En mis días de juventud y ocio desaforado solía salir a pasear por la ciudad, a mezclarme entre la gente, a captar los movimientos misteriosos de las personas en su danza rutinaria por las calles, en uno de esos tantos días venía yo feliz de la vida cruzando una calle mientras mis manos se encontraban ocupadas por un perro caliente y un helado de Crema Paraíso cuando sentí un carajazo que hasta el día de hoy no he podido describir con palabras, el perro caliente salió volando cayéndole encima a un tipo que vendía mamones en un carrito de automercado, el helado se estrelló contra el parabrisas de aquella máquina maldita que me llevó por el medio y yo volé cual doble de película de cine aterrizando en el caliente y duro asfalto.
Mientras mi maltratado cuerpo procesaba todo lo acontecido lanzando alarmas de dolor, una dama arrecha y terminando de pintarse los labios se paró enfrente mío a pararme un peo mundial, “que riñones tienes tu” gritó mientras sacaba de la cartera un cepillo, “como te atraviesas así?, confieso que mi confusión era mayor, me dolía la vida y además una vieja mal encarada y furiosa lanzaba improperios contra mi pobre ser sin dejar en ningún instante de maquillarse y acicalarse, “a no mijito un día de estos te van a matar, voy tarde para el trabajo así que chaíto”, dio dos pasos y se volteó y gritó “ y además me ensuciastes el carro con el heladito ese”. Mi cerebro aturdido ordenó las piezas de aquel incidente y pude comprobar que había sido atropellado por una peligrosa mujer que manejaba mientras se maquillaba, que no conforme con llevarme por el medio se siguió maquillando mientras se cercioraba que no me había matado, que me dejó allí tirado porque iba tarde para el trabajo y que me reclamó que le había ensuciado su vehículo con mi helado.
“Pero que bolas tiene la vieja de mierda esta” pensé mientras el vendedor de mamones se acercó y me dijo “estas bien?, la vieja esa dejó el pelero y mire patrón yo no se leer así que no me pregunte por la placa”, “que coño voy a estar bien” contesté “me quedé sin perro caliente, sin helado, seguro que algo tengo fracturado y la vieja me armó mi peo cuando ella fue la que me atropelló”. Le entregué mi celular al “mamonero” quien después de intentar varias veces logró llamar a una ambulancia que me trasladó a un centro asistencial en donde me realizaron las pruebas necesarias para comprobar que no iba a morir de aquel ataque furtivo pero que mi tobillo estaba fracturado y el hueco en el coco requería de 59 puntos quirúrgicos para cerralo.
Entrando por la puerta del laboratorio de mi entrañable amigo Zoltan Forsternberg, científico sueco residenciado en los Altos Mirandinos, divisé una vez más el letrero que marcaba la entrada a su cuarto de experimentos, “Mujer al volante, peligro constante”. Una vez adentro y todavía caminando con muletas debido a la embestida violenta por parte de la vieja no identificada Zoltan me saludó amigablemente y me dijo “menos mal que solo fue un susto Policarpio, siempre te lo he dicho no existe nada más peligroso en el planeta que una mujer detrás del volante”. Zoltan llevaba años estudiando la conducta peligrosa, descuidada, animal y poco segura de las féminas al subirse a un carro después que una vieja que luchaba con su pequeño de 2 años para que se tomara el tetero, trataba de insultar a su marido vía celular por haber llegado tarde la noche anterior e intentaba colocarse unas pestañas postizas se lo había llevado por el medio dejándolo en un coma profundo por más de dos meses.
El científico sueco me dijo “Policarpio, es hora de vengarse, y tu eres el hombre indicado”, “tenemos que darles un escarmiento a todas las mujeres que pretenden manejar mientras hacen mil cosas a la vez poniendo en peligro la vida pobres mortales como tu y yo”. Vamos a causar terror en la ciudad para que las mujeres en definitiva empiecen a respetar las reglas básicas del conducir un vehículo automotor y a causa del miedo que provocará en ellas ser la próxima víctima de lo que seguramente los medios de comunicación llamaran “El Vengador Errante” tendrán máximo cuidado cuando se sienten detrás del volante logrando así y de una vez por todas la seguridad de no solo peatones sino otros conductores que se convierten en parte de las estadísticas que demuestran que el 97.3% de los accidentes de carros envuelven a una mujer.
“Coño Zoltan” le dije “ahora si que estas vengativo y arrecho, pero bueno vamos a darle, que es lo que tengo que hacer yo?, mi amigo sueco sacó unas listas que había compilado durante los años de angustia y terror posteriores a su atropello en donde se enumeraban todas las imprudencias fatales que cometen las mujeres al sentarse a manejar, la lista incluía entre otras maquillarse, tomar café y comer, hablar por celular, pelear por celular, darle comida a los niños pequeños, mirarse al espejo para cerciorarse que siguen bellas, admirar el paisaje y bucearse tipos que caminaban por las calles.
Pasando a otro cuarto del laboratorio de Zoltan lo ví parado allí, un Chevette todo escoñetado, “pero Zoltan este no era tu carro?, “era amigo mío, hasta que una vieja que le contaba a una amiga un chisme sobre otra amiga que tenía una amiga que la prima conocía a una tipa que la abuela le había contado que el marido le montaba cachos me llevó por el medio y me reventó mi carrito”. “Pero no te preocupes Policarpio”, “el motor esta intacto y además le puse unos truquillos para que le cagues la existencia a cualquier dama que se atreva a realizar una de sus peripecias clásicas”, me entregó las llaves, me dio una palmadita en el hombro y me explicó con detalles el plan de ataque para erradicar de las calles de Caracas a las mujeres que creen que pueden manejar y ser mujeres al mismo tiempo.
Echo mierda en el Chevette por la autopista del este identifiqué a mi primera víctima, una chamita ridícula que hablaba felizmente por celular mientras aceleraba a más de 120 km/h en su Audi 3, prendiendo todos los aparatos instalados por Zoltan logré sintonizar la conversación que mantenía con su novio al cual le iba parando un peo de mayores proporciones por haber estado mirando a otra chica la noche anterior en una fiesta, después de dejar que le armaran su peo al macho arrepentido y con la conexión lista grité “cállate coño e’ madre, no se le para peos a los novios por celular en la autopista a 120 km/h no jodas”, la infeliz damita clavó los frenos y se dio un sonoro carajazo contra la barrera destruyendo su hermoso Audi 3, con cuidado me detuve y me acerqué a ver en que estado se encontraba la imbécil del caso. Pálida y llorando me dijo “esto es horrible, una voz, un fantasma, no se, me tienen intervenidas las llamadas, el carro ay no” y siguió llorando mientras llamaba a su papá para que la salvara, yo me saqué una tarjeta del bolsillo y se la tiré en las piernas mientras me iba, la tarjeta decía “cretina, es hora de tomar en serio el manejar un vehículo, tu amigo “El Vengador Errante”.
Mi próxima víctima la identifiqué en una calle transitada en Las Mercedes, la tarada iba maquillándose mientras trataba de moverse en el tráfico, me coloqué al lado de su carro, y sacando una tenaza de mi escoñetado Chevette le partí el vidrio del carro, con mi habilidad característica para las maldades moví la tenazita y agarré la pintura de labios y le pinté la cara cual payaso de circo de pueblo, la mujer sorprendida gritaba y lloraba, agarré otra tarjeta y se la metí por la ventana, la misma decía “Atolondrada, no se maquilla uno en un carro, igual eres fea, tu amigo, El Vengador Errante.”
Aceleré mi poderoso Chevette y debo reconocer que me causó dolor lidiar con la tercera víctima, un cadáver insepulto, una viejita pasada de años pues, que debía estar en su casa cosiendo en vez de tratar de conducir su potente Toyota Prado en la Cota Mil, con cuidado y acelerando a más de 140 km/h pues la vieja iba hecha mierda me coloqué al frente de su camioneta y saqué la pantallita de cine en mi vidrio de atrás, toque el botón preciso para este caso y la película porno que era mezcla de sadomasoquismo, animales y pedofilia comenzó a proyectarse, en cuestión de segundos la viejita se salió de la carretera yendo a parar al cerro, con cuidado me acerqué y después de cerciorarme que la vieja sobreviviría le lancé la tarjetica “Vieja del coño, a tu casa a cocinar y a jugar con los nietos, tu amigo El Vengador Errante.”
De inmediato localicé a mi próxima víctima, aquella mujer bebía su café mientras saboreaba un cachito de jamón humeante, aquella infernal gorda del coño iba por la autopista Valle-Coche a más de 130 km/h, colocándome por la ventana del pasajero partí el vidrio y con una de las tenazas de mi avanzado Chevette le vacié un termo de café mezclado con mierda de vaca en el asiento del pasajero, con la misma solté la tarjetica que decía “Obesa maldita, rebaja, y por cierto tu mamá nunca te dijo que en el carro no se come?, tu amigo, El Vengador Errante.”
Al frente de un kinder capitalino una mamá aceleró su potente Toyota Corollla, se colocó el celular al oído, sacó una crema de la cartera y empezó a untársela en las manos y le dio el tetero a uno de los infantes mientras le metía un pellizco al otro. Esto no lo podía permitir y procedí a atravesármele, disfrazado de Winnie Pooh me acerqué al carro, del tarrito de miel saqué unas chupetas y se las di a los niñitos y sin darle chance a la vieja le puse unas esposas y la amarré al volante, le abrí la boca y le metí la tarjeta que decía “no solo te vas a matar infeliz, vas a matar a los pobres niñitos, manejar no es juego de niños.”
Así continué mi periplo en donde puse fuera de combate a varias féminas, entre ellas una niñita de 14 años que se había robado el carro de la casa y a la cual amarré en plena Avenida Urdaneta y le dejé una Barbie de regalo, golpeé con un guante de boxeo que con un resorte salía de mi Chevette a una mujer que miraba felizmente una tienda de muebles mientras avanzaba por una calle a más de 60 km/h y detuve a una muchachita que se buceaba a un transeúnte y después de echarle limón en los ojos le dejé unas revistas Playgirl para que se deleitara en su casa pero no en el carro.
Finalmente me dispuse a consumar mi última venganza, no se trataba de otra que la vieja infeliz que me había atropellado, Zoltan había conseguido después de arduas horas de trabajo identificarla y me lancé a perseguirla, en plena autopista frente a La Carlota la intercepté mientras hablaba por celular, se echaba colorete en los cachetes y se bebía una Polar Ice, después de tirarle el carro encima varias veces haciéndola soltar la botella de cerveza, meterse la brochita del colorete en un ojo y tener que soltar el celular le metí la tenaza por el vidrio rociándole un spray con olor a cama de hospital que la hizo clavar los frenos de inmediato. Con rapidez y tenacidad me bajé y le metí un helado de Crema Paraíso por la cabeza mientras la cretina sorprendida me decía “tu eres el que atropellé”, sin darle chance a decir más nada le solté la tarjetica que decía “me debes 3.540.000 bolos por la clínica, el carro véndelo y dona los reales a la obra de caridad de tu preferencia, la próxima vez que te vea manejando te botó en El Guaire forrada en tirro de electricista, tu amigo, El Vengador Errante.”
En la noche mientras descansaba escuché a lo lejos en el televisor “Un informe del Ministerio de Transporte y Comunicaciones reveló hoy que los choques han disminuido en un drástico 89% en cuestión de un mes, el mismo no puede explicar las razones de la baja en el porcentaje pero una fuente que pidió ser mantenida en el anonimato nos indicó que todo se debía a un individuo que se hace llamar ‘El Vengador Errante’ que mantiene en vilo a las mujeres que conducen un carro”, la narradora de noticias algo molesta prosiguió “yo reto a este idiota a que me haga dejar de manejar, que se ha creído?.
A la mañana siguiente la bella narradora apareció con el celular en la boca, una carita feliz pintada con pintura de labios en cada teta y una tarjetica que decía “Cuando tu aprendas a manejar yo dejaré de ser El Vengador Errante.....
Sunday, October 30, 2005
Friday, October 28, 2005
Humana
Cuando uno se la pasa de vago por el planeta se le ocurren cosas que normalmente a una persona ocupada no le pasarían por la mente, un amigo me había comentado de la existencia de una ciudad en la vecina Colombia en donde al parecer algo extraño sucedía con las mujeres de este interesante lugar. Al preguntarle de que se trataba tanto misterio, pues me dijo que no podía decir más, que simplemente fuera y lo averiguara por mi mismo y así comienza la historia que me permito contarles a continuación.
A las 3 de la tarde me embarqué en el vuelo hacia Bogotá, de ahí otro avión hasta el aeropuerto "La Nubia" en Manizales, al llegar a la ciudad me pareció muy interesante, unos 350.000 habitantes y la clásica arquitectura de una ciudad de topografía quebrada y abrupta en el departamento de Caldas. Una vez salido del aeropuerto comencé a caminar por aquellas calles con la finalidad de descubrir cual era el secreto que guardaban las mujeres de esta bella ciudad del occidente colombiano.
Risueño y feliz me dirigí a la catedral basílica para conocer un poco de la historia de la ciudad y allí enfrente de la misma la ví por primera vez, sus facciones finas y sus ojos tristes me impactaron de inmediato, con cautela me acerqué pues desconocía cual era el gran misterio que guardaban las damicelas de Manizales. Leía un libro de Borges a la vez que escuchaba Cranberries en su I-Pod, me senté al lado de ella pretendiendo que no la miraba y simplemente deseaba descansar, ella volteó e hizo una leve reverencia con la cabeza, yo saludé y me hice el turista perdido.
Ocasiones como estas me habían pasado muchas veces a lo largo de mi vida, pero esta vez sentí una sensación extraña de querer conocer más y más a esta dulce muchachita. "hola que tal" le dije, ella con su voz suave y acento paisa replicó "hola que te trae por aquí, tu no eres colombiano, con ese acento más bien venezolano debes ser", "si, si soy venezolano, dije, y bueno soy un ocioso empedernido y tenía un tiempito y me vine a conocer esta región de Colombia, además me han contado que las mujeres acá guardan un secreto milenario y no se quería descubrir algo de eso.", sus ojos tristes bajaron la mirada y la sentí incómoda cuando mencioné el secreto, luego de un rato me dijo "me llamo Ana Rilco, si quieres te puedo mostrar la ciudad y así me cuentas un poco de Venezuela."
La tarde llegaba a su fin y las sombras del bello atardecer comenzaban a hacer su entrada, ana me llevó a conocer sitios de interés, comimos, hablamos, conversamos, sin lugar a dudas se trataba de una persona atractiva tanto física como intelectualmente pero me llamaba la atención la sequedad y la forma rígida en el proceder de ella, traté de investigar un poco pero solo obtuve respuestas cortas y elusivas, sin lugar a dudas había un secreto detrás de las damas de manizales y ahora me había propuesto encontrarlo.
Intenté todas mis artimañas para tratar de sacarle algo de información a Ana pero no había forma ni manera, me paré de cabeza, hice chistes malos y le regalé unas rosas sin obtener ni el más mínimo rasgo de sentimientos por parte de la interesante muchacha. Se hacía tarde y le dije "bueno Ana ha sido un placer, me tengo que ir al hotel, voy a estar un día más por acá, será posible contar con tu agradable compañía mañana?, Ana con sus ojos tristes me dijo "ay Policarpio no pagues hotel, en mi casa hay un cuartito, ahí te metes y así te ahorras un dinerito, y bueno mañana me invitas a comer pues, que te parece?", accedí al instante y así nos fuimos caminando hasta su cálido hogar.
Nunca había visto un lugar tan pulcro y ordenado, la casa estaba arreglada a la perfección, ni el más mínimo detalle parecía fuera de lugar, nos sentamos muy cómodos en el sofá y continuamos hablando de la vida, de la muerte y de tantas cosas más. Despertamos tal cual como la noche anterior nos había tragado, yo sonreí tratando de buscar la misma respuesta en Ana pero solo obtuve un "buenos días". Al ver la hora nos dimos cuenta que casi podíamos irnos a almorzar y salimos de inmediato para yo cumplir con mi invitación. Sentados en la mesa del restaurant volví a preguntar a Ana sobre el secreto y una vez más la incomodidad se apoderó de sus palabras y a pesar de no estar dispuesto a aceptar esas respuestas evasivas mi insistencia se perdió en el vació de unas frases sin destino.
Al salir del restaurant y todavía con mi duda procedí a despedirme de Ana, le di las gracias por su hospitalidad y me di la vuelta para tomar un taxi, de pronto escuché como ana se acercó y me dijo "por favor Policarpio sácame de aquí, no preguntes más, solo sácame", la voz ya no era de tristeza pero más bien de terror, sin pensarlo dos veces la monté en el taxi y fuimos al aeropuerto. Ana se encontraba muy nerviosa, miraba a todos lados y apenas decía algunas palabras, una vez adentro del avión le dije "bueno Ana me vas a decir de que se trata todo este misterio?, ella no contestó y simplemente calló. El avión finalmente despegó y a los pocos minutos de vuelo Ana comenzó a temblar, unos ruidos extraños salían de su cuerpo y de pronto pude ver como unos cables y circuitos se asomaban por su estómago, "coño pensé yo, ahora si me acomodé, lo que me faltaba a mi, estoy cargando con un robot", ahí todo encuadró y entendí que el misterio de Manizales no era otro que las mujeres habían sido deshumanizadas desde tiempos inmemoriales, Ana continuaba temblando y me miraba con ojos tristes y sin vida, yo no sabía que hacer, las aeromozas me preguntaban que le pasaba y yo no sabía que contestar, finalmente y ya como último recurso decidí besarla, la tomé en mis brazos y la besé, poco a poco Ana recobró la conciencia y misteriosamente los cables y circuitos desaparecieron, una lágrima brotó de su ojo y por primera vez vi su espectacular sonrisa, Ana había vuelto a ser humana…
A las 3 de la tarde me embarqué en el vuelo hacia Bogotá, de ahí otro avión hasta el aeropuerto "La Nubia" en Manizales, al llegar a la ciudad me pareció muy interesante, unos 350.000 habitantes y la clásica arquitectura de una ciudad de topografía quebrada y abrupta en el departamento de Caldas. Una vez salido del aeropuerto comencé a caminar por aquellas calles con la finalidad de descubrir cual era el secreto que guardaban las mujeres de esta bella ciudad del occidente colombiano.
Risueño y feliz me dirigí a la catedral basílica para conocer un poco de la historia de la ciudad y allí enfrente de la misma la ví por primera vez, sus facciones finas y sus ojos tristes me impactaron de inmediato, con cautela me acerqué pues desconocía cual era el gran misterio que guardaban las damicelas de Manizales. Leía un libro de Borges a la vez que escuchaba Cranberries en su I-Pod, me senté al lado de ella pretendiendo que no la miraba y simplemente deseaba descansar, ella volteó e hizo una leve reverencia con la cabeza, yo saludé y me hice el turista perdido.
Ocasiones como estas me habían pasado muchas veces a lo largo de mi vida, pero esta vez sentí una sensación extraña de querer conocer más y más a esta dulce muchachita. "hola que tal" le dije, ella con su voz suave y acento paisa replicó "hola que te trae por aquí, tu no eres colombiano, con ese acento más bien venezolano debes ser", "si, si soy venezolano, dije, y bueno soy un ocioso empedernido y tenía un tiempito y me vine a conocer esta región de Colombia, además me han contado que las mujeres acá guardan un secreto milenario y no se quería descubrir algo de eso.", sus ojos tristes bajaron la mirada y la sentí incómoda cuando mencioné el secreto, luego de un rato me dijo "me llamo Ana Rilco, si quieres te puedo mostrar la ciudad y así me cuentas un poco de Venezuela."
La tarde llegaba a su fin y las sombras del bello atardecer comenzaban a hacer su entrada, ana me llevó a conocer sitios de interés, comimos, hablamos, conversamos, sin lugar a dudas se trataba de una persona atractiva tanto física como intelectualmente pero me llamaba la atención la sequedad y la forma rígida en el proceder de ella, traté de investigar un poco pero solo obtuve respuestas cortas y elusivas, sin lugar a dudas había un secreto detrás de las damas de manizales y ahora me había propuesto encontrarlo.
Intenté todas mis artimañas para tratar de sacarle algo de información a Ana pero no había forma ni manera, me paré de cabeza, hice chistes malos y le regalé unas rosas sin obtener ni el más mínimo rasgo de sentimientos por parte de la interesante muchacha. Se hacía tarde y le dije "bueno Ana ha sido un placer, me tengo que ir al hotel, voy a estar un día más por acá, será posible contar con tu agradable compañía mañana?, Ana con sus ojos tristes me dijo "ay Policarpio no pagues hotel, en mi casa hay un cuartito, ahí te metes y así te ahorras un dinerito, y bueno mañana me invitas a comer pues, que te parece?", accedí al instante y así nos fuimos caminando hasta su cálido hogar.
Nunca había visto un lugar tan pulcro y ordenado, la casa estaba arreglada a la perfección, ni el más mínimo detalle parecía fuera de lugar, nos sentamos muy cómodos en el sofá y continuamos hablando de la vida, de la muerte y de tantas cosas más. Despertamos tal cual como la noche anterior nos había tragado, yo sonreí tratando de buscar la misma respuesta en Ana pero solo obtuve un "buenos días". Al ver la hora nos dimos cuenta que casi podíamos irnos a almorzar y salimos de inmediato para yo cumplir con mi invitación. Sentados en la mesa del restaurant volví a preguntar a Ana sobre el secreto y una vez más la incomodidad se apoderó de sus palabras y a pesar de no estar dispuesto a aceptar esas respuestas evasivas mi insistencia se perdió en el vació de unas frases sin destino.
Al salir del restaurant y todavía con mi duda procedí a despedirme de Ana, le di las gracias por su hospitalidad y me di la vuelta para tomar un taxi, de pronto escuché como ana se acercó y me dijo "por favor Policarpio sácame de aquí, no preguntes más, solo sácame", la voz ya no era de tristeza pero más bien de terror, sin pensarlo dos veces la monté en el taxi y fuimos al aeropuerto. Ana se encontraba muy nerviosa, miraba a todos lados y apenas decía algunas palabras, una vez adentro del avión le dije "bueno Ana me vas a decir de que se trata todo este misterio?, ella no contestó y simplemente calló. El avión finalmente despegó y a los pocos minutos de vuelo Ana comenzó a temblar, unos ruidos extraños salían de su cuerpo y de pronto pude ver como unos cables y circuitos se asomaban por su estómago, "coño pensé yo, ahora si me acomodé, lo que me faltaba a mi, estoy cargando con un robot", ahí todo encuadró y entendí que el misterio de Manizales no era otro que las mujeres habían sido deshumanizadas desde tiempos inmemoriales, Ana continuaba temblando y me miraba con ojos tristes y sin vida, yo no sabía que hacer, las aeromozas me preguntaban que le pasaba y yo no sabía que contestar, finalmente y ya como último recurso decidí besarla, la tomé en mis brazos y la besé, poco a poco Ana recobró la conciencia y misteriosamente los cables y circuitos desaparecieron, una lágrima brotó de su ojo y por primera vez vi su espectacular sonrisa, Ana había vuelto a ser humana…
Preso
Eloy Rodrigo nació en algún lugar desconocido de un barrio también desconocido dentro del dantesco cordón de miseria que rodeaba aquella otrora palpitante ciudad capitalina, de su padre se sabe poco, su madre lo dejó en la puerta de la casa de una prima que sin mucha sorpresa encontró al muchachito envuelto en papel periódico a la mañana siguiente, sin pensarlo dos veces y con la frialdad de una noche de lluvia la prima se montó en un carrito por puesto y se fue al INAM, envuelto en periódico y una sábana vieja Eloy Rodrigo fue abandonado por segunda vez en cuestión de días.
Su infancia la pasó confinado dentro de la institución, si a eso se le puede llamar infancia, Eloy Rodrigo escapó varias veces en donde pasó temporadas como un niño sin techo ni hogar para volver a caer capturado cada vez que cometía alguna fechoría para tratar de sobrevivir en ese mundo divertido, jovial, enternecedor, educacional y pacífico que es la calle. Eloy Rodrigo escapó una vez más y al caer nuevamente atrapado por la policía mientras trataba de atracar a una viejita en pleno boulevard de Chacaíto se enfrentó a una nueva realidad.
Cédula?, gritó el funcionario policial , Eloy Rodrigo respondió "nunca la hubo", "a si?, pues entonces vas a pasar unos cuantos días divertidos en un calabozo pedazo de mierda" replicó el policía dándole un rolazo en la pierna para recordarle que de una u otra forma llevamos palo día a día en nuestro andar. Después de pasar unos días en esa suite de hotel cinco estrellas que era el calabozo de Cotiza, oliendo a meado y a sudor de francés soltaron a Eloy Rodrigo pues la viejita no había puesto la denuncia. Una vez en la calle Eloy Rodrigo comenzó una cadena de incidentes que pronto le llevarían a pasar unas vacacioncitas en un lugar fantástico y maravilloso, en un lugar de esparcimiento, lleno de intelectuales y de herramientas buenas para formarse.
Armado hasta los dientes y formando parte de la banda "Los Fuma Piedra", Eloy Rodrigo ingresó a la agencia de aquel banco, después de someter a los vigilantes y lograr que el gerente abriera la bóveda la banda de maleantes se disponía a salir del banco cuando fueron sorprendidos por una patrulla de la policía, el tiroteo no se hizo esperar y después de 10 minutos bajo el fuego, algunos maleantes y policías heridos, y un transeúnte mirón balaceado le llegó la hora a Eloy Rodrigo de caer preso. Unos días en el calabozo y aunque parezca mentira una sentencia expedita por parte del infeliz sistema judicial venezolano lo mandó a disfrutar de 8 añitos en la cárcel de La Planta, instalación de primera línea, dotada con los mejores servicios para los reclusos y parte del sistema penitenciario que es la envidia de todos los países del planeta.
Eloy Rodrigo aprendió con rapidez que la vida en el penal no es vida, es supervivencia, después de unas cuantas violaciones, tres heridas en peleas con chuzos, varios baños con el orine de los guardias, una herida infectada, una conjuntivitis que duró por 4 meses y haber perdido más de 25 kilos por el fantástico régimen de ejercicios y alimenticio que gozaban los reclusos del penal Eloy decidió que debía intentar escapar de aquel lugar, el sabía hacer dos cosas, escapar y robar, así que con un poco de paciencia y ayuda de algún uno que otro guardia corrupto la cosa no resultaría difícil.
La tarea comenzó una noche cuando después de conseguir un cincel y unas cucharas Eloy comenzó a cavar un túnel que lo llevaría a la libertad nuevamente, horas y horas de arduo trabajo le fueron dando forma al camino de tierra para escapar de aquel hermoso lugar. Pasaron los meses y el enorme pasadizo secreto cada vez se acercaba más a los terrenos adyacentes a la penitenciería, Eloy Rodrigo no descansó y finalmente logró su cometido, el largo hueco llegaba a su destino final y esa noche la fuga se materializaría de acuerdo a lo planeado.
Llegado el ocaso del día Eloy comenzó a arrastrarse lentamente por su obra maestra, una vez llegado a la salida se esforzó para respirar de nuevo el aire puro, lleno de tierra pero libre se dijo a si mismo "lo logré" y aceleró el paso, de pronto el sonido de unos caballos corriendo a todo dar lo hizo detenerse de golpe, "que esta vaina?, pensó "desde cuando hay caballos por aquí", no había terminado de cruzar esa idea su mente cuando fue atravesado con una lanza en su pierna "ay coño" gritó Eloy, pero sin poder avanzar ni un paso más fue capturado por unos soldados del imperio, del imperio romano, después de sacarle la lanza y darle unos cuantos carajazos conjuntamente con una torturita de esas sabrosas lo llevaron frente a la autoridad quien sin siquiera mirarlo hizo una seña con su dedo gordo apuntándolo hacia abajo, en cuestión de minutos Eloy Rodrigo estaba desnudo y listo para ser crucificado, cuando el soldado romano alzó la mano para enterrar el primer clavo Eloy Rodrigo hábilmente y haciendo uso de las habilidades aprendidas en las calles de Caracas y desconocidas para los romanos le quitó el cuchillo que colgaba de la correa del soldado y lo apuñaleó sin compasión, con una velocidad impresionante y ante la sorpresa de los presentes saltó de un brinco un muro y se perdió en el monte. Después de varias horas buscando encontró el hueco por donde había salido y se metió nuevamente en él arrastrándose esta vez en sentido contrario. Emergió en su celda en La Planta y se quedó dormido.
A la mañana siguiente, se despertó adolorido con un hueco en su pierna, Eloy Rodrigo no sabía que había pasado, un sueño?, pero como podía ser?, estaba herido en una pierna, se estaba volviendo loco, el solo recordaba que quería escapar la noche antes, por qué seguía en su celda?, sin encontrar respuestas a sus preguntas y amarrándose un pedazo de sábana en su pierna herida se pasó el día esperando que cayera la noche, una vez llegada la misma se volvió a arrastrar por el túnel para salir nuevamente por el hueco, cojeando por la herida en su pierna se sintió libre nuevamente, pero no por mucho tiempo pues una flecha se clavó en su brazo haciéndolo gritar y estremecerse, "coño, que es esto?, gritó Eloy, sin mucho chance de hacer nada unos guardias vestidos con corazas y armaduras le metieron cuatro carajazos y le colocaron un grillete sobre el tobillo derecho, lo trasladaron a una mazmorra hedienta y en cosa de horas estaba con su cabeza lista para ser degollada por una guillotina, allí indefenso y cansado Eloy Rodrigo esperaba que el verdugo bajara la hojilla de hierro, el vil hombre se acercó demasiado y el hábil Eloy tomó su espada y se la enterró en el pecho, el caos tomó las riendas de la situación y sin más ni menos alguien liberó a Eloy que confundiéndose entre la gente aglomerada en la plaza caminó hasta encontrar el hueco por donde había salido.
Acostado en la cómoda cama de su celda en La Planta el pobre Eloy no podía creer lo que pasaba, ahora con un hueco más en su brazo cayó exhausto en los brazos de Morfeo. La noche siguiente Eloycito sin nada que perder se volvió a arrastrar por el túnel, al salir pensó que finalmente La Planta sería solo un mal recuerdo cuando escuchó unos tiros y sintió como lo enlazaban cual novillo, un par de vaqueros con cara de malos lo tumbaron al piso y después de meterle un cachazo en la cabeza lo llevaron a la plaza del pueblo en donde una horca esperaba por Eloy, amarrado con sus manos en la espalda le pusieron la soga al cuello y abrieron la compuerta que acabó con la existencia de Eloy. Su cuerpo fue enterrado en el hueco por donde había salido.
Eloy despertó en un lugar muy brillante, pulcro, rodeado de una mezcla de colores que nunca antes había visto, pudo comprobar que las heridas de su pierna y brazo habían desaparecido, se levantó y trató de caminar chocando contra una pared que no podía ver, caminó en sentido contrario y volvió a chocar contra otra pared invisible, desesperado comenzó a golpear aquello que no podía ver, de pronto una voz dijo "bienvenido Eloy Rodrigo, cálmate, no creas que porque estás muerto vas a poder venir a joder la paz y tranquilidad en el Paraíso."……
Su infancia la pasó confinado dentro de la institución, si a eso se le puede llamar infancia, Eloy Rodrigo escapó varias veces en donde pasó temporadas como un niño sin techo ni hogar para volver a caer capturado cada vez que cometía alguna fechoría para tratar de sobrevivir en ese mundo divertido, jovial, enternecedor, educacional y pacífico que es la calle. Eloy Rodrigo escapó una vez más y al caer nuevamente atrapado por la policía mientras trataba de atracar a una viejita en pleno boulevard de Chacaíto se enfrentó a una nueva realidad.
Cédula?, gritó el funcionario policial , Eloy Rodrigo respondió "nunca la hubo", "a si?, pues entonces vas a pasar unos cuantos días divertidos en un calabozo pedazo de mierda" replicó el policía dándole un rolazo en la pierna para recordarle que de una u otra forma llevamos palo día a día en nuestro andar. Después de pasar unos días en esa suite de hotel cinco estrellas que era el calabozo de Cotiza, oliendo a meado y a sudor de francés soltaron a Eloy Rodrigo pues la viejita no había puesto la denuncia. Una vez en la calle Eloy Rodrigo comenzó una cadena de incidentes que pronto le llevarían a pasar unas vacacioncitas en un lugar fantástico y maravilloso, en un lugar de esparcimiento, lleno de intelectuales y de herramientas buenas para formarse.
Armado hasta los dientes y formando parte de la banda "Los Fuma Piedra", Eloy Rodrigo ingresó a la agencia de aquel banco, después de someter a los vigilantes y lograr que el gerente abriera la bóveda la banda de maleantes se disponía a salir del banco cuando fueron sorprendidos por una patrulla de la policía, el tiroteo no se hizo esperar y después de 10 minutos bajo el fuego, algunos maleantes y policías heridos, y un transeúnte mirón balaceado le llegó la hora a Eloy Rodrigo de caer preso. Unos días en el calabozo y aunque parezca mentira una sentencia expedita por parte del infeliz sistema judicial venezolano lo mandó a disfrutar de 8 añitos en la cárcel de La Planta, instalación de primera línea, dotada con los mejores servicios para los reclusos y parte del sistema penitenciario que es la envidia de todos los países del planeta.
Eloy Rodrigo aprendió con rapidez que la vida en el penal no es vida, es supervivencia, después de unas cuantas violaciones, tres heridas en peleas con chuzos, varios baños con el orine de los guardias, una herida infectada, una conjuntivitis que duró por 4 meses y haber perdido más de 25 kilos por el fantástico régimen de ejercicios y alimenticio que gozaban los reclusos del penal Eloy decidió que debía intentar escapar de aquel lugar, el sabía hacer dos cosas, escapar y robar, así que con un poco de paciencia y ayuda de algún uno que otro guardia corrupto la cosa no resultaría difícil.
La tarea comenzó una noche cuando después de conseguir un cincel y unas cucharas Eloy comenzó a cavar un túnel que lo llevaría a la libertad nuevamente, horas y horas de arduo trabajo le fueron dando forma al camino de tierra para escapar de aquel hermoso lugar. Pasaron los meses y el enorme pasadizo secreto cada vez se acercaba más a los terrenos adyacentes a la penitenciería, Eloy Rodrigo no descansó y finalmente logró su cometido, el largo hueco llegaba a su destino final y esa noche la fuga se materializaría de acuerdo a lo planeado.
Llegado el ocaso del día Eloy comenzó a arrastrarse lentamente por su obra maestra, una vez llegado a la salida se esforzó para respirar de nuevo el aire puro, lleno de tierra pero libre se dijo a si mismo "lo logré" y aceleró el paso, de pronto el sonido de unos caballos corriendo a todo dar lo hizo detenerse de golpe, "que esta vaina?, pensó "desde cuando hay caballos por aquí", no había terminado de cruzar esa idea su mente cuando fue atravesado con una lanza en su pierna "ay coño" gritó Eloy, pero sin poder avanzar ni un paso más fue capturado por unos soldados del imperio, del imperio romano, después de sacarle la lanza y darle unos cuantos carajazos conjuntamente con una torturita de esas sabrosas lo llevaron frente a la autoridad quien sin siquiera mirarlo hizo una seña con su dedo gordo apuntándolo hacia abajo, en cuestión de minutos Eloy Rodrigo estaba desnudo y listo para ser crucificado, cuando el soldado romano alzó la mano para enterrar el primer clavo Eloy Rodrigo hábilmente y haciendo uso de las habilidades aprendidas en las calles de Caracas y desconocidas para los romanos le quitó el cuchillo que colgaba de la correa del soldado y lo apuñaleó sin compasión, con una velocidad impresionante y ante la sorpresa de los presentes saltó de un brinco un muro y se perdió en el monte. Después de varias horas buscando encontró el hueco por donde había salido y se metió nuevamente en él arrastrándose esta vez en sentido contrario. Emergió en su celda en La Planta y se quedó dormido.
A la mañana siguiente, se despertó adolorido con un hueco en su pierna, Eloy Rodrigo no sabía que había pasado, un sueño?, pero como podía ser?, estaba herido en una pierna, se estaba volviendo loco, el solo recordaba que quería escapar la noche antes, por qué seguía en su celda?, sin encontrar respuestas a sus preguntas y amarrándose un pedazo de sábana en su pierna herida se pasó el día esperando que cayera la noche, una vez llegada la misma se volvió a arrastrar por el túnel para salir nuevamente por el hueco, cojeando por la herida en su pierna se sintió libre nuevamente, pero no por mucho tiempo pues una flecha se clavó en su brazo haciéndolo gritar y estremecerse, "coño, que es esto?, gritó Eloy, sin mucho chance de hacer nada unos guardias vestidos con corazas y armaduras le metieron cuatro carajazos y le colocaron un grillete sobre el tobillo derecho, lo trasladaron a una mazmorra hedienta y en cosa de horas estaba con su cabeza lista para ser degollada por una guillotina, allí indefenso y cansado Eloy Rodrigo esperaba que el verdugo bajara la hojilla de hierro, el vil hombre se acercó demasiado y el hábil Eloy tomó su espada y se la enterró en el pecho, el caos tomó las riendas de la situación y sin más ni menos alguien liberó a Eloy que confundiéndose entre la gente aglomerada en la plaza caminó hasta encontrar el hueco por donde había salido.
Acostado en la cómoda cama de su celda en La Planta el pobre Eloy no podía creer lo que pasaba, ahora con un hueco más en su brazo cayó exhausto en los brazos de Morfeo. La noche siguiente Eloycito sin nada que perder se volvió a arrastrar por el túnel, al salir pensó que finalmente La Planta sería solo un mal recuerdo cuando escuchó unos tiros y sintió como lo enlazaban cual novillo, un par de vaqueros con cara de malos lo tumbaron al piso y después de meterle un cachazo en la cabeza lo llevaron a la plaza del pueblo en donde una horca esperaba por Eloy, amarrado con sus manos en la espalda le pusieron la soga al cuello y abrieron la compuerta que acabó con la existencia de Eloy. Su cuerpo fue enterrado en el hueco por donde había salido.
Eloy despertó en un lugar muy brillante, pulcro, rodeado de una mezcla de colores que nunca antes había visto, pudo comprobar que las heridas de su pierna y brazo habían desaparecido, se levantó y trató de caminar chocando contra una pared que no podía ver, caminó en sentido contrario y volvió a chocar contra otra pared invisible, desesperado comenzó a golpear aquello que no podía ver, de pronto una voz dijo "bienvenido Eloy Rodrigo, cálmate, no creas que porque estás muerto vas a poder venir a joder la paz y tranquilidad en el Paraíso."……
Thursday, October 27, 2005
Contradicción
Olindo José Medina Flores nació en El Saladillo, dentro de Maracaibo, en plena República Independiente del Zulia, su infancia fue feliz, llena de gaitas, de juegos de las Aguilas del Zulia y una que otra competencia de gurrufío, metras y trompos. A los 10 años Olindo empezó a sufrir cambios en su personalidad, varias peleas en el colegio y en la cuadra llevaron a sus padres a investigar más a fondo la razón que se encontraba detrás del repentino cambio de un niñito alegre y tranquilo a uno violento y retrechero, después de varios de días de búsqueda llegaron a la conclusión que había que estar de acuerdo con Olindo o las cosas podían tornarse peligrosas y agresivas en cuestión de segundos. Olindo no podía ser contradicho.
En el patio del colegio varios muchachos jugaban metras, otros se perseguían jugando al ladrón y al policía, algunos discutían sobre el partido de las Aguilas la noche anterior y otros simplemente se tomaban una malta para saciar la sed del momento, el calor de Maracaibo hacía mella en los muchachitos pero esto no impedía que la gritería y la algarabía estuvieran presentes. En un grupito de muchachos se discutía acerca de a quien le gustaba quien, típica conversación de muchachitos a esa edad, de pronto uno de los participantes dijo "vos veis, al Olindo le gusta la catira esa de cuarto año, esa no le para ni con la ayuda de la Chinita", Olindo respondió "que no me para?, si esa es mía", el otro muchacho le dijo "vos si eres iluso, que no te para", "que si" gritó Olindo, "que no" el otro muchacho y aquí se acabó la discusión, se acabó porque Olindo lanzó un recto de derecha que hizo impacto en la nariz del pobre muchacho fracturándole el tabique en tres pedazos.
En las celebraciones de la fiesta de la Virgen de la Chinita la familia de Olindo brindaba una fiesta, una prima de Olindo, Altagracia, se le acercó y le dijo "ay Olindo, vos quereis un paliito de whiskey ?, Olindo le dijo "no Altagracia, a mi no me gusta el whiskey", Altagracia riéndose le contestó "como que no muchacho, si siempre te ha gustado", que no Altagracia" dijo Olindo, "a pues Olindo que si" "mira Altgracia te dije que no", la pobre Altagracia cometió el error de volver a ofrecerle un palito de whiskey, Olindo la cargó y la lanzó por el balcón de la casa cayendo la pobre mujer con polifracturas en todo el cuerpo.
Olindo tenía una novia, Gracielita, una muchacha coqueta y bonita, una noche en el cine a Gracielita se le ocurrió decirle a Olindo en juego de esos de novios, "yo te quiero más que tu a mi", Olindo le dijo "mirá Gracielita, no digas eso que yo te quiero más a ti que tu a mi", Gracielita siguiendo el juego respondió "no, no, yo más a ti", "no, Gracielita, yo más a ti", "no, Olindo, no, yo te quiero más a ti", "ay Gracielita por favor no me contradigas, yo te quiero más a ti", la infeliz de Gracielita dijo por última vez "no, yo a ti y punto", sin pensarlo dos veces Olindo le metió el vaso de Coca-Cola por la cabeza, el pote de cotufas por el pecho y le soltó par de cachetadas diciéndole "yo te quiero más a ti."
Olindo ya era un hombre hecho y derecho, por demás había crecido mucho, un metro noventa de estatura y ciento cinco kilos de peso, en su trabajo en la Alcaldía del Municipio Urdaneta su jefe lo llamó para discutir un plan de acción contra la suciedad en que se encontraba sumida la ciudad, después de varias horas de deliberaciones el jefe dijo "bueno Olindo que te parece?, "mire señor" dijo Olindo "yo creo que esto está errado, vos quereis hacer que los maracuchos botemos la basura en pipotes poniendo multas, y eso no va funcionar aquí", "como que no Olindo?, en todos los países civilizados funciona así", "si mire jefe pero aquí no somos muy civilizados", "pues tendrán que aprender a serlo" replicó el jefe, "no señor, hay que buscar otra solución", "mira Olindo, definitivamente aquí se hace lo que a mi me da la gana", las palabras del jefe no habían terminado de salir de su boca cuando una silla de madera se partió en mil pedazos sobre la cabeza del jefe de Olindo, de un brinco Olindo se le abalanzó y le agarró dos dedos de la mano fracturándolos de inmediato. Esa noche confundido y agobiado por su proceder, además de desempleado, Olindo volvió a su casa y se sentó a cenar con su madre.
"Mamá", dijo Olindo "esto es grave, yo no logro controlarme, tengo que buscar una solución", "hay mi amor" dijo la viejita "no se que decirte, pero tómate esta sopita de apio para que te calmes", "mire mamá, esto es auyama no apio" replicó Olindo, "a pues Olindo como vas a decir eso, es apio no lo ves?, "mamá que es auyama", "no Olindo chico, apio, mi amor, es apio", "mamá por favor no me contradiga, esto es auyama", "Olindo como vas a saber más que tu madre que preparó la sopa, apio mi amor", el carajazo voló la plancha de los dientes de la pobre vieja, y de pasó la estrelló contra la nevera dejándola semi-consciente, Olindo al ver esto salió corriendo de la casa se subió al carro y aceleró perdiéndose en la noche.
Embalado por una carretera Olindo trataba de encontrar una razón a su violencia acumulada, de pronto a lo lejos vió una luz y se acercó a ella, se trataba de una iglesita de pueblo, cercana a Cabimas, clavó los frenos y se bajó del carro. El cura de la iglesia al escuchar el estruendo causado por el frenazo salió a ver que pasaba y vio a aquel bien dimensionado hombre todo sudado y con cara de pocos amigos.
"Que la pasa hijo?, preguntó el diminuto cura, "mire padre, yo no se que hacer, yo me vuelvo loco si me contradicen, usted tiene que ayudarme padre, por favor", "pero hijo como es eso?, como que te vuelves loco?, "bueno padre, a mi no se me puede contradecir, enfurezco, me vuelvo loco, una bestia sin control", "pero hijo eso no es posible", "si padre se lo digo, mire mis hermanos han parado todos en el hospital por contradecirme, a mi abuela le abrí el coco en dos cuando insistió que me llamaba Onirio en vez de Olindo, he sido despedido de 23 trabajos, todos mis jefes han parado en el hospital, 4 primos he fracturado, he perdido 10 amigos a causa de mis golpes y bueno esta noche golpeé a mi madre discutiendo sobre una sopa de auyama."
"Bueno hijo" dijo el cura con cara de preocupación y seriedad "esto esta mal, pero déjame pensar como lo podemos solucionar, a ver mijo, Olindo es tu nombre no?, vos creeís en Dios?, Olindo mirándolo a los ojos le dijo "no padre yo no creo en Dios" y el cura sin dudarlo le respondió "eso estaba por decirte no creaís en guevonadas"…..
En el patio del colegio varios muchachos jugaban metras, otros se perseguían jugando al ladrón y al policía, algunos discutían sobre el partido de las Aguilas la noche anterior y otros simplemente se tomaban una malta para saciar la sed del momento, el calor de Maracaibo hacía mella en los muchachitos pero esto no impedía que la gritería y la algarabía estuvieran presentes. En un grupito de muchachos se discutía acerca de a quien le gustaba quien, típica conversación de muchachitos a esa edad, de pronto uno de los participantes dijo "vos veis, al Olindo le gusta la catira esa de cuarto año, esa no le para ni con la ayuda de la Chinita", Olindo respondió "que no me para?, si esa es mía", el otro muchacho le dijo "vos si eres iluso, que no te para", "que si" gritó Olindo, "que no" el otro muchacho y aquí se acabó la discusión, se acabó porque Olindo lanzó un recto de derecha que hizo impacto en la nariz del pobre muchacho fracturándole el tabique en tres pedazos.
En las celebraciones de la fiesta de la Virgen de la Chinita la familia de Olindo brindaba una fiesta, una prima de Olindo, Altagracia, se le acercó y le dijo "ay Olindo, vos quereis un paliito de whiskey ?, Olindo le dijo "no Altagracia, a mi no me gusta el whiskey", Altagracia riéndose le contestó "como que no muchacho, si siempre te ha gustado", que no Altagracia" dijo Olindo, "a pues Olindo que si" "mira Altgracia te dije que no", la pobre Altagracia cometió el error de volver a ofrecerle un palito de whiskey, Olindo la cargó y la lanzó por el balcón de la casa cayendo la pobre mujer con polifracturas en todo el cuerpo.
Olindo tenía una novia, Gracielita, una muchacha coqueta y bonita, una noche en el cine a Gracielita se le ocurrió decirle a Olindo en juego de esos de novios, "yo te quiero más que tu a mi", Olindo le dijo "mirá Gracielita, no digas eso que yo te quiero más a ti que tu a mi", Gracielita siguiendo el juego respondió "no, no, yo más a ti", "no, Gracielita, yo más a ti", "no, Olindo, no, yo te quiero más a ti", "ay Gracielita por favor no me contradigas, yo te quiero más a ti", la infeliz de Gracielita dijo por última vez "no, yo a ti y punto", sin pensarlo dos veces Olindo le metió el vaso de Coca-Cola por la cabeza, el pote de cotufas por el pecho y le soltó par de cachetadas diciéndole "yo te quiero más a ti."
Olindo ya era un hombre hecho y derecho, por demás había crecido mucho, un metro noventa de estatura y ciento cinco kilos de peso, en su trabajo en la Alcaldía del Municipio Urdaneta su jefe lo llamó para discutir un plan de acción contra la suciedad en que se encontraba sumida la ciudad, después de varias horas de deliberaciones el jefe dijo "bueno Olindo que te parece?, "mire señor" dijo Olindo "yo creo que esto está errado, vos quereis hacer que los maracuchos botemos la basura en pipotes poniendo multas, y eso no va funcionar aquí", "como que no Olindo?, en todos los países civilizados funciona así", "si mire jefe pero aquí no somos muy civilizados", "pues tendrán que aprender a serlo" replicó el jefe, "no señor, hay que buscar otra solución", "mira Olindo, definitivamente aquí se hace lo que a mi me da la gana", las palabras del jefe no habían terminado de salir de su boca cuando una silla de madera se partió en mil pedazos sobre la cabeza del jefe de Olindo, de un brinco Olindo se le abalanzó y le agarró dos dedos de la mano fracturándolos de inmediato. Esa noche confundido y agobiado por su proceder, además de desempleado, Olindo volvió a su casa y se sentó a cenar con su madre.
"Mamá", dijo Olindo "esto es grave, yo no logro controlarme, tengo que buscar una solución", "hay mi amor" dijo la viejita "no se que decirte, pero tómate esta sopita de apio para que te calmes", "mire mamá, esto es auyama no apio" replicó Olindo, "a pues Olindo como vas a decir eso, es apio no lo ves?, "mamá que es auyama", "no Olindo chico, apio, mi amor, es apio", "mamá por favor no me contradiga, esto es auyama", "Olindo como vas a saber más que tu madre que preparó la sopa, apio mi amor", el carajazo voló la plancha de los dientes de la pobre vieja, y de pasó la estrelló contra la nevera dejándola semi-consciente, Olindo al ver esto salió corriendo de la casa se subió al carro y aceleró perdiéndose en la noche.
Embalado por una carretera Olindo trataba de encontrar una razón a su violencia acumulada, de pronto a lo lejos vió una luz y se acercó a ella, se trataba de una iglesita de pueblo, cercana a Cabimas, clavó los frenos y se bajó del carro. El cura de la iglesia al escuchar el estruendo causado por el frenazo salió a ver que pasaba y vio a aquel bien dimensionado hombre todo sudado y con cara de pocos amigos.
"Que la pasa hijo?, preguntó el diminuto cura, "mire padre, yo no se que hacer, yo me vuelvo loco si me contradicen, usted tiene que ayudarme padre, por favor", "pero hijo como es eso?, como que te vuelves loco?, "bueno padre, a mi no se me puede contradecir, enfurezco, me vuelvo loco, una bestia sin control", "pero hijo eso no es posible", "si padre se lo digo, mire mis hermanos han parado todos en el hospital por contradecirme, a mi abuela le abrí el coco en dos cuando insistió que me llamaba Onirio en vez de Olindo, he sido despedido de 23 trabajos, todos mis jefes han parado en el hospital, 4 primos he fracturado, he perdido 10 amigos a causa de mis golpes y bueno esta noche golpeé a mi madre discutiendo sobre una sopa de auyama."
"Bueno hijo" dijo el cura con cara de preocupación y seriedad "esto esta mal, pero déjame pensar como lo podemos solucionar, a ver mijo, Olindo es tu nombre no?, vos creeís en Dios?, Olindo mirándolo a los ojos le dijo "no padre yo no creo en Dios" y el cura sin dudarlo le respondió "eso estaba por decirte no creaís en guevonadas"…..
Wednesday, October 26, 2005
Vamos a organizarnos
En un pequeño pueblo del interior del país, con la ayuda de una partera en una mañana húmeda y con el vuelo de unas garzas de fondo nacía Lucio Aro Rodríguez, hijo de su padre, peón de hacienda, y su madre, cocinera per se, y hermanito de 9 carajitos más, el pequeño Lucio mostró sus habilidades desde el vamos, a los 4 meses hablaba perfecto y con palabras desconocidas para los habitantes del pueblo, a los 8 meses contaba hasta cinco mil de atrás hacia delante y al año había resuelto todos los problemas de matemáticas de sus hermanitos mayores, sus padres no sabían que hacer con el muchachito pues simplemente escapaba de su realidad, nunca antes habían visto algo así y a decir verdad les causaba un terror inmenso las facultades del infante.
El primer intento de ver que pasaba con el niño los llevó a un curandero-brujo-santero que trató de echarle unos ramazos y lanzarse unos caracoles, Lucio al ver aquel espectáculo y con apenas dos años de edad le informó con toda calma y con voz de niño al curandero "mire señor curandero, hágame el favor de no tocarme con esas ramitas de bergantina que me van a causar una reacción alérgica sub-cutánea la cual tomará mucho esfuerzo y anti-bióticos que no existen en el pueblo para curar, igualmente vamos a estar claros usted y yo, que es eso de condenar mi futuro al lanzamiento de unas conchas viejas de mar?, además con ese Parkinson que padece usted los caracoles caen regados sin la precisión necesaria, así que por favor le agradezco no me moleste más", el brujo sin haber entendido ni la cuarta parte de lo que Lucio decía comenzó a gritar "está poseído, está poseído, sálvalo San Batracio" mientras se marchaba corriendo despavorido del pequeño rancho.
Al ver aquello los padres de Lucio decidieron llevarlo a la comisaría del pueblo, el Comisario-Jefe Civil-Capataz los recibió con recelo pues ya habían llegado a sus oídos los rumores que el muchachito estaba poseído, los sentó en una silla y les dijo "que puedo hacer por ustedes?, los padres de Lucio contestaron "hay señor, usted es la autoridad civil, usted debe saber mucho, mire que puede hacer pa' que este muchachito se nos cure, es que no lo entendemos cuando habla, lo único que hace leer, estudiar el firmamento y resolver las tareas de sus hermanos". El Comisario con cara de seriedad les contestó "este es un típico caso de endemoniamiento, vamos a llamar al cura pa' que lo salve", el Padre Celestino llegó a la comisaría y procedió a echarle agua bendita y rezar por Lucio, el niñito quien corría para que el agua no lo tocara gritaba "no, no, esa agua es del estanque de la Hacienda La Boyera, tiene bacterias y organismos vivientes peligrosísimos", de esta forma y ante la mirada atónita de todos los presentes el cura recogió sus macundales y se largó dejando a los padres de Lucio con todo el agobio propio del caso en cuestión.
Finalmente llevaron a Lucio al dispensario, la doctora que lo atendió le realizó una serie de pruebas al infante y determinó que el mismo se encontraba en perfectas condiciones de salud y mentales, simplemente en aquel pequeño pueblo había nacido un genio sin más ni menos. Los padres de Lucio dudaron de aquella posibilidad mientras uno le decía al otro "pero como puede ser si nosotros somos más brutos que un buey", la doctora explicó que a pesar que los genes tenían influencia en el grado de inteligencia de los seres humanos siempre existía la posibilidad de toparse con una mente brillante y les recomendó que el por el bien del muchacho lo llevaran a una institución en donde pudiera desarrollar toda su capacidad. Eso implicaba mudarse y por supuesto no estaba en los planes de aquella familia.
Lucio siguió creciendo, los hacendados de la zona le regalaban libros para saciar la sed de aprendizaje que tenía el muchachito, a los 10 años inventó un sistema de riego que suplía de agua a todas las haciendas que se encontraban en un perímetro de 500 km. a la redonda, a los 12 cruzó un buey con un caballo logrando un bicho raro que apodaron "Toca" que araba con la velocidad de caballo y con la fuerza de buey, con 14 años conectó un sistema de telecomunicaciones en todo el pueblo e impartía clases en la escuela incluyendo a la maestra como alumna.
Lucio creció todo buenote, en un ambiente sano, sin vicios, al cumplir 16 años sus padres celebraron una parrilla en el pueblo y anunciaron que gracias a los hacendados del pueblo iban a enviar a Lucio a la universidad en Caracas, el muchacho que no sabía nada de esto con lágrimas en los ojos agradeció el hermoso gesto y prometió graduarse lo antes posible para regresar al pueblo y hacer de las haciendas allí localizadas las mejores del país. Una tarde calurosa Lucio Aro se despidió de sus vacas lecheras, de su caballo "Epicuro" y de toda su abultada familia, montado en aquel autobús Lucio solo podía imaginar y soñar con las maravillas que le esperaban en la ciudad capital. Un mundo de posibilidades y experiencias esperaban por él.
No tardó Lucio en demostrar a sus profesores y compañeros de clase sus habilidades super naturales, elogios, halagos y demás iban y venían, Lucio simplemente se dedicó a estudiar para poder volver a su pueblo lo antes posible. Una noche después de clases todos los alumnos fueron a una pequeña plaza en donde una licorería servía para suministrar bebidas espirituosas a los muchachos, el grupo que incluía a Lucio bailó, bebió y charló por más de tres horas, finalmente alguien gritó "la casa de Martín está sola, rumba en casa de Martín", en cuestión de segundos todos estaban subidos en sus carros y enfilando hacia la prometedora noche.
Adentro de la casa la echadera de broma siguió hasta que alguien gritó a todo gañote "orgíaaaaaaaaaaaaaa", de esta forma se apagaron todas las luces de la casa de un solo golpe y el pobre Lucio más perdido que chivo en canoa pero con un cerebro poderoso procesó "orgía, coño, pero si yo no se, verga, bueno me desvisto y me persigno", 2 minutos después del grito inicial se escuchaban alaridos y gemidos por doquier, de pronto se prendió una luz, allí Lucio parado gritó "coño panas vamos a organizarnos", un zapato voló y se estrelló contra la frente de Lucio, "cállate guevón no jodas", "mama bola cierra ese pico", "infeliz" "coño e' madre disfruta la vaina", Lucio apagó la luz y siguió con el juego.
En cuestión de 2 minutos más otra luz se prendió en otro punto de la casa, la figura de Lucio se hizo notar y volvió a gritar "coño panas vamos a organizarnos", una lluvia de insultos cayó sobre Lucio "bicho e' pueblo apaga esa mierda", "apágala o te corto las chácaras", el pobre muchacho cedió ante la presión. A los 3 minutos una nueva luz se volvió a encender y se escuchó el ya conocido "coño panas vamos a organizarnos", esta vez una botella se estrelló en la humanidad de Lucio mientras se escuchaban los improperios propios del momento, Lucio un poco aturdido apagó la luz de nuevo, no habían pasado 4 minutos cuando Lucio encendió una lámpara y gritó con toda su alma "coño de la puta madre no jodas cuerda de mama guevos vamos a organizarnos por que aunque yo sea campesino y no sepa de estas vainas puedo decir con toda certeza que ya me han cojío tres veces!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
El primer intento de ver que pasaba con el niño los llevó a un curandero-brujo-santero que trató de echarle unos ramazos y lanzarse unos caracoles, Lucio al ver aquel espectáculo y con apenas dos años de edad le informó con toda calma y con voz de niño al curandero "mire señor curandero, hágame el favor de no tocarme con esas ramitas de bergantina que me van a causar una reacción alérgica sub-cutánea la cual tomará mucho esfuerzo y anti-bióticos que no existen en el pueblo para curar, igualmente vamos a estar claros usted y yo, que es eso de condenar mi futuro al lanzamiento de unas conchas viejas de mar?, además con ese Parkinson que padece usted los caracoles caen regados sin la precisión necesaria, así que por favor le agradezco no me moleste más", el brujo sin haber entendido ni la cuarta parte de lo que Lucio decía comenzó a gritar "está poseído, está poseído, sálvalo San Batracio" mientras se marchaba corriendo despavorido del pequeño rancho.
Al ver aquello los padres de Lucio decidieron llevarlo a la comisaría del pueblo, el Comisario-Jefe Civil-Capataz los recibió con recelo pues ya habían llegado a sus oídos los rumores que el muchachito estaba poseído, los sentó en una silla y les dijo "que puedo hacer por ustedes?, los padres de Lucio contestaron "hay señor, usted es la autoridad civil, usted debe saber mucho, mire que puede hacer pa' que este muchachito se nos cure, es que no lo entendemos cuando habla, lo único que hace leer, estudiar el firmamento y resolver las tareas de sus hermanos". El Comisario con cara de seriedad les contestó "este es un típico caso de endemoniamiento, vamos a llamar al cura pa' que lo salve", el Padre Celestino llegó a la comisaría y procedió a echarle agua bendita y rezar por Lucio, el niñito quien corría para que el agua no lo tocara gritaba "no, no, esa agua es del estanque de la Hacienda La Boyera, tiene bacterias y organismos vivientes peligrosísimos", de esta forma y ante la mirada atónita de todos los presentes el cura recogió sus macundales y se largó dejando a los padres de Lucio con todo el agobio propio del caso en cuestión.
Finalmente llevaron a Lucio al dispensario, la doctora que lo atendió le realizó una serie de pruebas al infante y determinó que el mismo se encontraba en perfectas condiciones de salud y mentales, simplemente en aquel pequeño pueblo había nacido un genio sin más ni menos. Los padres de Lucio dudaron de aquella posibilidad mientras uno le decía al otro "pero como puede ser si nosotros somos más brutos que un buey", la doctora explicó que a pesar que los genes tenían influencia en el grado de inteligencia de los seres humanos siempre existía la posibilidad de toparse con una mente brillante y les recomendó que el por el bien del muchacho lo llevaran a una institución en donde pudiera desarrollar toda su capacidad. Eso implicaba mudarse y por supuesto no estaba en los planes de aquella familia.
Lucio siguió creciendo, los hacendados de la zona le regalaban libros para saciar la sed de aprendizaje que tenía el muchachito, a los 10 años inventó un sistema de riego que suplía de agua a todas las haciendas que se encontraban en un perímetro de 500 km. a la redonda, a los 12 cruzó un buey con un caballo logrando un bicho raro que apodaron "Toca" que araba con la velocidad de caballo y con la fuerza de buey, con 14 años conectó un sistema de telecomunicaciones en todo el pueblo e impartía clases en la escuela incluyendo a la maestra como alumna.
Lucio creció todo buenote, en un ambiente sano, sin vicios, al cumplir 16 años sus padres celebraron una parrilla en el pueblo y anunciaron que gracias a los hacendados del pueblo iban a enviar a Lucio a la universidad en Caracas, el muchacho que no sabía nada de esto con lágrimas en los ojos agradeció el hermoso gesto y prometió graduarse lo antes posible para regresar al pueblo y hacer de las haciendas allí localizadas las mejores del país. Una tarde calurosa Lucio Aro se despidió de sus vacas lecheras, de su caballo "Epicuro" y de toda su abultada familia, montado en aquel autobús Lucio solo podía imaginar y soñar con las maravillas que le esperaban en la ciudad capital. Un mundo de posibilidades y experiencias esperaban por él.
No tardó Lucio en demostrar a sus profesores y compañeros de clase sus habilidades super naturales, elogios, halagos y demás iban y venían, Lucio simplemente se dedicó a estudiar para poder volver a su pueblo lo antes posible. Una noche después de clases todos los alumnos fueron a una pequeña plaza en donde una licorería servía para suministrar bebidas espirituosas a los muchachos, el grupo que incluía a Lucio bailó, bebió y charló por más de tres horas, finalmente alguien gritó "la casa de Martín está sola, rumba en casa de Martín", en cuestión de segundos todos estaban subidos en sus carros y enfilando hacia la prometedora noche.
Adentro de la casa la echadera de broma siguió hasta que alguien gritó a todo gañote "orgíaaaaaaaaaaaaaa", de esta forma se apagaron todas las luces de la casa de un solo golpe y el pobre Lucio más perdido que chivo en canoa pero con un cerebro poderoso procesó "orgía, coño, pero si yo no se, verga, bueno me desvisto y me persigno", 2 minutos después del grito inicial se escuchaban alaridos y gemidos por doquier, de pronto se prendió una luz, allí Lucio parado gritó "coño panas vamos a organizarnos", un zapato voló y se estrelló contra la frente de Lucio, "cállate guevón no jodas", "mama bola cierra ese pico", "infeliz" "coño e' madre disfruta la vaina", Lucio apagó la luz y siguió con el juego.
En cuestión de 2 minutos más otra luz se prendió en otro punto de la casa, la figura de Lucio se hizo notar y volvió a gritar "coño panas vamos a organizarnos", una lluvia de insultos cayó sobre Lucio "bicho e' pueblo apaga esa mierda", "apágala o te corto las chácaras", el pobre muchacho cedió ante la presión. A los 3 minutos una nueva luz se volvió a encender y se escuchó el ya conocido "coño panas vamos a organizarnos", esta vez una botella se estrelló en la humanidad de Lucio mientras se escuchaban los improperios propios del momento, Lucio un poco aturdido apagó la luz de nuevo, no habían pasado 4 minutos cuando Lucio encendió una lámpara y gritó con toda su alma "coño de la puta madre no jodas cuerda de mama guevos vamos a organizarnos por que aunque yo sea campesino y no sepa de estas vainas puedo decir con toda certeza que ya me han cojío tres veces!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Tuesday, October 25, 2005
Fantástico Planeta
Clara Valentina Manrique Alvarez creció como todas las niñas de la sociedad, estudió en los mejores colegios, cuando tenía 15 años ya conocía más de 45 países y hablaba 4 idiomas. Lo tenía todo pues, como dicen por ahí, el día de su graduación del colegio su papá el afamado médico cirujano y su mamá la perfecta ama de casa le regalaron un carro último modelo y un anillo de diamantes. Su novio Felipe Daniel Bourgeois Barbier era hijo del magnate de las comunicaciones en el país y le obsequió un collar de zafiros y esmeraldas prometiéndole su amor eterno. La fiesta de graduación contó con la presencia de varios artistas renombrados y la siempre excelente atención de la Casa de Festejos Océano. La bella Clara Valentina iba a estudiar Derecho en una afamada universidad y el futuro parecía sonreírle sin obstáculos.
Clara Valentina era sifrina, de esas que suelen llamarse "mojoncitas", una mujer insoportable pero con la mitad del camino pavimentado gracias a las jugadas del destino, Clarita no conocía otra cosa, no era su culpa tampoco, para ella la gente de un barrio eran "monos", pedir disculpas era decir "sorry", las cosas divertidas eran "cool" y comer perros calientes en la calle era "dirty."
Hoy recuerdo el primer día que la ví, haciendo su entrada triunfal al salón, todas las miradas posándose sobre ella, el centro de atención hecha mujer, sin lugar a dudas todo un éxito, causando furor entre los alumnos de aquella promoción. Los días pasaron y el nuevo año universitario tomó su curso normal, una mañana fría sentado en un pupitre sentí que me tocaban el hombro "tu no saludas? me dijo la voz de Clara, por mi mente pasaron toda una serie de respuestas chocantes para repelir aquella violenta agresión pero solo alcancé a contestar "disculpa no te había visto", Clara me dijo "al parecer no me has visto nunca porque nunca me has saludado", nuevamente tuve que ordenar mi conjunto de respuestas y decir "es que yo soy muy tímido, y bueno la verdad no había visto el chance para saludar", "tímido el chicuelo" soltó Clarita "vamos a ver si mañana te acuerdas de quien soy" y con la misma se volteó y se fue.
Lo nuevo encandila, debo reconocer, y a la mañana siguiente a pesar de estar consciente que no debía hacerlo saludé a Clara Valentina, "por fin te dignas" me dijo ella "ya pensaba que no eras humano", mi mente procesó "esta idiota si no tiene el 100% de atención de cualquier persona que conozca ya te considera extraterrestre" pero mi respuesta fue distinta "no, es que como te dije ayer soy tímido", sin dudar Clara Valentina me soltó "oye Policarpio tu sabes que viene la fiestita esa de disfraces, y bueno mi novio se la pasa en sus viajes de negocios, y aquí este poco de moscones me quieren llevar, pero yo quiero que tu me lleves", "coño de la madre" pensé "que le he hecho yo al planeta para saltar de peo en peo", de mi boca salió otra cosa "si, si, claro, vamos, cuadramos bien en la noche", Clara Valentina me entregó un papelito con su número de teléfono y se fue, yo sentado en aquel solitario salón de clase no podía aclarar la mente, entre todo ese poco de bichos Clara Valentina había decidido que yo era el que tenía que llevarle a la fiesta, ya en mi carro y con las notas de "love kills" de Ramones trataba de acordarme donde estaba mi disfraz de Ultraman, el mismo que mi abuela me había cocido años antes y que seguramente estaba lleno de polvo.
Las horas pasan, inexorablemente, y tuve que agarrar el teléfono para cuadrar con Clara, vestido de Ultraman y sin saber que me depararía la noche me lanzé a buscarla, en el carro Ultraman y Barbie conversaban de todo un poco, una conversación de esas tantas, una conversación más, la gente tiende a tratar de averiguar, a tratar de conocer en pocos minutos lo que en realidad cuesta toda una vida. En el local la fiesta estaba prendida, muchas miradas se posaban sobre aquel loquito vestido de Ultraman que sin haber hecho nada cargaba con el objeto del deseo, "tu me has dejado el corazón en blanco, en blanco" sonaba en las cornetas del local mientras Clara me señalaba con su dedo, yo la verdad no sabía para donde mirar pero simplemente seguí la corriente para ver a donde quería llegar Clarita. Sentados después de una tanda de baile, Clara se disculpó y fue al tocador, después de unos minutos regresó más alegre y extrovertida que nunca, atrevida y sin ataduras, yo me tomaba mi palo de Coca-Cola cuando tres individuos disfrazados de Hello Kitty, Fresita y Osito Cariñoso se pararon al frente de la mesa, Clara pegó un brinco como si hubiera visto una aparición, uno de ellos y con un acento extraño dijo "bueno carajita donde están los reales", Hello Kitty prosiguió "ni un día más puta drogadicta, o pagas hoy o te mandamos a ti y al guevón de Ultraman a cantar con los angeles", "coño, coño, coño" pensé "que es esta vaina?, venir a morir disfrazado de Ultraman, esta vaina no puede ser", a todas estas una pequeña gota de sangre corría por la nariz de Clara Valentina mientras les decía al trío de gálfaros "no he logrado quitarle los reales a mi papá, tienen que darme un tiempo más, por favor" y se echó a llorar, el Osito Cariñoso demandó "hoy o mueres perra sucia."
En ese preciso instante llegó al lugar Felipe Daniel, novio de Clara, vestido de Godzilla, sin perder tiempo se aproximó a la mesa para ver aquel dantesco espectáculo que sucedía allí, Ultraman con cara de salir corriendo, Hello Kitty, Fresita y un Oso Cariñoso arrechos y Barbie llorando con una trona encima, Godzilla comenzó a proferir improperios de todo tipo a todo el mundo, de pronto vi como Godzilla se me lanzaba encima, yo vestido de Ultraman me defendí al instante, a todas estas el trío de maleantes batuqueaban a Clara pidiendo el dinero, al ver esto Godzilla dirigió su rabia hacia los malandros, Fresita bastante alterado sacó un revolver y disparó contra Clara Valentina que cayó desplomada al piso, yo había brincado hacía atrás de la silla y Godzilla pegó una carrera digna de 100 metros planos en una Olimpíada, el caos ya se había apoderado del local y aprovechando el mismo agarré una botella y se la metí en la cabeza a Fresita antes que pudiera accionar el gatillo nuevamente, gritos y confusión reinaban, el cuerpo de aquella Barbie yacía sangrante en el suelo, al ver a Fresita noqueado Hello Kitty y el Oso Cariñoso pegaron la carrera, me arrastré hacia Clara que solo pudo decir "Policarpio tengo frío."
Esa noche en un afamado hospital capitalino Clara Valentina pasó a mejor vida, Hello Kitty, Fresita y el Oso Cariñoso pasaron a engrosar la lista de la población penal al ser capturados en cuestión de horas por las influencias de los padres de Clara, Godzilla montó su historia donde el había tratado de salvar a Clara, igualmente acusó a los tres maleantes de estar intentando atracar a la difunta muchacha, cuando él y yo sabíamos que Venezuela podía tener el nuevo campeón mundial de 100 metros planos y yo me anexé una capa más a mi coraza protectora contra los humanos.
En el jardín de la serenidad se llevaba a cabo un entierro, el hampa era el tema en boca de la gente, yo parado en una montaña no muy lejana observaba como una vida se había apagado, después de un rato me acerqué al padre de Clara y le entregué un pequeño sobre que había encontrado en mi carro, el polvito blanco y mi nota hicieron que la expresión de aquel dolido hombre cambiara de inmediato, yo simplemente me había limitado a escribir "este polvito blanco fue lo que mató a su hija y no un vulgar atraco"…
Clara Valentina era sifrina, de esas que suelen llamarse "mojoncitas", una mujer insoportable pero con la mitad del camino pavimentado gracias a las jugadas del destino, Clarita no conocía otra cosa, no era su culpa tampoco, para ella la gente de un barrio eran "monos", pedir disculpas era decir "sorry", las cosas divertidas eran "cool" y comer perros calientes en la calle era "dirty."
Hoy recuerdo el primer día que la ví, haciendo su entrada triunfal al salón, todas las miradas posándose sobre ella, el centro de atención hecha mujer, sin lugar a dudas todo un éxito, causando furor entre los alumnos de aquella promoción. Los días pasaron y el nuevo año universitario tomó su curso normal, una mañana fría sentado en un pupitre sentí que me tocaban el hombro "tu no saludas? me dijo la voz de Clara, por mi mente pasaron toda una serie de respuestas chocantes para repelir aquella violenta agresión pero solo alcancé a contestar "disculpa no te había visto", Clara me dijo "al parecer no me has visto nunca porque nunca me has saludado", nuevamente tuve que ordenar mi conjunto de respuestas y decir "es que yo soy muy tímido, y bueno la verdad no había visto el chance para saludar", "tímido el chicuelo" soltó Clarita "vamos a ver si mañana te acuerdas de quien soy" y con la misma se volteó y se fue.
Lo nuevo encandila, debo reconocer, y a la mañana siguiente a pesar de estar consciente que no debía hacerlo saludé a Clara Valentina, "por fin te dignas" me dijo ella "ya pensaba que no eras humano", mi mente procesó "esta idiota si no tiene el 100% de atención de cualquier persona que conozca ya te considera extraterrestre" pero mi respuesta fue distinta "no, es que como te dije ayer soy tímido", sin dudar Clara Valentina me soltó "oye Policarpio tu sabes que viene la fiestita esa de disfraces, y bueno mi novio se la pasa en sus viajes de negocios, y aquí este poco de moscones me quieren llevar, pero yo quiero que tu me lleves", "coño de la madre" pensé "que le he hecho yo al planeta para saltar de peo en peo", de mi boca salió otra cosa "si, si, claro, vamos, cuadramos bien en la noche", Clara Valentina me entregó un papelito con su número de teléfono y se fue, yo sentado en aquel solitario salón de clase no podía aclarar la mente, entre todo ese poco de bichos Clara Valentina había decidido que yo era el que tenía que llevarle a la fiesta, ya en mi carro y con las notas de "love kills" de Ramones trataba de acordarme donde estaba mi disfraz de Ultraman, el mismo que mi abuela me había cocido años antes y que seguramente estaba lleno de polvo.
Las horas pasan, inexorablemente, y tuve que agarrar el teléfono para cuadrar con Clara, vestido de Ultraman y sin saber que me depararía la noche me lanzé a buscarla, en el carro Ultraman y Barbie conversaban de todo un poco, una conversación de esas tantas, una conversación más, la gente tiende a tratar de averiguar, a tratar de conocer en pocos minutos lo que en realidad cuesta toda una vida. En el local la fiesta estaba prendida, muchas miradas se posaban sobre aquel loquito vestido de Ultraman que sin haber hecho nada cargaba con el objeto del deseo, "tu me has dejado el corazón en blanco, en blanco" sonaba en las cornetas del local mientras Clara me señalaba con su dedo, yo la verdad no sabía para donde mirar pero simplemente seguí la corriente para ver a donde quería llegar Clarita. Sentados después de una tanda de baile, Clara se disculpó y fue al tocador, después de unos minutos regresó más alegre y extrovertida que nunca, atrevida y sin ataduras, yo me tomaba mi palo de Coca-Cola cuando tres individuos disfrazados de Hello Kitty, Fresita y Osito Cariñoso se pararon al frente de la mesa, Clara pegó un brinco como si hubiera visto una aparición, uno de ellos y con un acento extraño dijo "bueno carajita donde están los reales", Hello Kitty prosiguió "ni un día más puta drogadicta, o pagas hoy o te mandamos a ti y al guevón de Ultraman a cantar con los angeles", "coño, coño, coño" pensé "que es esta vaina?, venir a morir disfrazado de Ultraman, esta vaina no puede ser", a todas estas una pequeña gota de sangre corría por la nariz de Clara Valentina mientras les decía al trío de gálfaros "no he logrado quitarle los reales a mi papá, tienen que darme un tiempo más, por favor" y se echó a llorar, el Osito Cariñoso demandó "hoy o mueres perra sucia."
En ese preciso instante llegó al lugar Felipe Daniel, novio de Clara, vestido de Godzilla, sin perder tiempo se aproximó a la mesa para ver aquel dantesco espectáculo que sucedía allí, Ultraman con cara de salir corriendo, Hello Kitty, Fresita y un Oso Cariñoso arrechos y Barbie llorando con una trona encima, Godzilla comenzó a proferir improperios de todo tipo a todo el mundo, de pronto vi como Godzilla se me lanzaba encima, yo vestido de Ultraman me defendí al instante, a todas estas el trío de maleantes batuqueaban a Clara pidiendo el dinero, al ver esto Godzilla dirigió su rabia hacia los malandros, Fresita bastante alterado sacó un revolver y disparó contra Clara Valentina que cayó desplomada al piso, yo había brincado hacía atrás de la silla y Godzilla pegó una carrera digna de 100 metros planos en una Olimpíada, el caos ya se había apoderado del local y aprovechando el mismo agarré una botella y se la metí en la cabeza a Fresita antes que pudiera accionar el gatillo nuevamente, gritos y confusión reinaban, el cuerpo de aquella Barbie yacía sangrante en el suelo, al ver a Fresita noqueado Hello Kitty y el Oso Cariñoso pegaron la carrera, me arrastré hacia Clara que solo pudo decir "Policarpio tengo frío."
Esa noche en un afamado hospital capitalino Clara Valentina pasó a mejor vida, Hello Kitty, Fresita y el Oso Cariñoso pasaron a engrosar la lista de la población penal al ser capturados en cuestión de horas por las influencias de los padres de Clara, Godzilla montó su historia donde el había tratado de salvar a Clara, igualmente acusó a los tres maleantes de estar intentando atracar a la difunta muchacha, cuando él y yo sabíamos que Venezuela podía tener el nuevo campeón mundial de 100 metros planos y yo me anexé una capa más a mi coraza protectora contra los humanos.
En el jardín de la serenidad se llevaba a cabo un entierro, el hampa era el tema en boca de la gente, yo parado en una montaña no muy lejana observaba como una vida se había apagado, después de un rato me acerqué al padre de Clara y le entregué un pequeño sobre que había encontrado en mi carro, el polvito blanco y mi nota hicieron que la expresión de aquel dolido hombre cambiara de inmediato, yo simplemente me había limitado a escribir "este polvito blanco fue lo que mató a su hija y no un vulgar atraco"…
Thursday, October 20, 2005
Clodomiro
El hospital estaba situado en el tope de una montaña, era un edificio viejo, casi ancestral, sus paredes de loza verde le brindaban una especie de calma que podía transformarse en una visión espeluznante con el brillo de las luces de neón, médicos y enfermeras iban y venían, pacientes y familiares rondaban sus pasillos, en la emergencia se escuchaban las sirenas de las ambulancias y los gritos característicos de los que allí laboraban, el estado de alerta y la tensión se podían sentir a lo largo de aquellos cubículos en donde seres humanos se debatían entre la vida y la muerte, un piso más abajo se encontraba la morgue, en ese espacio limpio, pulcro, reluciente y lleno de historias trabajaba Clodomiro Montoya.
Clodomiro había egresado de la facultad de medicina años antes y a diferencia de la creencia entre los médicos del hospital que simplemente tenía que tratar con cadáveres pues si le ponía una mano a alguien vivo lo enviaba de un solo golpe al otro mundo, creencia por demás basada en chismes de pasillo, se había dedicado a la patología forense por vocación propia, siempre pensó que así como había unos que se dedicaban a traerlos al mundo, otros a curarlos tenía que haber uno que los revisara por última vez para enviarlos a su viaje por la eternidad.
Un médico ejemplar con estudios en el exterior, abnegado esposo, padre de familia y honorable miembro de la sociedad Clodomiro llevaba una vida como cualquier otra, realizaba todas las actividades que el tiempo le permitía y disfrutaba cada minuto de las clases que impartía en la universidad, clases que siempre terminaba con una frase que era conocida por todos los estudiantes de medicina "Gracias por escuchar a este viejo y recuerden que siempre hay alguien viendo como nos portamos."
Sobre una de la mesas de aluminio reposaba el cuerpo de un viejito, Armando Ramirez era su nombre, Clodomiro con cuidado realizaba la autopsia para cumplir con el paso de ley correspondiente, como siempre hacía miro hacia los lados para cerciorarse que nadie se encontraba en los predios, con precisión de cirujano cortó el corazón del viejito lo colocó en una lonchera de Spider-Man que había usado desde tiempos inmemoriales y procedió a cerrar el cadáver, una vez listo lo metió en la cava y cerró la puerta.
Caminando con su loncherita la cual era la burla de todos los empleados del hospital se dirigió a los laboratorios del mismo, con cautela sacó el corazón y lo colocó en una tabla en donde realizó diversos cortes con una velocidad impresionante, sin pensarlo dos veces procedió a colocar uno por uno los cortes bajo el microscopio y a tomar nota. "Que interesante" se dijo a si mismo "el señor Ramirez amó solo a su esposa, ni un desliz, nada, increíble de verdad", Clodomiro Montoya sabía un secreto que nadie más conocía, en los corazones de los humanos quedaban tallados de forma inequívoca todos los amores que se habían tenido en la vida, uno por uno, esculpidos de manera perfecta y mostrando la calidad de ese amor, se limpió los lentes y revisó una vez más, "nada, este hombre está limpio" se dijo mientras arrojaba los restos del corazón a la basura y hacía ciertas anotaciones.
Bajó por el ascensor y entró a un cuarto en donde unas personas recogían sus pertenencias, se acercó a una dama de avanzada edad que se veía golpeada por la reciente pérdida, se presentó y le dijo "señora Ramirez sepa usted que su esposo la quiso de verdad verdad sin reparos ni engaños" la señora apenas alcanzó a subir la mirada cuando ya Clodomiro se había retirado del cuarto. En el sótano y con la misma precisión de siempre Clodomiro practicaba la autopsia a un hombre de mediana edad, después de realizar los procedimientos de rigor y sin que nadie lo viera cortó el corazón de aquel individuo, nuevamente a la loncherita de Spider-Man y corriendo hacia el laboratorio, con cuidado observó los cortes que había hecho y se dijo "coño este tipo se pegó a media Caracas, que bárbaro, y aquí puedo ver claramente sus dos grandes amores y lo más arrecho es que son hermanas."
En otro piso del hospital dos mujeres discutían airadamente, Clodomiro se excusó por interrumpir la acalorada discusión y les dijo "ustedes son hermanas?, las féminas respondieron "y como sabe usted?, "bueno" dijo Clodomiro, "eso no viene al caso, simplemente quería comentarles que ustedes fueron importantes en la vida de Jesús Albarrán, el las quiso mucho" y se retiró, las dos hermanas se agarraron por las greñas mientras una le gritaba a la otra "yo sabía que tu te echabas a Chuíto."
Clodomiro caminó lentamente saludando a varias personas que le pasaban a su lado, se sirvió una taza de café y bajó nuevamente a su oficina en donde con tranquilidad anotó cierta información en su agenda, una agenda nada particular si se tomaba en cuenta que allí estaba retratada la verdad acerca de miles de seres humanos y sus distintos amores a lo largo de su andar por este planeta. Sonó el teléfono y le informaron a Clodomiro que un nuevo paciente estaba siendo bajado a la morgue, se trataba de una mujer, la cual se había quemado en un accidente automovilístico ocurrido hacia pocos instantes. Clodomiro pensó "bueno pero pobre mujer, quemada y la ley idiota de este país requiere que se la haga una autopsia, ya sabemos como murió de todas maneras."
En cuestión de minutos Clodomiro estaba frente al chamuscado cadáver, con cuidado logró extraer lo poco que quedaba de corazón y lo guardó en la lonchera, llamó a su asistente para que terminara de realizar lo que faltaba por hacer y se fue a cumplir su rito preferido. Silbando y moviendo la lonchera de Spider-Man de un lado a otro como un niño chiquito recorrió el hospital hasta llegar a los laboratorios en donde habló por un momento con algunos empleados para luego sentarse frente al instrumento que revelaría algo de esta pobre mujer.
Con mucho cuidado por el estado en que se encontraba el corazón Clodomiro colocó los distintos cortes bajo el lente investigador, al ver el primer amor anotó en un papel, "Ricardo Paéz", siguió al otro corte y pudo ver "Joao Ferreira", aquí Clodomiro dudó y dijo "coño estos nombres me parecen conocidos, nada debe ser que estoy cansado", miró otro corte y leyó "Angel Sequeira", "coño que es esto? pensó, volvió a mirar y leyó "Pedro Marquez", aquí un rayo de hielo recorrió todo su cuerpo, todo empezó a tomar forma "Ricardo Paéz es el carajo que da clases de tennis en el club", "Joao Ferreira es el portugués del abasto cerca de la casa", "ay coño que es esto" se decía Clodomiro, "Angel Sequeira es el mejor amigo de mi hijo Julián", "esto no puede ser", "y Pedro Marquez está suturando el cadáver de esta señora allá abajo en la morgue", sudando frío y temblando Clodomiro descolgó el teléfono y llamó a emergencias, "si por favor me podrían dar el nombre de la señora que falleció debido a las quemaduras en el accidente automovilístico?, del otro lado del teléfono contestaron "déjeme ver, porque todas las pertenencias estaban en mal estado, aja, aquí hay un papel que dice Cristina Pelaez de Montoya", Clodomiro soltó el teléfono y sintió como su mundo se nublaba, con desespero buscó los otros cortes de corazón y no encontró lo que buscaba, Clodomiro no encontró su propio nombre en el corazón de su esposa…
Clodomiro había egresado de la facultad de medicina años antes y a diferencia de la creencia entre los médicos del hospital que simplemente tenía que tratar con cadáveres pues si le ponía una mano a alguien vivo lo enviaba de un solo golpe al otro mundo, creencia por demás basada en chismes de pasillo, se había dedicado a la patología forense por vocación propia, siempre pensó que así como había unos que se dedicaban a traerlos al mundo, otros a curarlos tenía que haber uno que los revisara por última vez para enviarlos a su viaje por la eternidad.
Un médico ejemplar con estudios en el exterior, abnegado esposo, padre de familia y honorable miembro de la sociedad Clodomiro llevaba una vida como cualquier otra, realizaba todas las actividades que el tiempo le permitía y disfrutaba cada minuto de las clases que impartía en la universidad, clases que siempre terminaba con una frase que era conocida por todos los estudiantes de medicina "Gracias por escuchar a este viejo y recuerden que siempre hay alguien viendo como nos portamos."
Sobre una de la mesas de aluminio reposaba el cuerpo de un viejito, Armando Ramirez era su nombre, Clodomiro con cuidado realizaba la autopsia para cumplir con el paso de ley correspondiente, como siempre hacía miro hacia los lados para cerciorarse que nadie se encontraba en los predios, con precisión de cirujano cortó el corazón del viejito lo colocó en una lonchera de Spider-Man que había usado desde tiempos inmemoriales y procedió a cerrar el cadáver, una vez listo lo metió en la cava y cerró la puerta.
Caminando con su loncherita la cual era la burla de todos los empleados del hospital se dirigió a los laboratorios del mismo, con cautela sacó el corazón y lo colocó en una tabla en donde realizó diversos cortes con una velocidad impresionante, sin pensarlo dos veces procedió a colocar uno por uno los cortes bajo el microscopio y a tomar nota. "Que interesante" se dijo a si mismo "el señor Ramirez amó solo a su esposa, ni un desliz, nada, increíble de verdad", Clodomiro Montoya sabía un secreto que nadie más conocía, en los corazones de los humanos quedaban tallados de forma inequívoca todos los amores que se habían tenido en la vida, uno por uno, esculpidos de manera perfecta y mostrando la calidad de ese amor, se limpió los lentes y revisó una vez más, "nada, este hombre está limpio" se dijo mientras arrojaba los restos del corazón a la basura y hacía ciertas anotaciones.
Bajó por el ascensor y entró a un cuarto en donde unas personas recogían sus pertenencias, se acercó a una dama de avanzada edad que se veía golpeada por la reciente pérdida, se presentó y le dijo "señora Ramirez sepa usted que su esposo la quiso de verdad verdad sin reparos ni engaños" la señora apenas alcanzó a subir la mirada cuando ya Clodomiro se había retirado del cuarto. En el sótano y con la misma precisión de siempre Clodomiro practicaba la autopsia a un hombre de mediana edad, después de realizar los procedimientos de rigor y sin que nadie lo viera cortó el corazón de aquel individuo, nuevamente a la loncherita de Spider-Man y corriendo hacia el laboratorio, con cuidado observó los cortes que había hecho y se dijo "coño este tipo se pegó a media Caracas, que bárbaro, y aquí puedo ver claramente sus dos grandes amores y lo más arrecho es que son hermanas."
En otro piso del hospital dos mujeres discutían airadamente, Clodomiro se excusó por interrumpir la acalorada discusión y les dijo "ustedes son hermanas?, las féminas respondieron "y como sabe usted?, "bueno" dijo Clodomiro, "eso no viene al caso, simplemente quería comentarles que ustedes fueron importantes en la vida de Jesús Albarrán, el las quiso mucho" y se retiró, las dos hermanas se agarraron por las greñas mientras una le gritaba a la otra "yo sabía que tu te echabas a Chuíto."
Clodomiro caminó lentamente saludando a varias personas que le pasaban a su lado, se sirvió una taza de café y bajó nuevamente a su oficina en donde con tranquilidad anotó cierta información en su agenda, una agenda nada particular si se tomaba en cuenta que allí estaba retratada la verdad acerca de miles de seres humanos y sus distintos amores a lo largo de su andar por este planeta. Sonó el teléfono y le informaron a Clodomiro que un nuevo paciente estaba siendo bajado a la morgue, se trataba de una mujer, la cual se había quemado en un accidente automovilístico ocurrido hacia pocos instantes. Clodomiro pensó "bueno pero pobre mujer, quemada y la ley idiota de este país requiere que se la haga una autopsia, ya sabemos como murió de todas maneras."
En cuestión de minutos Clodomiro estaba frente al chamuscado cadáver, con cuidado logró extraer lo poco que quedaba de corazón y lo guardó en la lonchera, llamó a su asistente para que terminara de realizar lo que faltaba por hacer y se fue a cumplir su rito preferido. Silbando y moviendo la lonchera de Spider-Man de un lado a otro como un niño chiquito recorrió el hospital hasta llegar a los laboratorios en donde habló por un momento con algunos empleados para luego sentarse frente al instrumento que revelaría algo de esta pobre mujer.
Con mucho cuidado por el estado en que se encontraba el corazón Clodomiro colocó los distintos cortes bajo el lente investigador, al ver el primer amor anotó en un papel, "Ricardo Paéz", siguió al otro corte y pudo ver "Joao Ferreira", aquí Clodomiro dudó y dijo "coño estos nombres me parecen conocidos, nada debe ser que estoy cansado", miró otro corte y leyó "Angel Sequeira", "coño que es esto? pensó, volvió a mirar y leyó "Pedro Marquez", aquí un rayo de hielo recorrió todo su cuerpo, todo empezó a tomar forma "Ricardo Paéz es el carajo que da clases de tennis en el club", "Joao Ferreira es el portugués del abasto cerca de la casa", "ay coño que es esto" se decía Clodomiro, "Angel Sequeira es el mejor amigo de mi hijo Julián", "esto no puede ser", "y Pedro Marquez está suturando el cadáver de esta señora allá abajo en la morgue", sudando frío y temblando Clodomiro descolgó el teléfono y llamó a emergencias, "si por favor me podrían dar el nombre de la señora que falleció debido a las quemaduras en el accidente automovilístico?, del otro lado del teléfono contestaron "déjeme ver, porque todas las pertenencias estaban en mal estado, aja, aquí hay un papel que dice Cristina Pelaez de Montoya", Clodomiro soltó el teléfono y sintió como su mundo se nublaba, con desespero buscó los otros cortes de corazón y no encontró lo que buscaba, Clodomiro no encontró su propio nombre en el corazón de su esposa…
Tuesday, October 18, 2005
Publicista
Me encontraba mirando por la ventana de mi cuarto cuando cansado y hastiado de la monotonía clásica que envuelve la vida de los seres humanos decidí salir a caminar, a ver mi ciudad que tanto tiempo tenía sin recorrer, me vestí con mis blue jeans y mi franela blanca, la misma con que usualmente atacaba las noches de la capital palpitante, la misma que había sido testigo de mis peripecias y andanzas en aquella época cuando la vida pasaba con la rapidez de un cohete camino a un planeta lejano en otra galaxia.
A pesar del tiempo que tenía sin patear la calle no me costó acostumbrarme a la misma, caminé un rato y me subí al metro para bajarme en el majestuoso Boulevard de Sabana Grande, debo reconocer que la primera impresión al ver aquel desastre en que se había convertido el otrora reluciente y palpitante boulevard me impactó, una mezcla explosiva de suciedad, individuos sin destino, vendedores ambulantes, humo, olores fétidos, mendigos, niños haciendo malabarismos, rateros, personajes con la mirada perdida y un mar de hormigas que caminaban religiosamente a su trabajo.
Recostado en una silla de un establecimiento pensaba en como había sido posible esa transformación, sin lugar a dudas este cuadro dantesco era un reflejo claro y genuino de la realidad abrumadora que pesaba sobre las espaldas de los habitantes de aquella ciudad, recordé con nostalgia aquellos días en que caminaba por aquel paseo de ladrillos simplemente buscando el aroma de un nuevo día, el renacer de las esperanzas y la ilusión de lo desconocido. Disfrutaba mi Coca-Cola bien fría, si pues no todos le suministramos al cuerpo su dosis de cafeína de la misma manera, cuando pude ver como hacía su entrada triunfal, serena y segura de si misma caminó hacia la caja registradora y compró su café con cachito de jamón, esa fue la primera y última vez en mi largo andar por este mundo que ví a Irama Calígena.
Intentando recobrar mis sentidos noté como con disimulo se sentó en la mesa frente a mi, con marcialidad colocó su café y su cachito de jamón en la mesa, tomó el periódico y comenzó a leer mientras degustaba su desayuno. Yo con mi estilo bandera característico la miraba fijamente haciéndole saber que efectivamente me llamaba la atención y que no perdería la oportunidad de decirle así fuera unas líneas de galán de panadería, entre tanto mirar y mirar cual niño chiquito fue cuando pude ver que entre la bota que llevaba puesta y su pantalón de tela se hallaba el estuche de una pistola, y según me enseñó mi tío Gregorio usualmente estuche de pistola tiene pistola adentro.
A pesar del susto inicial esto hizo a la misteriosa dama aún más interesante, después de todo mi paseo por la ciudad parecía tornarse interesante, Irama con cautela bajaba su periódico para vistearme de vez en cuando, yo simplemente mantenía una sonrisa perenne en la cara para evitar que en una de sus miradas fugaces me fuera a pillar con cara de fiscal de tránsito, en una de las miradas no pude aguantar y le dije "que tal?, te puedo acompañar?, Irama sin dudar ni un segundo respondió "claro, como no, siéntate aquí."
"Ay coño" pensé, "mujer con pistola, ojos grandes, llamativos, sonrisa perfecta y segura de si misma, ahora si que el día se acomodó", con cuidado de no rozarle los pies no fuera a ser que un tiro saliera disparado me senté y dije calmadamente "Hola, mi nombre es Policarpio, soy escritor de profesión, poeta sin oficio y transeúnte del planeta", ella sonrió y me dijo "Irama Calígena, publicista, ocupada de sol a sol y desayunandito por aquí."
No pudimos ocultar las risas, esas que salen sin forzarlas, esas que inevitablemente te ponen a volar la imaginación y a decirte a ti mismo "en que peo me metí yo por gusto", si aunque no lo crean esas cosas pasan y usualmente pasan para recordarte que eres humano y que no te salva nadie. Conversamos un rato de las típicas tonterías que conversan dos almas que se acaban de encontrar, una que otra mirada, y poco a poco el tiempo fue pasando, de pronto Irama me dijo "me tengo que ir, de verdad que has hecho mi día mas agradable, gracias", se levantó de su silla y se volteó, por un segundo pensé que se iba a ir tan fácil como llegó pero Irama miró nuevamente como esperando mi reacción, yo en mi perdición lunática solo alcancé a decir, "para que carajo un publicista tiene una pistola en la pierna?
Giró nuevamente hacia la puerta pues al parecer no se sintió cómoda con mi pregunta, esta vez la detuve y le dije "no quise incomodarte es solo que vi la pistola y me llamó la atención", Irama con voz suave y firme me dijo "ya la vistes ahora tengo que matarte", mi risa quedó helada cuando pude notar que Irama no se reía en lo más mínimo, ahora fui yo el que trató de caminar hacia la puerta pero la mirada penetrante de Irama hizo que me quedara en el sitio, "bueno Policarpio, la verdad me caes bien, solo hay una forma que no te mate, me tienes que ayudar", "pero ayudar a que? Contesté, "pues bien yo de publicista tengo lo que tu tienes de bailarín de ballet, soy espía, de una organización secreta, y ahora tu eres mío", sus palabras calaron en lo más profundo de mi ser solo alcancé a pensar "coño yo no aprendo, tienes que quedarte en tu casa tranquilo, cada vez que sales te metes en un peo distinto."
En cuestión de segundos Irama me tomó del brazo y me llevó hacia un carro que tenía estacionado en medio de aquel caos, nos subimos y me tendió un pedazo de tela, "póntelo en los ojos, no puedes ver a donde vamos", en el reproductor se podían escuchar las notas de alguna canción de "The Cure" que ahora no puedo recordar, yo obedecí y en cuestión de pocos minutos estábamos bajándonos del carro, caminé todavía con la venda en mis ojos hasta que Irama me sentó en una silla, "te puedes quitar la venda" me dijo, el lugar era una especie de galpón no muy grande, con un escritorio, una lámpara y unos armarios, "bienvenido a mi oficina, espero sea de tu agrado" dijo Irama mientras sonreía sarcásticamente, me entregó una pistola y un chaleco antibalas y me dijo, "vas a fingir que eres mi esposo, amante, novio, pareja, lo que más te guste, sin preguntas, simplemente tienes que hacer lo que te diga"
La travesía nuevamente en el carro fue tediosa debido al tráfico reinante en la ciudad, finalmente llegamos a un conocido hotel capitalino, adentro en uno de sus salones había una convención de publicistas, Irama caminó con calma y presentó sus credenciales para que nos dejaran entrar, en el salón reinaba el bullicio de muchas personas hablando al mismo tiempo, caminamos mientras Irama me presentaba a todos sus "colegas" hasta llegar a una mesa en donde tomamos asiento. Pasado un tiempo un representante de la Cámara de Publicistas subió al estrado y tomó la palabra, comenzó a dar su discurso acerca de la importancia de los medios de comunicación en conjunto con la publicidad, Irama me susurró al oído "en un minuto lo liquido, ese es el objetivo de esta misión, al parecer este individuo es el Rey de la Publicidad Engañosa y se me ha encomendado desaparecerlo de la faz de la Tierra", "coño" pensé yo "van a matar al viejo ese hablador de mierda."
Inmediatamente y sin mediar palabras sacó su pistola y accionó el gatillo, el viejo cayó hacia un lado mientras los gritos y el caos se apoderaron del lugar, en medio de ese peo agarré a Irama y la besé, alcancé a escuchar a un tipo que decía "carajo estos si que se aman porque en medio de este zafarrancho se caen a besos", Irama un tanto sorprendida por mi beso me pegó una cachetada y me volvió a besar, a todas estas la gente corría desesperada y la gritería era ensordecedora, sin decir nada me jaló y corrimos junto con las otras personas, nos subimos al carro y nos fuimos del lugar, no dijimos nada en el camino, Irama estacionó su carro enfrente de la misma panadería donde todo había comenzado, me pidió la pistola y me dijo "el chaleco anti-balas te lo regalo, para que te acuerdes de mi" y me abrió la puerta del carro.
Con la misma rapidez que había llegado se fue sin decir adiós, allí parado solo en pleno Boulevard de Sabana Grande me vi sosteniendo un chaleco anti-balas y un hueco más para mi existencia, miré hacia lo alto buscando una respuesta que no llegó, baje la mirada y sonreí como siempre hago cuando no entiendo las jugadas ingeniosas de la vida, caminé hacia el metro y volví a mi casa a guardar el chaleco anti-balas en el closet y a enterrar mi sentir en un papel.
A veces sentado en mi ventana recuerdo esta historia, voy al closet y veo el chaleco anti-balas y no me queda otra que sonreir, a veces sentado en mi ventana recuerdo a Irama y mi mente se traslada a aquel intenso día, suena el teléfono y contesto "Hola Policarpio" dice la voz, "te sientes con ganas de matar a alguien?, petrificado contesto "ni de vaina yo tengo de asesino lo que tu tienes de ser humano"….
A pesar del tiempo que tenía sin patear la calle no me costó acostumbrarme a la misma, caminé un rato y me subí al metro para bajarme en el majestuoso Boulevard de Sabana Grande, debo reconocer que la primera impresión al ver aquel desastre en que se había convertido el otrora reluciente y palpitante boulevard me impactó, una mezcla explosiva de suciedad, individuos sin destino, vendedores ambulantes, humo, olores fétidos, mendigos, niños haciendo malabarismos, rateros, personajes con la mirada perdida y un mar de hormigas que caminaban religiosamente a su trabajo.
Recostado en una silla de un establecimiento pensaba en como había sido posible esa transformación, sin lugar a dudas este cuadro dantesco era un reflejo claro y genuino de la realidad abrumadora que pesaba sobre las espaldas de los habitantes de aquella ciudad, recordé con nostalgia aquellos días en que caminaba por aquel paseo de ladrillos simplemente buscando el aroma de un nuevo día, el renacer de las esperanzas y la ilusión de lo desconocido. Disfrutaba mi Coca-Cola bien fría, si pues no todos le suministramos al cuerpo su dosis de cafeína de la misma manera, cuando pude ver como hacía su entrada triunfal, serena y segura de si misma caminó hacia la caja registradora y compró su café con cachito de jamón, esa fue la primera y última vez en mi largo andar por este mundo que ví a Irama Calígena.
Intentando recobrar mis sentidos noté como con disimulo se sentó en la mesa frente a mi, con marcialidad colocó su café y su cachito de jamón en la mesa, tomó el periódico y comenzó a leer mientras degustaba su desayuno. Yo con mi estilo bandera característico la miraba fijamente haciéndole saber que efectivamente me llamaba la atención y que no perdería la oportunidad de decirle así fuera unas líneas de galán de panadería, entre tanto mirar y mirar cual niño chiquito fue cuando pude ver que entre la bota que llevaba puesta y su pantalón de tela se hallaba el estuche de una pistola, y según me enseñó mi tío Gregorio usualmente estuche de pistola tiene pistola adentro.
A pesar del susto inicial esto hizo a la misteriosa dama aún más interesante, después de todo mi paseo por la ciudad parecía tornarse interesante, Irama con cautela bajaba su periódico para vistearme de vez en cuando, yo simplemente mantenía una sonrisa perenne en la cara para evitar que en una de sus miradas fugaces me fuera a pillar con cara de fiscal de tránsito, en una de las miradas no pude aguantar y le dije "que tal?, te puedo acompañar?, Irama sin dudar ni un segundo respondió "claro, como no, siéntate aquí."
"Ay coño" pensé, "mujer con pistola, ojos grandes, llamativos, sonrisa perfecta y segura de si misma, ahora si que el día se acomodó", con cuidado de no rozarle los pies no fuera a ser que un tiro saliera disparado me senté y dije calmadamente "Hola, mi nombre es Policarpio, soy escritor de profesión, poeta sin oficio y transeúnte del planeta", ella sonrió y me dijo "Irama Calígena, publicista, ocupada de sol a sol y desayunandito por aquí."
No pudimos ocultar las risas, esas que salen sin forzarlas, esas que inevitablemente te ponen a volar la imaginación y a decirte a ti mismo "en que peo me metí yo por gusto", si aunque no lo crean esas cosas pasan y usualmente pasan para recordarte que eres humano y que no te salva nadie. Conversamos un rato de las típicas tonterías que conversan dos almas que se acaban de encontrar, una que otra mirada, y poco a poco el tiempo fue pasando, de pronto Irama me dijo "me tengo que ir, de verdad que has hecho mi día mas agradable, gracias", se levantó de su silla y se volteó, por un segundo pensé que se iba a ir tan fácil como llegó pero Irama miró nuevamente como esperando mi reacción, yo en mi perdición lunática solo alcancé a decir, "para que carajo un publicista tiene una pistola en la pierna?
Giró nuevamente hacia la puerta pues al parecer no se sintió cómoda con mi pregunta, esta vez la detuve y le dije "no quise incomodarte es solo que vi la pistola y me llamó la atención", Irama con voz suave y firme me dijo "ya la vistes ahora tengo que matarte", mi risa quedó helada cuando pude notar que Irama no se reía en lo más mínimo, ahora fui yo el que trató de caminar hacia la puerta pero la mirada penetrante de Irama hizo que me quedara en el sitio, "bueno Policarpio, la verdad me caes bien, solo hay una forma que no te mate, me tienes que ayudar", "pero ayudar a que? Contesté, "pues bien yo de publicista tengo lo que tu tienes de bailarín de ballet, soy espía, de una organización secreta, y ahora tu eres mío", sus palabras calaron en lo más profundo de mi ser solo alcancé a pensar "coño yo no aprendo, tienes que quedarte en tu casa tranquilo, cada vez que sales te metes en un peo distinto."
En cuestión de segundos Irama me tomó del brazo y me llevó hacia un carro que tenía estacionado en medio de aquel caos, nos subimos y me tendió un pedazo de tela, "póntelo en los ojos, no puedes ver a donde vamos", en el reproductor se podían escuchar las notas de alguna canción de "The Cure" que ahora no puedo recordar, yo obedecí y en cuestión de pocos minutos estábamos bajándonos del carro, caminé todavía con la venda en mis ojos hasta que Irama me sentó en una silla, "te puedes quitar la venda" me dijo, el lugar era una especie de galpón no muy grande, con un escritorio, una lámpara y unos armarios, "bienvenido a mi oficina, espero sea de tu agrado" dijo Irama mientras sonreía sarcásticamente, me entregó una pistola y un chaleco antibalas y me dijo, "vas a fingir que eres mi esposo, amante, novio, pareja, lo que más te guste, sin preguntas, simplemente tienes que hacer lo que te diga"
La travesía nuevamente en el carro fue tediosa debido al tráfico reinante en la ciudad, finalmente llegamos a un conocido hotel capitalino, adentro en uno de sus salones había una convención de publicistas, Irama caminó con calma y presentó sus credenciales para que nos dejaran entrar, en el salón reinaba el bullicio de muchas personas hablando al mismo tiempo, caminamos mientras Irama me presentaba a todos sus "colegas" hasta llegar a una mesa en donde tomamos asiento. Pasado un tiempo un representante de la Cámara de Publicistas subió al estrado y tomó la palabra, comenzó a dar su discurso acerca de la importancia de los medios de comunicación en conjunto con la publicidad, Irama me susurró al oído "en un minuto lo liquido, ese es el objetivo de esta misión, al parecer este individuo es el Rey de la Publicidad Engañosa y se me ha encomendado desaparecerlo de la faz de la Tierra", "coño" pensé yo "van a matar al viejo ese hablador de mierda."
Inmediatamente y sin mediar palabras sacó su pistola y accionó el gatillo, el viejo cayó hacia un lado mientras los gritos y el caos se apoderaron del lugar, en medio de ese peo agarré a Irama y la besé, alcancé a escuchar a un tipo que decía "carajo estos si que se aman porque en medio de este zafarrancho se caen a besos", Irama un tanto sorprendida por mi beso me pegó una cachetada y me volvió a besar, a todas estas la gente corría desesperada y la gritería era ensordecedora, sin decir nada me jaló y corrimos junto con las otras personas, nos subimos al carro y nos fuimos del lugar, no dijimos nada en el camino, Irama estacionó su carro enfrente de la misma panadería donde todo había comenzado, me pidió la pistola y me dijo "el chaleco anti-balas te lo regalo, para que te acuerdes de mi" y me abrió la puerta del carro.
Con la misma rapidez que había llegado se fue sin decir adiós, allí parado solo en pleno Boulevard de Sabana Grande me vi sosteniendo un chaleco anti-balas y un hueco más para mi existencia, miré hacia lo alto buscando una respuesta que no llegó, baje la mirada y sonreí como siempre hago cuando no entiendo las jugadas ingeniosas de la vida, caminé hacia el metro y volví a mi casa a guardar el chaleco anti-balas en el closet y a enterrar mi sentir en un papel.
A veces sentado en mi ventana recuerdo esta historia, voy al closet y veo el chaleco anti-balas y no me queda otra que sonreir, a veces sentado en mi ventana recuerdo a Irama y mi mente se traslada a aquel intenso día, suena el teléfono y contesto "Hola Policarpio" dice la voz, "te sientes con ganas de matar a alguien?, petrificado contesto "ni de vaina yo tengo de asesino lo que tu tienes de ser humano"….
Monday, October 17, 2005
El Experimento
Sentado frente a un libro de Soren Kierkegaard decidí que me había fastidiado de Karen Marshall y Mary Lloyd, mi mente poco convencional y por demás ociosa desde que descubrí que el planeta no es más que un chiste mal contado se movía a gran velocidad tratando de buscar una manera para deshacerme de Karen y Mary, solo que tenía que tratarse de algo poco convencional, elocuente, peligroso y que permitiese de alguna manera recaudar datos para la base de información sobre relaciones humanas y sus desbandes que había mantenido desde que di el paso hacia la malévola cuando mi mamá harta de los sonidos del Super Nintendo lo lanzó por la ventana partiéndose en mil pedazos.
Solté el libro pues tenía que planear la manera idónea para sacar de mi lúgubre existencia a ese par de seres que me habían hecho compañía en esos momentos donde mi humanidad se hacía latente y fastidiosa y necesitaba relacionarme con mis congéneres. Hubiera sido más fácil usar la técnica de los 15 años que no es otra que agarrar el teléfono, marcar e inventar cualquier excusa sacada del sombrero de un mago, trancar y sentirse liberado por el peso que acabas de eliminar de tus hombros, también pude haber salido por separado, de manera civilizada a un café o algún establecimiento público y simplemente usar la excusa R-37 que no es otra que la famosa "estoy confundido y no puedo seguir con esto", igualmente pude haberle echado la culpa al trabajo, a mi perro y loros, a mi madre o simplemente ser un patán más y con sinceridad decir que no me calaba más ese calamar.
La vida no es fácil, entonces yo como estudioso empedernido y buen seguidor de esa premisa decidí hacerme las cosas más difíciles y por supuesto con ese elemento de maldad intrínseca que todos llevamos en nuestras células hacerle las cosas cuesta arriba también a Karen y Mary. Tomé el teléfono e hice una reservación en un establecimiento de moda en la ciudad, una mesa para dos con todos los alicientes de una cena romántica de película, por igual llamé a Karen y Mary y les dije que debíamos salir a cenar pues tenía que conversar algo importante con ellas, las cité con 15 minutos de diferencia, a las más puntual de ellas le di el honor de estar sentada en la mesa para cuando la otra hiciera acto de presencia, después de relajarlas y decirles que todo estaba bien pues las dos preguntaron si pasaba algo malo me senté nuevamente tranquilo a esperar que las horas pasaran hasta el momento indicado.
Con calma y paciencia me acicalé para estar presentable y después de despedirme de mi perro y loros comencé a caminar hacia el afamado restaurant en donde llevaría a cabo lo que me había dado por llamar "experimento". En mi camino me topé con los personajes clásicos de la ciudad, un pequeño niño lloraba pues su madre no le quería comprar un juego de video, pedí permiso a su procreadora y se lo compré limitándome a decirle, "déjelo ser señora, algún día el caminará estas calles en una misión como la mía y créame esto no es juego de niños", la señora sorprendida se limitó a dar las gracias por el regalo mientras el niñito se abrazaba a mi pierna diciendo "gracias papá", yo me limité a darle una palmadita en su cabeza y continué hacia el restaurant, saludé a los mendigos de la cuadra y pensé en todas las consecuencias que mi experimento podría tener, después de una rápida evaluación de pros y contras me limité a autocomplacerme con una respuesta de esas que anulan cualquier intento de la razón y la conciencia por detener un acto sin pies ni cabeza.
Una vez sentado en el lujoso restaurant ordené un vaso de agua como siempre acostumbro a hacer y esperé con calma la llegada de Karen, a los pocos minutos apareció radiante la damicela, me levanté de mi silla para saludarla y tomé su abrigo para ponerlo a un lado, la ayudé a acomodarse en la silla y volví a mi lugar. Comenzamos a hablar como siempre, la clásica conversación sin ningún tipo de profundidad o peligrosidad, poco a poco fui desviando la charla hasta llegar a un punto climático, en ese momento y tal cual como lo había planeado logré divisar que Mary hacía su entrada triunfal por la puerta, aquí me saqué del bolsillo una cajita de esas de terciopelo y se la entregué a Karen que de inmediato comenzó a llorar sin haber visto que había adentro de la misma, en el preciso instante en que Karen abrió la cajita Mary se paró con cara de sorpresa al lado de la mesa, "que está pasando aquí? preguntó en tono de demanda, yo confieso que la risa se había apoderado de todo mi ser pues solo podía ver la cara de Karen al darse cuenta que dentro de la cajita de terciopelo había un anillo de piñata en forma de flor con carita sonriente, por supuesto ella esperaba un anillo de diamantes más caro que mi propia existencia y no sabía que decir, la muy original dijo "que está pasando aquí?, a todas estas Mary veía con recelo el anillito de piñata y no sabía si reir o llorar, se miraron a las caras y preguntaron al mismo tiempo "quien eres tu?, las dos como máquinas programadas soltaron un sonoro "la novia de Policarpio", aquí ya me había levantado de la silla y me reía sin compasión, me miraron y dijeron "mejor que tengas una buena explicación para esto?, yo me limité a encogerme de hombros y seguir cagado de la risa.
Como todos los humanos, el par de féminas al ver que yo no reaccionaba como ellas querían pues decidieron voltear el ataque hacia ellas mismas, comenzaron por decirse unas cuantas barbaridades mientras yo era testigo de aquel espectáculo creado por una mente perversa, la mía, el mesonero se acercó queriendo saber que pasaba, yo le hice una seña así como queriendo decir, yo no se que le pasa a este dúo de locas y el hombre se quedó entonces para también ver el show, después de unas cuantas groserías Mary agarró la cajita del anillo y la batió contra el piso aquí Karen le soltó una cachetada sonora y se agarraron cual luchadores de peleas mexicanas de lucha libre, de pronto y como era de esperarse la rabia comprimida se soltó hacia mi persona, Karen me soltó un carterazo que alcanzó a rozarme mi ceja derecha, en este momento me di cuenta que había llegado la hora de escapar, Mary más violenta aún soltó una mano que hábilmente esquivé pero que fue a parar a la mandíbula del infeliz mesonero que rodó por el piso, ya un poco más alejado les dije "ustedes creían que se iban a salir con la suya, sigan con esas mañas de salir con un poco de gente a la misma vez" y me escabullí entre dos mesas para salir a respirar el aire frío de la noche otoñal.
Acostado en mi sofá marqué el número de la casilla de mensajes de mi celular, como supuse iba a pasar había dos mensajes, Karen decía que a pesar de todo debía reconocer que nunca había visto algo tan original, según ella el anillo de piñata era el regalo más bonito que había recibido en su andar, pedía perdón por el carterazo y rogaba que la llamara pues ella solo quería arreglar las cosas y buscar una solución al impasse, ella confiaba que yo la quería y solo era cuestión de ponerse en la misma página, por otro lado Mary en su mensaje gritaba con pasión cuanta grosería había aprendido y la comunicación se cortaba con lo que supongo era el celular estrellándose contra el piso, tranqué mi teléfono y dije para mi mismo "la próxima vez compra un juego de química de niños, dos ratones blancos y no experimentes con humanos."
Solté el libro pues tenía que planear la manera idónea para sacar de mi lúgubre existencia a ese par de seres que me habían hecho compañía en esos momentos donde mi humanidad se hacía latente y fastidiosa y necesitaba relacionarme con mis congéneres. Hubiera sido más fácil usar la técnica de los 15 años que no es otra que agarrar el teléfono, marcar e inventar cualquier excusa sacada del sombrero de un mago, trancar y sentirse liberado por el peso que acabas de eliminar de tus hombros, también pude haber salido por separado, de manera civilizada a un café o algún establecimiento público y simplemente usar la excusa R-37 que no es otra que la famosa "estoy confundido y no puedo seguir con esto", igualmente pude haberle echado la culpa al trabajo, a mi perro y loros, a mi madre o simplemente ser un patán más y con sinceridad decir que no me calaba más ese calamar.
La vida no es fácil, entonces yo como estudioso empedernido y buen seguidor de esa premisa decidí hacerme las cosas más difíciles y por supuesto con ese elemento de maldad intrínseca que todos llevamos en nuestras células hacerle las cosas cuesta arriba también a Karen y Mary. Tomé el teléfono e hice una reservación en un establecimiento de moda en la ciudad, una mesa para dos con todos los alicientes de una cena romántica de película, por igual llamé a Karen y Mary y les dije que debíamos salir a cenar pues tenía que conversar algo importante con ellas, las cité con 15 minutos de diferencia, a las más puntual de ellas le di el honor de estar sentada en la mesa para cuando la otra hiciera acto de presencia, después de relajarlas y decirles que todo estaba bien pues las dos preguntaron si pasaba algo malo me senté nuevamente tranquilo a esperar que las horas pasaran hasta el momento indicado.
Con calma y paciencia me acicalé para estar presentable y después de despedirme de mi perro y loros comencé a caminar hacia el afamado restaurant en donde llevaría a cabo lo que me había dado por llamar "experimento". En mi camino me topé con los personajes clásicos de la ciudad, un pequeño niño lloraba pues su madre no le quería comprar un juego de video, pedí permiso a su procreadora y se lo compré limitándome a decirle, "déjelo ser señora, algún día el caminará estas calles en una misión como la mía y créame esto no es juego de niños", la señora sorprendida se limitó a dar las gracias por el regalo mientras el niñito se abrazaba a mi pierna diciendo "gracias papá", yo me limité a darle una palmadita en su cabeza y continué hacia el restaurant, saludé a los mendigos de la cuadra y pensé en todas las consecuencias que mi experimento podría tener, después de una rápida evaluación de pros y contras me limité a autocomplacerme con una respuesta de esas que anulan cualquier intento de la razón y la conciencia por detener un acto sin pies ni cabeza.
Una vez sentado en el lujoso restaurant ordené un vaso de agua como siempre acostumbro a hacer y esperé con calma la llegada de Karen, a los pocos minutos apareció radiante la damicela, me levanté de mi silla para saludarla y tomé su abrigo para ponerlo a un lado, la ayudé a acomodarse en la silla y volví a mi lugar. Comenzamos a hablar como siempre, la clásica conversación sin ningún tipo de profundidad o peligrosidad, poco a poco fui desviando la charla hasta llegar a un punto climático, en ese momento y tal cual como lo había planeado logré divisar que Mary hacía su entrada triunfal por la puerta, aquí me saqué del bolsillo una cajita de esas de terciopelo y se la entregué a Karen que de inmediato comenzó a llorar sin haber visto que había adentro de la misma, en el preciso instante en que Karen abrió la cajita Mary se paró con cara de sorpresa al lado de la mesa, "que está pasando aquí? preguntó en tono de demanda, yo confieso que la risa se había apoderado de todo mi ser pues solo podía ver la cara de Karen al darse cuenta que dentro de la cajita de terciopelo había un anillo de piñata en forma de flor con carita sonriente, por supuesto ella esperaba un anillo de diamantes más caro que mi propia existencia y no sabía que decir, la muy original dijo "que está pasando aquí?, a todas estas Mary veía con recelo el anillito de piñata y no sabía si reir o llorar, se miraron a las caras y preguntaron al mismo tiempo "quien eres tu?, las dos como máquinas programadas soltaron un sonoro "la novia de Policarpio", aquí ya me había levantado de la silla y me reía sin compasión, me miraron y dijeron "mejor que tengas una buena explicación para esto?, yo me limité a encogerme de hombros y seguir cagado de la risa.
Como todos los humanos, el par de féminas al ver que yo no reaccionaba como ellas querían pues decidieron voltear el ataque hacia ellas mismas, comenzaron por decirse unas cuantas barbaridades mientras yo era testigo de aquel espectáculo creado por una mente perversa, la mía, el mesonero se acercó queriendo saber que pasaba, yo le hice una seña así como queriendo decir, yo no se que le pasa a este dúo de locas y el hombre se quedó entonces para también ver el show, después de unas cuantas groserías Mary agarró la cajita del anillo y la batió contra el piso aquí Karen le soltó una cachetada sonora y se agarraron cual luchadores de peleas mexicanas de lucha libre, de pronto y como era de esperarse la rabia comprimida se soltó hacia mi persona, Karen me soltó un carterazo que alcanzó a rozarme mi ceja derecha, en este momento me di cuenta que había llegado la hora de escapar, Mary más violenta aún soltó una mano que hábilmente esquivé pero que fue a parar a la mandíbula del infeliz mesonero que rodó por el piso, ya un poco más alejado les dije "ustedes creían que se iban a salir con la suya, sigan con esas mañas de salir con un poco de gente a la misma vez" y me escabullí entre dos mesas para salir a respirar el aire frío de la noche otoñal.
Acostado en mi sofá marqué el número de la casilla de mensajes de mi celular, como supuse iba a pasar había dos mensajes, Karen decía que a pesar de todo debía reconocer que nunca había visto algo tan original, según ella el anillo de piñata era el regalo más bonito que había recibido en su andar, pedía perdón por el carterazo y rogaba que la llamara pues ella solo quería arreglar las cosas y buscar una solución al impasse, ella confiaba que yo la quería y solo era cuestión de ponerse en la misma página, por otro lado Mary en su mensaje gritaba con pasión cuanta grosería había aprendido y la comunicación se cortaba con lo que supongo era el celular estrellándose contra el piso, tranqué mi teléfono y dije para mi mismo "la próxima vez compra un juego de química de niños, dos ratones blancos y no experimentes con humanos."
Friday, October 14, 2005
El Instituto
En un lugar alejado y recóndito de la geografía universal a 20 metros bajo tierra se encontraba el "Instituto Científico para la Invención de Mariqueras", organismo altamente secreto y solamente conocido en las más cerradas esferas de la investigación mundial. Moderno y espacioso, dotado con una gama de aparatos de última tecnología y con fondos ilimitados a las órdenes de todos los científicos e investigadores que allí laboran en pro de la invención, investigación y diseño de cualquier instrumento que pueda ser útil o simplemente una basura que irá a parar a un closet para podrirse en la eternidad.
El afamado centro de mentes geniales tenía más de 5 años sin producir nada que le valiera el reconocimiento mundial, solamente habían alcanzado cierto éxito la toalla para secar los dedos del pie con anti-hongos incorporado y la pantaleta contra novios maliciosos que al sentir algún movimiento extraño por parte de un muchacho pasado descargaba un olor de sobaco con aceite de zorrillo haciendo alejarse al intruso y así evitando cualquier agravio en contra de la damita en cuestión.
Andreas Fischer, alemán, frío y mala nota, fungía como director del instituto, esa mañana había recibido una llamada de uno de los colaboradores monetarios de la institución demandándole resultados rápidos y efectivos. En los últimos meses varias llamadas de este tipo habían sido la nota constante pues nada eficiente se había producido en las instalaciones, Andreas pateó la puerta del recinto de científicos y gritó "se acabó la joda, quiero ver inmediatamente en que coño están trabajando". El instituto contaba con 4 científicos y el director, Fischer se acercó a Boris Kusnetzov, un ruso algo excéntrico y pasado de peso, "bueno Boris en que andas?, el ruso contestó "estoy trabajando en un cigarrillo que nunca se acaba, usted puede fumar, fumar, fumar hasta morirse de un cáncer sin tener que comprar más cigarros, pero todavía me falta, en estos momentos lo he logrado mantener prendido por 6 días, pero ahí voy", Fischer ni siquiera respondió, volteó hacia donde estaba Nandan Thayaparan, científico de la India, "que tal Nandan, y tu que haces?, "bueno Dr. Fischer, trato de crear un spray para que las mamás agobiadas e histéricas por 3 muchachitos gritando en la parte trasera del carro simplemente se rocíen el mismo y les de una paz y tranquilidad total, con esto evitaremos accidentes de tránsito y los infantes no sufrirán los alaridos típicos de una madre arrecha."
Fischer continuó su camino, Lars Olsen era danés, tranquilo, sin nervios, "Hola Fischer, mira casi termino la guillotina Olsen, pues se trata de un aparato para cortarle la cabeza a toda clase de pollo, pavo, faisanes y demás bicho que vuele y que se coma, ah pero no es solo eso, les corta la cabeza sin dolor y de una vez los despluma, envuelve al vacío y les echa un condimento", Fischer bajo la cabeza en señal de resignación y caminó lentamente hacia el laboratorio de Juan Manuel Ibarra Torrealba, venezolano, sin oficio y jodedor, "Epale alemán como andas?, coño esa selección tuya de fútbol está mierdérica, tendrán que arreglar ese mundial con los brasileros para hacer algo", Fischer ni se inmutó y le dio un carajazo a una mesa "resultados Ibarra, coño, resultados ya", Ibarra respondió "cálmate Fischer y por cierto no te me acerques más porque ya se que te gusto". El alemán se quedó en dos piezas, "pero que dices Ibarra, de que hablas", "bueno Fischer, ves este aparatito?, pues te dice cuando una persona gusta de ti o no?, simplemente le apuntas el rayo al centro de la frente y te da los resultados con un porcentaje, fíjate tu estas locamente enamorado de mí, 97%, na guevonada, yo sabía que tu eras maricón, pero no te preocupes yo te tengo aprecio igual, fíjate Fischer esto es grande, tu te imaginas lo que le vamos a ahorrar a los hombres tratando de levantarse mujeres?, iremos por lo seguro, nada de gastar real en salidas idiotas de tipas que te usan para que las lleves a discotecas, nada de eso, apuntas el rayo y ya sabes si le gustas o no, rápido, sencillo, sin rodeos, ay coño ahora si me la comí."
Fischer ocultando la incomodidad de haber sido descubierto, sonrió por primera vez en meses y dijo "coño Ibarra esta vaina hay que probarla, hoy sales en una misión secreta a ver si de verdad es tan eficiente como dices". "Tranquilo alemán que yo se lo que hago, déjame vestirme para irme pues", en pocas horas Juan Manuel Ibarra estaba en una populosa ciudad europea sentado en un bar, tranquilo degustaba una cerveza cuando una bella muchacha se le sentó al lado, Juan Manuel con mucho cuidado sacó el aparatito y lo apunto a la frente de la dama, 2% leyó Ibarra y se dijo "esta no me para", pero déjame ver si funciona, "mira mi amor, tu y yo, yo y tu, que te parece?, una meneadita?, la mujer se paró y se fue sin decir nada, Ibarra gritaba interiormente "carajo esto es una maravilla, no le gustaba, no me paró ni media bola".
Salió a la calle y vió a una interesante mujer sentada en el parque, apuntó el rayo y leyó 91%, se acercó y se sentó y dijo "que bella dama, usted el sol y las estrellas, déjeme besarla", la mujer sin más ni menos puso su boca para recibir el contacto con Juan Manuel, la besó y salió corriendo, gritando de felicidad "ay que de pinga es este aparato, lo logré, lo logré". Así continuó su periplo por diversas ciudades probando el aparato mágico, mujeres iban y venían, Ibarra gozando un mundo, simplemente sabía para quien era atractivo y para quien no, finalmente decidió regresar al instituto después de tres intensos días de prueba. Sentados en la sala de reunión Ibarra expuso los resultados a Fischer y a los demás científicos, "creo que podemos empezar la producción del aparato inmediatamente" dijo Fischer, "los jefes van a estar muy contentos, que grande eres Ibarra". "Creo que para mañana ya puede estar el aparatito en la calle, que maravilla, se acabaron los no correspondidos, simplemente se va a lo seguro, te amo Ibarra!!!!!!!!!!!!!!
Abrió una lata de Coca-Cola y se echó en el sofá de su habitación, prendió el televisor y vió con terror el noticiero, el caos mundial reinaba, hombres persiguiendo mujeres, mujeres corriendo, una lluvia de tiros, atropellos, zapatazos y cachetadas eran las únicas imágenes en todas las televisoras del planeta el mismo narrador de las noticias trataba de besar a su compañera del noticiero mientras esta le daba un zapatazo por la cabeza, "pero mi vida aquí dice 95%" decía el locutor "suéltame grosero, bandido, yo estoy casada, puerco, maldito" gritaba la narradora, un frío caló en la médula espinal de Ibarra, "coño el aparato de mierda no sirve, el bicho solo lee el impacto que yo causo en las mujeres, como se me pasó ese detalle, ay coño me van a linchar, que peo armé". Levantó le teléfono y era Fischer "Ibarra me cago en tu madre, rolo de cagada pusistes, este es el fin del instituto".
En la noche en una rueda de prensa y sentado allí con su batica blanca Juan Manuel Ibarra se dirigió al planeta "Buenas Noches, mi nombre es Juan Manuel Ibarra Torrealba, científico venezolano y culpable de la invención demoníaca esa que ha causado divorcios, noviazgos rotos, heridas irreparables, familias destruidas, dolor, caos y confusión en materia sentimental en solo cuestión de unas horas para toda la humanidad, mi error descubrió a medio mundo y por otro lado evitó que algunos que tenían chance no se atrevieran porque una maquinita les reportaba un porcentaje bajo, le he robado la ilusión a muchos seres humanos de darse un carajazo de esos que te dejan tumbado por varios meses, le quité a media humanidad la carga de adrenalina de llamar a alguien para ver si quieren salir contigo o no, dejé al desnudo a miles de maridos que simplemente no dejan a la culebra que tienen al lado porque no saben si otra les va a hacer caso o no, robé la fantasía de jóvenes que se iniciaban en el juego de las relaciones interpersonales, me disculpo una y otra vez, me disculpo ante el mundo, y por cierto ya arreglé la vaina esa así que mañana salgan a vivir felices sin tener que soportar la ladilla de caerle a quien no te para ni media bola!!!!!!!!!!!!!!!,libérense no al GPM!!!! que no es otra cosa que el Gasto Perdido en Mujeres!!!!!!!!!!
El afamado centro de mentes geniales tenía más de 5 años sin producir nada que le valiera el reconocimiento mundial, solamente habían alcanzado cierto éxito la toalla para secar los dedos del pie con anti-hongos incorporado y la pantaleta contra novios maliciosos que al sentir algún movimiento extraño por parte de un muchacho pasado descargaba un olor de sobaco con aceite de zorrillo haciendo alejarse al intruso y así evitando cualquier agravio en contra de la damita en cuestión.
Andreas Fischer, alemán, frío y mala nota, fungía como director del instituto, esa mañana había recibido una llamada de uno de los colaboradores monetarios de la institución demandándole resultados rápidos y efectivos. En los últimos meses varias llamadas de este tipo habían sido la nota constante pues nada eficiente se había producido en las instalaciones, Andreas pateó la puerta del recinto de científicos y gritó "se acabó la joda, quiero ver inmediatamente en que coño están trabajando". El instituto contaba con 4 científicos y el director, Fischer se acercó a Boris Kusnetzov, un ruso algo excéntrico y pasado de peso, "bueno Boris en que andas?, el ruso contestó "estoy trabajando en un cigarrillo que nunca se acaba, usted puede fumar, fumar, fumar hasta morirse de un cáncer sin tener que comprar más cigarros, pero todavía me falta, en estos momentos lo he logrado mantener prendido por 6 días, pero ahí voy", Fischer ni siquiera respondió, volteó hacia donde estaba Nandan Thayaparan, científico de la India, "que tal Nandan, y tu que haces?, "bueno Dr. Fischer, trato de crear un spray para que las mamás agobiadas e histéricas por 3 muchachitos gritando en la parte trasera del carro simplemente se rocíen el mismo y les de una paz y tranquilidad total, con esto evitaremos accidentes de tránsito y los infantes no sufrirán los alaridos típicos de una madre arrecha."
Fischer continuó su camino, Lars Olsen era danés, tranquilo, sin nervios, "Hola Fischer, mira casi termino la guillotina Olsen, pues se trata de un aparato para cortarle la cabeza a toda clase de pollo, pavo, faisanes y demás bicho que vuele y que se coma, ah pero no es solo eso, les corta la cabeza sin dolor y de una vez los despluma, envuelve al vacío y les echa un condimento", Fischer bajo la cabeza en señal de resignación y caminó lentamente hacia el laboratorio de Juan Manuel Ibarra Torrealba, venezolano, sin oficio y jodedor, "Epale alemán como andas?, coño esa selección tuya de fútbol está mierdérica, tendrán que arreglar ese mundial con los brasileros para hacer algo", Fischer ni se inmutó y le dio un carajazo a una mesa "resultados Ibarra, coño, resultados ya", Ibarra respondió "cálmate Fischer y por cierto no te me acerques más porque ya se que te gusto". El alemán se quedó en dos piezas, "pero que dices Ibarra, de que hablas", "bueno Fischer, ves este aparatito?, pues te dice cuando una persona gusta de ti o no?, simplemente le apuntas el rayo al centro de la frente y te da los resultados con un porcentaje, fíjate tu estas locamente enamorado de mí, 97%, na guevonada, yo sabía que tu eras maricón, pero no te preocupes yo te tengo aprecio igual, fíjate Fischer esto es grande, tu te imaginas lo que le vamos a ahorrar a los hombres tratando de levantarse mujeres?, iremos por lo seguro, nada de gastar real en salidas idiotas de tipas que te usan para que las lleves a discotecas, nada de eso, apuntas el rayo y ya sabes si le gustas o no, rápido, sencillo, sin rodeos, ay coño ahora si me la comí."
Fischer ocultando la incomodidad de haber sido descubierto, sonrió por primera vez en meses y dijo "coño Ibarra esta vaina hay que probarla, hoy sales en una misión secreta a ver si de verdad es tan eficiente como dices". "Tranquilo alemán que yo se lo que hago, déjame vestirme para irme pues", en pocas horas Juan Manuel Ibarra estaba en una populosa ciudad europea sentado en un bar, tranquilo degustaba una cerveza cuando una bella muchacha se le sentó al lado, Juan Manuel con mucho cuidado sacó el aparatito y lo apunto a la frente de la dama, 2% leyó Ibarra y se dijo "esta no me para", pero déjame ver si funciona, "mira mi amor, tu y yo, yo y tu, que te parece?, una meneadita?, la mujer se paró y se fue sin decir nada, Ibarra gritaba interiormente "carajo esto es una maravilla, no le gustaba, no me paró ni media bola".
Salió a la calle y vió a una interesante mujer sentada en el parque, apuntó el rayo y leyó 91%, se acercó y se sentó y dijo "que bella dama, usted el sol y las estrellas, déjeme besarla", la mujer sin más ni menos puso su boca para recibir el contacto con Juan Manuel, la besó y salió corriendo, gritando de felicidad "ay que de pinga es este aparato, lo logré, lo logré". Así continuó su periplo por diversas ciudades probando el aparato mágico, mujeres iban y venían, Ibarra gozando un mundo, simplemente sabía para quien era atractivo y para quien no, finalmente decidió regresar al instituto después de tres intensos días de prueba. Sentados en la sala de reunión Ibarra expuso los resultados a Fischer y a los demás científicos, "creo que podemos empezar la producción del aparato inmediatamente" dijo Fischer, "los jefes van a estar muy contentos, que grande eres Ibarra". "Creo que para mañana ya puede estar el aparatito en la calle, que maravilla, se acabaron los no correspondidos, simplemente se va a lo seguro, te amo Ibarra!!!!!!!!!!!!!!
Abrió una lata de Coca-Cola y se echó en el sofá de su habitación, prendió el televisor y vió con terror el noticiero, el caos mundial reinaba, hombres persiguiendo mujeres, mujeres corriendo, una lluvia de tiros, atropellos, zapatazos y cachetadas eran las únicas imágenes en todas las televisoras del planeta el mismo narrador de las noticias trataba de besar a su compañera del noticiero mientras esta le daba un zapatazo por la cabeza, "pero mi vida aquí dice 95%" decía el locutor "suéltame grosero, bandido, yo estoy casada, puerco, maldito" gritaba la narradora, un frío caló en la médula espinal de Ibarra, "coño el aparato de mierda no sirve, el bicho solo lee el impacto que yo causo en las mujeres, como se me pasó ese detalle, ay coño me van a linchar, que peo armé". Levantó le teléfono y era Fischer "Ibarra me cago en tu madre, rolo de cagada pusistes, este es el fin del instituto".
En la noche en una rueda de prensa y sentado allí con su batica blanca Juan Manuel Ibarra se dirigió al planeta "Buenas Noches, mi nombre es Juan Manuel Ibarra Torrealba, científico venezolano y culpable de la invención demoníaca esa que ha causado divorcios, noviazgos rotos, heridas irreparables, familias destruidas, dolor, caos y confusión en materia sentimental en solo cuestión de unas horas para toda la humanidad, mi error descubrió a medio mundo y por otro lado evitó que algunos que tenían chance no se atrevieran porque una maquinita les reportaba un porcentaje bajo, le he robado la ilusión a muchos seres humanos de darse un carajazo de esos que te dejan tumbado por varios meses, le quité a media humanidad la carga de adrenalina de llamar a alguien para ver si quieren salir contigo o no, dejé al desnudo a miles de maridos que simplemente no dejan a la culebra que tienen al lado porque no saben si otra les va a hacer caso o no, robé la fantasía de jóvenes que se iniciaban en el juego de las relaciones interpersonales, me disculpo una y otra vez, me disculpo ante el mundo, y por cierto ya arreglé la vaina esa así que mañana salgan a vivir felices sin tener que soportar la ladilla de caerle a quien no te para ni media bola!!!!!!!!!!!!!!!,libérense no al GPM!!!! que no es otra cosa que el Gasto Perdido en Mujeres!!!!!!!!!!
Thursday, October 13, 2005
Una historia más...
Gustavo Ignacio Carrasco Valladares nació en la Maternidad Santiago de León de Caracas de Zamuro a Padre Sierra, fue un niño precoz que dice sus primeras palabras a los 6 meses con lo cual comienza su cadena de habladeras de pendejadas en su intento de confundir a la humanidad, de niño también descubre que leer novelas de vaqueros, ser flojo y mentiroso es más fácil que estudiar, se dedica a fantasear, coleccionar estampillas y molestar a sus hermanos menores, en fin pasa una niñez como la de cualquier otro infante del planeta, llena de irresponsabilidades, llantos, caídas y uno que otro sueño que nunca llegará a su destino.
La vida se mueve hacia adelante y por esto Gustavo Ignacio crece y se dedica a jugar ajedrez y dominó en el Gran Café de Sabana Grande mientras hace creer a todo el mundo que estudia Administración, es descubierto en su casa e inventa una grave enfermedad pidiendo dinero prestado para curarse, se va de farras a Londres y vuelve vestido de Capitán de la "Royal Air Force" con el aliciente que ha sido curado gracias a las aguas del Río Thames, finalmente le llega la hora de la verdad, sus padres no piensan arrimar un chícharo más para mantener a este vago empedernido, su novia le exige que deben casarse pues se le está pasando la edad reglamentaria establecida por la sociedad y por supuesto tiene que darse sus gustos por ende necesita real en el bolsillo, por primera vez en su vida Gustavo Ignacio tiene que salir a trabajar.
Gustavito ayudado por los contactos de su padre consigue un empleo bastante prometedor en un banco muy renombrado, se casa con su amada de juventud y se compra un apartamentito, empiezan a venir los hijos, los problemas en el trabajo salen a flote y el estar casado no es juego de niños, la vida de Gustavito empieza a sufrir los duros golpes que no son otra cosa que la marca de fábrica de la existencia humana, la depresión, el desasociego y la tristeza hacen mella en el alma de Gustavito, la vida no tiene sentido y el mundo no tiene pasiones.
Gustavo Ignacio quiere mandar y dar órdenes en el banco, es despedido, aquí se monta encima otro rollo más para hacer su caminar una montaña difícil de escalar, su esposa demanda dinero para su cuidado y el de los niños, Gustavo pide prestado a sus padres quienes le alcahuetean una vez más a pesar de sus juramentos de más nunca ayudar a semejante vagoneta, el dinero se acaba, sin trabajo la cuenta toca fondo y siguen los problemas, el matrimonio entra en un espiral mortal, los niños siguen viniendo al mundo a pesar de la situación precaria.
Gustavito no sabe como manejarse siendo un irresponsable sin destino en un mundo donde los responsables también sufren, su vida va camino de la locura, de nuevo y con la ayuda de sus padres consigue un empleo, pan para hoy hambre para mañana, resulta difícil enderezar una vida que se ha estructurado bajo premisas falsas y subsidiado con mentiras, el mundo simplemente exige, los hijos, la esposa, la familia, los jefes, los metidos, los salidos, la gente de la parada del autobús, el cartero, los maestros, todos quieren explicaciones y demandan una constancia infalible para que su mundo no sea perturbado por la ineficacia diaria de un ser no apto para la supervivencia.
La vida sigue pasando entre tumbo y tumbo, 6 hijos adornan la destartalada casa, casa pues eso no es hogar, Gustavito fuma y bebe, bebe y fuma, quizás para olvidar, quizás para reafirmar que el siempre hará lo que le da la gana, un nuevo despido lo empotra en su casa, Gustavo no tiene ganas de hacer nada, se levanta una mañana y mientras se toma un whiskey, un café y se fuma 21 cigarros lee un aviso clasificado que le llama la atención, el pequeño cuadrículo dice "Se compran almas, discreción garantizada, pagamos de inmediato, párese en la estación de Metro de Plaza Venezuela y nosotros le reconoceremos."
Gustavo mira por la ventana y solo puede ver el día gris delante de él, sueños destruidos, esperanza regada y tristeza acumulada, se para del sofá, se viste de gala y se va al Metro, llega a Plaza Venezuela, prende su cigarro y se sienta a esperar. De pronto se le acerca un hombre bien vestido, le dice "gracias por venir, simplemente sígame al carro", Gustavo cumple con las instrucciones y se sienta en la parte trasera de un vehículo pulcro, dan unas cuantas vueltas por la ciudad y llegan a un edificio del centro de la ciudad, suben a una oficina totalmente nueva y lo sientan en un cuarto amoblado cual suite de hotel.
Sale un hombre pequeño y se presenta "mi nombre es Julio Lozada, Vice-Presidente de la Compañía Mundial Alma, como su nombre lo dice pues compramos almas de todo tipo, de cualquier especie, dependiendo de nuestras necesidades y bueno tengo entendido que usted cumple con todos los requisitos para el proceso." Gustavo se reclina en la silla y dice "y que hay para mí en todo esto?, Lozada sonríe y responde "así me gustan los candidatos, gente convencida de lo que quiere hacer, sin preguntas ni rodeos bobos, pues para usted hay este maletincito, lleno de billetes verdes, una cantidad que le resolverá su existencia, si es que el dinero resuelve existencias, pero ese es su riesgo, y por eso firmará un contrato donde renunciará a cualquier intento de recobrar su alma.
Gustavo dijo "donde esta la pluma?, Lozada nuevamente riendo le pasó una pluma con un papel, Gustavo firmó de inmediato y Lozada le dijo "acompáñeme por favor". Acostaron a Gustavito en una cama muy cómoda, de pronto una luz cegadora iluminó todo el cuarto, Gustavo sintió como una parte de él se iba en el acto, de seguido entró Lozada y le dijo "listo, la operación ha sido completada, gracias por su amabilidad y buena suerte".
Gustavo salió del edificio y se sentía como un hombre nuevo, fuerte, vigoroso, sin cargas, sin preocupaciones, se metió en un concesionario y se compró un carro nuevo, bajó la ventana del carro, prendió otro cigarro y aceleró a toda mecha, en un semáforo decidió no frenar y se llevó a un frutero que trataba de cruzar la calle, Gustavo solo alcanzó a escuchar cuando alguien gritó "párate desalmado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
La vida se mueve hacia adelante y por esto Gustavo Ignacio crece y se dedica a jugar ajedrez y dominó en el Gran Café de Sabana Grande mientras hace creer a todo el mundo que estudia Administración, es descubierto en su casa e inventa una grave enfermedad pidiendo dinero prestado para curarse, se va de farras a Londres y vuelve vestido de Capitán de la "Royal Air Force" con el aliciente que ha sido curado gracias a las aguas del Río Thames, finalmente le llega la hora de la verdad, sus padres no piensan arrimar un chícharo más para mantener a este vago empedernido, su novia le exige que deben casarse pues se le está pasando la edad reglamentaria establecida por la sociedad y por supuesto tiene que darse sus gustos por ende necesita real en el bolsillo, por primera vez en su vida Gustavo Ignacio tiene que salir a trabajar.
Gustavito ayudado por los contactos de su padre consigue un empleo bastante prometedor en un banco muy renombrado, se casa con su amada de juventud y se compra un apartamentito, empiezan a venir los hijos, los problemas en el trabajo salen a flote y el estar casado no es juego de niños, la vida de Gustavito empieza a sufrir los duros golpes que no son otra cosa que la marca de fábrica de la existencia humana, la depresión, el desasociego y la tristeza hacen mella en el alma de Gustavito, la vida no tiene sentido y el mundo no tiene pasiones.
Gustavo Ignacio quiere mandar y dar órdenes en el banco, es despedido, aquí se monta encima otro rollo más para hacer su caminar una montaña difícil de escalar, su esposa demanda dinero para su cuidado y el de los niños, Gustavo pide prestado a sus padres quienes le alcahuetean una vez más a pesar de sus juramentos de más nunca ayudar a semejante vagoneta, el dinero se acaba, sin trabajo la cuenta toca fondo y siguen los problemas, el matrimonio entra en un espiral mortal, los niños siguen viniendo al mundo a pesar de la situación precaria.
Gustavito no sabe como manejarse siendo un irresponsable sin destino en un mundo donde los responsables también sufren, su vida va camino de la locura, de nuevo y con la ayuda de sus padres consigue un empleo, pan para hoy hambre para mañana, resulta difícil enderezar una vida que se ha estructurado bajo premisas falsas y subsidiado con mentiras, el mundo simplemente exige, los hijos, la esposa, la familia, los jefes, los metidos, los salidos, la gente de la parada del autobús, el cartero, los maestros, todos quieren explicaciones y demandan una constancia infalible para que su mundo no sea perturbado por la ineficacia diaria de un ser no apto para la supervivencia.
La vida sigue pasando entre tumbo y tumbo, 6 hijos adornan la destartalada casa, casa pues eso no es hogar, Gustavito fuma y bebe, bebe y fuma, quizás para olvidar, quizás para reafirmar que el siempre hará lo que le da la gana, un nuevo despido lo empotra en su casa, Gustavo no tiene ganas de hacer nada, se levanta una mañana y mientras se toma un whiskey, un café y se fuma 21 cigarros lee un aviso clasificado que le llama la atención, el pequeño cuadrículo dice "Se compran almas, discreción garantizada, pagamos de inmediato, párese en la estación de Metro de Plaza Venezuela y nosotros le reconoceremos."
Gustavo mira por la ventana y solo puede ver el día gris delante de él, sueños destruidos, esperanza regada y tristeza acumulada, se para del sofá, se viste de gala y se va al Metro, llega a Plaza Venezuela, prende su cigarro y se sienta a esperar. De pronto se le acerca un hombre bien vestido, le dice "gracias por venir, simplemente sígame al carro", Gustavo cumple con las instrucciones y se sienta en la parte trasera de un vehículo pulcro, dan unas cuantas vueltas por la ciudad y llegan a un edificio del centro de la ciudad, suben a una oficina totalmente nueva y lo sientan en un cuarto amoblado cual suite de hotel.
Sale un hombre pequeño y se presenta "mi nombre es Julio Lozada, Vice-Presidente de la Compañía Mundial Alma, como su nombre lo dice pues compramos almas de todo tipo, de cualquier especie, dependiendo de nuestras necesidades y bueno tengo entendido que usted cumple con todos los requisitos para el proceso." Gustavo se reclina en la silla y dice "y que hay para mí en todo esto?, Lozada sonríe y responde "así me gustan los candidatos, gente convencida de lo que quiere hacer, sin preguntas ni rodeos bobos, pues para usted hay este maletincito, lleno de billetes verdes, una cantidad que le resolverá su existencia, si es que el dinero resuelve existencias, pero ese es su riesgo, y por eso firmará un contrato donde renunciará a cualquier intento de recobrar su alma.
Gustavo dijo "donde esta la pluma?, Lozada nuevamente riendo le pasó una pluma con un papel, Gustavo firmó de inmediato y Lozada le dijo "acompáñeme por favor". Acostaron a Gustavito en una cama muy cómoda, de pronto una luz cegadora iluminó todo el cuarto, Gustavo sintió como una parte de él se iba en el acto, de seguido entró Lozada y le dijo "listo, la operación ha sido completada, gracias por su amabilidad y buena suerte".
Gustavo salió del edificio y se sentía como un hombre nuevo, fuerte, vigoroso, sin cargas, sin preocupaciones, se metió en un concesionario y se compró un carro nuevo, bajó la ventana del carro, prendió otro cigarro y aceleró a toda mecha, en un semáforo decidió no frenar y se llevó a un frutero que trataba de cruzar la calle, Gustavo solo alcanzó a escuchar cuando alguien gritó "párate desalmado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Wednesday, October 12, 2005
Así es la vida
El barrio tenía la apariencia de siempre, viejo, sucio, gastado, el progreso no había llegado a esos lares, montado en una de las tantas montañas que rodeaban a la ciudad palpitante no tenía nada que envidiarle a cualquier otro terruño en donde se agolpaban ladrillos, placas de zinc y una pobreza desoladora, unos niños jugaban con una lata que hacía las veces de balón, tres obreros pedían unas frías en la cantina del abasto que era una mezcla de mercado, cantina, pista de baile y lugar de reunión, más allá un latero revisaba bolsas de basura sin encontrar nada que comer, se conformaba con algunas latas vacías para ganarse la vida, una señora mayor caminaba por una de las tantas escaleras de aquel laberíntico punto geográfico cargando dos tobos de agua y una muchachita muy joven la veía pasar sentada en la puerta del rancho con un muchachito al que proveía de leche materna.
En una de las calles de aquel vericueto de miseria y desolación había un local muy frecuentado, el mismo contaba con mesas de billar y una rocola vieja que entonaba alguna salsa erótica para hacer el momento aún más patético, un letrero en la puerta del mismo revelaba un poco la clase de establecimiento que se trataba, el mismo decía "Taverna del Capitán, ambiente familiar, la cabrona es la abuela y las putas son primas". Este antro servía de guarida para los azotes del barrio, "El Boogie", "Tronquito" y "Bala Fría", todos solicitados por los ineficientes cuerpos de seguridad del estado por robo, homicidio, secuestro y toda clase de hechos punibles que se encontraban tipificados en el Código Penal. Esa tarde reunidos allí los tres anti-sociales planeaban lo que sería su golpe maestro, no se trataba de robar casas en las urbanizaciones de la clase alta, tampoco un plan maestro para robar vehículos, los tres pillos habían decidido robar todos los ranchos del barrio "Cariaquito".
La noche comenzaba a cubrir toda la ciudad, los residentes de "Cariaquito" regresaban a enconcharse en sus hogares para evitar la desagradable sorpresa de verse despojados de su mísera quincena por alguno de los amigos de lo ajeno. En la Taverna del Capitán el trío de sátrapas ajustaba los últimos detalles para efectuar su operación nocturna, las pistolas estaban cargadas y unas bolsas negras de basura servirían para meter lo poco que aquella gente tenía en sus ranchos. Después de beberse cuatro palos de ron y mezclarlo con chirri pasado "El Boggie", "Tronquito" y "Bala Fría" salieron envalentonados a cometer su fechoría. "Ahora si que los convives estos del barrio van a sabel lo que es gueno, hay hay hay, aquí se acabó lo que se daba, vamos a dales una leición" gritó "El Boggie" mientras echaba dos tiros al aire.
En un rancho cercano al lugar un pequeño niño de 2 añitos se echó a llorar, su padre un electricista desempleado se levantó a ver que pasaba, "que fue Ender?, por qué lloras ahora?, el pequeñuelo seguía llorando en el colchón donde dormía, Memín como le decían al padre se acercó para ver aterrorizado que el muchachito sangraba por una de sus piernas, al mirar al techo vio el orificio que había dejado la bala disparada por "El Boggie", "ay Dios mío se me va a morir el muchacho, que hago ahora?, gritó Memín, a todas estas las hijas mayores de Memín que fungían como madres del muchachito se habían despertado, al ver a Ender sangrando entraron en pánico, Memín les dijo "miren mijas, lleven a Endercito al dispensario, yo tengo algo que hacer", las muchachas no tuvieron tiempo a reaccionar pues Memín se volteó y salió disparado por la puerta de la casa.
Mientras tanto el trío de bandidos comenzaba a hacer de las suyas, entraron a uno de los tantos ranchos del barrio y gritaron "Quietos, quietos, aquí nadie se mueve o los quemamos, entreguen lo que tienen, y sepan que aquí mandamos nosotros". Con la misma salieron echando balazos a diestra y a siniestra para proceder con la misma operación. Empujando a una viejita de un golpe se metieron en otro rancho, "ay vetusta, que es lo que dice la vieja esta" dijo "Tronquito", "mire mijo yo no tengo nada" decía la pobre mujer desde el piso, "dame los churupos esos que cobras del Seguro Social o te quiebro aquí cadáver ambulante" gritó "Bala Fría", a la mujer no le quedó más remedio que sacar la poca plata que tenía en el monedero y entregarla a los maleantes.
El grupo de joyitas siguió su camino, rancho por rancho, despojando de sus pertenencias a cada habitante del barrio, una vez recorrido todo el barrio se dispusieron a montarse en un carrito por puesto que se habían robado el día anterior para perderse en la noche a cantar y celebrar con el botín alcanzado como parte del plan maestro. Unas cuadras más arriba en un galpón abandonado un hombre vestido con una armadura de zinc se montaba en un Ford Maverick año 76 con una viga T en el parachoque delantero, una pelota de tennis en la antena y una calcomanía que decía "No te pegues que no es bolero" adornaban el potente vehículo del superhéroe, le costó un poco subirse al carro pues el zinc no es exactamente el mejor metal para forrarse, una vez adentro prendió el reproductor y las notas de Jossie Esteban y la Patrulla 15 comenzaron a sonar, tocó algunos botones y la puerta del galpón se abrió, un estruendo movió los cimientos de toda la montaña y el Maverick aceleró echando fuego por el tubo de escape.
En el potente bólido Memín apenas podía contener las lágrimas, la idea de perder a su pequeño Ender lo había sacado de sus casillas y finalmente se decidió a tomar justicia por sus manos, en la autopista los tres anti-sociales iban cantando y bebiendo, disfrutando del momento glorioso, reían y hacían chistes de las caras de terror de los habitantes de Cariaquito, de pronto un golpe sacudió el carrito por puesto, al mirar hacia atrás vieron a un carro con una viga en el frente que los chocaba repetidamente mientras sonaba una sirena de ambulancia, apagaron la música y lograron escuchar por lo que parecía un megáfono con gripe una voz que les dijo "Deténganse malandros del coño, es Memín-Tombo, protector de los desamparados, paren esa buseta de inmediato o prepárense a morir."
Mientras "Bala Fría" aceleraba "El Boggie" y "Tronquito" comenzaron a disparar contra el Maverick sin mucho éxito pues el mismo estaba recubierto con una especie de cobertura de hecha a base hierro oxidado, Memín-Tombo continuó golpeando el autobusito hasta que logró hacer que se detuvieran en plena autopista Valle-Coche, los antisociales saltaron del autobús y se encontraron a un personaje forrado de zinc con una MT en el pecho y una especie de palo negro en la mano, sin pensarlo dos veces comenzaron a disparar a diestra y a siniestra pero Memín hábilmente se escondió detrás de la viga, con la misma accionó su arma secreta que no era otra cosa que una pistola de electricidad casera que el mismo había fabricado, los maleantes sorprendidos comenzaron a temblar hasta caer rendidos en el piso echando humo por la ropa. Memín se acercó y pudo constatar que los malandros estaban aturdidos por causa de la descarga eléctrica y procedió a amarrarlos con unos cables viejos y teipe de electricista.
Subió a los maleantes al carro y manejó hasta la Fiscalía General de la República, una vez allí los bajó del carro, los llevó amarrados hasta la puerta y los electrocutó con su arma secreta, una vez chamuscados les puso una nota que decía "Cortesía de Memín-Tombo, desempleado, jugador de 5 y 6, superhéroe por necesidad y padre de familia…..
En una de las calles de aquel vericueto de miseria y desolación había un local muy frecuentado, el mismo contaba con mesas de billar y una rocola vieja que entonaba alguna salsa erótica para hacer el momento aún más patético, un letrero en la puerta del mismo revelaba un poco la clase de establecimiento que se trataba, el mismo decía "Taverna del Capitán, ambiente familiar, la cabrona es la abuela y las putas son primas". Este antro servía de guarida para los azotes del barrio, "El Boogie", "Tronquito" y "Bala Fría", todos solicitados por los ineficientes cuerpos de seguridad del estado por robo, homicidio, secuestro y toda clase de hechos punibles que se encontraban tipificados en el Código Penal. Esa tarde reunidos allí los tres anti-sociales planeaban lo que sería su golpe maestro, no se trataba de robar casas en las urbanizaciones de la clase alta, tampoco un plan maestro para robar vehículos, los tres pillos habían decidido robar todos los ranchos del barrio "Cariaquito".
La noche comenzaba a cubrir toda la ciudad, los residentes de "Cariaquito" regresaban a enconcharse en sus hogares para evitar la desagradable sorpresa de verse despojados de su mísera quincena por alguno de los amigos de lo ajeno. En la Taverna del Capitán el trío de sátrapas ajustaba los últimos detalles para efectuar su operación nocturna, las pistolas estaban cargadas y unas bolsas negras de basura servirían para meter lo poco que aquella gente tenía en sus ranchos. Después de beberse cuatro palos de ron y mezclarlo con chirri pasado "El Boggie", "Tronquito" y "Bala Fría" salieron envalentonados a cometer su fechoría. "Ahora si que los convives estos del barrio van a sabel lo que es gueno, hay hay hay, aquí se acabó lo que se daba, vamos a dales una leición" gritó "El Boggie" mientras echaba dos tiros al aire.
En un rancho cercano al lugar un pequeño niño de 2 añitos se echó a llorar, su padre un electricista desempleado se levantó a ver que pasaba, "que fue Ender?, por qué lloras ahora?, el pequeñuelo seguía llorando en el colchón donde dormía, Memín como le decían al padre se acercó para ver aterrorizado que el muchachito sangraba por una de sus piernas, al mirar al techo vio el orificio que había dejado la bala disparada por "El Boggie", "ay Dios mío se me va a morir el muchacho, que hago ahora?, gritó Memín, a todas estas las hijas mayores de Memín que fungían como madres del muchachito se habían despertado, al ver a Ender sangrando entraron en pánico, Memín les dijo "miren mijas, lleven a Endercito al dispensario, yo tengo algo que hacer", las muchachas no tuvieron tiempo a reaccionar pues Memín se volteó y salió disparado por la puerta de la casa.
Mientras tanto el trío de bandidos comenzaba a hacer de las suyas, entraron a uno de los tantos ranchos del barrio y gritaron "Quietos, quietos, aquí nadie se mueve o los quemamos, entreguen lo que tienen, y sepan que aquí mandamos nosotros". Con la misma salieron echando balazos a diestra y a siniestra para proceder con la misma operación. Empujando a una viejita de un golpe se metieron en otro rancho, "ay vetusta, que es lo que dice la vieja esta" dijo "Tronquito", "mire mijo yo no tengo nada" decía la pobre mujer desde el piso, "dame los churupos esos que cobras del Seguro Social o te quiebro aquí cadáver ambulante" gritó "Bala Fría", a la mujer no le quedó más remedio que sacar la poca plata que tenía en el monedero y entregarla a los maleantes.
El grupo de joyitas siguió su camino, rancho por rancho, despojando de sus pertenencias a cada habitante del barrio, una vez recorrido todo el barrio se dispusieron a montarse en un carrito por puesto que se habían robado el día anterior para perderse en la noche a cantar y celebrar con el botín alcanzado como parte del plan maestro. Unas cuadras más arriba en un galpón abandonado un hombre vestido con una armadura de zinc se montaba en un Ford Maverick año 76 con una viga T en el parachoque delantero, una pelota de tennis en la antena y una calcomanía que decía "No te pegues que no es bolero" adornaban el potente vehículo del superhéroe, le costó un poco subirse al carro pues el zinc no es exactamente el mejor metal para forrarse, una vez adentro prendió el reproductor y las notas de Jossie Esteban y la Patrulla 15 comenzaron a sonar, tocó algunos botones y la puerta del galpón se abrió, un estruendo movió los cimientos de toda la montaña y el Maverick aceleró echando fuego por el tubo de escape.
En el potente bólido Memín apenas podía contener las lágrimas, la idea de perder a su pequeño Ender lo había sacado de sus casillas y finalmente se decidió a tomar justicia por sus manos, en la autopista los tres anti-sociales iban cantando y bebiendo, disfrutando del momento glorioso, reían y hacían chistes de las caras de terror de los habitantes de Cariaquito, de pronto un golpe sacudió el carrito por puesto, al mirar hacia atrás vieron a un carro con una viga en el frente que los chocaba repetidamente mientras sonaba una sirena de ambulancia, apagaron la música y lograron escuchar por lo que parecía un megáfono con gripe una voz que les dijo "Deténganse malandros del coño, es Memín-Tombo, protector de los desamparados, paren esa buseta de inmediato o prepárense a morir."
Mientras "Bala Fría" aceleraba "El Boggie" y "Tronquito" comenzaron a disparar contra el Maverick sin mucho éxito pues el mismo estaba recubierto con una especie de cobertura de hecha a base hierro oxidado, Memín-Tombo continuó golpeando el autobusito hasta que logró hacer que se detuvieran en plena autopista Valle-Coche, los antisociales saltaron del autobús y se encontraron a un personaje forrado de zinc con una MT en el pecho y una especie de palo negro en la mano, sin pensarlo dos veces comenzaron a disparar a diestra y a siniestra pero Memín hábilmente se escondió detrás de la viga, con la misma accionó su arma secreta que no era otra cosa que una pistola de electricidad casera que el mismo había fabricado, los maleantes sorprendidos comenzaron a temblar hasta caer rendidos en el piso echando humo por la ropa. Memín se acercó y pudo constatar que los malandros estaban aturdidos por causa de la descarga eléctrica y procedió a amarrarlos con unos cables viejos y teipe de electricista.
Subió a los maleantes al carro y manejó hasta la Fiscalía General de la República, una vez allí los bajó del carro, los llevó amarrados hasta la puerta y los electrocutó con su arma secreta, una vez chamuscados les puso una nota que decía "Cortesía de Memín-Tombo, desempleado, jugador de 5 y 6, superhéroe por necesidad y padre de familia…..
Friday, October 07, 2005
Tomasito
En una sala de partos de un hospital capitalino una mujer daba a luz a un pequeño infante al que llamaron Tomás Enrique. Tomasito como le apodaron en su casa fue un bebé muy inquieto desde que lo llevaron a su casa, no dormía, lloraba todo el día y se negaba a tomar del seno de su madre. Su mamá trató de todas las formas y maneras habidas y por haber para que el muchachito se calmara pero nada dio resultado. Al cumplir un año Tomasito daba sus primeros pasos y se paró enfrente de la mesa de la sala y comenzó a largar todos los objetos que allí encontró contra el piso quebrándolos uno por uno. Después de esto agarró la andadera y la largó escaleras abajo partiéndose la misma en tres pedazos.
El comportamiento de Tomasito era el de un diablito empedernido, se quitaba los pañales y orinaba toda la casa y cuando trataban de alimentarlo le tiraba la comida a su pobre madre ensuciándola repetidamente. Al cumplir dos años se encontró un yesquero y le prendió fuego a la cama de su hermanita Beatriz causándole quemaduras graves en todo el cuerpo, después de esto su mamá habló con el cura de la parroquia para que le echara agua bendita y le bendijera al niñito, el Padre Ruiz se presentó en la casa y cuando sacó su potecito con agua Tomasito le metió un mordisco sacándole un tajo de la mano, el cura sin saber que hacer se fue enfurecido mientras le gritaba a la mamá que educara a ese animalejo salvaje que tenía por hijo.
Con 3 añitos Tomasito entró en el kinder y el primer día le pintó el pelo de azul a una niñita con tempera, le tapó los huecos de la nariz a otro compañerito con plastilina y colocó tachuelas en todos las sillitas creando un berrinche generalizado cuando todos los niñitos se pincharon. La directora del colegio llamó a la mamá de Tomasito y le advirtió que ese comportamiento no era aceptado en ese kinder y que de no mejorar el niñito tendría que ser sacado del colegio.
La mamá de Tomasito no sabía que hacer y lo llevó a un brujo pa' que le echara unos ramazos y le explotara un coco a ver si el muchacho se calmaba, en una montaña alejada el brujo condujo su sesión mientras se fumaba un tabaco, Tomasito lo miraba fijamente y sonreía, el brujo bailaba y echaba ramazos, cantaba y le ponía un gallo en el cabeza a Tomasito, de pronto y con una habilidad temible Tomasito agarró el coco que iban a explotar y mientras el brujo rezaba concentrado sentado enfrente del infante le lanzó el coco que le explotó al brujo en sus partes íntimas, el brujo arrecho y con un dolor tremendo lanzó cuatro maldiciones y le metió un ramazo en la cabeza a Tomasito y le dijo a la mamá "llévese a este ente demoníaco de aquí, yo curo gente normal no engendros infernales."
Al llegar a la casa Tomasito abrió todas las llaves de agua causando una inundación en la misma, su mamá ya desesperada lo llevó al psicólogo de niños. La doctora Pardo recibió al temible muchachito y lo sentó en una sillita, le dio unos creyones y le dijo "a ver Tomasito pinta algo", Tomasito agarró los creyones y pintó una mujer parecida a la doctora, abajo escribió "Ramera" y le entregó el dibujo. La Doctora salió del consultorio y le dijo a la mamá "mire señora este niñito necesita la ayuda de un psicólogo clínico, yo no lo voy a poder ayudar."
Tomasito entró a la consulta del doctor Larraín, "hola Tomasito" dijo el doctor "hola guevonzón" le dijo el niñito, "hay pero que grosero, te vamos a lavar esa boca con jabón" replicó el doctor, "atrévete bolsa" dijo Tomasito, el doctor se sentó y comenzó a mostrar a Tomasito unas tarjetas con distintas figuras, "que esto Tomasito?, "su esposa con otro hombre" dijo el niño, el doctor se acomodó en la silla y sacó otra tarjeta "y esto Tomasito?, "eso es un terrorista volando una estación de trenes", "a ver Tomasito y esto que es?, "un autobús lleno de niñitos que se cayó por un precipicio." El doctor se levantó de la silla y salió del consultorio y explicó a la mamá que al infante él no lo podía tratar, le recomendó a un psiquiatra especializado y se escondió en su oficina.
A la mañana siguiente Tomasito entró en la oficina de la doctora Márquez, "hola mi amor como estás, como te ha ido?, le dijo la doctora, "muy bien y a ti zorra sin destino?, dijo Tomasito, "bueno vamos a sentarnos aquí y vamos a conversar si?, la doctora habló por un tiempo con Tomasito y de pronto se empezaron a escuchar gritos, golpes, cosas que volaban y que se estrellaban contra las paredes, así emergió la doctora toda coñazeada, desbaratada, despeinada y con un tacón del zapato roto, le dijo a la mamá "señora conseguí la solución para Tomasito", la mamá apenada por el estado en que se encontraba aquella pobre mujer pero a la vez emocionada porque al fin una solución había sido encontrada dijo "ay si doctora, cuanto se lo agradezco, y cual es la solución?, la doctora con cara de arrecha gritó "múdese y no le de la dirección al hijo 'e puta ese que está ahí dentro en mi oficina"…….
El comportamiento de Tomasito era el de un diablito empedernido, se quitaba los pañales y orinaba toda la casa y cuando trataban de alimentarlo le tiraba la comida a su pobre madre ensuciándola repetidamente. Al cumplir dos años se encontró un yesquero y le prendió fuego a la cama de su hermanita Beatriz causándole quemaduras graves en todo el cuerpo, después de esto su mamá habló con el cura de la parroquia para que le echara agua bendita y le bendijera al niñito, el Padre Ruiz se presentó en la casa y cuando sacó su potecito con agua Tomasito le metió un mordisco sacándole un tajo de la mano, el cura sin saber que hacer se fue enfurecido mientras le gritaba a la mamá que educara a ese animalejo salvaje que tenía por hijo.
Con 3 añitos Tomasito entró en el kinder y el primer día le pintó el pelo de azul a una niñita con tempera, le tapó los huecos de la nariz a otro compañerito con plastilina y colocó tachuelas en todos las sillitas creando un berrinche generalizado cuando todos los niñitos se pincharon. La directora del colegio llamó a la mamá de Tomasito y le advirtió que ese comportamiento no era aceptado en ese kinder y que de no mejorar el niñito tendría que ser sacado del colegio.
La mamá de Tomasito no sabía que hacer y lo llevó a un brujo pa' que le echara unos ramazos y le explotara un coco a ver si el muchacho se calmaba, en una montaña alejada el brujo condujo su sesión mientras se fumaba un tabaco, Tomasito lo miraba fijamente y sonreía, el brujo bailaba y echaba ramazos, cantaba y le ponía un gallo en el cabeza a Tomasito, de pronto y con una habilidad temible Tomasito agarró el coco que iban a explotar y mientras el brujo rezaba concentrado sentado enfrente del infante le lanzó el coco que le explotó al brujo en sus partes íntimas, el brujo arrecho y con un dolor tremendo lanzó cuatro maldiciones y le metió un ramazo en la cabeza a Tomasito y le dijo a la mamá "llévese a este ente demoníaco de aquí, yo curo gente normal no engendros infernales."
Al llegar a la casa Tomasito abrió todas las llaves de agua causando una inundación en la misma, su mamá ya desesperada lo llevó al psicólogo de niños. La doctora Pardo recibió al temible muchachito y lo sentó en una sillita, le dio unos creyones y le dijo "a ver Tomasito pinta algo", Tomasito agarró los creyones y pintó una mujer parecida a la doctora, abajo escribió "Ramera" y le entregó el dibujo. La Doctora salió del consultorio y le dijo a la mamá "mire señora este niñito necesita la ayuda de un psicólogo clínico, yo no lo voy a poder ayudar."
Tomasito entró a la consulta del doctor Larraín, "hola Tomasito" dijo el doctor "hola guevonzón" le dijo el niñito, "hay pero que grosero, te vamos a lavar esa boca con jabón" replicó el doctor, "atrévete bolsa" dijo Tomasito, el doctor se sentó y comenzó a mostrar a Tomasito unas tarjetas con distintas figuras, "que esto Tomasito?, "su esposa con otro hombre" dijo el niño, el doctor se acomodó en la silla y sacó otra tarjeta "y esto Tomasito?, "eso es un terrorista volando una estación de trenes", "a ver Tomasito y esto que es?, "un autobús lleno de niñitos que se cayó por un precipicio." El doctor se levantó de la silla y salió del consultorio y explicó a la mamá que al infante él no lo podía tratar, le recomendó a un psiquiatra especializado y se escondió en su oficina.
A la mañana siguiente Tomasito entró en la oficina de la doctora Márquez, "hola mi amor como estás, como te ha ido?, le dijo la doctora, "muy bien y a ti zorra sin destino?, dijo Tomasito, "bueno vamos a sentarnos aquí y vamos a conversar si?, la doctora habló por un tiempo con Tomasito y de pronto se empezaron a escuchar gritos, golpes, cosas que volaban y que se estrellaban contra las paredes, así emergió la doctora toda coñazeada, desbaratada, despeinada y con un tacón del zapato roto, le dijo a la mamá "señora conseguí la solución para Tomasito", la mamá apenada por el estado en que se encontraba aquella pobre mujer pero a la vez emocionada porque al fin una solución había sido encontrada dijo "ay si doctora, cuanto se lo agradezco, y cual es la solución?, la doctora con cara de arrecha gritó "múdese y no le de la dirección al hijo 'e puta ese que está ahí dentro en mi oficina"…….
Wednesday, October 05, 2005
Miedo
Se despertó a media noche, asustado, sudando, con el corazón latiendo rapidamente y todas las cobijas regadas por el piso, bebió un sorbo de agua del vasito que siempre se llevaba a la cama, y se puso en pie, caminó hacia la sala y se sentó en una silla, que me está pasando se preguntó, esto no es normal, coño estoy sudando, temblando, tengo frío, calor, y mis párpados palpitan, ay coño la pelona me persigue, ahora sí, ha llegado mi hora, carajo y no me confesé, pal' infierno voy a ir, ay coño no, ese candelero, y a llenar tobos de carbón, no no, que es esto?, ay coño me muero.
Todavía delirando en las horas vírgenes de la madrugada seguía sentado allí, carajo y nunca le dije que la amaba, coño y el cachorrito aquel que le dí una patada y rodó por un barranco, ay coño, y la señora si si la viejita en el banco, la que no dejé que se adelantara en la cola, y cuando me robé dos empanadas en el colegio, ay coño, me duele el costado, siento puyas en la cabeza, coño estoy todo jodido, ay carajo tengo las uñas de los pies moradas, coño coño tengo algo en el pecho que me late, ay ay ay, ahora si, me jodí, de esta no salgo, hay carajo tengo cinco dedos en cada mano, ay no, cinco, coño, estoy jodido.
A la mañana siguiente con cara de cansado y unas ojeras que le llegaban a la barbilla se montó en el carro y se embaló al hospital, se llevó a unos viejos que venían entrando en la emergencia y se tiró en el piso gritando, me muero, me muero, de inmediato enfermeras y médicos saltaron al rescate de este pobre individuo que desesperadamente pedía ayuda mientras decía "ay coño, me muero, y nunca me lancé en paracaídas, ay no, nunca besé a Virginia Elena, coño no!!!!!!!!!!, señor que le pasa? preguntó un médico, "ay no se, me muero, me duele todo, no se, ay ay ay". De inmediato lo llevaron a un cubículo y empezaron a examinarlo, en medio del caos el paciente le dijo a uno de los médicos, mire yo se que estoy jodido, pero no me diga que tengo, después que me hayan hecho los exámenes pasemenlo por escrito, yo no podría aguantar, ay coño, tengo algo duro en el medio del pecho, ay ay, tranquilícese señor decían médicos y enfermeras sin saber como dominar a esta bestia enfurecida, finalmente y después que el paciente había rasgado la bata de una de las enfermeras dejándola semi-desnuda en frente de todos los presentes le administraron un Doricum intravenoso y el paciente se durmió.
Cuando despertó tenía enfrente a un médico que le dijo "buenas señor Santana, como se encuentra?, yo?, muriéndome, no me ve?, ay me muero, mire le dijo el doctor, cálmese, le vamos a practicar todo tipo de exámenes para determinar que puede estar mal en su organismo, y no se preocupe que le vamos a tratar con la máxima profesionalidad y dedicación, ay que miedo gritó y con la misma agarró al doctor por las bolas, el médico se liberó lo más rápido que pudo y salió cojeando de la habitación y con cara de bolas exprimidas.
Entró una doctora muy arreglada y le dijo al señor Santana "Que tal, soy la doctora Sánchez, cardiólogo, y bueno vamos a comenzar por revisarle su corazoncito, así que cálmese y relájese que nada va a pasar, "ay coño ahora si, el corazón, yo lo sabía, ay ay ay", mire cálmese señor Santana, no le va a pasar nada, la elegante doctora procedió colocar los aparatos y realizar los tests necesarios al finalizar se despidió y cumpliendo la petición del paciente no dio ningún diagnóstico.
Seguidamente entró una muchacha y procedió a tomar muestras de sangre, Santana gritaba "ay carajo, sangre, me voy a desangrar, ay no, sálvenme", con la ayuda de cuatro enfermeros lo agarraron y tomaron las muestras de sangre y se retiraron al laboratorio para realizar las pruebas necesarias.
Entró un doctor serio y cara de culo, yo soy el neurólogo y vamos a hacerle una tomografía a ver como esta andando su disco duro, "ay ay ay, el cerebro, eso es, ahí esta la clave, estoy jodido, me muero gritaba Santana a todo gañote, finalmente le llevaron y le metieron en la máquina diabólica para ver en que estado se encontraba su cerebro. Adentro Santana se movía inquieto teniendo que repetir el técnico la operación en varias oportunidades, a todas estas pensaba, "el cerebro, listo, estoy listo, coño me habrá perdonado aquel carajito que tenía el disfraz del Zorro con la Z al revés y lo jodí hasta que se puso a llorar, ay ay ay, me muero."
Una pequeña y arreglada mujer entró al cuarto, buenas buenas señor Santana dijo, soy la psiquiatra, solo le voy a hacer tres preguntas y luego lo dejo tranquilo, a ver, a usted le gustan las manzanas o las peras?, "ay coño me muero, las manzanas, me muero, ay ay ay", ok, dígame usted que prefiere el día o la noche?, "el día, en la noche ay ay ay muero, me muero", aja, usted besa el labio de arriba o el de abajo?, "ay me muero, y usted me jode con estas preguntas?, me muero, me muero, pero beso el de arriba, ay ay ay, sálvenme!!!!!!!!!
Finalmente entró un médico que se presentó como el jefe del hospital, le dijo al señor Santana que podía irse a su casa y que allí tendría una carta con los resultados, estrechó la mano de Santana y le deseó buena suerte, "ay ay buena suerte, de bolas estoy escoñetado, buena suerte ay no, eso es lo que voy a necesitar, ay ay ay, me muero."
Santana llegó a su casa, se bajó del carro, y camino lentamente hacia la puerta, abrió el buzón y miró con terror la carta del hospital, "ay me estoy muriendo, lo sé, ay ay ay, que dolor." Con cuidado se sentó en una silla y abrió el sobre, adentro había una carta muy simple, sin muchas explicaciones, Santana leyó en voz alta,
Caracas, 29 de Octubre de 2005
Estimado Sr. Santana:
Después de examinarle cuidadosamente la Junta de Médicos de este hospital ha llegado a un diagnóstico final en su caso.
USTED LO QUE TIENE SON GANAS DE JODER!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Atentamente,
Los Médicos
Todavía delirando en las horas vírgenes de la madrugada seguía sentado allí, carajo y nunca le dije que la amaba, coño y el cachorrito aquel que le dí una patada y rodó por un barranco, ay coño, y la señora si si la viejita en el banco, la que no dejé que se adelantara en la cola, y cuando me robé dos empanadas en el colegio, ay coño, me duele el costado, siento puyas en la cabeza, coño estoy todo jodido, ay carajo tengo las uñas de los pies moradas, coño coño tengo algo en el pecho que me late, ay ay ay, ahora si, me jodí, de esta no salgo, hay carajo tengo cinco dedos en cada mano, ay no, cinco, coño, estoy jodido.
A la mañana siguiente con cara de cansado y unas ojeras que le llegaban a la barbilla se montó en el carro y se embaló al hospital, se llevó a unos viejos que venían entrando en la emergencia y se tiró en el piso gritando, me muero, me muero, de inmediato enfermeras y médicos saltaron al rescate de este pobre individuo que desesperadamente pedía ayuda mientras decía "ay coño, me muero, y nunca me lancé en paracaídas, ay no, nunca besé a Virginia Elena, coño no!!!!!!!!!!, señor que le pasa? preguntó un médico, "ay no se, me muero, me duele todo, no se, ay ay ay". De inmediato lo llevaron a un cubículo y empezaron a examinarlo, en medio del caos el paciente le dijo a uno de los médicos, mire yo se que estoy jodido, pero no me diga que tengo, después que me hayan hecho los exámenes pasemenlo por escrito, yo no podría aguantar, ay coño, tengo algo duro en el medio del pecho, ay ay, tranquilícese señor decían médicos y enfermeras sin saber como dominar a esta bestia enfurecida, finalmente y después que el paciente había rasgado la bata de una de las enfermeras dejándola semi-desnuda en frente de todos los presentes le administraron un Doricum intravenoso y el paciente se durmió.
Cuando despertó tenía enfrente a un médico que le dijo "buenas señor Santana, como se encuentra?, yo?, muriéndome, no me ve?, ay me muero, mire le dijo el doctor, cálmese, le vamos a practicar todo tipo de exámenes para determinar que puede estar mal en su organismo, y no se preocupe que le vamos a tratar con la máxima profesionalidad y dedicación, ay que miedo gritó y con la misma agarró al doctor por las bolas, el médico se liberó lo más rápido que pudo y salió cojeando de la habitación y con cara de bolas exprimidas.
Entró una doctora muy arreglada y le dijo al señor Santana "Que tal, soy la doctora Sánchez, cardiólogo, y bueno vamos a comenzar por revisarle su corazoncito, así que cálmese y relájese que nada va a pasar, "ay coño ahora si, el corazón, yo lo sabía, ay ay ay", mire cálmese señor Santana, no le va a pasar nada, la elegante doctora procedió colocar los aparatos y realizar los tests necesarios al finalizar se despidió y cumpliendo la petición del paciente no dio ningún diagnóstico.
Seguidamente entró una muchacha y procedió a tomar muestras de sangre, Santana gritaba "ay carajo, sangre, me voy a desangrar, ay no, sálvenme", con la ayuda de cuatro enfermeros lo agarraron y tomaron las muestras de sangre y se retiraron al laboratorio para realizar las pruebas necesarias.
Entró un doctor serio y cara de culo, yo soy el neurólogo y vamos a hacerle una tomografía a ver como esta andando su disco duro, "ay ay ay, el cerebro, eso es, ahí esta la clave, estoy jodido, me muero gritaba Santana a todo gañote, finalmente le llevaron y le metieron en la máquina diabólica para ver en que estado se encontraba su cerebro. Adentro Santana se movía inquieto teniendo que repetir el técnico la operación en varias oportunidades, a todas estas pensaba, "el cerebro, listo, estoy listo, coño me habrá perdonado aquel carajito que tenía el disfraz del Zorro con la Z al revés y lo jodí hasta que se puso a llorar, ay ay ay, me muero."
Una pequeña y arreglada mujer entró al cuarto, buenas buenas señor Santana dijo, soy la psiquiatra, solo le voy a hacer tres preguntas y luego lo dejo tranquilo, a ver, a usted le gustan las manzanas o las peras?, "ay coño me muero, las manzanas, me muero, ay ay ay", ok, dígame usted que prefiere el día o la noche?, "el día, en la noche ay ay ay muero, me muero", aja, usted besa el labio de arriba o el de abajo?, "ay me muero, y usted me jode con estas preguntas?, me muero, me muero, pero beso el de arriba, ay ay ay, sálvenme!!!!!!!!!
Finalmente entró un médico que se presentó como el jefe del hospital, le dijo al señor Santana que podía irse a su casa y que allí tendría una carta con los resultados, estrechó la mano de Santana y le deseó buena suerte, "ay ay buena suerte, de bolas estoy escoñetado, buena suerte ay no, eso es lo que voy a necesitar, ay ay ay, me muero."
Santana llegó a su casa, se bajó del carro, y camino lentamente hacia la puerta, abrió el buzón y miró con terror la carta del hospital, "ay me estoy muriendo, lo sé, ay ay ay, que dolor." Con cuidado se sentó en una silla y abrió el sobre, adentro había una carta muy simple, sin muchas explicaciones, Santana leyó en voz alta,
Caracas, 29 de Octubre de 2005
Estimado Sr. Santana:
Después de examinarle cuidadosamente la Junta de Médicos de este hospital ha llegado a un diagnóstico final en su caso.
USTED LO QUE TIENE SON GANAS DE JODER!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Atentamente,
Los Médicos
Monday, October 03, 2005
Malleus Maleficarium
Al atardecer salía yo de un Congreso de Vagos sin Destino en la ciudad de Boston cuando dando un paseo por el Río Charles la ví sentada en un banquito, me llamó la atención pues leía un libro extraño, muy grande y ancho, con páginas que parecían haber aguantado todo tipo de embates a lo largo del tiempo. Allí tranquila estaba ella, vestida de punta en blanco y concentrada en su misterioso libro.
La fuerte brisa golpeaba mi cara y en un principio dude en acercarme, pero creo que una mezcla de frío, soledad y aburrimiento me llevaron a decir un tímido "hola", subió la mirada y cerró de inmediato el libro. "Disculpa no quise molestarte" le dije, con voz suave y elegante contestó "no te preocupes, ya me iba, está haciendo mucho frío, solo revisaba algunas cosas en este texto." Me permití preguntar de que se trataba aquel libro tan extraño y solo obtuve una respuesta "disculpa pero eso no te lo voy a contestar, no puedo, me podría meter en problemas."
Esto de nacer curioso es un problema y sino pego mi nariz en los cristales siento que dejé algo por hacer, sutilmente le dije a la misteriosa dama que si deseaba tomarse un chocolate caliente pues la verdad me llamaba la atención el misterio que rodeaba a aquel personaje. Caminamos lentamente, hablando, conociéndonos, simplemente dejando que las palabras fluyeran a medida que nos acercábamos al lugar. Ya adentro y más cómodos seguimos contando historias como si nos conociéramos desde tiempos inmemoriales, después de varias me atreví a preguntar su nombre. "Jana Drela" contestó con su voz exquisita y dijo "ahora me tengo que ir fue un placer conocerte", se levantó y se perdió en la oscuridad. No me dio tiempo de decir adiós pero al mirar enfrente mío pude ver como había dejado en una servilleta su número de teléfono.
Jodido y desconcertado a la mañana siguiente y después de una noche en vela pensando en aquel misterioso personaje que había conocido me decidí a marcar el teléfono, del otro lado contestó la misma voz que todavía retumbaba en mi mente, sabía que ibas a llamar, dijo entre risas, que te parece si nos vemos más tarde?, yo como siempre de vago y sin mucho que hacer le dije "pues claro, a las 2 de la tarde enfrente del Quincy Market" y tranqué.
A las 2 en punto estaba allí en pleno invierno esperando a ver si mi misteriosa amiga no me daría la espalda, finalmente y con unos minutos de retraso apareció. Nos sentamos tranquilos y nuevamente comenzamos a hablar de cosas mundanas y profundas. El tiempo parecía estar estancado, las palabras fluían con facilidad y sin querer nuestras miradas se cruzaron por enésima vez, ya adultos y dueños de nuestras vidas salimos del restaurant y nos fuimos a su casa.
Nunca había pasado por algo así, lo sentía como una especie de hechizo, y simplemente no podía creer la facilidad con que las cosas se estaban dando. Dormía yo en el sofá cuando de pronto sentí que algo caminaba por la sala, miré un tanto dormido y alcancé a ver una figura que solo podía ser sacada de un cuento, su sombrero puntiagudo con hebilla, su escoba y su traje negro largo la delataron inmediatamente, "coño pensé, estoy metido en casa de una bruja, coño Policarpio porque tu no puedes llevar una vida normal no jodas". Cerré los ojos para no levantar sospechas y en ese momento asocié el libro extraño con el traje de bruja, nuevamente me dije "carajo la bruja te echó un hechizo, y ahora te jodistes, por eso tanto recelo con el librito ese".
Durante un rato traté de disimular que dormía pero de pronto las luces del apartamento se prendieron y allí estaba tan escultural como desde el primer día. Sonrío suavemente, no tenía una verruga en la nariz ni llevaba medias de rayas negras, "que coño es esto" le dije, "tu estas jodiendo verdad?, Jana me dijo "todos los hombres son iguales, creen que pueden hacer lo que quieran con nosotras y por el simple hecho que dicen tres palabras bonitas ya se juran los dueños de una", yo respondí "no, no Jana, yo simplemente quería conocerte, no se, conversar no te pongas así", "si claro, seguro" respondió ella "todos son iguales, y tu no eres la excepción y por eso vas a pagar", sin más ni menos procedió a descargar todas las cosas que le pasaron por la cabeza sin ningún tipo de medida ni pasión, yo simplemente observaba a Jana poseída culpándome al parecer de sus desgracias y aventuras fracasadas.
Rabia, rabia es lo que me dan los hombres gritaba sin parar, todos cortados con la misma tijera, en ese momento empezó a decir unas palabras que no comprendía y pude notar como unas llamitas comenzaban a salir por sus dedos finos, aquí sin pensarlo pensé "esta bruja no me puede joder, o actuó rápido o me cocinan en una caldera", agarré un zapato y se solté por la cabeza, el sombrerito de mierda salió volando, y al parecer ahora Jana estaba más sorprendida que yo, "no me vas a fregar bruja del coño" grité, en ese instante unas llamaradas salieron de las manos de Jana y tuve que brincar hacia atrás del sofá, Jana reía incontrolablemente y profería improperios en mi contra, logré divisar unas manzanas encima de una mesa y salté para agarrar una, con toda mi fuerza y puntería le metí aquella roja manzana en la mitad de la frente y la bruja cayó desmayada ante mi.
Aquí fue cuando decidí hacer algo por todos los hombres que habían sido víctimas de una bruja en su vida, recordando mis estudios de la Inquisición decidí utilizar el método más idóneo para acabar con brujas y herejes, la hoguera, aprovechando que los cojines del sofá todavía ardían partí las patas de la mesa del comedor y les prendí fuego, allí coloqué el cuerpo rendido de Jana y después de darle un beso en la frente que por cierto estaba hinchada del manzanazo la eché a la hoguera para que se quemara eternamente. Busqué el libro extraño y lo guardé en mi maleta, salí a la noche fría y oscura y me despedí de Jana para siempre…
La fuerte brisa golpeaba mi cara y en un principio dude en acercarme, pero creo que una mezcla de frío, soledad y aburrimiento me llevaron a decir un tímido "hola", subió la mirada y cerró de inmediato el libro. "Disculpa no quise molestarte" le dije, con voz suave y elegante contestó "no te preocupes, ya me iba, está haciendo mucho frío, solo revisaba algunas cosas en este texto." Me permití preguntar de que se trataba aquel libro tan extraño y solo obtuve una respuesta "disculpa pero eso no te lo voy a contestar, no puedo, me podría meter en problemas."
Esto de nacer curioso es un problema y sino pego mi nariz en los cristales siento que dejé algo por hacer, sutilmente le dije a la misteriosa dama que si deseaba tomarse un chocolate caliente pues la verdad me llamaba la atención el misterio que rodeaba a aquel personaje. Caminamos lentamente, hablando, conociéndonos, simplemente dejando que las palabras fluyeran a medida que nos acercábamos al lugar. Ya adentro y más cómodos seguimos contando historias como si nos conociéramos desde tiempos inmemoriales, después de varias me atreví a preguntar su nombre. "Jana Drela" contestó con su voz exquisita y dijo "ahora me tengo que ir fue un placer conocerte", se levantó y se perdió en la oscuridad. No me dio tiempo de decir adiós pero al mirar enfrente mío pude ver como había dejado en una servilleta su número de teléfono.
Jodido y desconcertado a la mañana siguiente y después de una noche en vela pensando en aquel misterioso personaje que había conocido me decidí a marcar el teléfono, del otro lado contestó la misma voz que todavía retumbaba en mi mente, sabía que ibas a llamar, dijo entre risas, que te parece si nos vemos más tarde?, yo como siempre de vago y sin mucho que hacer le dije "pues claro, a las 2 de la tarde enfrente del Quincy Market" y tranqué.
A las 2 en punto estaba allí en pleno invierno esperando a ver si mi misteriosa amiga no me daría la espalda, finalmente y con unos minutos de retraso apareció. Nos sentamos tranquilos y nuevamente comenzamos a hablar de cosas mundanas y profundas. El tiempo parecía estar estancado, las palabras fluían con facilidad y sin querer nuestras miradas se cruzaron por enésima vez, ya adultos y dueños de nuestras vidas salimos del restaurant y nos fuimos a su casa.
Nunca había pasado por algo así, lo sentía como una especie de hechizo, y simplemente no podía creer la facilidad con que las cosas se estaban dando. Dormía yo en el sofá cuando de pronto sentí que algo caminaba por la sala, miré un tanto dormido y alcancé a ver una figura que solo podía ser sacada de un cuento, su sombrero puntiagudo con hebilla, su escoba y su traje negro largo la delataron inmediatamente, "coño pensé, estoy metido en casa de una bruja, coño Policarpio porque tu no puedes llevar una vida normal no jodas". Cerré los ojos para no levantar sospechas y en ese momento asocié el libro extraño con el traje de bruja, nuevamente me dije "carajo la bruja te echó un hechizo, y ahora te jodistes, por eso tanto recelo con el librito ese".
Durante un rato traté de disimular que dormía pero de pronto las luces del apartamento se prendieron y allí estaba tan escultural como desde el primer día. Sonrío suavemente, no tenía una verruga en la nariz ni llevaba medias de rayas negras, "que coño es esto" le dije, "tu estas jodiendo verdad?, Jana me dijo "todos los hombres son iguales, creen que pueden hacer lo que quieran con nosotras y por el simple hecho que dicen tres palabras bonitas ya se juran los dueños de una", yo respondí "no, no Jana, yo simplemente quería conocerte, no se, conversar no te pongas así", "si claro, seguro" respondió ella "todos son iguales, y tu no eres la excepción y por eso vas a pagar", sin más ni menos procedió a descargar todas las cosas que le pasaron por la cabeza sin ningún tipo de medida ni pasión, yo simplemente observaba a Jana poseída culpándome al parecer de sus desgracias y aventuras fracasadas.
Rabia, rabia es lo que me dan los hombres gritaba sin parar, todos cortados con la misma tijera, en ese momento empezó a decir unas palabras que no comprendía y pude notar como unas llamitas comenzaban a salir por sus dedos finos, aquí sin pensarlo pensé "esta bruja no me puede joder, o actuó rápido o me cocinan en una caldera", agarré un zapato y se solté por la cabeza, el sombrerito de mierda salió volando, y al parecer ahora Jana estaba más sorprendida que yo, "no me vas a fregar bruja del coño" grité, en ese instante unas llamaradas salieron de las manos de Jana y tuve que brincar hacia atrás del sofá, Jana reía incontrolablemente y profería improperios en mi contra, logré divisar unas manzanas encima de una mesa y salté para agarrar una, con toda mi fuerza y puntería le metí aquella roja manzana en la mitad de la frente y la bruja cayó desmayada ante mi.
Aquí fue cuando decidí hacer algo por todos los hombres que habían sido víctimas de una bruja en su vida, recordando mis estudios de la Inquisición decidí utilizar el método más idóneo para acabar con brujas y herejes, la hoguera, aprovechando que los cojines del sofá todavía ardían partí las patas de la mesa del comedor y les prendí fuego, allí coloqué el cuerpo rendido de Jana y después de darle un beso en la frente que por cierto estaba hinchada del manzanazo la eché a la hoguera para que se quemara eternamente. Busqué el libro extraño y lo guardé en mi maleta, salí a la noche fría y oscura y me despedí de Jana para siempre…
Subscribe to:
Posts (Atom)
