Monday, October 17, 2005

El Experimento

Sentado frente a un libro de Soren Kierkegaard decidí que me había fastidiado de Karen Marshall y Mary Lloyd, mi mente poco convencional y por demás ociosa desde que descubrí que el planeta no es más que un chiste mal contado se movía a gran velocidad tratando de buscar una manera para deshacerme de Karen y Mary, solo que tenía que tratarse de algo poco convencional, elocuente, peligroso y que permitiese de alguna manera recaudar datos para la base de información sobre relaciones humanas y sus desbandes que había mantenido desde que di el paso hacia la malévola cuando mi mamá harta de los sonidos del Super Nintendo lo lanzó por la ventana partiéndose en mil pedazos.

Solté el libro pues tenía que planear la manera idónea para sacar de mi lúgubre existencia a ese par de seres que me habían hecho compañía en esos momentos donde mi humanidad se hacía latente y fastidiosa y necesitaba relacionarme con mis congéneres. Hubiera sido más fácil usar la técnica de los 15 años que no es otra que agarrar el teléfono, marcar e inventar cualquier excusa sacada del sombrero de un mago, trancar y sentirse liberado por el peso que acabas de eliminar de tus hombros, también pude haber salido por separado, de manera civilizada a un café o algún establecimiento público y simplemente usar la excusa R-37 que no es otra que la famosa "estoy confundido y no puedo seguir con esto", igualmente pude haberle echado la culpa al trabajo, a mi perro y loros, a mi madre o simplemente ser un patán más y con sinceridad decir que no me calaba más ese calamar.

La vida no es fácil, entonces yo como estudioso empedernido y buen seguidor de esa premisa decidí hacerme las cosas más difíciles y por supuesto con ese elemento de maldad intrínseca que todos llevamos en nuestras células hacerle las cosas cuesta arriba también a Karen y Mary. Tomé el teléfono e hice una reservación en un establecimiento de moda en la ciudad, una mesa para dos con todos los alicientes de una cena romántica de película, por igual llamé a Karen y Mary y les dije que debíamos salir a cenar pues tenía que conversar algo importante con ellas, las cité con 15 minutos de diferencia, a las más puntual de ellas le di el honor de estar sentada en la mesa para cuando la otra hiciera acto de presencia, después de relajarlas y decirles que todo estaba bien pues las dos preguntaron si pasaba algo malo me senté nuevamente tranquilo a esperar que las horas pasaran hasta el momento indicado.

Con calma y paciencia me acicalé para estar presentable y después de despedirme de mi perro y loros comencé a caminar hacia el afamado restaurant en donde llevaría a cabo lo que me había dado por llamar "experimento". En mi camino me topé con los personajes clásicos de la ciudad, un pequeño niño lloraba pues su madre no le quería comprar un juego de video, pedí permiso a su procreadora y se lo compré limitándome a decirle, "déjelo ser señora, algún día el caminará estas calles en una misión como la mía y créame esto no es juego de niños", la señora sorprendida se limitó a dar las gracias por el regalo mientras el niñito se abrazaba a mi pierna diciendo "gracias papá", yo me limité a darle una palmadita en su cabeza y continué hacia el restaurant, saludé a los mendigos de la cuadra y pensé en todas las consecuencias que mi experimento podría tener, después de una rápida evaluación de pros y contras me limité a autocomplacerme con una respuesta de esas que anulan cualquier intento de la razón y la conciencia por detener un acto sin pies ni cabeza.

Una vez sentado en el lujoso restaurant ordené un vaso de agua como siempre acostumbro a hacer y esperé con calma la llegada de Karen, a los pocos minutos apareció radiante la damicela, me levanté de mi silla para saludarla y tomé su abrigo para ponerlo a un lado, la ayudé a acomodarse en la silla y volví a mi lugar. Comenzamos a hablar como siempre, la clásica conversación sin ningún tipo de profundidad o peligrosidad, poco a poco fui desviando la charla hasta llegar a un punto climático, en ese momento y tal cual como lo había planeado logré divisar que Mary hacía su entrada triunfal por la puerta, aquí me saqué del bolsillo una cajita de esas de terciopelo y se la entregué a Karen que de inmediato comenzó a llorar sin haber visto que había adentro de la misma, en el preciso instante en que Karen abrió la cajita Mary se paró con cara de sorpresa al lado de la mesa, "que está pasando aquí? preguntó en tono de demanda, yo confieso que la risa se había apoderado de todo mi ser pues solo podía ver la cara de Karen al darse cuenta que dentro de la cajita de terciopelo había un anillo de piñata en forma de flor con carita sonriente, por supuesto ella esperaba un anillo de diamantes más caro que mi propia existencia y no sabía que decir, la muy original dijo "que está pasando aquí?, a todas estas Mary veía con recelo el anillito de piñata y no sabía si reir o llorar, se miraron a las caras y preguntaron al mismo tiempo "quien eres tu?, las dos como máquinas programadas soltaron un sonoro "la novia de Policarpio", aquí ya me había levantado de la silla y me reía sin compasión, me miraron y dijeron "mejor que tengas una buena explicación para esto?, yo me limité a encogerme de hombros y seguir cagado de la risa.

Como todos los humanos, el par de féminas al ver que yo no reaccionaba como ellas querían pues decidieron voltear el ataque hacia ellas mismas, comenzaron por decirse unas cuantas barbaridades mientras yo era testigo de aquel espectáculo creado por una mente perversa, la mía, el mesonero se acercó queriendo saber que pasaba, yo le hice una seña así como queriendo decir, yo no se que le pasa a este dúo de locas y el hombre se quedó entonces para también ver el show, después de unas cuantas groserías Mary agarró la cajita del anillo y la batió contra el piso aquí Karen le soltó una cachetada sonora y se agarraron cual luchadores de peleas mexicanas de lucha libre, de pronto y como era de esperarse la rabia comprimida se soltó hacia mi persona, Karen me soltó un carterazo que alcanzó a rozarme mi ceja derecha, en este momento me di cuenta que había llegado la hora de escapar, Mary más violenta aún soltó una mano que hábilmente esquivé pero que fue a parar a la mandíbula del infeliz mesonero que rodó por el piso, ya un poco más alejado les dije "ustedes creían que se iban a salir con la suya, sigan con esas mañas de salir con un poco de gente a la misma vez" y me escabullí entre dos mesas para salir a respirar el aire frío de la noche otoñal.

Acostado en mi sofá marqué el número de la casilla de mensajes de mi celular, como supuse iba a pasar había dos mensajes, Karen decía que a pesar de todo debía reconocer que nunca había visto algo tan original, según ella el anillo de piñata era el regalo más bonito que había recibido en su andar, pedía perdón por el carterazo y rogaba que la llamara pues ella solo quería arreglar las cosas y buscar una solución al impasse, ella confiaba que yo la quería y solo era cuestión de ponerse en la misma página, por otro lado Mary en su mensaje gritaba con pasión cuanta grosería había aprendido y la comunicación se cortaba con lo que supongo era el celular estrellándose contra el piso, tranqué mi teléfono y dije para mi mismo "la próxima vez compra un juego de química de niños, dos ratones blancos y no experimentes con humanos."

5 comments:

Jeniffer Moore said...

La vida no es fácil,

Una expresión que dentro de todo el texto implica la necesidad de plumas como la tuya, que rescatan la ficción y aborda desde el arte la complejidad de la vida cotidiana. Un gusto leerte.
Jeniffer

DINOBAT said...

Gracias muy amable!

Regina Falange said...

Hola Dinobat. Soy cinnamongirl, de predicado, aunque en la blogósfera me doy a conocer con la identidad de darkrebellionbeforegold.blogspot.com. Gracias por tu invitarme a tu espacio, estaré leyéndote y agradezco si también me visitas.

Saludos!

Color otrora dorado

metaforica said...

increible, he sido testigo de como ha evolucionado tu blog.. me encantan tus historias... las disfruto plenamente..
besos

DINOBAT said...

Gracias como siempre Metafórica!!!