y la china se hace cargo del segundo secuaz, a lo lejos veo a “Maccefaccio” corriendo, arrastrada va Elisabetta quien ha perdido su corona como parte de todo el desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no estoy para perseguir, de eso estoy consciente desde años atrás, pero estoy para equilibrar, cosa que muchos no han entendido pero que simplemente debe pasar. De nuevo tomo la tortuga en mi mano, he descubierto que su caparazón es tan duro como mi coraza contra los humanos. Salgo corriendo hacia la puerta de la casa, Atanasio me mira y sonríe como dejándome saber que le alegra verme de vuelta, Clara Elena grita que me ama y yo simplemente centro mi mirada en la nuca de “Maccefaccio”. Yo no sabía que las tortugas volaban, ese día lo comprobé, con un disparo certero “Maccefaccio” cae al piso y se vuela tres dientes en el ínterin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al frenar mi carrera, estoy parado frente a frente con Elisabetta, de mi bolsillo saco un pequeño peluche, es un tigre, se lo pongo en sus manos y me limito a decir “feliz cumpleaños”, ella dice “te acordabas que era mi cumple, no lo puedo creer, tu siempre tan…allí llevo mi dedo a su boca, su labio superior me trae recuerdos al instante, se mueve lentamente hacia mi y cierra los ojos para besar al viento, a lo lejos, desde el lugar a donde pertenezco le miro, ella abraza el pequeño peluche, yo llevo mi cruz a cuestas…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115316229580379348?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115316229580379348/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115316229580379348' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115316229580379348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115316229580379348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/07/un-da-de-esos.html' title='Un día de esos...'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115271991553581317</id><published>2006-07-12T11:58:00.000-04:00</published><updated>2006-07-13T17:03:38.610-04:00</updated><title type='text'>Liborio y Agustina</title><content type='html'>Estoy parado en el borde del techo de mi casa, es tarde en la noche y hace frío. Mi capa se mueve con el viento, mis ojos vigilan con recelo la noche, cuidan, protegen, a eso he venido. Mi madre grita “Policarpio, niño, que haces ahí, te vas a caer, ay Dios mío me vas a matar de un infarto un día de estos”. “Tu padre te está buscando para que veas el juego de baseball con él, bájate de ahí, de inmediato, anda a hacer lo que hacen todos los niños, juega, diviértete, que loquito he traído a la Tierra”. Yo por mi parte hago caso omiso a las palabras preocupadas de mi madre, ni siquiera volteo a verle, solo cuando me carga por la cintura y me baja de mi puesto de guardia, a los cinco años no era tan pesado como ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el resguardo del hogar estoy sentado al lado de mi padre, observo con detenimiento el juego de pelota, desde que tengo uso de razón me ha apasionado su complejidad. Mi padre con paciencia me explica ciertas cosas que aún no comprendo del juego del diamante, me enseña que la vida quizás se parece a ese “simple” juego, a todos nos llega un turno, cometemos errores, no perdemos hasta que realmente se termina todo, y siempre queda la esperanza que el año siguiente volveremos por más. En ese momento no comprendo muchas cosas, la vida para mí es una capa y una mezcla de sueños que por alguna razón esquiva nunca llegarán a hacerse realidad. Estoy en un trance, el juego está interesante, como siempre, no me muevo de la silla mientras muerdo un pedazo de queso, si, es que siempre me ha gustado comer queso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en una ciudad extraña de eso puedo estar seguro, no es el valle que me vió crecer, simplemente es otro lugar, otra época. El tiempo ha pasado, esa es su virtud y su misión, pasar. Si nosotros pasamos por el o por el contrario el pasa por nosotros es otro cantar, hay muchas personas que se matan por vivir y hay otros que deberían de matarse. Abro mis ojos al compás de los rayos del sol, estoy acostado en el piso, duro como la pared que he construido a través del tiempo para evitar ser perforado por la maldad humana. Los ladrones, enemigos de vieja data, se han llevado gran parte de lo que sudé, al parecer ese es su trabajo, quitar per se, obtener lo que no es suyo, destruir una vida, o más, la verdad no he podido descifrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lanzo a la calle, como siempre he hecho cuando la tristeza invade mi ser, pero este día es diferente, será más bien, recuerdo que tengo que hacer algo, casi se me olvida, salgo al paso de la ciudad, al movimiento impuesto por la vida, es allí cuando me vuelvo a encontrar con Liborio y Agustina. Les saludo como siempre he hecho, hay cosas en la vida que se aprenden de siempre, las llevamos adentro, no se pueden explicar. Agustina viene un tanto adormecida, su terror por las alturas es bien conocido, Liborio trae una mancha en su pantalón, antes que le diga algo me advierte que debo respetar a mis mayores y que la mancha es un defecto de fábrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos humanos, tenemos necesidades, así como algunos estafan y roban por placer hay otros que necesitamos comer. Hablamos, conversamos, ponemos en orden las ideas que la lejanía a veces no permite cuadrar, recordamos viejos tiempos, sonreímos, muy importante, nos burlamos de nuestro propio existir, ellos tienen una misión, yo otra. Al salir del establecimiento de comida Liborio toma dos libros que pesan una tonelada, los agarra de gratis, en un puesto en la calle, no entiendo porqué decide agraviar la carga con aquellos mastodontes, sonrío, a veces no puedo evitarlo al ver las trastadas de Liborio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos subimos a mi carro, ya Alerón no me acompaña, nos encontramos dando vueltas por la ciudad, mirando, viendo, internalizando que la vida pasa a cada instante. Con el transcurrir de los minutos nos vamos quedando callados, es posible que nos entendamos en un lenguaje no escrito, por nadie sabido. De pronto subo la mirada, en el retrovisor veo un espectro malvado, el asco embriagado, la suciedad pululante, la idiotez andante. Mis ojos no lo pueden creer, los ladrones, de nuevo, me persiguen, y esta vez no voy solo. Mantengo la calma para no alarmar a Liborio y Agustina, con sutileza cruzo en una avenida adyacente, ahora se que los ladrones no son han venido por mi sino también por mi sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He podido constatar que viajan en tres vehículos distintos, una escoba para la bruja, un camión blindado para el estafador y un vehículo no identificado, sin placas, oscuro y grotesco en donde se transporta el engendro de los dos anteriores. La razón de viajar separados me hace pensar, será que molestos se encuentran entre ellos y no pueden olvidar, o será que su plan como suelen hacer, es una estrategia macabra y venenosa para acabar con mi ser. Acelero mi carro para recibir la inmediata llamada de atención por parte de Agustina, Liborio parece metido en un trance leyendo unos libros que ni siquiera se de que tratan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cara muestra de alguna forma la tensión del momento, dulce tormento peligroso intento. Mis enemigos usualmente respetan mi privacidad, esta vez no les importa nada y vienen por más. Detengo el automóvil y decido invitarles a pasear, sin ofrecer oposición acceden y nos bajamos en un espacio abierto, señorial, tranquilo, que majestuoso cuida a la ciudad como un guardián incesante, de algún modo me recuerda a mi mismo, solo que este es de piedra y yo de carne y hueso soy. Caminamos pausados, Liborio y Agustina no están enterados que por los ladrones somos perseguidos y que en cualquier momento pudiera cambiar el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos a un amable transeúnte que tome una foto de nosotros, para el recuerdo, para el olvido. En el preciso instante cuando el hombre aprieta el botón a toda velocidad y por nuestra retaguardia pasa una escoba volando, con su respectiva bruja encima, con la insensatez palpable. El hombre asustado suelta la cámara y sale corriendo, Liborio quien no ha dejado de cargar los libros se mueve hacia un lado y nervioso enciende un cigarrillo, Agustina despeinada por las hebras de la escoba trata de arreglarse a la vez que me pregunta que es aquello que ha sobrevolado nuestras cabezas, yo simplemente callado y tranquilo espero, espero a que vuelva por más, solo que esta vez mi china no se dejará amedrentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bruja del vicio se embala hacia nosotros nuevamente, a toda velocidad, con su odio brotando por doquier. A escasos metros de nuestras humanidades frena y detiene el vuelo, flota delante de nosotros, su nariz puntiaguda, su sombrero negro, su hebilla reluciente, su olor inclemente. Trata de convencer a Liborio y Agustina de que se encuentran al lado de un ser villano, ellos escuchan y dejan que hable, sin mostrar pruebas de sentimientos, sin dejar de mirar fijamente a la bruja. La bruja habla de la verdad, de su verdad, la que ella manipula a placer, yo observo con mi china preparada, sinceramente no me gusta gastar pólvora en zamuro pero hay veces que hay que tomar acción para no perder la noción. “Yo digo la verdad” grita la bruja con su voz asquerosa, “yo solo digo la verdad” repite de nuevo, el esperpento olvida que Liborio y Agustina me han enseñado a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganar el respeto de los débiles. Su mente podrida y poco pensante se queda dudando sobre su aseveración, comienza a sobrevolarnos con ira y desprecio, se lanza en picada y muy emperifollada, un chinazo a la frente la hace cambiar, su vuelo errante la hace mortal, sin pena ni gloria se estrella en el agua, los patos que habitan aquel pequeño lago salen despavoridos al sentir aquella maldad, bañada y sudada y con escoba robada nos mira por última vez “He venido a robarlos una vez más” profiere la bruja con fortuna con poca razón, sin humildad y por si fuera poco sin dignidad, nosotros tranquilos nos damos la vuelta, el silencio tiene sus ventajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estafador hace su aparición de inmediato, en su camión blindado en donde guarda su fortuna, en donde lleva una lista con todas las personas a las que ha dañado sin haber pensado. El éxito le ha quitado su humanidad, su odio constante lo hace petulante. Quiere algo de nosotros, pero no lo logra definir, lo tiene todo y no tiene nada, materia gigante espíritu faltante, su avaricia desbordante promete desastres, humano nacido convertido en robot, capaz de destruir sin mucho perdón, enemigo de mis fibras, ladrón de mi sudor, de poca palabra y poca intuición le roba al pobre, esa es su misión. “Sus pertenencias, entréguenmelas de inmediato”, grita el dudoso bandido, “todo, todo lo que llevan encima”, Liborio mira sus libros y puedo ver como no los quiere soltar, Agustina ve con dolor que tendrá que entregar su alianza de años, yo sonrío, pues en el fondo se que una vez me han robado, pero dos es pecado. “Quiero todo” grita de nuevo el estafador, “ustedes fracasados, ustedes desterrados”. “Menudas palabras me dices ahora, si tu viejo asqueroso, ladrón de fortunas, tu ceguera interna por el obtener aquello que no es tuyo pero quieres tener te ha hecho olvidar que como me han enseñado Liborio y Agustina del fracaso renacemos para triunfar”. El estafador se abalanza sobre nosotros, Liborio lo golpea en su calva con los libros, yo simplemente le doy un empujoncito hacia el laguito en donde reposa la bruja, allí mojado nos mira con odio, su vida está llena de rastros golosos, se olvida el farsante que está rodeado de cariños dudosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El engendro se acerca, con sueño, con desparpajo, sin gracia y con un cartel que indica que quiere venganza. Sus ojos dan muestra de las noches que ha pasado sin dormir por saberse ratera, por saber que ha dañado usando la mentira, su vida placentera brilla de día para en la oscuridad esconderse a verla pasar. Su ira es perpetua, su dolor palpitante, su alma podrida se muere inclemente, rodeada de gente se encuentra su mente, pobre princesa venida a menos, su vida se opaca sin muchos destellos. “Exitos”, “muchos éxitos para mi”, profiere gritando la pobre mujer, es que nunca le han dicho que el éxito es bueno mientras nunca perdamos nuestra humanidad. “He venido a vengarme” insiste el engendro, “yo no se lo que es la venganza, pero eso deseo hacer”, “las órdenes expresas yo debo cumplir, mi voluntad no importa, solo debo seguir”. La pobre mujer olvida de plano una lección que me han enseñado Liborio y Agustina, “la venganza es señal de bajeza y perdonar no es más que un signo de grandeza” le hago saber. Le miro a los ojos que ahora lloran a cántaros, me digo a mi mismo que perdonada estás, tu odio rampante deberás controlar. Sin pensarlo nos enfrenta, ella ha venido por algo, y se lo quiere llevar, corriendo hacia nosotros resbala con unas gotas que han salpicado del lago cuando la bruja ha caído en el, por los cuatro vientos se encumbra, y luego de pasar por encima de nosotros al lago cae a encontrarse con los demás ladrones, allí mojada, allí mojados, me miran jurando que volverán por mi, tarde o temprano, así olvidando que no vivo por ellos, ni les deseo el mal, simplemente quisiera que aprendieran a perdonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liborio y Agustina me miran asombrados por lo que ha pasado, no puedo creer que aún Liborio esté cargando los libros, que no son más que dos guías telefónicas, sin lugar a dudas ese par de humanos me hacen reír, me han dado de todo sin nunca pedir, me enseñaron a ser lo que soy, les debo sin dudas lo que llevo adentro, pagarles quisiera pero no encuentro con que, me tomaron de la mano cuando los necesité, son clase aparte, únicos per se, no roban ni se vengan, son parte de mi ser, y si, para los que no lo saben Liborio y Agustina no son otros que mis padres…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115271991553581317?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115271991553581317/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115271991553581317' title='21 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115271991553581317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115271991553581317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/07/liborio-y-agustina.html' title='Liborio y Agustina'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-115107194243884525</id><published>2006-06-23T10:10:00.000-04:00</published><updated>2006-06-23T13:06:57.043-04:00</updated><title type='text'>Mala Leche / La Historia de los Señores</title><content type='html'>Voy a la cocina y me sirvo un café, ahí recuerdo que no me gusta el producto procesado de la susodicha mata, miro la taza humeante, más bien el líquido que ella contiene, con su color marrón que se difumina haciéndolo ver negro, el calor y la oscuridad me recuerdan una historia pasada y vieja, algo que solían contarme cuando niño. Es una historia guardada, escondida, quizás hasta perdida, es una historia con príncipes y hadas, princesas y malhechores, bandidos y hechiceros, es un relato que contiene sonrisas y terrores, amores y temores, o al menos eso creía yo cuando me relataban aquel cuento, pero es que simplemente se me parece mucho al presente y es por eso que escribo de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las historias en nuestras mentes se van transformando con los años, al menos eso hicieron las mías, ese cuento con final feliz ya no es lo mismo cuando le aplicas la realidad de la adultez. Por eso, quizás, no quise crecer, aunque al mirarme al espejo veo que el tiempo se ha movido con su paso inclemente, mis ojos ya no reflejan la esperanza de aquellos días cuando soñaba con salvar al planeta. Hurgo en mis corotos del pasado, allí está aquel viejo cuaderno donde dibujaba los cuentos que mi abuela me echaba, no puedo evitar sonreír al ver como mis trazos denotaban mi corta edad, es así como me encuentro con aquella página, en donde una mujer gritaba desconsolada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Antonio, Antonio, hay Antonio, hay Antonio, Antoniooooooo”, gritaba aquella mujer desesperada, “me estoy quedando calva, se me cae el cabello, hay Antonio, que es esto, es como si una podadora de grama viniera y se ensañara en contra de mi protección para el coco, hay Antonio, que le hago?”. El hombre fastidiado desde años atrás se fumaba un tabaco pacientemente mientras veía alguna película de vaqueros pasada de moda, la insensatez de aquella bruja sin destino había hecho mella en el insensible viejo. No hacía ningún esfuerzo por atender el llamado de la mujer ahora convertida en vieja intocable desde que su cirujano plástico se había transformado en su peor enemigo cuando le achicó los ojos a un punto donde apenas se distinguía el iris. Si no podemos ver bien como pretendemos aprender a convivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Antonio, donde estás?, cómprame una peluca o aunque sea una bolsa de automercado para ponerme en la cabeza, hay Antonio, se me cae el cabello, Antonio estás ahí?, no te me pierdas en estos momentos de desasociego, hay Antonio, hay Antonio que te hiciste?. Finalmente apareció ante el hombre que seguía aposentado como elefante herido, con el perdón de los elefantes, con una toalla enrollada en la cabeza y nada que cubriera su desgastado, arrugado y podrido cuerpo. El reflejo del paso del tiempo es indiscutible, algunos olvidan que vamos para viejos y sin retorno, quizás por eso perpetran venganzas, o simplemente se desgastan al ver pasar las horas como cucarachas. El hombre quien nunca perdía la calma pegó un brinco al ver a semejante esperpento parado frente a si, “pero bueno Magaly, tu estás loca o te brinca la tiroides?, casi me matas de un susto, ya tu no estás para andar desnuda por la casa”, "además esta peliculita esta muy buena, quítate del medio por favor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay Antonio, es que se me cae el cabello, me parezco al detective aquel que no me acuerdo el nombre, aquella serie que veíamos cuando éramos personas normales, antes que te llenaras haciendo trampas por doquier, si Antonio aquella época en que todavía veía al mundo como es, en donde no tenía que vengarme del planeta por que son más felices que yo, si Antonio cuando tu me querías y no pensabas en darme de regalo de cumpleaños una parcela en el cementerio". El reposado hombre no emitía palabras, su conciencia pesada y sucia no entendía el porqué de aquel ataque, para él, el mundo estaba compuesto por dos cosas, el dinero y el maltratar a los semejantes a toda costa. “Hay Antonio” seguía la mujer, “yo creo que si no te hubieras estafado a medio planeta mis ojos seguirían intactos, quizás mis pulmones no estarían en este estado pútrido, hay Antonio que nos has hecho a todos nosotros” repetía aquella mujer culpando a su marido por las desgracias que le rodeaban y que su corto cerebro no podía entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Magaly, hazme el favor, no digas esas cosas muy alto, uno nunca sabe quien lo puede estar grabando” profirió lacónicamente el despiadado ‘ser humano’. “Antonio, hay Antonio” decía la mujer mientras prendía su décimo sexto cigarrillo de la mañana, “hay Antonio, se me cae el cabello, y eso no es todo Antonio, hay Antonio que le vamos a hacer”. “Mira Magaly, no se, porque esa quimioterapia es muy cara y de todas formas vas a templar el cacho así que no se”, “es más, yo tu ya no iba más al médico, económicamente hablando no es provechoso el gasto innecesario para combatir células podridas que habitan en tus pulmones”. "Fíjate si yo invierto esos reales que gasto en esa mariquera tuya pues entonces tendría para comprarme tres cajas más de tabacos al año, es que de verdad tu pides más que un cura ciego".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Antonio, hay Antonio, no es solo eso, es Eleodoro, tu sabes la mujer lo desplumó, si Antonio, le sacó todo, lo dejó en la calle, hay Antonio, a mi nunca me gustó esa mujer, tu sabes de esas corre por el piso, cualquiera, de familia dudosa, hay Antonio se le fue con uno más vivo que él, tu sabes que él es medio corto de mente, hay Antonio, por cierto vamos a tener que modificar el testamento, para dejarle menos a Eleodoro, por idiota, quien lo manda a dejarse robar por esa bicha, hay Antonio, Antonio, me dejaron al muchacho, lo dejaron solo, y con esa cara de bolsa como engancha a otra mujer, dime Antonio, no me dejes hablando sola”, "tu crees que podrías comprarle una esposa?, no se, alguien, lo que sea, aunque sea fea, no importa Antonio, cuanto vale una esposa Antonio?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre continuaba tratando de mirar la pantalla, los indios habían atrapado al protagonista de la película y estaba en su punto cumbre. “Antonio, te conté que Delia, te conté que Delia está embarazada, hay Antonio, si Antonio, nuestro primer nieto, pero no es de Armando, no Antonio, es de un tipo por ahí Antonio, un tipo que conoció en una de sus peas diarias, hay Antonio, y si el muchacho sale malo?, hay Antonio, es que Delia no se puede quedar quieta, Antonio, esa muchacha, hay Antonio, ahora barrigona y de otro, y Armando la quiere dejar, dice que el no carga sino con sus enanos pero no con carrizito ajeno, hay Antonio que nos está pasando, de que se trata esto Antonio?, si nosotros nunca le hemos hecho daño a nadie Antonio, tan buenos que somos, tan correctos en nuestro proceder, hay Antonio, dime Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mira Antonio, Antonio, no me dices nada, hay Antonio, por favor, di algo”, “pero bueno Magaly, estoy tratando de ver la película, el muchachito va a tener todo, eso es lo que vale aquí, real y más real, no te preocupes que yo le compro sus cosas, tu sabes, todo, eso es, todo lo va a tener”. “Hay Antonio, pero, hay Antonio, el cerebro no me da”, “nunca te dio Magaly, nunca te dio” respondió el amable hombre mientras se acomodaba su cabellera. “Que me dices Antonio, hay Antonio, un nieto Antonio, de hombre distinto al marido de Delia pero nieto al fin, que emoción Antonio, de repente y lo saco a pasear en mi moto vespa, lo monto en una cestita, y lo paseo, hay Antonio me das real para la gasolina de la moto?, ya mismo voy a comprarle unos monitos de recién nacido, hay Antonio, un nieto", decía la mujer mientras tosía la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Antonio, hay Antonio, y Perlita, Perlita consiguió novio, es calvo como yo, pero parece que le pega Antonio, la cae a carajazos Antonio, pero tiene mucha plata, es millonario, pero le pega Antonio, la deja más abollada que olla de peltre, y bueno Antonio, yo no se si odiarlo o quererlo, hay Antonio, pero tiene un yate Antonio, y su papá varias empresas, hay Antonio pero tira piñazos, y Perlita no se puede defender, un ojo pepudo a la semana Antonio. “Pero Perla no estaba casada con otro?, preguntó Antonio, “hay Antonio ni te acuerdas, a ese lo robaste hace tiempo, tu y tus cosas Antonio, a ese lo tratamos de joder completito, pero chico tu puedes creer?, anda de lo más feliz, es que ese muchacho Antonio, ese muchacho Antonio, te conté que a Perlita le pega el nuevo novio no?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último tiro de la película fue echado al aire, los créditos aparecían en la pantalla del televisor, Magaly aguardaba mientras Antonio ahora finalmente la miraba, con su tono clásico dijo “por cierto Magaly, ya hablé con la gente esta que está fabricando urnas de plástico, tu sabes para ahorrarnos unos reales en tu entierro…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-115107194243884525?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/115107194243884525/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=115107194243884525' title='36 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115107194243884525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/115107194243884525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/06/mala-leche-la-historia-de-los-seores.html' title='Mala Leche / La Historia de los Señores'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>36</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-114919187697949644</id><published>2006-06-01T15:57:00.000-04:00</published><updated>2006-06-04T21:12:27.913-04:00</updated><title type='text'>Cerca</title><content type='html'>Hace unos segundos me he quedado dormido, después de batallar con esos demonios que me persiguen cada vez que recuesto mi cabeza, en cada momento que se que el mundo sigue girando y la maldad está suelta por los caminos y yo sin más ni menos debo descansar. Mi tarea no ha sido fácil pero creo que de esto ya he hablado con anterioridad, la acumulación de villanos intentando tomar una parte de mi ser causa mella en el alma, si es que a veces me acuerdo del robo siniestro al que me sometieron pero eso es otra historia y sus bandidos no merecen mis letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces sueño, con un niño que corre libremente en un campo lleno de matorrales, se aleja, se pierde de mi vista, escucho voces que lo llaman, que lo invitan a volver, a regresar a la seguridad de aquello palpable. Continúa su camino, salta y corretea sin mirar atrás, hace caso omiso a los gritos ya desesperados de las voces que entonan su nombre, acelera el paso, como si supiera que hay enemigos que le persiguen, buscando aquello que nunca encontró pero sabe debe estar al final del camino. De pronto se detiene, un precipicio lo hace dudar, mira con precisión todo aquello que está allá abajo, no es otra cosa que el mundo que le han puesto para existir, “Policarpio, Policarpio te vas a caer” se escuchan los gritos de nuevo, el pequeño no espera ni un minuto más y salta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logro abrir los ojos, hace tiempo acepté que había caído, no necesitan recordármelo, ya ha pasado mucho viento por mi cara desde que comprendí que el planeta tiene sus razones y no debo preguntar. Estoy allí, en mi cama, solo como siempre, a lo lejos escucho a mi perro Alerón aullar, es posible que también extrañe su mundo, todos hemos dejado algo atrás que nos hace suspirar. Me pongo en pie, mi cuerpo quiere seguir descansando, mi mente sabe que es hora de ponerse en movimiento, mientras haya humanos habrán buenos y malos, ahí es donde entro yo, para equilibrar este espacio mundano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy ahora subido en el carro, dando vueltas por el Valle en donde crecí, sin destino ni sentido, solo para matar horas, disfrutar de la nada. Se trata de un día en el cual la gente sale, se lanza a la calle a vivir, a ahogar las penas, a revivir alegrías, quizás es solo la búsqueda de un rayo de esperanza, la felicidad viene dada por querer lo que se hace, no hacer lo que se quiere. Alerón ladra de pronto, creo que mi perro todavía sabe lo que es sentir, vuelvo la mirada hacia la acera y puedo ver a una dama con paso acelerado, sus ojos verdes me recuerdan mi color preferido, la angustia que refleja en su cara me recuerda el porqué he venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo ganas de detenerme a ver de que se trata, es uno de esos momentos en donde simplemente me provoca dejar que los humanos jueguen sus tretas dañinas y yo ser simplemente un espectador, a veces detesto el día donde me entregaron la conciencia, de veras, que fácil sería todo si la perdiera por unos minutos. Detengo el carro, ya para ese momento la dama ha entrado a un local, una especie de bar, algo así, lugares que no frecuento para no irritar mis ojos con el cigarrillo y deprimirme al ver lo banal en que nos hemos convertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del establecimiento es de madera, huele a historias, a decepciones enfrascadas, a promesas alteradas. Mi vestimenta no es la más adecuada para el momento, yo solo había salido a dar una vuelta, el portero no me quiere dejar entrar, le quito su chaqueta y le digo “ves?, ya cumplo con los requisitos”, el hombre sorprendido me abre la puerta no sin antes decirme “hermano me la devuelves al salir”. No he venido ha buscar nada, no quiero nada de allí, simplemente trato de localizar a la dama en cuestión, la veo, sentada en la barra, creo que ha ordenado un Cosmopolitan, me siento a su lado, ella no me mira, está concentrada o más bien asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Otro moscón más” me dice con mala cara, cara que refleja que ha llorado, quizás más de lo que ella hubiera querido, probablemente más de lo que se llora en toda una vida. No puedo evitar decirle que la he visto apurada en la calle, que su angustia me ha hecho detenerme y seguirla. “Además me vas a perseguir?, me dice con fuerza, “tu crees que yo tengo un cartel de neón en la frente que dice ‘Pase, con confianza, aquí hay un corazón para exprimir al máximo’”. No me queda otra que sonreír al escuchar esto, yo no estoy allí buscando corazones, pero ella no lo sabe, yo simplemente estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido es ensordecedor, siempre pensé que la gente va a los bares a desconocerse, porque si la idea es llegar a saber con quien hablamos el ruido de las cornetas se lleva la mitad de las palabras dejándonos tan perdidos como cuando entramos por la puerta. Aún me inquieta saber porqué aquella dama de bellas manos y ojos espectaculares corría a toda prisa por la calle, ella baja la mirada, se muere de la pena, se pone roja cuando le pregunto que hace una linda damicela como ella corriendo, así como tratando de escapar de algo, es entendible que yo escape, para eso estoy, pero ella?, simplemente no lo entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bailemos” me dice, me toma de la mano sin mediar palabras, al parecer algo la ha puesto en alerta, yo sigo el juego, su olor me recuerda días pasados, aquellos en que creí en los humanos. Su mirada ahora muestra pánico, pero a la vez se nota que es de aquellas que quieren transparente, sin malicia, hay un instante sublime en donde me dejo llevar, pero la sombra de aquel robo me hace despertar. “La Flaca” así me dicen, me susurra cercano al oído, mi nombre no te lo doy por ahora, no se si eres un atrapador, un galán de pueblo o cualquier cosa”, vuelvo a sonreír, su desconfianza es eterna, hay heridas que nunca cierran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente me habla, una historia de esas que ya he escuchado, de esas que ha muchos han marcado. A lo lejos entra un hombre, dos más cuidan su espalda, ella lo ve de reojo y me dice “tenemos que irnos de aquí”. Yo, si no la debo no la temo, entonces simplemente no veo porqué hay que huir, salvo que ella también se haya cansado del olor a cigarro y el ruido macabro. Los hombres se acercan asechando, sin duda alguna la están buscando, aún creo no la ven, sin pensarlo y ahora siendo yo el que quiere huir empezamos a correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una puerta en la parte trasera del establecimiento nos abre la magia hacia la noche que con suave viento roza nuestras caras. Algo me dice que esto no quedará allí, los hombres del bar no parecen bien intencionados. “Y entonces?, le digo “quienes son esos?, ella no quiere decir, pero siente que al menos me debe eso, “mi ex -novio y sus patanes”, no dice más nada, ahora yo que solo salí a pasear para olvidar estoy perseguido por un ex novio malencarado y sus gorilas muy despiadados. Pienso, hoy es uno de esos días donde me provoca dejarle allí y que la vida se encargue de acomodar la situación, pero no puedo, sus ojos, eso es, son sus ojos que no me dejan irme, reconozco que me pierdo por momentos, ahora es cuando escucho el grito de aquel hombre enfurecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trío nos ha detectado, sin que se de cuenta le quito los tacones a los zapatos de “La Flaca”, me golpea y me dice que como me atrevo, sus manos son suaves, quizás fue princesa en otros tiempos. Le señalo a los tres monigotes, ahora comprende que con tacones no va a llegar lejos, trata de disculparse, se pone roja de nuevo, no hay tiempo para eso, la tomo de la mano y corremos hacia la oscuridad, los pasos se aceleran, la presión es constante, es que ahora me acuerdo que la adrenalina es la gasolina de mi vida delirante, de pronto escucho que ella va tarareando una canción “Laura no seas tan sifrina, que es muy desagradable calarse tus maneras”, tenía años sin escuchar aquello, tampoco entiendo porqué canta en medio de aquel caos, de nuevo me río, a veces se me olvida que la risa cura el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida tiene paredes, es solo cuestión de saberlas saltar, a una pared llegamos, solo que esta vez no tiene un lado más bonito. Atrapados, sin salida, ahí estamos, una desconocida, tres hombres molestos y yo, el diario de mi existir, el cantar de mis seguir. Creo que nos damos un tiempo para recuperar el aliento, luego el ex novio saca una navaja de su bolsillo, los otros dos hacen lo propio, “te voy a cortar H” así la llama “H”, “te voy a dejar una cicatriz para que nunca te olvides de mi, lo que me hiciste no se le hace a nadie”. Dudo, ahora no se quien es el bueno y quien es el malo, la furia del hombre, el miedo de la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De igual forma me dice que me va a cortar también, por el simple hecho de estar allí, miro al cielo sin entender porqué me suceden estas cosas, es acaso que nunca llevaré una vida normal?, ahora la miro a ella, hago lo mismo con el tipo, de nuevo pienso en escapar y dejar que se cobren sus penas, entre ellos, yo no tengo vela en ese entierro, es que si, es uno de esos días. Sus ojos me dicen la verdad, su verdor no puede mentir, eso lo entiendo y mido las opciones, recuerdo sus palabras del cartel, de lo exprimido que está su corazón, en frente mío lo que tengo es a un aprovechador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empuño mi china para la risa de aquellos hombres, sus navajas brillan en la noche, su reflejo se acerca con prisa. El primer chinazo va directo a la frente de uno de los monigotes, sin lugar a dudas no saben lo poderoso que puede ser un garbanzo, el segundo a la frente del segundo que cae también como una hoja que ha cumplido la función de proteger al árbol. El individuo que queda en pie es aquel que ha robado en un algún momento de la historia el corazón de aquella dama, que lo ha robado para exprimirlo y dejarlo botado sin siquiera saber de que se trata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pídele disculpas”, le grito al tipo, “pide perdón por haber herido”, el hombre hace caso omiso y se abalanza sobre nosotros mientras grita que el no le pide perdón a nadie en este mundo, es posible que se le olvidó que errar es de humanos, rectificar es de sabios. Dos chinazos precisos y certeros lo dejan fuera de combate, siento algo mojado en mi mano, es una lágrima que ha rodado por la mejilla de ella, no se si llora de alegría o de tristeza, aquel día tampoco pretendo averiguarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche está calmada, en realidad no se siente nada, caminamos midiendo los pasos, por aquella acera donde le vi por primera vez, diviso mi carro con Alerón adentro de él, “La Flaca” hace un gesto, se acerca, creo que quiere agradecer, o simplemente que tenía tiempo sin ver a quien da por dar, sin esperar a recibir, se deja llevar y cierra sus ojos, ahí aprovecho y rozo sus labios con mi mano y con la misma escapo hacia la noche, ella se queda tranquila, esperando algo que sabe no llegará, de lejos la veo, buscándome, preguntándose si en realidad ha sucedido o no, es que simplemente era un día de aquellos, que de seguro ella olvidará en su ajetreada vida, pero que yo debo recordar como alimento de mi seguir, es verdad, era solo un día más de esos donde me acerqué para darme cuenta que las cosas siguen igual…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-114919187697949644?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/114919187697949644/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=114919187697949644' title='23 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114919187697949644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114919187697949644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/06/cerca.html' title='Cerca'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-114901869892226421</id><published>2006-05-30T15:51:00.000-04:00</published><updated>2006-05-30T16:05:28.446-04:00</updated><title type='text'>Escobas</title><content type='html'>La bruja vieja y arrugada conversaba con otra bruja pasada de peso y algo ordinaria, una no pensaba la otra menos podía, hablaban y hablaban sin parar de una venganza a perpetrar sin nunca tomar en cuenta a la tercera bruja del clan quien dormía placidamente, soñando sin pestañear. La idea era acabar con un héroe venido de lejos, quien no cree en terrores sembrados ni mucho menos en gatos alados. Con escobas pueden volar, el daño pueden hacer, su cabello se cae con el viento, si solo supieran que la mejor respuesta a su venganza fue tan solo mi silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi existir continuaba su curso normal, el sol calienta y la noche es fría, sentado en el techo de mi hogar recordaba tiempos pasados, mejores quizás, sin nunca olvidar que lo que sucede tiene razones, con validez o no, pero inscritas en el libro de aquellos bastiones de nuestro andar, se puede reír se puede llorar pero de algo podemos estar seguros que nunca podremos escapar. Muchos enemigos he debido enfrentar, a lo largo de la carrera por llegar, de diversos matices y rencores guardados, pero nunca tan fuerte como el odio que aquellas tres brujas habían acumulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus trajes negros y sombreros puntiagudos planeaban con precisión cada paso a seguir, la ira reinante se vuelve detonante, la miseria baldía está palpitante. Una de ellas pulía la hebilla característica de las mujeres que vuelan montadas sobre escobas, la otra trataba de quitarse una verruga en su nariz con una pócima preparada por ella misma, la tercera dormía rendida en Morfeo, tratando de huir de aquel arrebato, un ojo abierto ahora tenía pues miedo llevaba encajado en su seno, terror infundido por tanto cretino, su vida cuidaba que no fuera robada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi maestro me lo había advertido, que a lo largo de un viaje se consiguen todo tipo de manos, amigas sinceras, odiosas traicioneras, sin esfuerzo se extienden buscando atrapar a todo lo que pase cerca de su radio de acción, se buscan amigos para soportar las andanzas, se buscan humanos para odiar con rencores. Como distinguir las variadas clases de manos es una tarea de milenios vividos, se trata y se trata en vano encontrar, las huellas marcadas tienen su historia, no todos fenecen buscando la gloria, si miras arriba y encuentras la nada avisa con prisa pues vuela ahuyentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel cuarto tres brujas y un duende enano se alistaban calmados para brincar al terreno, es acaso que no sabían que por cada tres brujas hay un duende villano?, con cara de niño y mente deforme brindaba ideas el muy falsiforme. En el caldero preparaban una sopa de frutas, aquello sabía a rayo podrido, la urraca mascota chillaba al sentir aquel olor que podía destruir cualquier porvenir, el plan bien trazado habían pintado con creyones de cera en un pizarrón, despojarle de todo era la meta, humillarle y pisarle sin dispararle, misión anhelada por tantos minutos, el odio finalmente daría sus frutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo lo sabía, lo sentía venir, de antes, de mucho tiempo atrás. El que planea venganza debe cuidar todos sus pasos sin desesperar, muchos detalles me fueron abiertos, desde siempre consciente estuve de aquello, su plan bien macabro pude seguir sin duda no entiendo a veces porqué destruir. A veces despierto muy tarde en las noches, en esas que duermo con mis ojos abiertos, aquellas que surcan lentas y solas, recuerdos latentes que vienen y van, muchos se piensan que yo estoy muy loco, pero es que no me queda otra que reír cuando me acuerdo de aquellas tres brujas montadas en moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A toda velocidad venían a mi encuentro, la bruja vieja no había logrado despegar con su escoba por el peso de su conciencia, la gordita partió el palo de la misma al subirse por el peso corporal, la tercera seguía durmiendo y el duende decidió quedarse pues no le convencía aquel plan. Yo por mi parte y a pesar de haber descubierto el plan para aniquilarme con antelación no pude saber lo que me esperaba, enfrentarse al odio degenerado no es un juego de niños, había visto enemigos fuertes pero este trío me iba a mover las fibras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había salido a pasear, contando los pasos desde mi casa hasta el puesto de periódicos, los mismos ciento veinte y siete pasos de siempre, hay cosas que nunca cambian en la vida. Permanecer es tarea de algunos, otros simplemente estamos para volar libremente, no somos ni más ni menos por ello, simplemente nos han hecho distintos, no por ellos debemos ser estigmatizados, el problema reside en que les enseñan a sentir por lo que ven y no por aquello que se mueve adentro. Escuché a lo lejos el tenebroso estruendo de unas brujas sedientas, buscando venganza como busca agua el perdido en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vendedor del kioskito me miró a los ojos, como quien dice “por favor no me vayas a destruir el puestito de periódicos”. El me conocía desde años atrás, y algunas historias había escuchado, en esas tardes donde surcaba la vida anhelando que todo terminara donde había empezado. El hombre asustado por el viento que comenzó a soplar trataba de cerrar las portezuelas del pequeño establecimiento, algunas revistas volaban para el beneplácito de aquellos que las recogían y sabían que no pagarían por ellas, Manolillo, así era el nombre del vendedor, encendía un cigarro mientras con su acento portugués me decía “Policarpio bastante te he aguantado y ahora me vas a destruir todo por lo que he trabajado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al frente mío estaban paradas, en sus potentes motos, dos motos y un carrito lateral para ser exactos, en donde la tercera bruja dormía placidamente sin saber a donde le habían llevado. Sus ojos brillaban aún más que sus hebillas pulidas, sus sombreros puntiagudos me reafirmaban que si existen y tal cual como mi madre las había pintado cuando era un infante, sus botas y medias de rayas las hacían verse hasta divertidas, pero al sentir el odio encarnado en tanto pecado comprendí finalmente que del cuento a la realidad existe un gran trecho, tenía que pensar rápido o sería desecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bruja vieja atacó de primera, rayos mal olientes trazaban el viento, chocolates y dulces brincaban sin muerte. El primer rayo fue a parar al kioskito, de un golpe destrozó medio establecimiento, un olor mezclado a azúcar quemada con papel periódico ensalzaba el ambiente, el segundo rayo rebotó en el piso, de inmediato saltó y estalló las bolsas de comida de una señora que por allí transitaba, que al ver el espectáculo quedó demacrada, llorando sentada con su boca pintada. El tercer rayo me alcanzó a mi, a pesar de todos mis esfuerzos por huir, era un rayo potente, lleno de poca brillantez, opaco en su andar, capaz de acabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi razón se vio ennegrecida por aquel rayo sin sentido, carente de toda lucidez y que me dejó perplejo y a la merced de aquel grupo asesino. Tirado en el suelo y aún sin saber como alguien podía arremeter con tanta ira, mi cerebro asaltado por aquella bruja no sabía que hacer, mirar hacia arriba, taparse el costado. La segunda bruja entró en acción, su movilidad era escasa, pero su odio gigante, de un brinco llegó a mi lado, moviendo cimientos, causando estragos, la tierra temblaba herida de muerte, el peso del caos parado a mi lado, yo ciego y sin fuerzas muy debilitado “que he hecho?” grité al cielo “para merecer este legado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metía sus manos en mis chamuscados bolsillos, no se que buscaba, no llevo riquezas, no llevo tesoros, tan solo mi alma con mucho decoro. Su peso inclemente aplastaba mi pecho, resentimiento latente clavado en mi frente, con sutil maldad buscaba llevarse todo aquello que a su paso encontrase. Gritando con fuerza me llamaba por nombres desconocidos, quizás me confundía con su ascendencia bandida, sus manos macabras pasaba por mi cara, buscaba y buscaba pero no encontraba. De un brinco hacia atrás salió de mi ser, la tercera bruja apenas veía el atardecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendida por aquel desbarajuste, la bruja que dormía abrió sus ojos ante la inclemencia de los rayos solares que se despedían de aquel día. Se acomodó su sombrero y miró a las otras brujas quienes explicaban las razones del odio, la piedra angular de una venganza planeada por tiempo y largas las horas, a veces de verdad no entiendo que llevaban en la cabeza aquellas señoras. Se acercó a mi persona, yo apenas podía moverme, el terror infundido mellaba el destino, hay veces entonces que no encontramos nuestro verdadero camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba parada allí entre las otras dos brujas y yo, miraba hacia los dos lados, debatiéndose en sus decisiones, seguir al rebaño u optar por perdones. Venimos marcados por hebras entrelazadas, construidas muy lejos y no a desparpajo, somos lo que somos adentro y afuera, los genes relucen sin mucho pensar, hay historias que solo pueden acabar. De un salto certero brincó hacia mi, un daño potente pretendía hacer, un simple adelanto bastó sin querer, sorpresa tendida encontró a su ser cuando yo con tranquilidad y pausa simplemente la dejé entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscaban venganza y eso obtuvieron, el proceso es lento pues cura de a poco, el fuego con fuego solo deja cicatrices, a su ataque a mansalva esperé como quise, yo todo sabía por un simple error, cargadas de odio volvieron sus caras, se habían llevado materia y más nada, hay fuentes externas que se pueden perder, lo que adentro llevamos permanece en mi ser, no soy más ni menos, estoy lleno de errores más solo perdono no llevo rencores, la vida es muy corta muy larga a la vez, en serio me río al ver tanta insensatez, tres almas que odian buscando seguir, yo sigo tranquilo con mi existir, un día y muchos otros tendrán que pasar, mi eterno silencio las hará por los siglos de los siglos desesperar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-114901869892226421?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/114901869892226421/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=114901869892226421' title='17 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114901869892226421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114901869892226421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/05/escobas.html' title='Escobas'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-114804798746519945</id><published>2006-05-19T10:12:00.000-04:00</published><updated>2006-05-22T10:00:47.786-04:00</updated><title type='text'>Cuento de Niños</title><content type='html'>No me gustan los días lluviosos, me hacen pensar que los ángeles lloran por todas las trastadas que he cometido a lo largo de mi existir, me lo tomo personal, pensamiento egoísta dirán algunos, pero igual el agua cayendo desde arriba para mojar nuestro andar no me hace ponerme a brincar. Aquel día llovía a cántaros, el cielo gris anunciaba que la tempestad nos acompañaría por unas horas. Como hago siempre al estar aburrido busco razones, simplemente me enfrento a la realidad, intento darle forma a una masa de recuerdos que no tienen ton ni son pues no es más que la vida de un mortal más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro una caja polvorienta y encuentro un diminuto disco, lo coloco en el tocadiscos, una canción empieza a sonar, una voz que me traslada a momentos felices dice “Papa Noel se ha comprado un aeroplano porque el trineo está muy viejo y muy cansado…”, se trata de un disco muy viejo, sin lugar a dudas tenía años sin escucharlo, entiendo nuevamente que el tiempo pasa y menos mal que es así, pues no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Mi madre aparece en la puerta, la música la ha hecho trasladarse a aquellos días, cuando yo jugaba con mi capa, creo que se siente tranquila pues sabe que cuando llueve no me gusta salir, a pesar que mis ojos reflejan lo contrario, aquel día me quedé en la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conversamos, mi madre y yo, ella sonríe al recordar que yo cambiaba la letra de aquella canción, nunca me gustó la idea que Papa Noel no pudiera andar libremente en su trineo, luego comprendí que hasta el vehículo del barbudo de rojo se pone viejo y se cansa, como todo, es el transcurrir normal de este lugar. Mi mente procesa que me debo quedar allí, me acomodo en la vieja pero cómoda silla de la biblioteca de mi padre, una foto de la familia está en el escritorio, el superhéroe y los otros cuatro, suena el teléfono y mi madre lo toma, tranca con rapidez, ella no comprende la razón de avisarnos esa noticia, sus ojos me quieren decir algo, pero en ese momento ya se que ha pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entender la llamada hay que irse atrás, como son las cosas aquí, una historia de esas, con comienzo y fin, un cuento que traspasa lo común, un conjunto de motivos que dejan perplejo a cualquier intento de racionalizar lo que para muchos fue el final de algo que nunca empezó. Miro a mi madre y me permito contarle de que se trata todo, ella duda en primer momento, su memoria no logra recobrar los rayos de aquel reflejo, de igual forma me pide que le cuente un cuento, como una niña, que por favor le explique nuevamente pues son tantas mis historias que no las puede almacenar, es quizás que esta ella ha preferido olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Darío Natera Nieves nació en Caracas, en el seno de una familia pudiente pero sin clase, mucho antes que yo, que de paso no nací en Caracas. Simplemente me llevaba largos años, no con esto digo que fuera más sabio. Aquel inquieto muchachito correteaba por doquier, como cualquier otro, para pronto descubrir su misión en la vida. Su primer paso fue despojar a todos sus amiguitos de las metras con que jugaban en los recreos, poco a poco las recolectó y las escondió para siempre, luego prosiguió con los útiles escolares, los cuales iban desapareciendo con el pasar de los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su casa, la ropa de todos sus parientes se perdía con el transcurrir del tiempo, la comida se desvanecía como si fantasmas hambrientos habitaban en aquel maligno hogar, los cuadros de la casa, los muebles, y hasta los cubiertos se esfumaban poco a poco sin dejar huella en la bitácora de las horas. El abasto de la esquina perdía incalculables sumas de dinero y de mercancía, la tienda de regalos se quedaba sin juguetes por más que su dueño ordenaba nuevos cargamentos, la peluquería de la urbanización se quedaba sin secadores de pelo ni shampoo, el kioskito de la esquina se desabastecía de chucherías y periódicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por donde pasaba Darío, todo iba desapareciendo poco a poco, las bicicletas de sus amiguitos, el dinero de sus padres, de su familia, incluyendo la ropa de los vecinos junto con sus mascotas. Por años en aquel barrio se pensó que se trataba de una banda organizada de maleantes sin alma, nadie prestaba atención a aquel pequeño muchachito de ojos azules, su paso era desapercibido por la multitud, usualmente los humanos juzgamos sin averiguar, era más fácil echarle la culpa a cualquiera que detenerse a estudiar que pasaba en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Darío creció, en la universidad los libros de la biblioteca se iban perdiendo con el pasar de los días, los automóviles de los estudiantes iban cayendo como barajas al aire, sin dejar rastro, según dicen hasta las pocetas de los baños eran quirúrgicamente removidas para pasar a engrosar la lista de aquello que no volvería. Poco a poco la situación arreció, los pupitres y los pizarrones de las aulas se perdían, las carteras de los profesores eran birladas sin ninguna vergüenza, las computadoras de los laboratorios, y hasta la comida del cafetín caducaban ante aquella fuerza extraña que se llevaba todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El edificio en donde Darío realizaba unas pasantías antes de graduarse en la universidad amaneció vacío un día de aquellos, sin nada, hasta la ropa de los vigilantes había sido extraviada, el dinero de la caja chica de la compañía tampoco estaba, la máquina de hacer café ahora pertenecía al vacío de aquello que no está, de eso que no vemos nunca más, lo que sentimos y se ha ido, lo que la vida no devolverá, los restos de la transparencia, la sensación del cristal, lo blanco de este dulce, perdón, triste caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello no era un juego de niños, por demás está decir, los infantes en sus mentes claras y no podridas juegan, no dañan a mansalva, Darío era otra cosa, es que el planeta tiene variables, lo bueno y lo malo, con su equilibrio, la risa potente y el llanto amargo. Un plan estudiado tenía aquel hombre, si es que a un monstruo se le puede calificar de tal, su sonrisa macabra llevaba consigo, su olor predilecto marrón escondido, bandido mañoso surcaba el cielo, su sucio sudor secaba el pañuelo, por años y años soñó con su meta que no era otra cosa robar al planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en su oficina y después de varios años de enmarañar y entrelazar sus pensamientos con un fin preciso, consideró que había llegado el momento adecuado, la hora del té, el último grito, la bala perdida. Para algunos un genio incomprendido, para mi no era más que un asqueroso cuatrero, el líder bandido, el ladrón bien vestido. Ultimó unos detalles, se miró al espejo que tenía en su oficina, con su frente en alto orgulloso se sentía de aquel bosquejo maestro que en su cabeza llevaba, razones perdidas, aliento a dragón, su delirio encantado flotaba ensalzado, ladrón es ladrón y no tiene perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel restaurant chino de la capital, Darío esperaba el momento preciso, desde su computador personal tecleó la clave para proceder. En un instante todo el dinero del planeta se desvaneció, salvo aquel que llevaban los hombres decentes en su bolsillo, el martillo de la irracionalidad bajó su redondeada punta de metal sobre las vidas humanas, el mundo sorprendido miraba sin luz, la vida es un viaje no un simple destino, no tenemos la culpa de encontrar piedras en el camino, son solo las causas de las consecuencias, algunos tenemos y otros no tienen, aquello que llaman conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de aquel caos, Darío decidió salir a la calle, no sin antes tomar una galleta china de la fortuna, sonriente y complacido la sacó de su envoltorio, la partió y leyó con asombro unas letras sin vida, una pregunta guardada, sus ojos siniestros miraron de nuevo….“Y dime Darío que piensas hacer con tanto dinero?”…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-114804798746519945?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/114804798746519945/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=114804798746519945' title='55 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114804798746519945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114804798746519945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/05/cuento-de-nios.html' title='Cuento de Niños'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>55</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-114737389551565782</id><published>2006-05-11T14:58:00.000-04:00</published><updated>2006-05-11T14:58:15.563-04:00</updated><title type='text'>Hoy</title><content type='html'>Hoy, supuestamente hoy es un día importante, finalmente les he convencido en el manicomio que no estoy loco, que siempre dije la verdad, y que mis historias son tan ciertas como mi propia existencia, al menos yo estoy convencido, es por eso que ellos nunca entenderán. Según me dijeron debo sentirme muy bien, excelente, esa fue la palabra que usaron, he vencido mis fantasmas, he escalado la montaña, subí paso a paso la escalera de cristal que construyeron para mi. Miro al cielo y veo el sol, está saliendo por el este como todos los días desde que llegué a este lugar, no entiendo porque es un día especial, simplemente no comprendo cual es la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, como todos los días el cielo se ve azul, con tonalidades, pero azul al fin, así lo recuerdo cuando llegué, azul, sin más ni menos, azul como la tristeza que he llevado en estos años encerrado en mi propio ser, encerrado por luchar contra el mal reinante, contra aquello que está bien para pocos y mal para muchos. Me abren las puertas a una nueva vida, al menos eso creen, como si mi vida fuera distinta, afuera o dentro de las paredes, es lo mismo, es mi existir, vieja como mi alma, sigo siendo el mismo, aquel que dejó muchas veces pero también fue dejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La brisa me acaricia la cara, es el viento mi amigo que trae recuerdos dentro de si, su olor me traslada al pasado, a otro momento del andar, un simple ladrillo que tuve que pegar. Mis ojos miran a todos lados, pueden ver aquello que fueron privados tiempo antes, creo sentir que una lágrima brota de ellos, no es felicidad, no es tristeza, es simplemente un acto humano. Atravieso aquella avenida, que ha permanecido intacta en el tiempo, me distraigo, un veloz taxi pasa a mi lado, casi atropellándome y grita algún improperio que no logro distinguir, solo alcanzo a decirle “de alquiler como tu mamá”, en ese momento sonrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi risa, aquellas carcajadas que poblaban mi ser, vuelven, retornan del letargo a que han sido sometidas, me paro sobre la acera, la calle de concreto peatonal que se encuentra  al frente de lo que ha sido mi casa en estos años, el lugar donde mis sueños han quedado atrapados, esa fría mansión en la cual me habían internado. Un pequeño niño se me queda mirando, se esconde tras un poste de luz pero puedo verle, el supone que es invisible, fantasmagórico como yo, hago que no le veo, me acerco, el se ríe al ver que trato de atraparle, luego me extiende su mano y me regala un caramelo, a esa edad no se sabe de egoísmo ni perdones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deambulo por aquellas calles, voy pensando en aquello que pudo ser y no fue, por obra del orgullo, de la soberbia, de la terquedad, aquello que fue mi culpa y que nunca comprendí. Me paseo por los momentos más importantes de mi vida, me toma tiempo, cada día ha sido relevante, si solo supiéramos dar valor a los segundos y no solamente a los años. Por un minuto siento que toda ha cambiado, las miradas de los transeúntes parecen distintas, perdidas, ajetreadas, luego observo una hoja que cae desde un árbol, lentamente, desciende hacia el suelo, el ciclo, es un círculo, empezamos y volvemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me uno a la masa que camina, me mimetizo entre ellos, nadie sabe quien soy, yo no se quien son ellos, nadie sabe de mi salida, a quien debiera importarle. Recuerdo el daño que me hicieron, la humillación a que me sometieron, el robo del que fui víctima, igualmente reconozco que también he dañado, a mi manera, pero daño al fin, el planeta se equilibra, nosotros hacemos trastadas para malograr el correr del tiempo. El ruido de los pasos contra el cemento me pone al constante que todos vamos y venimos, que hoy estamos aquí pero mañana podríamos no estarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gente común me rodea, algunos salvan otros deben ser salvados, no he olvidado porqué vine hace tiempo, nunca lo puedo hacer, es un deber, es un placer, nadie me puede detener. Me detengo en un establecimiento, pido una Coca-Cola fría, siento de nuevo su sabor atravesándome, hay cosas que permanecen, hay cosas que no deben cambiar, inmutables por el tiempo, insaciables ante la maldad, la rienda de mi imaginación está suelta de nuevo, como siempre he sabido, más aún no he comprendido, el saber y el comprender juegan juntos por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo las escaleras que me conducen al subterráneo, el camino a casa se acorta, en el sub-mundo de la corteza terrestre me encuentro, mirando a todos lados, resguardando lo único que no me han quitado. Los caminos no siempre son los que vemos, en la oscuridad y en el fondo hay vías para moverse, es cuestión de no perderse en el lento vaivén que existe y que en oportunidades no se muestra consciente. La espera va llegando a su fin, poco a poco me voy acercando, mil recuerdos se van acumulando, si solo supieran lo que les espera no estarían celebrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo a la superficie, conmigo mismo y mi china, lo que me queda, aunado a mi misión, el lugar me es conocido, allí me crié, es solo el sitio en donde comprendí para que estaba, siento pena por los que no están, me alegro por los que pueden respirar, todo cobra sentido nuevamente, se va armando mi mente placidamente, en un cerrar de ojos aprendo que la maldad se adquiere en un instante, por el contrario lo bueno nos lleva la existencia, ahora me acuerdo donde empecé, si es que comprendo porqué fallé, mis enemigos me pueden oler, más esta vez no pienso ceder, mi cerebro procesa aquel pensamiento, por mucho tiempo saltando en mi ser, he vuelto por lo mío bandidos ladrones, escondan sus almas, también sus traseros, no tengo pasiones y después de todo no llevo pasajeros….&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-114737389551565782?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/114737389551565782/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=114737389551565782' title='28 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114737389551565782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114737389551565782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/05/hoy.html' title='Hoy'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15476234.post-114650802525731575</id><published>2006-05-01T14:26:00.000-04:00</published><updated>2006-05-01T14:31:31.173-04:00</updated><title type='text'>Debes</title><content type='html'>Los días pasaban en su consecución normal, nada de cambios en su orden, después del domingo viene el lunes, no es así?, eso pensaba yo, eso pensamos todos, es solo que a veces no logramos distinguir entre uno y otro, se vuelven iguales, nos hacen sus presas. Todos pedimos u ofrecemos en algún momento, por ende debemos devolver o cumplir con la obligación. No se trata de un pacto nocturno, no es más que el deber intrínseco pegado al simple hecho que lo necesario en un momento puede ser requerido en otro, simple, si pedimos pagamos, si ofrecemos damos, es solo que hay maneras de pagar, hay maneras de dar. No se trata de un hombre especial, es acaso que era normal, su paciencia su eterna virtud, tan fuerte como un alud, centrado en su andar, fijado en su despertar, es un hombre común, y es muy trabajador, no es otro que el gran cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago el intento de armar el rompecabezas en mi mente, los recuerdos pueden ser armas mortales, quizás puedan salvarnos en otras oportunidades. Jugaba con mi china sentado en la mesa, mi madre al verme me pidió que me quedara tranquilo, mis ojos me delataban, tenía esa mirada clásica, esa que pongo cuando persigo al fantasma, el espectro de mi existir, aquel por el cual debo seguir, la razón desconocida que me hace vivir, la nada, el vacío que busco a diario y no encuentro, la noche sin luna que agobia mi mente, todo aquello que no está bien y debo enfrentar, no es más que la condena que debo pagar por decir la verdad y mi cabeza no bajar por no dejarme opacar por la suciedad de este triste estar. En un principio no entendí por qué a mí, pero hace tiempo dejé de preguntar, simplemente avanzo, sin mirar atrás. Aquel radiante día de abril iba a aprender muchas cosas, igualmente nuevas dudas invadirían mi ser, pero entendí una vez más que debo permanecer tranquilo ante la espera, que las situaciones se mueven de acuerdo a como las manejemos, y por sobre todo que debo ser constante, no cambiante, con lo que creo y se me ha encomendado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pierdo, lo reconozco, y disculpen, a veces cuando mi mente procesa que los humanos odian para seguir, cuando siento que todos buscan venganza para subsistir. El cobrador, de eso empecé a hablar, un viejo y lastroso personaje, pero del cual no podemos escapar, de una manera u otra siempre tenemos algo en nuestro pasado que no ha quedado saldado. Mario Becerra, ese es su nombre, algunos dicen que nació en el Perú, otros dicen que en Paraguay, hay quienes aseveran que es Salvadoreño pero en realidad su acento no lo delata, es más bien un ciudadano del mundo, un ser del planeta, que está aquí y allá y que viene a cobrar las deudas desconocidas por la humanidad, aquellas que solo pocos saben que existen, aquellas que debemos honrar so pena de ser llamados ladrones por el resto de nuestra existencia, hay deudas de muchos tipos, hay ofrendas de distintas índoles, pero al final hay que subsanarlas, hay que borrarlas de nuestro existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia cuenta que era un farsante astrólogo, que agobiado por la mentira que suponía el hablar del futuro sin siquiera saber que era el presente aceptó el trabajo de cobrador, de enlutador del ayer, discapacitador del hoy, pesetero del futuro. Pero no hablo de un cobrador cualquiera, este hombre trabajaba en pro de la desgracia humana, llevaba las instrucciones directas de un algo superior, de aquello que vemos y no distinguimos. Sus facciones particulares le hacían visual a distancia, su lento caminar, su maletín en el cual guardaba aquella lista, una base de datos infinita, que manejaba a placer, sin orden causal ni lógica aplicada, simplemente la desfachatez encarnada. “Sabía que vendrías” dijo con su acento desconocido, sus ojos me miraban de arriba abajo, sus manos se movían nerviosas. “Aquí estoy” dije sin quitar mi mirada de su raído traje que hubiera estado de moda en los años setentas, “recibí su carta, y he venido a saldar, aquello que usted pretende cobrar, aún sin entender que he podido dejar sin pagar”. El hombrecillo sonrió, se sopló la nariz con un pañuelo que olía a hollín y se sentó al frente de mi. “Es que no debes dinero Policarpio, tu debes otra cosa”, yo ponía cara de no saber de que hablaba, sabía que no se trataba de dinero, yo sabía perfectamente a que se refería el astrólogo convertido en cobrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió su fétido maletín y sacó un pequeño sobre color crema, me lo entregó y dijo “lee Policarpio, tu deuda con el planeta, claro está, recordada a nuestra institución por un viejo enemigo tuyo, el cual no puedo mencionar”. Detenidamente leí aquellas dos líneas llenas de incongruencias insalvables, de ataques a mansalva, de venganzas idolatradas, de dolor irreparable. “Como se supone que pague esto?, le dije al hombrecillo, “pues eso no es mi problema” respondió, “yo solo estoy aquí para cobrar”. Mi plan era hacer tiempo, distraer si era posible al mañoso y hábil cobrador, la forma de pagar era clara y precisa, solo que yo no estaba dispuesto a ofrendar mi existir por el triste transcurrir de algunos que olvidaron que el valor de las cosas viene dado por su intención y no por su peso en oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La persona que ha incluido tu nombre en la lista de deudas desea que te destruya sin piedad” dijo el cobrador, “entonces Policarpio, como hacemos?, con sufrimiento o sin él?” agregó el farsante cobrador. Mirando fijamente al pequeño hombrecillo le dije “pues bien detestable figurilla, tengo tiempo sin sentir el dolor, así que vamos a hacerlo con sufrimiento incluido”. El maléfico enanillo se frotó las manos dando indicios de su placer por el dolor ajeno, sin mediar palabras echó un polvo mugriento sobre mi cara que no pude evitar, en pocos segundos los sueños más detestables del universo pululaban en mi mente, soñaba con aquel olor fétido que siempre salía al enfrentar a mis enemigos, veía el sutil color de sus cabellos que no lograban poblar su enorme cabeza, escuchaba las risas propias de la desesperación, de aquellas dudas que siempre quedarán. Rendido y a la merced de aquel siniestro personaje me trasladaba a su recinto enfermizo, a su casa, en la gran vereda del Valle Verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gritos infernales me hicieron despertar, no eran míos, solo de otros que como yo debían algo, que pagaban lentamente por sus culpas, o así te lo hacían sentir. Cuartos divididos por telas colgadas hacían de aquella experiencia algo devastador, cerca de mí le cobraban a una madre por haber pedido clemencia al juez que le entregó sus hijos al padre, en otro rincón un pequeño niño sufría al sentir el soplete en sus manos por haber pedido unas barajitas del album de moda y no haberlas devuelto, la vieja, aquella vieja devastada lloraba mientras le ensartaban alfileres en sus brazos por haber pedido hilo y agujas a una amiga los cuales nunca retornó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión no paraba allí, estos eran simples casos, de la vida diaria, del quehacer normal del universo, del juego terrible de los humanos, de la violencia y venganza desatada por los poderosos. El enano enfermizo se acercó y me propinó una cachetada, su risa vacía y sin destino retumbaba en aquella casa llena de odio y desolación, caminando hacia otro cuarto me topé con un hombre que apenas podía caminar, era llevado por uno de los secuaces del cobrador, el “gordo traición”, personaje asqueroso, de uñas largas y barriga colgante que se dedicaba a torturar individuos bajo las órdenes del cobrador. Sentado en una silla y el sudor corriendo por mi frente pude ver como le taladraban las rodillas a un joven que según se podía leer en la pizarra que contenía la orden del día debía pagar por haber vendido unas promesas de matrimonio a algunas damas de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude ver con mis ojos como el hombre que vendió a su madre sufría la dureza de un martillo en sus pies, la mujer que traicionó su palabra era ensartada entre gritos y sollozos, pude ver, tantas cosas pude ver. La violadora del mutuo acuerdo lloraba desconsolada por la presión en su pecho de un yunque gigante, el mutilador de la palabra yacía inerte en el piso, y así otros tantos más que pagaban, con razón o sin razón, que simplemente pagaban por el hecho de existir. De golpe se abrió una puerta, el “gordo traición” con sus dientes separados hizo su entrada, lo mismo hizo el cobrador, pero mi sorpresa llegó cuando vi frente a mi a aquel que me había tendido la trampa, aquel detestable enemigo que vendió mi nombre al cobrador, esto iba en contra de las reglas, pero que sabe de reglas el que las rompe, con el simple hecho de llamarse humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus risas sonoras hicieron que yo también sonriera, para su sorpresa por supuesto, como todo dueño de la irracionalidad, el que ríe cuando siente que otro no debe reír pues se disgusta con facilidad. Los nefastos personajes me veían fijamente, yo hacía lo propio, murmuraban cosas entre si, discutían acerca de mi vida, sin darse cuenta que ellos ni siquiera son parte de ella. “Pues bien Policarpio” se acercó diciendo el cobrador, “con tu existir debes pagar estas tantas deudas que tienes con el mal, con dolor has elegido, y por eso te he traído, puedes cerrar tus ojos para no ver lo que te espera, como ves tres contra uno es demasiado, esta vez no sales de esta pequeño soldado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por no haber bajado la cabeza ante la injusticia reinante en el planeta, debes Policarpio, nos debes a los mercaderes del mal, debes por no ser un fiel cordero que sigue al rebaño, por no haber cedido ante las órdenes de la malevolencia unificada, nos debes Policarpio, por intentar quebrar la irracionalidad del curso normal del existir, por no seguir los pasos indicados por el manual, por querer ser en vez de ser lo que queremos que seas, nos debes, nos debes, por haber nacido, por venir al planeta a no seguir nuestros dictámenes, por desestabilizar el equilibrio que te habíamos impuesto, te ordeno que pagues odiado Policarpio, por no haberme obedecido” sentenció mi enemigo gritando con todas sus fuerzas, mientras se acomodaba sus lentes y arreglaba el poco cabello que le quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “gordo traición” se acercó, pude calcular que tenía unos dos meses sin bañarse, tomó un alicate y empezó a apretar mis dedos de los pies uno a uno, el dolor era poco tolerable, pero en esos momentos es cuando el espíritu abandona al armatoste, de lejos veía como era torturado por mi famosa “deuda”, sin piedad me golpeaban, pero no lo sentía, somos ajenos al dolor inflingido por el mal, sentimos lo que queremos sentir, lo demás se lo dejamos al planeta, a los recolectores de sentires, a aquellos que tienen otra tarea. De nuevo dentro de mi y con el dolor palpitante pude ver como mi enemigo se acercaba, traía en su mano, su arma, afilado papel, de color, y de forma rectangular, procedió a hacerme pequeños cortes en mi cara, sin darse cuenta se acercó más de lo debido y mirándole a los ojos le recordé que mi deuda era su invención y que él por el contrario si me debía más que la intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asombrado hombre, quien se había olvidado que la palabra puede más que todo su peso se enfureció levantando sus manos, creando una ventana de oportunidad, tapándole la vista al “gordo traición” y al cobrador, de mi bolsillo, mi china, con rapidez, un garbanzo a la frente del cobrador quien cayó al suelo, otro a los genitales del “gordo traición” quien no sintió nada pero de la sorpresa cayó al suelo, y simplemente me lancé a un lado dejando la silla vacante, en donde los brazos cortos y peludos de aquel hombre chocaron con el metal partiéndose como caramelo de torta. Un chinazo en la cabeza calva y sucia de aquel hombre lo dejó fuera de combate, me acerqué al “gordo traición” y después de recordarle que no es bueno desear lo que no es tuyo y menos si se trata de una persona le propiné una sonora patada en la espinilla que se la resquebrajó de inmediato, caminando hacia el cobrador me acordé que la venganza no es buena, nunca, bajo ningún motivo, que no vine al mundo a cobrarle a los demás por lo que me han hecho, sino que estoy aquí para recordarles que dormimos más tranquilos sino hemos hecho el mal a sabiendas que lo estamos haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño hombrecillo, el cobrador, otrora farsante astrólogo me miraba con ojos llorosos, con rapidez buscó afanosamente en una de sus listas, allí estaba el nombre, el nombre de aquel sucio mercader de almas que yacía en el piso unos metros más allá y que tenía una vieja deuda conmigo. El cobrador me ofreció hacerle pagar de inmediato a cambio de que le dejara ir, sin pensar le dije “ni tu ni yo nos encargaremos de ese asqueroso ser, su deuda no es conmigo, es con él mismo, el simplemente le debe a su conciencia…”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15476234-114650802525731575?l=dinobat.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dinobat.blogspot.com/feeds/114650802525731575/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=15476234&amp;postID=114650802525731575' title='81 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114650802525731575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15476234/posts/default/114650802525731575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dinobat.blogspot.com/2006/05/debes.html' title='Debes'/><author><name>DINOBAT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03487907193565130458</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='18135003751059077806'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>81</thr:total></entry></feed>