Saturday, February 25, 2006

Arabesco

Decido usar la medida extrema de uno de mis aliados en la Tierra, aliados, amigos, lo mismo, esos que se paran al lado tuyo aún a sabiendas que estás equivocado. La medida no es otra que acostarme a dormir para olvidar, el truco legendario, caer víctima de Morfeo para no sentir, al menos no conscientemente. Olvidamos, si, pero estamos hechos distintos, por ende, soñamos, las realidades no se pueden escapar, soñar no cuesta nada, la realidad nos cuesta el existir, soñar puede curar pero es capaz de herir en las profundidades, cuando estamos indefensos, descansando, o simplemente recordando.

Puedo ver mi sombra reflejada en la pared, me asusta, desde niño nunca me han gustado las sombras, y pensar que allí he tenido que vivir. Aún recuerdo el día que corría desesperado en el garaje de la casa con el sol a plena luz, mis padres pensaban que correteaba como cualquier otro niño, yo huía de mi sombra, y por más que traté ahí se mantuvo, de eso pueden estar seguros. Coloco mi cabeza en la almohada, por este día todos los remedios han sido gastados, todas las técnicas para escapar se han agotado, dormir o morir, es que a veces no entiendo y me desespero.

Me rindo, mis ojos se cierran, me entrego al oscuro océano de mis sueños, abro la puerta de lo desconocido, lo que está por venir es solo una historia más. Su orgullo es infinito, así empieza mi sueño, le veo a lo lejos, desesperada pero burlándose, mezcla por demás que ataca cualquier lógica humana. Lleva un vestido color naranja, me recuerda el pasado, la mitad de su cara sonríe, la otra llora desconsoladamente. Su parte feliz habla de cómo me ha olvidado y desechado fácilmente, la otra me dice que me extraña y que piensa en mi a cada instante. Yo permanezco sentado, en una especie de estrado, creo, me juzgan, por haber sido fiel a lo que creo, por haberle querido como nunca nadie le querrá.

Brinco de la cama, justo en el momento en que ella se acerca y me pide que la tome y la lleve lejos, ni en sueños puedo permitirme ese retazo de alegría, me traicionaría a mi mismo, vendería a la humanidad. El dormir no me ha ayudado, más bien se ha volteado en mi contra, ahora solo en mi cuarto, son las dos de la mañana, y puedo escuchar el retumbar de mi músculo bombeador acelerado a la enésima potencia, bebo agua y me sabe a ella, me paro, sin pensarlo estoy vestido, debo actuar de inmediato, mezclarme, perderme entre la gente, a ella no puedo buscar, pero tiene que haber una forma de escapar.

Me acuerdo que es Viernes, la ciudad apenas se levanta, puedo hacer una aparición, habrá quien se alegre de verme, otros mirarán recelosos. Me subo al carro sin pensar, mi fiel amigo Alerón va a mi lado, el tampoco duerme, creo que extraña algo, no se que será, quizás solo me cuida, todos tenemos que tener alguien que nos cuide. Me dirijo al lugar de moda en la ciudad, no se todavía porque lo hago, yo no pertenezco, pero la soledad me hace buscar vías, entro al sitio, Vodka Bar, así se llama, eso creo recordar, de inmediato me siento aún más solo, pero ya estoy allí, me desplazo entre la gente, soy uno de ellos.

Se me acercan, es que mi cara no parece la misma que ven todos los fines de semana, lo nuevo encandila, lo viejo aburre, lo diferente hace estragos, yo marco para siempre. Me disculpo, no he venido a bailar, ni a tomar, ni a fumar, es que no bebo, no fumo. He venido a sentir que me parezco a todos los que me rodean, al menos tienen brazos y piernas como yo, los uso como espejos, no de mi realidad, pero de mi eterna búsqueda entre el bien y el mal. Siempre hay otros que se encuentran en lo mismo, siempre habrá historias que contar, vidas que entrelazar, momentos que recordar.

Me siento, alejado, en un rincón, ya no tengo sueño, ni quiero soñar. Pido una Coca-Cola, el mesero me mira feo, yo sonrío, se va, en lo que se quita de enfrente, la veo, sentada, sola por igual, en una mesa, en un rincón, sin sueño, sin querer soñar. Medito por unos instantes, es tarde, estoy solo, nada nuevo, pero hay algo en sus facciones, quizás un recuerdo, no lo sé, nunca me ha gustado parecer un aprovechador, menos de una dama sola, pero solo con solo se anulan, así que me muevo, observo, me cercioro que no hay novio celoso, hombre herido, marido matón, o cualquier animal que luego tenga que combatir.

Me siento a su lado, ella se muestra sorprendida, luego sonríe, “si como no, ponte cómodo” dice en tono irónico. La miro, me disculpo, luego ataco, “bueno pensé que como estabas sola podíamos hacernos compañía”, que frase más infeliz he dicho, debe ser que estoy dormido, cansado, no lo se. Ella se ríe, esta vez con sinceridad, “no tenías una línea mejor?, yo me quedo callado, bajo la mirada, la subo, “líneas tengo muchas, pero soledad solo una”. Su cara cambia, mueve su mano, me la estrecha firmemente, Carolita Nah...., no puedo escuchar bien su apellido, la música la interrumpe, “Policarpio” digo, “y como puedes ver más solo que la una.”

Nuevamente sonríe, mueve sus manos con gracia, bonitas sus manos, eso recuerdo. “Sabes que no estoy sola” dice ahora, “solo espero por mi acompañante”, me paro de la mesa, ella hace una seña para que me siente, yo no quiero problemas. Comenzamos a hablar, de esas cosas que salen solas, de aquí y de allá, insisto sus facciones me recuerdan mi sangre, pero lo dejo pasar, me cuenta que está algo cansada, cansada del planeta, música para mis oídos, pero la dejo continuar, la persona que ha salido con ella, se ha encontrado con algo del pasado, le ha dejado allí sola, ella no lo puede creer, por eso allí permanece, esperando que regrese, aunque sabe que es solo una ficción.

Quisiera irme de ahí, con ella, pero me recuerdo que no estoy para eso. Aparece una figura, se trata de su acompañante asumo yo, está tomado, su mano agarra la mano de otra mujer, pero igual regresa a buscar lo que cree le corresponde. “Quien es este?, grita el furioso desconocido, para mi por supuesto, ella no sabe que responder, “no se, un loco que se sentó aquí, que voy a saber yo Alberto”, estoy acostumbrado a que la humanidad me niegue, es parte de la cruz que debo llevar. El tipo, quien tal cual como Pancho Villa, con sus dos mujeres a la orilla, se ha envalentonado, me da dos segundos para pararme e irme de la mesa, no me gusta que me amenacen, a nadie, la negación como parte de una amenaza es simplemente la admisión de lo que queremos hacer.

Me levanto, como ya he dicho, no quiero problemas, me despido de Carolita, también me despido de Pancho Villa, Alberto o como se llame, hago lo propio con la dama que acompaña al tipo. Debí haberme quedado en mi casa, dejar que mi sueño me doliera en el fondo, mañana sería otro día no?, me vuelvo a mezclar, siento que me miran, es solo que no deseo voltear. A lo lejos veo como Alberto se lleva a Carolita, de mala manera, así no se trata a una mujer, al menos no en mi libro, no en mi presencia. Me detengo, estoy cansado, si el mundo no quiere aprender, pues yo no pretendo enseñarle, me siento dividido, mi dolor, mi misión.

No me queda otra que ser fiel a mi mismo, los sigo, eso debo hacer, aquellos ojos de rasgos árabes me dicen algo. Camino, agarro a una niña de la mano, no quiero levantar sospechas, la damita se alegra, cree que ha hecho la noche, recorro el local hasta la puerta, allí suelto a la niña quien se queda con la mirada perdida, otro sueño roto, un cuento más que echar entre sus amigas. Alberto y Carolita me llevan ventaja, corro, los veo de nuevo, se suben a un carro, yo hago lo propio, me parece increíble lo que veo, el tipo, la otra mujer y Carolita en el carro, ahí hay algo que no me cuadra, y para cada situación donde las cosas no tengan sentido, estoy, para eso he venido.

Se bajan en un edificio de oficinas, no es hora de trabajar, son las cuatro de la mañana. Alerón se quiere ir a dormir, mi perro está cansado, lo suelto, el sabe el camino a casa. Sigo al trío, sin que se den cuenta no dejo que la puerta que abren se cierre, penetro en aquel lugar, frío, sin luz, desconocido. Salen de un cuarto vestidos con unas batas blancas, máscaras, todos cubiertos, me introduzco al cuarto y me disfrazo, ahora soy uno de ellos, al menos eso les haré pensar. Hay un olor extraño, no puedo descifrarlo, son esos olores que nunca olvidarás.

Logro ver un letrero que dice “Corporación M&M”, aún sigo sin saber de que se trata, allí me doy cuenta que he olvidado mi china, estoy desarmado. Me deslizo por el suelo, siento la presión en mis venas, finalmente entro a un cuarto en donde hay unas botellas de vidrio que contienen un líquido de variados colores. Escondido tras un mueble veo como Carolita ha sido amarrada a una silla, Alberto y la otra dama se disponen a sacar unos tubos de ensayo, eso parecen, contenedores. Se ríen, hablan pero no logro descifrar que sale de sus bocas exactamente.

Alberto saca una muestra de una de las botellas, la dama desconocida hace lo propio, se inyectan el uno al otro el contenido. En cuestión de segundos comienzan a besarse, se despojan de la ropa, y se detienen. Gritan eufóricos, se abrazan, Alberto dice “lo hemos logrado, la fórmula de la química, de la química entre humanos, ahora quien quiera simplemente por un precio elevado podrá tener a la mujer que desee, y viceversa, mujeres con hombres imposibles, hombres con las mujeres de sus sueños”. Mis oídos no dan crédito a lo que escuchan, con esto se perdería la magia, seríamos robots sin saber que lo somos, sueños rotos, relaciones destruidas, el caos dentro del juego macabro de los humanos.

Carolita suelta unas lágrimas, al parecer le han utilizado para lograr las fórmulas mágicas, sus ojos, miran desesperadamente. Me siento, solo allí en el piso de aquel laboratorio, por un minuto mi mente vuela, la recuerdo, con esa pócima todo sería factible, entregarse para siempre, pero el curso del viaje, no debemos jugar, aunque me duela en el fondo lucharé hasta demostrar que sin fórmulas químicas ella aún me extraña, lo siento, es que no puedo dejar de sentirlo. Vuelvo en mi, de mi pequeño episodio, debo actuar, esto no puede salir a la calle, perdería la gracia, a pesar que los humanos se dañan a diario con su jueguito, hay todavía algunos que creemos en él, que queremos ciegamente, sin parámetros ni dudas, que simplemente amamos.

Me paro, enfrento a Alberto y la dama, estoy disfrazado, no pueden ver mi cara, él grita “quien eres tu?, a estas horas nadie debe estar en el laboratorio”, yo simplemente avanzo, amenazadoramente, la dama que lo acompaña empuña un revólver, sus ojos se cruzan con los míos, brinco hacia un lado y se escucha un disparo, el mismo da con una de las botellas, el líquido derramándose me recuerda mis lágrimas, aquellas que llevo dentro de mi, me quito la máscara y me arrastro, los dos furibundos científicos me buscan, me vuelvo a asomar y un nuevo disparo, otra botella que se rompe, Alberto enfurecido le quita el revólver a la dama.

Alberto se detiene frente a Carolita, dice “si no sales la mato”, yo le devuelvo un “a mi no me importa ella, haz lo que quieras”, con la misma brinco hacia la puerta, un tiro roza mi brazo, pero estoy afuera. Veo un extintor en la pared, lo tomo, Alberto corre hacia la puerta y se encuentra con un humo blanco que lo cubre por completo, luego lo golpeo con el extintor en el coco, cae abatido, la dama sale y le echo más espuma, la voy a golpear con el extintor pero recuerdo que a las damas ni con el pétalo de una rosa, simplemente la agarro fuerte, la llevo al piso, presiono su cuello y cae desmayada.

Entro al cuarto y libero a Carolita, ella quiere darme explicaciones, no las necesito. Agarro una silla y me cercioro que cada una de las botellas quede destruida por completo. Salimos del cuarto y pasamos por encima de los abatidos malhechores, Carolita nuevamente empieza a hablar queriendo explicar de que se trata todo, sus ojos me dicen que ella ha sido obligada, no le dejo continuar, salimos de aquel lugar, está amaneciendo, yo solo salí a olvidar y me encuentro que hay gente que quiere cambiar el curso normal.

Carolita me dice que tiene que llevarme al médico, la bala ha rozado mi brazo y sangro, miro la herida y me río, si ella supiera el dolor que llevo adentro entendería que no hay comparación. Carolita se acerca, huele muy bien, sus ojos brillan, me abraza, siento su calor, yo permanezco inmóvil, se separa y vuelve a acercarse, esta vez cierra los ojos y aprovecho ese instante para desaparecer, ella besa al viento, seguramente se siente mejor que rozar la carne de este superhéroe, que es solo uno más, otro muerto en vida.

Camino lentamente hacia mi casa, mi brazo va regando el suelo con sangre, mi mente va soltando lágrimas, nunca lo sabrás pero aquella noche y en medio de todo aquello no pude dejar de pensar en ti...

14 comments:

uranita said...

Si.. se perderia lo magico... aunque a veces sin formulas muchas magias estan perdidas... y muertas

Sereia said...

quizás debiste hacer caso a Carolita e ir al médico...no se refería al disparo del brazo, sino al del corazón...estoy segura.
No hay más química que las pieles cuando se electrizan al estar cerca de otra, o cuando se extrañan en el tiempo o en el espacio. Pero a veces, sólo a veces, y aunque duela, una piel resguardada es mejor que una libre. Creo que tu traje de superhéroe no te resguarda lo suficiente...o es que no buscas ese resguardo, sino otra piel que haga que ése tu "músculo bombeador" se acelere a la máxima potencia.
Las fórmulas funcionan con los números, no con las personas.
Besitos

charlybertario said...

Tus palabras desbordan intensidad..Un abrazo.

Mila said...

hay heridas que nunca se curan, eh?

fgiucich said...

Largo relato, tal como nos tienes acostumbrados, se transforma en un muy buen cuento. Abrazos.

Adriana Hudson said...

me gusta tu escritura, seguire visitandote, fuerza con la pluma!
abrazo enorme,

ALCON said...

Hola
Un texto largo pero lleno de sentimientos y sensibilidad.
Saludos.

Gosaki_Hideyoshi said...

Dinobat.

Gracias por visitar mi blog. En el respondí a su comentario.
Por otro lado, oiga, su blog es muy bueno!!!
Ud no se si es que escribe muy bien, o mas bien que lo que escribe es muy interesante y tiene un punto de vista inusual, lo que es super.
Espero dentro de poco, dejar la pereza y ponerle link a este y un par de blogs que me han gustado.

Por aca seguire viniendo.
Y aunque a miles de kilómetros, podría contarme como aliado.

Alberto said...

Aunque no me gusta formar parte de tu blog y nunca me intereso ser parte de tus experimentos, debo confesar que me entretiene y me haces sentir importante.

Quiero que sepas que es para mi todo un honor el que un superheroe como tu me halla declarado su enemigo.

Saludos

Phases Moon said...

"hay todavía algunos que creemos en él, que queremos ciegamente, sin parámetros ni dudas, que simplemente amamos" precisamen te por eso fue que pensaste aquella noche en Carolita ¿eh Poli?...pero creo que si no experimentaramos todo ese ciclo entonces nos escaparíamos de una gran parte del oficio de vivir, es como tener un corazón de cristal, recoger los pedazos y hacerlo de arcilla, dejarlo caer de nuevo recoger las partes y hacerlo de madera, extinguirlo en fuego y recoger las cenizas, convertirlo en piedra...y entonces allí ¿quien lo dañará? si tenemos malas experiencias, seguramente es porque algo mucho mejor ha de venir...y más cuando se es un superheroe hambriento de aventuras....si, siempre prefiero quedarme de pie en el lado optimista, no es alejado de la realidad, es sólo que la vida la dibujamos con los colores que deseamos verla.

Muchos abrazos

Phases Moon said...

por "coincidencias" la semana pasada estuve buscando en la red arabescos para dibujarlos a mano a algunas hojas de papel impregnadas de perfume...solo coincidencias.

Cristibel said...

...yo le llamo sincronicidad.

A mis sueños les llamo asaltos.

A los amores, inexplicables, se dan cuando se tienen que dar, qué bueno que destruiste las fórmulas.

Ceshire_andromeda said...

¿Es que no sabes que los sueños son esperas secretas del alma? Malvado Jeckil, permítele al pobre Hyde soñar.

Celeste said...

"la dama sale y le echo m�s espuma, la voy a golpear con el extintor pero recuerdo que a las damas ni con el p�talo de una rosa"

Dino m�o, hasta en tu ferviente lucha contra el mal y contra tus propios demonios... eres siempre ante todo un caballero.

Suspiros! Muack.