Friday, February 03, 2006

Baúl

En uno de esos días monótonos decidí abrir un cajón en donde guardaba recuerdos. Confieso que llevaba más de diez años sin abrirle, quizás por temor a encontrar ciertos olores que me trasladaran a tiempos pasados, tiempos de grandes hazañas, tiempos dorados. Hay golpes físicos, que sanan en la medida de su gravedad, hay otros etéreos que no tienen solución, se aprende a vivir con ellos o se sufre de por vida. Dentro del baúl, y como suele suceder en ese tipo de almacenes personales, había un sin fin de elementos variados que recolecté a lo largo del tiempo, de un tiempo que no existe pero que hace mella en nuestras almas, que nos recuerda con su pasar silente que no somos infinitos, más bien que simplemente somos un pedacito.

Me armé de valor, lo pensé nuevamente, di vueltas en círculo en mi desordenado cubículo, volví a tomar fuerzas y lo abrí. Hay sensaciones que no se pueden describir, pues no pertenecen al manual de sentires humanos, no las ha descubierto nadie, y de haber sido destapadas pues cada una lleva un sabor distinto pues así somos, diferentes, lo que para mi es verde o huele jazmín, para el otro puede ser azul y oler a rosas. Pero no es tan simple, quizás trato de poner en idioma humano aquello que solo entienden las almas, y si lo humanos tenemos almas por qué no las entendemos?, creo se nos olvida que somos más que carne y hueso, nos llenamos del exterior cuando la realidad es que valemos dentro.

Supuse que mi mente iba a volar con una rapidez inigualable, de hecho lo hizo, soy así, libre y sin ataduras, soy un superhéroe más. No quise hurgar mucho, al frente mío estaba un viejo libro, uno que me presentaron como obsequio en una de mis tantas batallas libradas, su vieja y empolvada carátula pedía a gritos limpieza, sus hojas desgastadas por la vida se llenaban de sabiduría con el pasar de un segundo. Tomo el libro en mis manos y lo desempolvo, cierro el cajón, he encontrado lo que he venido a buscar, me pongo cómodo en mi gastada silla de madera, sonrío pues me acuerdo de aquellos días, un sorbo de Coca-Cola me pasa frío, abro la primera página, allí una dedicatoria simple, "para mi amigo Policarpio, sueña!, Nabor Semprún".

Nabor murió hace unos años atrás, la noticia me llegó en una carta sucia y remojada, es la cadena a que estamos atados, nunca posible de librar, es el precio que tenemos que pagar por existir en este lugar. Eso me hace revivir dolores extraños, con delicadeza pongo el libro a un lado, suena el teléfono, es una amiga, una de esas que ve que su vida se escapa y no llega su príncipe azul, ese día no tengo paciencia, le recuerdo que no llevo capa ni tengo un caballo blanco, su insistencia me fastidia, pero eso lo guardo para mi, el herir no es caballeroso, menos a una dama, me marea con sus cotidianeidades, yo le sigo la corriente, finalmente me dice que tiene una fiesta esa noche, no desea ir sola, es mal visto en sociedad, según sus palabras, lo pide como un favor, ella sabe que los favores son mi fuerte, se aprovecha y acepto.

Antes de salir de la casa, meto el libro de Nabor en mi bolsillo, en mi carro con Alerón a mi lado me paseo por Caracas, dando tiempo a que mi amiga se acicale. Llego a su casa, debo entrar, saludar a sus padres quienes insisten en frente de ella que yo soy el hombre ideal, me da pena por mi amiga, para demostrar que no soy tan ideal me meto el dedo en la nariz, la jurungo hasta el fondo. Los padres de mi amiga se retuercen de la risa, para ellos hasta mi manera de sacarme los mocos es ideal, no entiendo si es que se quieren liberar de ella, o simplemente que temen que la sociedad les pregunte por su hija solterona, solterona a los treinta años, que absurdo ese concepto. Melissa, así se llama mi amiga, aparece radiante, ella hace lo posible por captar mi atención, varias veces le he dicho que yo claramente no soy la opción.

Me cuesta un trabajo terrible convencer a Alerón que se mueva a la parte de atrás del carro, este perro es testarudo, finalmente lo convenzo y paseo por Caracas, con princesa a mi lado, y un perro alborotado, llego al sitio de la fiesta, me estaciono y nos bajamos. Alerón le ha soltado el moño a Melissa, ella quiere asesinar a mi perro, ahora es ella quien no quiere entrar a la fiesta, pero su cabello se ve mejor todo suelto, la convenzo de que es así, ella cree en mi persona, finalmente entramos. Una recepción como cualquier otra, llena de opulencia y superficialidades, yo pongo cara de idiota y sonrío por doquier, me confundo entre la gente, me mimetizo, mantengo el contacto con la mirada de Melissa, ella necesita saber que estoy ahí, de pronto me aburro, una vieja habla de sus cirugías plásticas, otro de sus acciones en la bolsa, carros nuevos y viajes, me disculpo vuelvo a mirar a mi amiga, ella sonríe, de un brinco me meto detrás del bar, de allí me voy a la mesa más alejada, me escondo bajo de ella, me suelto la corbata, y saco el libro de Nabor.

Comienzo a leer, el capítulo número cinco, es el que más me gusta, esta historia no la viví pero quisiera compartirla. Paso las dos primeras páginas del capítulo, es que me las se de memoria, llego al punto que quiero leer, me concentro, ya no escucho la música, las voces se diluyen con las letras del viejo libro. Melissa debe estar buscándome por todos lados, confieso disfrutar su desesperación, no es maldad, es simplemente que ella como muchos no ha aprendido a valerse por si sola, no confía en sus capacidades, se menosprecia sin saberlo. Vuelvo a poner mi atención en el libro, Melissa puede esperar, que baile, o hable de modas o cualquier cosa, yo fijo la mirada en esas letras borrosas y me traslado.

"Eran días como todos, la humanidad no había cambiado, se debatían entre la realidad y lo esperado, siempre buscando ese punto anhelado en donde la paz y la tranquilidad reinaran desde tiempos pasados. El futuro se veía algo incierto, es esa habilidad que tenemos para preocuparnos por el mañana sin saber siquiera que va a pasar hoy, dudas inmensas invaden nuestros seres, y no sabemos por donde comenzar, créanme es difícil dar un paso si estamos mirando donde vamos a dar los otros diez que nos faltan. Un joven entró a la tienda, llevaba una pequeña bolsa azul, de terciopelo, con una cinta dorada amarrada en su punta. Me la entregó y la clasifiqué de inmediato, me muevo hacia la caja registradora y saco unas monedas, se las entrego, en su cara se ve la decepción del momento, yo solo hago mi trabajo."

"Si tan solo creyéramos un poco más en nosotros pues nos sería más fácil creer en los demás, es solo que nos enseñan a tener miedo desde pequeños, en pocos años somos una enredadera de de temores que nos limitan por doquier. Algunos los superan, otros viven inmersos en ellos a lo largo de su existencia, los arrastran y los siembran, los distribuyen a la entera raza humana, nos discapacitamos a diario, frenamos ante cualquier situación que no hemos enfrentado, nos escondemos, en una madriguera sin salida, en la oscuridad, los rayos del sol se vuelven el enemigo, no crecemos, no seguimos, sin lugar a dudas nos volvemos mezquinos."

"Tocó la puerta, era un señor de avanzada edad, en su mano, una bolsita, de tul roja, con un lazo plateado, sonrío y la entregó. Miró la vitrina, con cautela sopesó su decisión, evaluó, y pidió una pequeña bolsita de color naranja. En la balanza coloqué las dos bolsitas, la naranja era más pesada, el anciano sacó de su bolsillo otra pequeña bolsa color turquesa, la colocó en la balanza y todo se equilibró, tomó su bolsita color naranja y se despidió. Aquel hombre llevaba tristeza en sus ojos, el cambio era algo necesario, o quizás producto del cansancio que determina el existir. De inmediato entró un niño, llevaba una bolsa grande de color marrón, parecía de cuero, pero no lo era, apenas llegaba al mostrador, se elevó en sus talones, y colocó la bolsa en el vidrio, señaló una bolsa felpuda, de tamaño normal, igualmente colocó unas monedas sobre el vidrio, le entregué la bolsa felpuda, tomé la bolsa entregada por el infante y me retiré a tomar mi almuerzo".

"Están en todos lados, no distingue de edades, todos los llevamos, se convierten en parte integral de nuestro ser. Si solo tuviéramos el necesario valor para sacarles de su envoltura, si solo pudiéramos imaginarles por segundos, tan solo unos segundos, les haríamos nacer, quizás hasta crecer. Hay quienes los viven, hay quienes los lloran, hay otros que los guardan, los atesoran, los coartan, los alaban, los molestan, los describen, los pintan, los escriben, los comparten, pero viven en un mundo paralelo, muy tranquilos, sopesados, sin dueño real, ni título que entregar, pero por sobre todo nunca mueren."

"Caminó aburrido, arrastrando sus pies, con la mirada abajo, sus ropas no eran claras, sus mejillas algo mojadas. Se detuvo al cruzar la puerta, parecía meditando, observaba a todos lados, aceptó su condena y se dirigió al mostrador. De su bolsillo sacó una pequeña y artesanal bolsita, con dibujos estampados, la miró, la levantó en su mano, le dio un último adiós, me la entregó, la coloqué en la balanza y la misma se hundió, saqué una cuenta rápida y no supe que hacer, le ofrecí toda la tienda, todas las bolsitas y las monedas allí encontradas. El hombre con mirada fuerte levantó su mano en señal que no deseaba nada a cambio, se volteó y desapareció".

"Ser el director de una tienda de empeño de sueños no es tarea fácil, la gente entra y sale, desean que sus sueños sean pagados por cuanto valen, a veces protestan, a veces se alegran, es un riesgo que toman, yo simplemente soy el instrumento entre el mundo de los sueños y la realidad, nada más que eso, otras personas se llevan tus sueños y los viven por ti, perdón los viven por ellos, el tuyo lo dejaste aquí, en mi tienda, en la tienda de todos, lo perdiste, y es posible que al volver ya no se encuentre, son decisiones que se toman, que marcan nuestro andar, yo vuelvo y repito, solo sirvo mi misión, yo no doy, yo no quito, solo entrego y recibo, soy un simple peón de la mente humana, un intermediario de la razón."

Cierro el libro, y es entonces cuando recuerdo como murió Nabor, aquel hombre de mirada fuerte le asesinó, al ver su sueño hecho realidad, pero en carne de otros. Aquel individuo entregó aquel día su anhelo, el deseo de vender al mundo, al planeta, con humanos, con el bien y con el mal, con tristezas y alegrías, con desastres y logros. Otro compró ese sueño, más bien quizás simplemente lo cambió, o lo robó, eso nunca se sabrá pues Nabor no está para contarlo. Salgo de abajo de la mesa, la fiesta sigue en pleno esplendor, doy unas vueltas, vuelto a establecer contacto con los ojos de Melissa, no ha notado mi ausencia, me sonríe, me le acerco y le pregunto "oye Meli cual es tu sueño?, ella me mira extrañada, mi pregunta no tiene sentido, ni bases, ni motivos, ni está hecha en el momento adecuado, en el lugar equivocado, ella no sabe que decir, ella como otros ha dejado sus sueños en una casa de empeño de sueños y por eso no los puede realizar, son de otros y ella los anhela, es que no se ha dado cuenta que les ha dejado ir, que en una bolsita los metió y los dio en adopción.

Me sonrío, Melissa hace lo mismo, ella cree que su sueño está parado frente a ella, me retiro y me voy, no soy sueño, no soy nada, soy uno más, con defectos y virtudes. Salgo de la fiesta y me meto la mano en el bolsillo, allí llevo una pequeña bolsita de fieltro verde, la saco, la miro, me vuelvo a reír, Alerón ladra desde el carro, y me vuelvo a repetir, es que nunca he dejado de soñar, y el mío ahí guardado espera por su tiempo, por su hora, por su día, muy tranquilo y paciente, es solo cuestión de que yo esté presente…

10 comments:

stultorum said...

Mientras siga en la bolsa hasta que se cumpla no hay problema, el problema es si se pierde.


P.S. Y ganó Venezuela el primero (caracas), ni modo ojalá nos vaya mejor contra Dominicana.

Julio César said...

Tu también?

Bueno, recordar es muy chido, traer épocas de regreso... volver a vivir...

Salu2 Nostálgicos!

petunia said...

...he perdido muchas cosas, parece que suenos tambien. Estoy lejos, quizas vine a buscarme y tratar de "nacer" denuevo, lejos, con otras costumbres en otro lugar.
Un abrazo, gracias por recordarme lo de los suenos.

Celeste said...

Sueños... ((Suspiros)) Eso es lo que me sobra en los bolsillos. Será por eso que se me hace tan pesado el andar? Algunos se han cumplido, pero me quedan tantos aún que no sé si me de tiempo de verlos hecho realidad... Qué se hace con los que nos quedan cuando nos llega el final?

Tocada como siempre... Muáckata!

Anonymous said...

Mama´s Boy

TIFY said...

HELLO!!!
CONCLUYO QUE SI SE CULTIVA LA VERDAD EN TODOS LOS MOMENTOS DE LA VIDA, LA VERDAD TE LLEVARA TRIUNFALMENTE AL EXITO...
Y QUE SOLO NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRO DESTINO

La Hija de Zeus said...

Hola.. cómo haces para escribir tanto tan seguido, Cuál es tu secreto?

lua said...

Tienes el consuelo de que los recuerdos siguen en el baúl y los puedes recuperar siempre que quieras.

Dark kisses

Takeva said...

los recuerdos son sorprendentes, vienen y van, pero son nuestros recuerdos, somos nosotros.
besos!

Laura said...

Ayyy!! Dinobat del Carmen querido... qué haces que de vez en cuando me pasa algo que me impide leerte y, cuando logro leerte de nuevo, me "cae" tu articulito como anillo al dedo?

A ver... los sueños se empeñan o se cumplen. Si partimos de ese principio, se me acaba de cumplir un par aunque me doliera mucho realizarlos. Cabe destacar que, los otros, los que me impulsaron a a seguir este camino por acá, tampoco fueron empeñados... porque sino, hubiera sido absolutamente gozosa con aquel sueño que, al final, no resultó tan bueno para mí...

Es que acaso lo que uno sueña resulta siempre en algo gozoso para uno? Los sueños no pueden ir cambiando a medida que uno va avanzando en el camino? Y, si un sueño no te da entera satisfacción y, mas bien, te crea desazón, no es más comveniente "trucarlo" por algunas monedas en la casa de empeño o por algún otro sueño que aparezca en medio de esa desazón?

Hice lo que debía hacer por un sueño que me lastimó, lo truqué y desempolvé mis antiguos sueños y decidí perseguirlos. Cambié de país y realidad y ahora encuentro que no me arrepiento por lo hecho... estará bien eso? Es parte de nuestra humanidad o es parte de nuestra inmortalidad lo que nos guía en estas búsquedas de sueños? Dicen que somos amor, que venimos del amor y vamos al amor...

...no he jugado con amor. Por amor me fui y me dolió los amores que dejé. Por amor resistí y por amar como amé, antes de que el amor se convirtiera en odio o rencor, decidí abandonar todo y regresar al amor que me quedaba, sólido y firme, de lo que había dejado yo como una gran nube de amores. Este amor es imperturbable, sólido, firme. Es el amor familiar y el de algunos amigos firmes y sólidos. El amor de pareja se transformó en amor profundamente sentido, pero más cercano al de amigos... y un buen día, como Nabor, decidió volar lejos.

Un sueño que se cambia por otro sueño. Un amor que por amor se cambia. Un amor que cambia a otro amor. Un amor que a la luz se va. Se ha obrado bien? Tú que eres científico extraterrestre y eres superhéroe humano, tendrás la respuesta?

y perdón por no mandarte un correo. Puedes responder por el de siempre, si te provoca.

Besos miles!!