Monday, January 30, 2006

Siempre

Siempre estoy allí de alguna u otra forma, hay cosas que no vemos pero sentimos, hay otras que vemos y no las sentimos. No se puede juzgar sin aprender a entender, no podremos descansar sino sabemos soñar. Hay juegos con reglas, otros sin ellas, algunos regidos por árbitros corrompidos otros balanceados como la espada de la justicia. El sol a veces brilla, a veces lo tapan las nubes, ahí permanece, salvo cuando se va a dormir, a dormir en nuestros ojos cerrados, pero a calentar en otros estados. La simpleza y complejidad de las manos, lo olvidamos siempre, un arma letal o una suave caricia, las llevamos pero no nos maravillamos de su excelsa perfección.

Al llover nos mojamos, salvo que estemos bajo techo, se dice muy fácil pero encontrar refugio en días lluviosos puede ser laborioso. Si cuentas tus pasos te llaman pichirre si en cambio no piensas en ello te acusarán de despistado. Hay reyes sin trono, hay otros lujosos, hay mendigos capaces y otros fugaces. El blanco traspasa, el negro detiene, o es simplemente acaso que su mezcla confunde. Hay días de días, noches de noches, pero entonces donde guardamos aquellos que nos dan en la torre?, sin duda es un cuento, un dulce cantar, lloramos, reímos y nos vemos pasar, verdades y mentiras nos llenan nuestras vidas, equilibran el arte, comparten lo que algunos le llaman desastre, existir es difícil, vivir es un sueño y por más grandes que nos sintamos siempre seremos pequeños.

Como combates aquello que tus ojos no pueden mirar, y no hablo de dolores internos a causa de fallos en el juego macabro, más bien me refiero a seres traslúcidos que atrapan sin tocar, que pululan sin cesar, que buscan y buscan razones constantes para escapar de su agonía martirizante. Mi vida estaba calmada, encontrar una ruta no es fácil pero llega, según recuerdo el mal no se estaba canalizando en su forma habitual, los humanos habían aprendido a respetarse un poco más, miento, es una idea que quise creer, simplemente cansados y hastiados de tantos desengaños, la raza planetaria estaba en tregua. Mis días pasaban sin tocarme, serenos, pausados, sin emociones grandes o desilusiones tremendas, nos cansamos de la estabilidad pero detestamos los tiempos movidos, inconformes?, eso creo, así somos.

Salí a la hora de almuerzo y no regresé, al trabajo quiero decir. Me paseé por las sucias calles y avenidas de la ciudad, algo me decía que la calma reinante tenía un causante, pensé como siempre en muchos caminos, en tantos destinos posibles de hallar. Cuando me siento algo solo me siento en un parque, en el cual juegan los niños, pequeños por demás está decir, los miro correr, gritar y saltar, ellos todavía no conocen la palabra libertad. No puedo evitarlo, me pongo a jugar, sus madres adultas no entienden mi actuar, me miran recelosas, pero se acostumbran y optan por no mirar, un guardián desconocido los ha venido a visitar. Me encontraba jugando, cuando vi a esta niñita, flaquita y con lentes, parada solita.

Dejé de brincar y me le acerqué, llevaba una bomba color rojo amarrada a su muñeca, en su otro brazo una muñeca desteñida. "Donde está tu mamá?, pregunté, la pequeña señaló hacia un espacio vacío entre los frondosos árboles del parque. No pude ver a nadie y pensé que la infante solo jugaba conmigo, "y por qué no juegas con los otros niñitos? le dije, "es que mi mamá no me deja" contestó, "pero donde está tu madre?, volví a preguntar, "ya le dije señor, allá" y señaló nuevamente al espacio vacío. "Y tu mami sabes que estás aquí?, "si señor, ella siempre está conmigo". Confieso que quedé desconcertado, pero yo trato de seguir el juego de los niños, yo de pequeño me molestaba cuando los adultos me hacían preguntas tontas a mis historias imaginarias, es que los adultos no saben de eso, nunca sabrán.

Señalando hacia el espacio vacío en donde la pequeña insistía que su mamá se encontraba, le dije "ahí no?, allí está tu mamá". La pequeña asintió con la cabeza, la tomé de la mano y caminé hacia donde las otras madres se encontraban sentadas, les pregunté si conocían a la infante o a su madre en su defecto, todas negaron con la cabeza. "Donde vives tu? le pregunté a la niñita, "en mi casa" respondió, "por supuesto donde más" me dije a mi mismo, a veces, solo a veces mi mente se vuelve adulta y pregunto estupideces. Caminamos hacia donde la pequeña insistía se encontraba su madre, un espacio abierto, sin nada, grama y unos árboles, yo la verdad es que no veía nada.

La pequeña levantaba su mano en donde llevaba el globo y me decía que su madre le estaba sosteniendo la misma, aquí reconozco que mi lógica fue desafiada y ya no supe que decir. "Mi mami dice que tu eres un ser bueno, con alma limpia y que debes ayudarme", "ayudarte?" contesté, "si, si, por favor no me dejes sola, mi mami te lo pide". En ese momento comencé a asustarme, no entendía de que se trataba todo aquello, "pero ayudarte a que?" repetí, la niñita se arregló sus lentes, me tomó de la mano y me dijo "sígueme, ya verás". Atravesamos el parque entero, yo y una niña de 4 años, guiado por una infante, unas calles más allá y unos minutos más confundido estaba yo parado al frente de una casa muy vieja, con rasgos de mansión embrujada y una cruz roja en el centro del portón.

"Aquí es" dijo la niña, yo ya me estaba limitando a no preguntar más. Entramos al lugar y pude constatar que se trataba de la escuela de enfermería "José Leocadio Barreto", en el escritorio de información nos recibió una dama muy amable quien al ver a la pequeña se levantó y dijo "hola María Isabel, que haces aquí mi amor?, tu papi está ocupado, y quien es este señor?. La niña le dijo "hola Antonia, no vine a ver a mi papi, mi mami me dijo que le dijera a este señor que me ayudara". La señora no respondió, me miró y me dijo "quien es usted?, que hace con la niña?, "mire señora", le respondí "yo estaba de lo más feliz jugando en el parque y ella me jaló de la mano", al terminar la frase me di cuenta que la cara de la mujer estaba aún más dura, un viejo como yo jugando en el parque?, eso no sonaba coherente. La mujer me dijo, "mire, deje a la niña acá y váyase por favor".

Me volteé y caminé hacia la puerta, los gritos de la niña que insistía en que su madre le pedía que la ayudara retumbaban en el siniestro lugar. Afuera los rayos del sol me encandilaron, me subí al metro y me enrumbé hacia mi casa, sentado allí viendo las caras de las personas mi mente volaba a otros mundos, cada cara una expresión, un mundo dentro de si, un cúmulo de deseos y anhelos, que de por si nunca se cumplirían, pero de eso se trata, de ir y venir, de ver y no ver, de andar sin saber. Sentado en la cocina de mi casa me comía un helado con mi padre, "Alerón" mi perro, estaba sentado al otro lado y también comía helado, no recuerdo de que conversábamos, solo que no podía olvidar los gritos de la niña, mi papá hablaba sin parar, como siempre hace, yo le escuchaba a lo lejos, creo que "Alerón" le hacía más caso, finalmente me paré de la silla y me fui al cuarto, a descansar.

Anocheció, hacía frío eso recuerdo, salí de mi casa supuestamente para ir al cine con una amiga, nunca llegué, la dejé plantada, ella era bonita así que otro conseguiría, mi presencia no era requerida. Estacioné mi carro al frente de la escuela de enfermería, me bajé y vi sus puertas cerradas. El vigilante me vio husmeando y se acercó, "que desea señor?," me dijo, "disculpe amigo, pero estoy perdido, yo no soy de acá y me dijeron que por aquí había un lugar donde me puede atender un médico", el vigilante me contestó "a claro, se siente mal?, fíjese aquí en la escuela de enfermería funciona el ambulatorio, en donde hay una emergencia y las enfermeras así practican". El hombre abrió la reja y me hizo pasar, "que tiene compadre?" me preguntó, yo le dije "dolor de barriga, pero muy fuerte", "adelante pues, ojalá y se le quite" me dijo el guardián.

Caminé por unos pasillos oscuros y tenebrosos, finalmente pude ver una luz en lo que parecía el final del corredor, me acerqué y escuché ruidos, sonidos de esos del juego macabro, con cuidado pude ver al doctor y a una enfermera en plena faena, yo para joder, abrí la puerta de golpe y me tiré al piso diciendo que me iba a reventar la barriga. En el piso y con los dos tórtolos desnudos y apenados no podía contener la risa, el médico se puso su bata y la enfermera hizo lo propio, se acercaron a mi y dijeron "que le pasa señor?, disculpe de verdad, es que no esperábamos a nadie en estas fechas". Yo seguía fingiendo mi dolor de barriga, cada vez gritaba más y me echaba gases olorosos para confundir, el médico me ayudó a levantarme y me acostó en una camilla, "hay que hacerle exámenes" me dijo, "mire ya creo que me siento mejor" le contesté, deme unas pastillas para el estómago y esperemos un rato, el médico algo extrañado me entregó las pastillas y se sentó en su silla, en donde nuevamente se excusó por el espectáculo que había presenciado.

Me dieron de alta, y en vez de salir por la puerta me escondí en un closet donde guardaban implementos de limpieza. Al día siguiente y vestido con braga de obrero y una escoba en la mano caminaba por la escuela de enfermería. Debo reconocer que no veía nada raro, nada fuera de lo común, estudiantes, algunos doctores, enfermeras, pacientes, aulas de estudio y la biblioteca. Entré a la biblioteca y me senté a leer un libro de anatomía humana, sigilosamente me escondí entre las paredes de libros, finalmente encontré algo que me hizo estremecer, mis fibras se conmovieron, mi ritmo cardíaco se aceleró, en la pared guindada una foto en donde se veía a un grupo de enfermeras, entre ellas, una que cargaba a una niña, la misma pequeña del parque del día anterior.

Tomé el cuadro prestado y me escabullí por una puerta trasera, corrí al parque y para mi alivio la infante estaba allí parada, sola, quizás como hacía todos los días. Al verme sonrío, "mi mami dice que me tienes que ayudar" dijo cuando me acerqué, le mostré la fotografía y la niña no dijo nada, no hubo forma ni manera de hacerla hablar nuevamente. Volví a la escuela de enfermería en donde subí al último piso, el mismo estaba clausurado, o eso querían hacer ver, después de pasar unos escombros y caminar un pasillo muy sucio escuché voces en la lejanía, atrás de la puerta pude captar la conversación de unos médicos que airadamente discutían sobre algo que no podía identificar. Los dejé salir de la oficina y entré a la misma, en la misma había varios expedientes perfectamente ordenados, revisé uno por uno, parecían fichas con diagnósticos variados, solo uno me llamó la atención por encima de los otros, y la razón fue que estaba la foto de la enfermera que cargaba a la niña del parque, no había diagnóstico por ningún lado, unas notas escritas a mano, pero sin mucho sentido, al menos no para mi.

Miré hacia el techo, buscando respuestas, los bloques de anime, de un techo falso me llamaron la atención, me encaramé en una silla, quité los pedazos de anime y entré a una nueva dimensión. Un laboratorio impecable y perfectamente construido apareció ante mis ojos, lo que pude ver después me heló por completo, todos los pacientes que había visto sus expedientes en la oficina estaban acostados en sus camas, pálidos, quebradizos, ojos cerrados, almas distantes. Caminé sigiloso sin saber de que se trataba aquello, el ruido de la puerta me hizo tirarme al piso y esconderme debajo de una cama. Dos médicos paseaban y hablaban, se detuvieron en la cama en donde me encontraba, uno le dijo al otro "este no se ve bien", el otro le respondió "creo que esta medicina es un fracaso" y siguieron de largo.

De nuevo en pie y sin tener idea que pasaba caminé todo el lugar, solo una cama estaba vacía, me detuve nuevamente sobre cada paciente, ninguno parecía estar consciente, ya me iba cuando un viejito me agarró la mano, "sálveme mijo", me dijo, "yo entré aquí con un dolor de garganta y ahora tengo hepatitis, mono-nucleosis y pare usted de contar, esto es en contra de mi voluntad, ni me di cuenta, cuando desperté estaba aquí, esta gente está experimentando con nosotros". Se abrieron las puertas de mi entendimiento, probaban con humanos, los enfermaban adrede y luego trataban de curarlos con medicina experimental, profesionales de la medicina jugando a ser dioses, ángeles de la muerte laborando tras una bata blanca.

Ayudé al viejito a pararse de la cama, del otro lado vi unas escaleras que daban a un patio, bajé al viejo cargado y lo escondí tras una mata, "espéreme aquí, yo vuelvo por usted". Corrí a una tienda en donde me compré un traje, disfrazado me presenté como inspector del Ministerio de Sanidad, pedí hablar con el director del establecimiento, en pocos minutos estaba sentado frente al doctor Eugenio Parilli. Me dio un tour de las instalaciones, muy amable y educado, al llevarme al patio le dije si podíamos caminar para conversar ciertas cosas, lo llevé hasta el árbol donde había escondido al anciano, ahí al verlo, exclamé "que es esto?, que está pasando aquí?, el médico visiblemente nervioso, comenzó a tratar de dar explicaciones, el viejo al verle comenzó a respirar con dificultad, el doctor se metió la mano en el bolsillo y sacó una navaja, sin darse cuenta recibió un garbanzo en la frente, mi china es más rápida que una navaja, en el piso me le tiré encima y lo dejé fuera de combate, coloqué la navaja entre la tierra y su ojo, de manera que cuando despertara se enterrara la misma y sufriera por sus actos corruptos.

Adentro del hospital me dirigí a la sala de médicos, sin pensar pateé la puerta y comencé a disparar chinazos a diestra y a siniestra, algunos médicos huyeron, otros cayeron abatidos, la sorpresa los dejó sin muchas opciones, finalmente capturé al mismo médico que me había atendido la noche anterior, el galeno asustado pedía perdón y me preguntaba quien era yo, sin decirle nada me lo llevé hasta la biblioteca, lo paré frente a la foto donde aparecía la niñita, quien es esa?, el hombre llorando me respondió que era su hija, y la que la cargaba su madre y esposa de el, difunta esposa para ser más claros. El mismo se había encargado de matarla, cuando ella se negó a participar en los experimentos diabólicos, ella enfermó muy grave, se salió de control y había fallecido unas semanas antes. Afuera del sitio y con las autoridades pertinentes observaba como se llevaban detenidos a los médicos macabros, los pacientes eran trasladados a otras instituciones. Recogí al viejito en el jardín aprovechando la confusión y lo dejé en una ambulancia, el hombre visiblemente debilitado me agradeció, yo simplemente asentí con la cabeza y me despedí.

En el parque me comía un helado, con la niñita, "mi mami dice que muchas gracias, que ya puede descansar en paz". Reconozco que se me partió el alma al escuchar esas palabras, abracé a la infante quien me dijo "gracias señor, si mi mami está contenta yo también lo estoy". No tuve palabras para ese momento, solamente pude repetir para mi mismo mientras me alejaba "así como tu mami siempre ha estado allí, yo siempre estaré aquí"…

19 comments:

la witch said...

Verdaderamente siempre debes estar aquí,porque no he acabado casi de leer tu post anterior,cuando ya hay otro nuevo!!!
Por cierto,has leido que te han vuelto a invitar a escribir tus cinco manias????
Te deben de ver muuuuuy maniatico!!!!
:)

María said...

Gracias por tu visita

Wala said...

Hola, aún no te agregué pq no me he cnectado al msn. SaLUDOS

kangie said...

ups mentiras, muertes, desengaños todo eso es un cùmulo muy grueso del cuàl me debes salvar, recuerdas?

Julio César said...

Muy bueno, Variaciones que me gusta leer.


Y si, has andado muy prolífico, mano.

Saludazo Kilométrico.

Leo Scorpio said...

Señor, permitame poner de pie y aplaudir: clap,clap,clap, clap, clap, clap, clap

Cada post tuyo mueve dentro y algunos calan hondo....

Felicidades!!

: )

Así sea....

Abelina said...

Saludos Dinobat...buenísimo como siempre..
por mera curiosidá...si vas a publicar tus 5 manías o hábitos?

Pura y mera recochina curiosidad..

jeje

saludos!!

La Hija de Zeus said...

QUe valioso contar con alguien a nuestro lado siempre...

Kramer said...

vivimos tan inconscientes de las cosas que no nos causan admiracón, y las suprimimos, nos hemos convertido en maquinas, en robots.

Rigoberta said...

Me sorprendes de verdad....cada vez que abro tu blog me encuentro con un texto larguísimo, al principio siempre digo: Miércole no tengo tiempo de leer tooooodo esto!!
Me leo las primeras líneas, y sigo y sigo y sigo...me engancho pues...
Que nunca merme esa creatividad...

« verfaulte traume » said...

.. En verdad pocos lecturas hacen sentir lo que tu haz logrado en mi.. que imporante es tener siempre a alguien a tu lado.. muchas felicidades!!

Mar said...

Esta historia tiene algo de "El sexto sentido", no?
Podías dedicarte a preparar guiones para películas, creo que se te daría bien!!

B7s(c)pNinfo

Humo en tus ojos said...

casualidad o no el par de veces que he andado por aquí me han tocado las historias del heroísmo... muy buenas ambas! :)

La merde said...

Como siempre, buenos posts por este site. Suerte pues compadre.


LA Merde
No deje de leer en La Petite Merde Maneto & Ladilla


Pilas pues

La Perra de Kenia said...

Un abrazo desde España

ju4nc4 said...

pues ke engancha, engancha.. buena historia!!

..aunke el final me pareció abrupto y rápido ..nada es perfecto XD

keep it that way!

salu2

veroorev said...

.......hoy no puedo leer tanto..quizas otro dia si..hoy la pereza me mata........saludos!.-.

Anonymous said...

La imaginación es hija de los recuerdos...

Y tan sólo leí el primero...

Maria Isabel said...

Poechita mi toacayita!!