Wednesday, March 15, 2006

Lo que sé...

Entro al mundo de mi imaginación, allí donde no existen el bien y el mal, simplemente existen. Me coloco detrás de una pared, de esas que construyo en mi mundo paralelo, me escondo, aunque se que me pueden ver, allí no hay miedos ni barreras, soy libre y vuelo al compás del viento. Alcanzo a verle correteando, si supiera que en mis noches roba mi sueño al pensar en su lunar.

Estoy soñando, pero no lo entiendo, pues estoy consciente, que se trata de un sueño. Puedo oler, es algo fétido, alcanzo a ver sus figuras a lo lejos, lánguidas, pálidas, torcidas, con humo alrededor. Se que están presentes, mis sentidos las han visto antes, sus ideas incoherentes y poco astutas han estado danzantes. Vienen por mí con sed de venganza, desean llevarse el todo, sin saber que yo soy la nada.

Resguardado, miro como salta entre las nubes, de copo en copo con movimientos sutiles y agraciados. No deseo despertarle del trance, de ese sueño que la acompaña y la hace suspirar. Se mueve inquieta, sus ojos buscan razones, esos mismos color miel que aún no saben de mentiras, creo que siente mi presencia pero sigue ocupada en sus tareas, necesita espacio y tiempo, lentamente le haré saber, si ella solo supiera que al amanecer recuerdo el hoyuelo en su lado izquierdo y me hace sonreír.

Mi sueño, se me olvidaba, dos lanzas punzantes, desquiciadas, me atacan a mansalva, dejo tranquilamente que me hundan, me destruyan, me acaben, no me defiendo, se cuando debo defenderme, se cuando debo dejar que me ataquen. Hay momentos donde es mejor morir que discutir, hay instantes donde el dolor se vuelve nuestra arma, me doblego y me rindo, hay batallas que se pierden, de eso estamos hechos, de recuerdos construidos de aquello que se fue y mejor está en el olvido.

Ahora está jugando con su cabello, se hace rizos, rizos a sus rizos, se enreda, de eso gusta. Se sienta, descansa por un rato, se mira al espejo, su reflejo es un arcoiris de colores nunca vistos, su aroma trae recuerdos de un pasado no pisado. Se pone en pie, ahora baila, al ritmo de mis pasos, yo voy escondiéndome de pared en pared, sin embargo, me detecta, corre hacia mi y me regala una sonrisa, si solo supiera que su sonrisa es el alimento de mi andar.

En el sueño, nada cambia, se preguntan porque no logran desquiciarme, intentos fallidos, dolor reprimido. Me pisan, estoy en el suelo, escucho sus risas a lo lejos, risas de desesperación, ahora prenden una fogata, a la cual pretenden lanzarme, para quemar lo que soy, para borrarme del horizonte, han planeado esto por tiempo, lo puedo sentir, me arrastro tratando de escapar, me toman de la camisa, de mi piel, se les olvida que ya no estoy.

Me hace preguntas, muchas, nunca deja de sonreír, quiere saberlo todo, quiere pensar en el futuro. Se detiene, piensa, nuevamente hace preguntas, quiere soltarse, no lo hace, mide sus pasos, uno a uno, segundo a segundo, ahora toca mi nariz, y la de ella, se vuelve a sonreír, su aliento, huele a bien, huele a mi. Se aleja, poco a poco, muestra su figura, su halo cambia de tonalidades, una vez más se voltea, y me mira, si supiera que su mirada es la razón de mi existir.

Estoy consciente de lo que pasa, ahora lo siento dentro de mi, se abalanzan sobre mi cuerpo, me golpean, duramente, sin piedad, sigo sin comprender porqué no he decidido defenderme, si yo estaba preparado, lo sabía de antemano. Veo pasar mi vida ante mis ojos, pero no encuentro este sueño, no lo viví, no lo sentí, solamente es una sombra misteriosa que ha agobiado mi andar, hoy estamos arriba pero mañana podríamos estar abajo.

Está parada, juega con sus manos, me sigue mirando, se ve reflejada en mi alma, y comienza a comprender, aún no deja de ser, es difícil de entender. Camina hacia delante, luego hacia atrás, no sabe lo que siente, es cuestión de averiguar, si sabe lo que siente, es solo miedo al caminar. Mira hacia arriba, espera razones, su coraza es fuerte, su interior es dulce, si se deja puede doler, si no lo hace no lo podrá saber, es solo, solamente que si supiera que su voz me cura al instante que su presencia me hace delirar.

Arremeten con fuerza, tratan de exprimir mi alma, de llevarse algo, que no es suyo. Me pregunto si atacaban o se defendían, simplemente no entiendo que querían. Solitario como siempre, solitario como vine, solitario como me iré, anuncian su victoria, se crecen al andar, se sienten poderosas, por demás está decir que brillan orgullosas, se voltean una vez más para escupirme un recuerdo, podrán llevarse todo pero nunca mi felicidad.

Si supieras, si tu supieras, en lo alto que te encuentras, más allá del infinito más acá de mi razón, si supieras que no vivo, cuando lejos te encuentras, si dejaras que entrara sentirías de que hablo, si supieras que mi alma resplandece al verte a lo lejos, si de cerca brillas tanto es mejor que no mires mi llanto, si supieras que te extraño al momento que te vas, si solamente supieras que no hay nadie más que tú…